CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298
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viernes, 22 de junio de 2018

LA EPÍSTOLA MACARRÓNICA DEL DR. DIEGO SÁNCHEZ: Traducción (VI)


 ¿Por qué yo que curando por calles y callejuelas,
Sin dejar las chozas, plazas y puterías,
Catando a menudo putas, también reprobando a bubosas1,
Mientras es necesario, aunque llueva o vengan calores,
Por los pacientes no descanso de día o de noche,                      105
Examinando la orina2, y haciendo cagar al enfermo,
Y si le entra diarrea, listo para estreñirlo,
Yo, que veo el esputo, y palpo sudores,
Nombrado no seré caballero exento e hidalgo?
Nuestro sabio Concejo en esto no me defiende,                        110
Sino que me asisten por contra ciciones, modorras,
Fiebres malignas y dolores en el costado3.
Por eso, ¡oh firme columna de sabios doctieloquentes!
A tí recurro, a sostenernos en nuestra ruïna
Ven con tu arbitrio, pues a tí la Audiencia del Reino                  115
Y su Concejo te honra, y en normas las Chancillerías4;
Tú, omnisapiente letrado, a mí, que estoy como cautivo,
Dame socorro, quítame el peso de un pecho humillante,
Ya sea alegando mentiras, ya sea alegando verdades:
Con justicia o sin ella pagar el padrón no deseo.                      120











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1 Cf. glosario s.u. 'bubosus'. Sobre la extensión y tratamiento de la sífilis en esta época cf. L. S. GRANJEL, o.c., pp. 209-212.
2 'ver una orina' significaba realizar un diagnóstico (cf. ib., p. 68).
3 Cf. glosario s.u. 'cicion', 'modorra'; sobre los tipos de fiebres y su clasificación cf. GRANJEL, o.c., pp. 200-201. El 'mal' o 'dolor de costado' era el término de la época para referirse a la pleuritis (cf. ib. p. 193), habitual dolencia del momento. La ejecución de la sangría, recurso tradicional igual que la purgación medicamentosa, en su tratamiento dio lugar a una sonada y prolongada polémica entre los tratadistas (cf. ib., pp. 252-253).

4 Cf. glosario s.u. 'chancilleria'.


viernes, 11 de mayo de 2018

LA EPÍSTOLA MACARRÓNICA DEL DR. DIEGO SÁNCHEZ: Traducción (II)



Añade cuántos enormes disgustos y ventas, mesones
Y sucias camas atrás dejé solitario, indefenso,
Camino de Lérida en pos de insignias1 del doctorado.
¡Ay! cuánto arroyo, cuántos desfiladeros, barrancos
Y puertos, cuántos vados atravesé peligrosos,                            15
Viendo cuartos2 de ladrones y horcas pobladas,
Brazos de asaltadores y sus tripas caídas,
Y sepulturas de peregrinos y caminantes;
Ya no podía mi jaca llevar los propios cuadriles3.
Así resulta honrado el doctor que pasa estos tragos.                   20
Éste, Dios, es el premio de la virtud y el trabajo;
Así armas sirve el estudio y la medicina aprovecha,
Que caída nos viene del cielo a ras del Tonante,
Que al médico honrar mandó con todo merecimiento4.
¡Ojalá loco y mudo me vuelva! bien espeluzado5                        25
Me espanto al recordar, mis dientes y huesos retiemblan,
Cuando me viene a la mente por entre cuántos apuros
Buscamos el grado de doctor y de examinado,
¡Y cuántas del pupilo6 las penas, el hambre y el frío!
¡Qué sisas y engaños tolera la sarnosa cuadrilla!                        30
¡Qué peleas fraguan inesperados motines!
Despensas requiere al mismo tiempo el furtivo linaje,
Y dentro de la cocina repleta de humo dañino
Suelen huir del relente los pobrecitos frioleros.















