CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298
Mostrando entradas con la etiqueta Emilio Menegazzo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Emilio Menegazzo. Mostrar todas las entradas

sábado, 29 de noviembre de 2014

LA REDACCIÓN VIGASO COCAIO DE LAS MACARRONEAS FOLENGUIANAS




Ocho años después de la muerte de Folengo aparece en Venecia de mano de los herederos de Pietro Ravani (así en el colofón: Apud haeredes Petri Ravani et socios) la cuarta redacción de sus macarroneas. El frontispicio de la príncipe ofrece un nuevo título:

MERLINI || COCALII || POETA MANTVA || NI MACARONI || CORVM POE || MATA || [motivo ornamental] || M. D. LII. || Cum Priuilegio Illustriss[imi] Senatus | Venetorum1.

Abre la edición un prefacio en prosa vulgar (Vigaso Cocaio alli lettori), firmada por un pseudónimo2 que ha dado nombre a la redacción (abreviadamente red. V). Curti divide este texto en tres partes: la primera consiste en un de vita et moribus de Folengo y una reseña de sus obras vulgares, macarrónicas, y latina; la segunda toca los poemas caballerescos, y especialmente el Orlando innamorato, y la tercera es, en sustancia, la carta de Nicolò Costanti que cerraba la red. C3.

La revisión del autor fue interrumpida por la muerte tras el libro octavo del Baldus, lo que permite que la Zanitonella (que en esta red. vuelve a preceder al Baldus y recupera aproximadamente la extensión de la red. T [1158 vv.]) y los ocho primeros libros del Baldus se presenten minuciosamente modificados desde el punto de vista formal respecto a la red. precedente. El resto de libros hasta el veinticinco no presenta muchas variantes, que consisten sobre todo en supresiones; la Moschaea pasa a llamarse Moscheis, pero, aparte del título, sufre muy pocos retoques; finalmente, se eliminan todos los epigramas latinos, que pasaron al Varium poema4.

La operación de revisión formal de la red. V va encaminada a la eliminación drástica de muchos fragmentos de latín humanista, y a un parcial incremento de los elementos dialectales y rústicos, recuperándolos no raramente de la red. T; pero no se trata -como indica Zaggia-, de un retorno a esta redacción, cuyos extremismos quedan definitivamente lejos, sino de una labor de síntesis entre la fase experimental y extremista de la Toscolanense y la fase selectiva y clasicista de la Cipadense5.

A la edición príncipe, aparecida en Venecia en 1552 (V1), siguieron otras dos también venecianas de 1554 (V2) y 1561 (V3) respectivamente. V2 sólo es parcialmente descripta de V1, mientras que V3 sí lo es de V26. No volvió a ser editada hasta este siglo por Alessandro Luzio (T. FOLENGO, Le maccheronee, Bari 19111, 1927-19282, 2 volúmenes), quien utilizó las tres ediciones quiñentistas y C1. La edición, que carece de notas ilustrativas, ofrece al final un glosario, y un apéndice que recoge, de modo no completo, las variantes de la red. C y una selección de variantes de la red. T. Esta edición, que dista mucho de ser crítica según afirman Bernardi Perini y Zaggia7, es la única edición completa de esta última redacción. Diversas secciones de la red. V han conocido posteriores ediciones: la Zanitonella V sola (T. FOLENGO, Zanitonella, a cura di G. BERNARDI PERINI, Torino 19611-2), junto con los Epigr. V en una antología de la Vigaso Cocaio (T. FOLENGO, Opere, a cura di C. CORDIÉ, Milano-Napoli, 1977), y junto con la Mosch. V y los Epigr. V (T. FOLENGO, Macaronee minori. Zanitonella - Moscheide - Epigrammi, a cura di M. ZAGGIA, Torino 1987); el Baldus V en dos ocasiones (MERLIN COCAI, Il Baldo, traduzione di G. TONNA, testo originale a fronte a cura di G. DOSSENA, Milano 1958; T. FOLENGO, Baldus, a cura di E. FACCIOLI, Torino 1989); y la Mosch. V (T. FOLENGO, Moscheide, a cura di E. FACCIOLI, Mantova 1983). Un hito fundamental en la hermenéutica folenguiana supuso la aparición en 1997 de T. FOLENGO, Baldus, a cura di M. Chiesa, Torino, edición en dos volúmenes del Baldus V, que supone una revalorización de la labor crítica de U. E. Paoli.