1 Sabemos que en Salamanca tales insignias "consistían en ponerle [al doctorando] un anillo de oro en el dedo cuarto de la mano derecha, entregarle un libro, el cual abre y cierra, y ponerle después en la cabeza el bonete con la florúscula amarilla, insignia de doctor en Medicina" (cf. T. SANTANDER, o.c., p. 50).
2 Cf. glosario s.u. 'quarti'. Cataluña era hogar tradicional del bandidaje, como refiere H. KAMEN, La guerra de Sucesión en España, 1700-1715, p. 394. Cf. también Quijote, II, cap. 60-61.
3 Cf. glosario s.u. 'quadril'.
4 Señala Granjel que son reiteradas las alabanzas que de la Medicina estamparon en sus escritos los médicos españoles del siglo XVI, en ocasiones comparándola, con ventaja, al saber fundamento de otras profesiones liberales. Álvarez de Miranda considera la Medicina saber otorgado por Dios a los hombres, deduciendo de ello ser su ejercicio sagado (cf. L. S. GRANJEL, o.c., p. 83).
5 Cf. glosario s.u. 'expeluzare'.
6 Cf. glosario s.u. 'pupilus' y aquí.

viernes, 12 de enero de 2018

LA MACARRONEA DE JUAN MÉNDEZ NIETO: Transmisión y ediciones del poema.





De acuerdo con lo señalado por Luis S. Granjel, la macarronea fue copiada en el manuscrito de los Discursos entre noviembre de 1606 y febrero de 1607, aunque no de mano del propio Méndez, como señala la propia Teresa Santander, en su descripción del manuscrito, que cito en parte1:

El texto va escrito a línea tirada. Todos los folios del manuscrito llevan un margen, marcado a pluma, para separar el texto de las notas. El número de líneas del texto oscila de 27 a 37 y en todas las páginas lleva reclamos horizontales. La tabla está escrita a dos columnas, separadas por dos líneas de pluma en el centro.
Es el manuscrito original de los Discursos medicinales y en gran parte autógrafo. La firma de Juan Méndez Nieto se halla en el folio 1 vuelto. Su mano escribió además los folios 113-494 del manuscrito, las tres últimas líneas del folio 1 recto y algunas correcciones y adiciones en los folios 19, 51v y 52v. es curioso observar que todas las páginas escritas por su mano van encabezadas por una pequeña cruz, incluso en la tabla.

El atento lector que haya cruzado ya las informaciones proporcionadas por los profesores Granjel y Santander habrá podido deducir que, verosímilmente, la parte inicial del manuscrito autógrafo debió de volver a ser copiada por otra mano a causa de un indeterminado deterioro del original, en el momento en que la pérdida progresiva de su vista le hacía a Méndez muy dificultoso ocuparse de esta labor de recopia. Puede apoyar esta hipótesis la anotación del propio Méndez que sitúa el comienzo de redacción de la obra el 23 de noviembre de 2006, siendo, “las tres horas después de media noche con mi propia mano y sin antojos”. Esta excusatio non petita, que intenta justificar su autoría previa de las partes heterógrafas del manuscrito, nos coloca ante las penalidades que el proceso de escritura representó para el propio Méndez, quien totalmente “impedido de la vista corporal” en 1616, no pudo siquiera firmar el poder que otorgó en Cartagena de Indias a favor del solicitador madrileño Francisco de Torres. En ese interregno, Méndez sólo llegó a poder añadir algunas líneas en el folio 1r, y hacer algunas correcciones a vuelo de pluma que señala la prof. Santander.

Estos condicionamientos de transmisión dan razón de algunos problemas textuales que presenta el texto manuscrito de la macarronea. Dicha composición fue editada por J. Domínguez Bordona2 en 1935, y transcrita recientemente por Gregorio Del Ser Quijano y Luis E. Rodríguez-San Pedro3.

Mi edicíón.