La crítica ha convenido en señalar una fractura fundamental en la concepción del macarroneo de las redd. C y V frente a la de las dos primeras. Mario Chiesa afirma que el Folengo de la red. T distingue entre la gran literatura, la de la grauitas -representada por Virgilio-, y una literatura de la leuitas como la macarrónica, para la que el poeta reivindica una colocación equipolente. Hay un segundo Folengo, el de las redd. C y V, pero ya del Orlandino y del Chaos, que relega toda la literatura al ámbito de la leuitas, cuando envía a la zucca del libro final del Baldus a Homero y Virgilio junto con Merlín. Esta banalización de la literatura, en una época en que el triunfo del clasicismo vulgar bembiano hace imposible reivindicar un espacio a la leuitas junto a la grauitas como hacía Folengo en 1521, permite a éste permanecer fiel a sí mismo a medida que crece la fractura entre la literatura 'áulica' (da camera) y la 'popular' (da piazza), en detrimento irreversible de la segunda: "Sostener que toda obra literaria es vanitas permite a Folengo trabajar en el macarrónico al tiempo que en sus poemas sacros: no hay contradicción entre conversión religiosa y fidelidad al macarrónico si la literatura, toda la literatura, se justifica "ut salubriter ociemur", como le dirá su hermano Giambattista en sus Pomiliones"8. Folengo, pues, une en su macarroneo aquello que en los últimos veinte años de su vida se tiende a separar definitivamente. Sus epígonos acusan la relegación de la materia da piazza, ofreciendo una lectura de Merlín Cocayo reducido a escarnecedor del latín9.

La supresión de la reseña de autores modernos menoscabados en las laudes Vergilij del Baldus T XXV es señal para Luca Curti de que Folengo, en la época de la red. C, ha tomado conciencia de que la literatura vulgar ha tocado una altura casi tan difícil de alcanzar como la latina, y de que carece de compañeros de viaje. Solitario ("su tradición es él mismo", dice Curti) y consciente de que la lengua macarrónica es la única en la que no tiene rival, Folengo reduce la distancia entre las dos personas macarrónicas, cuya comunión se reconoce en la voz que resuena, irónica, al final del Baldus V10:

Ergo sorellarum, o Grugna, suprema mearum,
Si nescis, opus est hic me remanere poëtam:
Non mihi conveniens minus est habitatio zucchae,
Quam qui greghettum quendam praeponit Achillem
Forzibus hectoreis; quam qui alti pectora Turni
Spezzat per dominum Aeneam, quem carmine laudat
Moeonia mentum mitra, crinemque madentem.
Zucca mihi patria est: opus est hic perdere dentes
Tot, quot in immenso posui mendacia libro.
Balde, vale, studio alterius te denique lasso,
Cui mea forte dabit tantum Padrala favorem,
Vt te, Luciferi ruinantem regna tyranni,
Dicat, et ad mundum san salvum denique tornet.
Tange peroptatum, navis stracchissima, portum,
Tange, quod amisi longinqua per aequora remos:
He heu, quid volui, misero mihi, perditus Austrum
Floribus et liquidis immisi fontibus apros.
(Baldus V XXV 642-658)

"Conque, ¡oh Grugna! la soberana de mis hermanas,
si no lo sabes, debo quedarme aquí por poeta:
no me conviene menos vivir en tal calabaza
que el que da pujanza a Aquiles, un grieguecillo,
sobre Héctor estrenuo, que el que el pecho de Turno cimero
rompe a manos de don Eneas, que alaba en un verso
' con la mitra meonia en su barba y cabellos mojados'.
La calabaza es mi patria: aquí me es preciso perder de mis dientes
tantos, cuantas mentiras puse en mi libro copioso.
Baldo, adiós, te dejo, en fin, al cuidado de otro,
al que dará quizás mi Pedrala favor tan crecido
que a ti, destructor del reino del príncipe luciferino,
te cante, y sano y salvo al mundo al fin te devuelva.
Toca el puerto añorado, barca mía harto ajada,
toca, porque perdí los remos en mares lejanos:
Ay, ¿qué quise, el triste de mí?: el solano entre flores,
loco, metí, y en fuentes de puro cristal jabalíes"11

Reflexionando sobre este final, Giorgio Bàrberi Squarotti12 observa que "todo el poema folenguiano está recorrido por la irónica, antifrástica proclamación del valor de la poesía macarrónica, que en la conclusión de la obra encuentra el sello de la polémica implicación de los más altos y consagrados ejemplos de poesía épica en la condición semejante de inventores de fábulas, de mentiras, de libros locos y vanos" (p. 154). Tras equiparar, en cuanto ficciones, al Baldus con la Ilíada y la Eneida, Folengo renuncia a contar el triunfo de Baldo sobre el infierno y Lucifer, para huir de una mentira aún mayor, que haría de Baldo una reencarnación de Cristo, y de Merlín un "poeta sacro", obligado a contar la imposible "verdad" de la liberación de la Iglesia y del mundo de corrupción, errores, ambiciones y rivalidad. En consecuencia, "la locura y la extravagancia son los últimos guías del extraordinario grupo de enemigos del infierno y del demonio: la seriedad fundamental de la empresa viene así a naufragar en la contemplación entre risas de los gestos del bufón y de las danzas con Baldo, con el héroe más serio y tradicional, y en el seguirlo al interior de la calabaza de la que no es posible salir, porque Baldo y sus compañeros aparecen allí en este caso tal como son, es decir, como frutos de la invención poética, fábulas vanas ellos también, no menos (y no más) que Eneas y Turno, y Aquiles y Héctor, y destinados a desaparecer en el momento en que aparece en primera persona el poeta y él mismo asume, en la calabaza, la posición que le compete, y que engloba asimismo a Baldo y sus compañeros, de los que, de hecho, no se habla más" (p. 158).

No sabemos que ningún folenguista haya relacionado la zucca del Baldus con la que, como nos informa Menegazzo13, era la empresa de la Academia de los Intronati de Siena, en la que ingresó Folengo con el nombre de l'Estremo14. Dicha academia fue fundada en 1525 por Antonio Vignali (Arsiccio Intronato), según él mismo afirma (Menegazzo rechaza como falso, por anacrónico, el elenco de Intronati anteriores a 1525 existente en la biblioteca pública de Siena). Puede plantearse la hipótesis de que los académicos fundadores, llamados en ocasiones zucchini, tomaran como modelo para su empresa la zucca de la red. T -aunque ésta es también un motivo folclórico como se verá inmediatamente-, y que esto animara posteriormente a Folengo a pedir el ingreso en la Academia presentando como obra que acompañaba a su demanda de admisión, según supone Menegazzo, la red. C. Sea como fuere, tal empresa suscitó severas críticas entre algunos tratadistas. Así, Ercole Tasso, Della realtà e perfezione delle impresse (1612): "Aquellos primeros fundadores de una tan ilustre y famosa Academia eran representados, si podía dar crédito a mis ojos, por una de esas calabazas que, una vez secas y vacías, sirven para guardar la sal. Y para que fuera reconocida como tal colocaron sobre ella dos manos de mortero de las que se suelen utilizar para picar el bloque de sal. Y nos inclinamos a pensar que ellos fueron los autores de esta invención, desde el momento en que habían ya encontrado y elegido el nombre de Intronati (i.e. pasmados), para así emplear una imagen de acuerdo con su nombre; porque estas calabazas cuando son golpeadas, no importa cuán levemente, por dentro o por fuera, hacen un grande y pasmoso ruido". Y sobre su lema, meliora latent, objetaba Tasso: "El Meliora presupone que la calabaza es buena, lo cual está lejos de la verdad. De hecho la calabaza ha dado lugar a refranes para significar que un hombre o una mujer es un zopenco: zucca mi da sale; donna zucca al vento; y come colei che poco sale aveva in zucca"15 . Pero tras la incompresión del tratadista puede ocultarse un juego de ironías de ida y vuelta entre los Intronati y Folengo, quien, de una somera descripción de la zucca en la red. T (cf. Baldus T XXV 486-487: "Post curtum spatium retrouarunt denique zuccam, / grandilitate parem montagnae Valcamoneghae"), pasa a una más completa en las dos últimas redd., señalándola como seca y hueca, ligera y semejante a un sonajero por las semillas secas dispersas en su interior, lo que lo hace la casa adecuada a los astrólogos, cantores y poetas (cf. Baldus V XXV 602-605, 621-624: "Et quid erat moles tanta haec? erat una coccochia, / sive vocas zuccam, seccam busamque dedentrum, / quae, quando tenerina fuit, mangiabilis atque, / certe omni mundo potuisset fare menestram. / [...] / Zucca levis, sbusata intus, similisque sonaio, / in qua sicca sonant huc illuc semina dentrum, / astrologis merito, cantoribus atque poëtis, / est domus..."). Acertado o no, esto no desdice, en fin, de la leuitas folenguiana que, salvándose a sí misma en el momento en que se pone al nivel de la de Virgilio y Homero, afirma zucca mihi patria est, como calco del ovidiano Sulmo mihi patria est16.