La confrontación con el manuscrito original en facsímil me ha hecho ver que existe una clara labor de emendatio en el primero de los editores, y, otra, involuntaria, en el caso de los segundos. Ofrezco en mi tesis mi edición crítica del texto, donde citaré al manuscrito en facsímil como M, a los editores como Domínguez y S et R, respectivamente, y edd., cuando coincidan en sus lecturas apartándose de M. Sus lecturas obviamente descriptae de M no serán mencionadas en el aparato crítico. Me aparto, asimismo, de las normas de transcripción de los prof. Del Ser y Rodríguez en algún punto concreto del manuscrito, que será convenientemente señalado, y he actualizado la puntuación según mi propio criterio.

De la editio del poema, que se reproduce a continuación, puede observarse que los problemas textuales se concentran en la parte final (vv. 16, 17, 18, 21 y 22). Esto nos hace suponer que el copista del manuscrito original de Méndez Nieto –quizás su yerno4-, debió encontrar el texto particularmente difícil de transcribir en esta parte del folio, deteriorado por la humedad o por otro agente externo indeterminado, en una época en que la ceguera creciente del autor de los Discursos Medicinales le impedía ocuparse siquiera de la labor de corrección detallada de la redacción final de su obra.






1 cf. Méndez, Discursos, p. XXXIX
2 Éste realizó una transcripción incompleta, modernizando la ortografía, omitiendo algunas frases y presciendo por completo de las anotaciones marginales, en el Boletín de la Real Academia de la Historia, CVII (1935), pp. 171-288, y CVIII (1936), pp. 49-98 y 605-656. Dicha transcripción fue recuperada en el tomo XIII y último de Documentos inéditos para la Historia de España, Madrid, 1957, bajo el título de Discursos Medicinales del Licenciado Juan Méndez Nieto. La macarronea aparece en la página 43, y es por esta edición por la que cito a Domínguez Bordona.
3 Vénse sus ‘Normas de transcripción’ en Méndez, Discursos, pp. XLIII-XLIV.

4 Declara Méndez Nieto que fueron escritos sus Discursos “a ruego y pedimdo del licdo Gonçález de Mendoça my yerno”, quien pudo muy bien colaborar en su labor de redacción del manuscrito.


Imagen: Explicit del poema en la edición facsímil (1988)

sábado, 23 de diciembre de 2017

LA MACARRONEA DE JUAN MÉNDEZ NIETO: notas biográficas






Los datos que se conocen sobre la vida del médico Méndez Nieto provienen de su obra autobiográfica Discursos medicinales, como señala Luis S. Granjel1. En el inicio de esta obra, dedicada fundamentalmente a describir su experiencia facultativa, el anciano Méndez cuenta también su vida de escolar en Salamanca. Este comienzo in medias res oculta su lugar de nacimiento y noticias sobre sus orígenes (actitud que sería muy propia de un ‘cristiano nuevo’). No obstante, –indica Granjel- “por los datos que de Juan Méndez Nieto figuran en los libros de matrículas de la Universidad de Salamanca sabemos era portugués y nacido en la villa fronteriza de Miranda do Douro. Si en 1607, cuando puso rótulo a su obra, tenía, según confesión que en ella hace, setenta y seis años, puede deducirse nació en 1531”2.

Cuenta Méndez Nieto que tras graduarse como bachiller en Artes, quiso primero ser clérigo, y que, luego, comenzó estudios de leyes a instigación paterna; estudios que abandonó definitivamente en favor de los de Medicina. En los libros de matrícula del Estudio salmantino consta, efectivamente, en los cursos 1553-54 y 1554-55 un Juan Méndez3, bachiller artista (El Estatuto de la Universidad de Salamanca de 1538 exigía tal titulación para cursar medicina), como estudiante médico, así como en los de los cursos 1556-57 y 1558-59; finalmente, la matrícula del curso 1559-60 lo menciona con los títulos de bachiller artista y bachiller médico.