Ilustración: La empresa de la Academia de los Intronati.





1 Cf. ed. Zaggia, p. 593.
2 La antigua identificación de Vigaso Cocayo con el propio Folengo (Billanovich, Goffis) fue puesta en duda por Folena y Zaggia, primero, y luego resueltamente negada por Curti ("Vigaso Cocaio") en una muy documentada argumentación. La abreviatura V fue propuesta por Bernardi Perini frente a la confusión que podría originar la tradicional V. C. con la de la redacción Cipadense (cf. ID., "Adversaria...", p. 534).
3 Curti ofrece una edición de dicho prefacio cf. o.c., pp. 120-124.
4 Cf. ed. Zaggia, p. 215, y supra n. 18. Zaggia, centrándose en las macarroneas menores, afirma que se puede hablar de Cipadensis altera, es decir, de una ejemplar anotado de la red. C como antígrafo para la Mosch. y los Epigr., pero no para la Zan. V, que fue reescrita por el autor ex novo (ib. p. 596).
5 cf. ed. Zaggia p. 216.
6 Cf. ed. Zaggia, pp. 595-601.
7 Cf. G. BERNARDI PERINI, "Folengo...", p. 77 y ed. Zaggia p. 595.
8 Cf. M. CHIESA, "Il Parnaso e la Zucca: la letteratura secondo il Folengo", Atti Convegno 1991, p. 50. Sobre el fundamental cambio de ambiente cultural fraguado en Italia entre 1525 y 1530 cf. también M. POZZI, "Le quattro redazioni..", pp. 40-47.
9 Cf. M. CHIESA, o.c., p. 58.
10 Cf. L. CURTI, "Sul macaronico", pp. 179-182.
11 Los dos versos finales los toma Folengo de Virgilio, Ecl., 2, 58-59, cuya traducción procede de la ya citada de A. García Calvo.
12 cf. ID. "L'inferno del Baldus", Atti Convegno 1977, pp. 153-185
13 cf. ID. "Teofilo...", p. 368 n. 7
14 Rodolfo Signorini (cf. ID., "Poeti e bugie", QF 5, 2004-2005, pp. 105-107, ha vuelto a tratar de la zucca como enseña de los Intronati, aunque sin poner en relación dicha calabaza con la folenguiana.
15 cit. por M. PRAZ, Imágenes del Barroco (estudios de emblemática), ed. Siruela, Madrid 1989, pp. 95-96 n. 9

16 calco ya señalado por Paoli, Il latino..., p. 134.

sábado, 13 de julio de 2013

PRIMERA ETAPA DE LA BIOGRAFÍA LITERARIA DE TEÓFILO FOLENGO



Una de las aportaciones fundamentales de Giuseppe Billanovich a la biografía de Folengo ha sido el establecimiento de la verdadera fecha de nacimiento del escritor, que la crítica, a partir de Alessandro Luzio, situaba en 14961. Éste nació el 8 de noviembre de 1491 en Mantua, hijo del notario Federico Folengo y de Paola Ghisi, de familia oriunda de Parma y muy religiosa2. Fue bautizado con el nombre de Girolamo, que cambió por el de Teófilo al entrar en la religión de San Benito; seguía así el ejemplo de seis de sus ocho hermanos, de los que cinco ingresaron también en la orden benedictina (Nicodemo, Giambattista, Ludovico, Placido y Corona), y uno, Silvestro, se hizo agustiniano3. Girolamo ingresó, pues, a finales de la primavera de 1508 como novicio en el monasterio bresciano de Santa Eufemia, donde profesó, exactamente un año después, el 24 de junio de 15094. Tras su profesión se aplicó al estudio de la filosofía, y fue testigo de las atrocidades cometidas por los invasores franceses en la región y su propio monasterio5. En 1512 fue trasladado, para completar su instrucción, y de acuerdo con los transferimientos regulares de primavera, al monasterio de San Benedetto Po en Mantua, a medio camino de Bolonia, cuya Universidad pudo haber frecuentado, aunque sin llegar a matricularse6; en dicho monasterio se encontró con sus hermanos Ludovico y Giambattista, y cimentó una sólida formación cultural latina y griega, covirtiéndose en un maestro de la retórica humanística, al tiempo que seguía en contacto con la realidad administrativa del convento y su entorno rústico. En octubre de 1513 parece haber pasado al monasterio de Santa Giustina en Padua, donde perfeccionó sus estudios, y debió de profundizar su conocimiento de la poesía macarrónica paduana, la de Corrado, Tifi Odasi, y del Nobile Vigontie opus7. Entre 1517 y 1522 está atestiguada su presencia en diversos monasterios, siempre en funciones de subcellerarius8, lo que le permitió entrar en contacto con el mundo campesino, y su lenguaje, tan importante en su obra macarrónica. En enero de 1517 aparece la primera redacción de sus macarroneas, conocida como Paganini, por el nombre de su famoso editor en la época, el bresciano Paganino Paganini, quien mantenía relaciones comerciales con Santa Eufemia desde 15149. El éxito del librito fue inmediato y vasto. El 5 de enero de 1521 aparece la segunda redacción de las macarroneas, llamada Toscolanense por su lugar de impresión, todavía a cargo de Paganino, y que era mucho más ambiciosa que la primera. La red. T cierra, como afirma Massimo Zaggia10, la primera fase de la biografía literaria de Folengo, que se expresa sólo en lenguaje macarrónico.




1 Cf. G. BILLANOVICH, Tra don Teofilo..., p. 11. Así lo recuerda el propio Billanovich ("le plus éminent commentateur de Pétrarque", a decir de Curtius, La littérature..., p. 353) en 1979 (cf. "Spiritualità e cultura nei monasteri bresciani e Teofilo Folengo monaco a Brescia, Atti Convegno 1980, pp. 37-38), y 1991 ("Giovanni Battista Folengo riformatore della Congregazione Benedettina di Valladolid", Atti Convegno 1991, p. 303).
2G. BILLANOVICH, Tra don Teofilo..., p. 10.
3 Sobre estos datos familiares cf. G. BILLANOVICH, o.c., p. 15 y RODOLFO SIGNORINI, "Un nuovo contributo alla biografia di Teofilo Folengo", Atti Convegno 1977, pp. 371-400.
4G. BILLANOVICH, o.c., pp. 15-21.
5Ibidem, pp. 29-39.
6 Billanovich recalca este hecho (cf. "Spiritualità...", p. 38) para llamar la atención sobre la falsedad de la noticias de la red. V, que llevan al joven Folengo a la universidad de Bolonia, y lo hacen alumno de Pomponazzi (cf. Baldus V XXII 129-132: “Dum Pomponazzus legit ergo Perettus, et omnes / voltat Aristotelis magnos sotosora librazzos,/ carmina Merlinus secum macaronica pensat/ et giurat nihil hac festivius arte trovari”. No obstante, Luca Curti (cf. "Per la biografia di Teofilo Folengo: La morte di 'Baldo' (Francesco Donesmondi)", Atti Convegno 1991, pp. 491-506) se hace eco más recientemente de una vieja hipótesis de Adolfo Gaspary, que sostiene que, en torno a 1515, Folengo frecuentó el Estudio de Bolonia. Curti señala la existencia de un vacío en la biografía folenguiana entre el 18 de enero de 1515 y el 25 de mayo de 1517, y demuestra documentalmente la existencia del Francesco Donesmondi presunto compañero de estudios de Folengo en Bolonia -donde fue asesinado siendo estudiante-, del que se dice en la red. V que inspiró la figura de Baldo (Curti reproduce [cf. o.c., p. 491-492 y "Vigaso Cocaio"..., pp. 121-124] el texto del Argomento sopra il 'Baldo' que precedía al Baldus V y donde se afima esto: "La cagione, che indusse il nostro poeta a poetar in questa sì degna opera, fu la prodezza, il valore, la generosità d'un scolaro mantoano della famiglia Donesmonda, chiamato Francesco, come il gran cavallier Francesco Gonzaga, ultimo marchese di Mantoa ordinò fosse nominato del nome suo, tenendolo proprio desso al fonte del battesimo. Essendo egli pur in studio di Bologna, era un stupore della sua valorosità, gagliardezza, liberalità, bellezza, leggiadria, animosità, con un ingegno prontissimo ad ogni quantunque difficultosa impresa. Pertanto tirandosi come fina calamita tutti e' buon compagni dietro, diede con molti fatti materia e suggetto al nostro Merlino di fingere questo volume, sì come una scorza, sotto la quale sta occulta la verità di molte e molte cose. E così per la sua baldanza chiamollo Baldo, e li compagni secondo il vario costume loro nominolli chi Cingaro, chi Falchetto, et il resto"). Asimismo, Nora Calzolaio recuerda bien que el tal Donimundus aparece por primera vez mencionado en el Dialogus Philomusi presente en el llamado fascículo 2MD de la red. T, lo que le lleva a aseverar, como Curti, la estancia de Folengo en Bolonia; según Calzolaio, Folengo pudo componer su Baldus tras haber pasado algunos meses en Bolonia desde el fin de su presencia en San Benedetto Po el 18 de enero de 1515 (Donesmondi murió el 29 de marzo de ese año) (cf. NORA CALZOLAIO, “Il Dialogus Philomusi: edizione, attribuzione, commento”, Quaderni Folenghiani 3, 2000-2001, pp. 93-96). Por otra parte, Lucia Lazzerini recordaba la importancia que Menegazzo atribuía a Bolonia en la formación del joven Folengo frente a una sobrevalorada experiencia mantuana: Bolonia, normal y natural sede universitaria de los mantuanos, quedó para Folengo, que entre 1512 y 1515 se hallaba en el convento de S. Benedetto Po situado en el camino que llevaba de Mantua a Bolonia, como la ciudad universitaria ideal (cf. L. LAZZERINI, "Per latinos...", p. 334 n.2).
7G. BILLANOVICH, Tra don Teofilo..., pp. 52-61.
8 Señala Billanovich que Teófilo careció de las expertas virtudes de administrador de sus hermanos Ludovico y Giambattista, así como de su propensión a los estudios teológicos o jurídicos, y al cultivo de una devoción ardiente y virtuosa (Ib., p. 80). No obstante, de aquel quotidiano litigioso contatto coi villani de las posesiones monásticas obtuvo Teófilo un tesoro inesperado: “Dalla cellereria Folengo non ricavò solo il contatto con i rustici , ma pure dovette vivere per anni in quell'impasto a dosi variabili: di latino di volgare di gergo che ora impressiona tanto chi consulta i registri con gli atti e con i conti del monastero. Un linguagio misto, un creolo da dotti, che tutti ripetevano e scrivevano, che era una lingua comune eccitò l'ingegno dei monaci e gli mostrò la sua via. Il retore e artista lo perfezionò […] Vivendo tra la terra arata e gli uomini di educazione primitiva il Folengo ha roto tradizioni e schemi usati da secoli (Ib., pp. 83-84)”. Por otra parte, se ha señalado más recientemente la inexistencia de documentos que demuestren que Folengo realizara tales funciones, al menos en el monasterio de Santa Eufemia en Brescia (cf. ROBERTO NAVARRINI - MAURIZIO PEGRARI, "Folengo Monaco a Brescia: L'ambiente monastico el il "realismo" folenghiano", Atti Convegno 1991, pp. 242-244).
9Ib., p. 85.