Considera Granjel que, aunque Méndez Nieto se autotitulara licenciado sólo debió poseer el grado académico de bachiller, que le capacitaba ya legalmente para ejercer la medicina, y hace referencia a Marcel Bataillon, quien “supone que la necesidad de cumplimentar la prueba de ‘limpieza de sangre’ y la muerte en 1557 de su principal valedor en la Universidad, el doctor Alderete, debieron truncar su carrera universitaria. En 1559 se halla Juan Méndez en Salamanca, según declaración suya, buscando “se hazer licenciado”, lo que no consta llegara a conseguir”4. Todos estos hechos son narrados en el Libro primero de sus Discursos medicinales, junto con las curaciones realizadas y las peripecias vividas en Arévalo, Toledo y Sevilla, no siempre verídicas5. De Sevilla, donde un matrimonio no acordado desata las iras de los familiares de la desposada y precipita los acontecimientos, pasa a las Indias de modo fraudulento a través de La Palma en un barco de vascongados franceses, pues éste era el recurso al que recurrían los portugueses y ‘cristianos nuevos’, a quienes estaba prohibido el acceso al Nuevo Mundo en los navíos de la flota de Indias.

El Libro segundo narra su estancia y actividad profesional en Santo Domingo, a donde llega el 26 de enero de 1562 junto a su esposa. Allí permanecerá hasta 1569, año en el que marcha con su mujer, hijos y criados a Cartagena de Indias ante las amenazas de una orden de expulsión del Nuevo Mundo y posibles enemistades profesionales.

Su vida en Cartagena de Indias, donde encontró definitivo acomodo, es narrada en el Libro tercero y último de Discursos medicinales. Es allí donde culmina su quehacer profesional, que le otorga una posición económica desahogada, escribe su obra, y termina su vida en fecha no determinada. Señala Granjel que, incluso en su ancianidad, “Juan Méndez conservó la afición juvenil a la música y la poesía; gustaba de los placeres de la comida […] Fue amigo de burlas y siempre mostró un talante que hace pensar en la vida alegre y despreocupada de los pícaros”6.










1 Cf. Juan Méndez Nieto, Discursos medicinales, Introducción, Luis S. Granjel; Descripción bibliográfica, Teresa Santander; Transcripción, Gregorio del Ser Quijano, Luis E. Rodríguez-San Pedro (Salamanca: Universidad, 1989), p. IX. Los datos biográficos que aportamos provienen de la Introducción del reputado especialista en la medicina española renacentista.
2 Cf. Méndez, Discursos, p. X.
3 En cursos posteriores al del 1546-1547 aparecía el nombre de Juan Méndez simultáneamente en las matrículas de estudiantes legistas y gramáticos (cf. ibidem, p. X).
4 cf. Méndez, Discursos, p. XII.
5 Granjel no tiene, en este aspecto una opinión tan negativa como M. Bataillon (cf. ‘Riesgo y ventura del ‘licenciado’ Juan Méndez Nieto’, Hispanic Review, XXXVII, 1 (1969), 23-60): “En su narración Méndez Nieto no puede negarse mezcló, con intención de ennoblecer el relato de su vida, hechos reales con sucesos que resulta difícil aceptar como ciertos, si bien en su conjunto no creo merezcan juicio tan absolutamente negativo como el formulado por Bataillon […] Si la superchería es admitida, cabe preguntarse sobre las razones que pudieron inducir a Juan Méndez Nieto, ya anciano, cuando no podía obtener de ello beneficios, forjar tales episodios y ofrecerlos como parte real de su existencia. Única respuesta plausible la depara suponer […] que al hacerlo buscaba, como en realidad es meta a la que se orienta la totalidad de lo expuesto en los Discursos medicinales, ofrecer una imagen magnificada de su personalidad médica, incorporando al relato de su actividad profesional, lo que cree hubo en ella de sobrehumano” (cf. Méndez, Discursos, p. XV, XIX).

6 Cf. Méndez, Discursos, p. XXIII.


Imagen: Vista de Miranda do Douro, villa natal de Méndez Nieto.