10 Cf. M. ZAGGIA, "Breve percorso attraverso le quattro redazioni delle macaronee folenghiane", Atti Convegno 1991, p. 92.

sábado, 1 de junio de 2013

VIDA Y OBRA DE TEÓFILO FOLENGO: Hacia un perfil folenguiano


El esbozo de una semblanza vital de Folengo es inseparable de una exposición mínima de las diversas interpretaciones que ha producido la crítica en su análisis de los datos biográficos y la obra literaria del monje benedictino. Francesco de Sanctis rehabilitó en 1870 la figura literaria de Folengo, asignándole el lugar eminente que sin duda merece dentro de la historia de la literatura italiana1. A él se le debe también el primero de los retratos modernos de Folengo: Aceptando sin más como auténticos los datos biográficos ofrecidos en el prefacio2 de la cuarta redacción de las macarroneas folenguianas, que presentan al poeta como un aventurero alocado y errante que cede al eremitismo al final de sus días, De Sanctis hace de Folengo el estereotipo romántico del poeta maldito, cuya comicidad realista actúa como principio demoledor del mundo medieval3.

En 1948 aparece la obra capital de la biografía folenguiana, Tra don Teofilo Folengo e Merlin Cocaio, escrita por Giuseppe Billanovich. Una metódica investigación en archivos de Brescia le permitió a éste, por un lado, desmontar lo que llamó la "leyenda autobiográfica" folenguiana, construida por el autor en las últimas redacciones de sus macarroneas para eludir la reprobación de sus superiores religiosos, y, por otro lado, reconstruir la biografía más bien anodina de un monje básicamente fiel a la ortodoxia benedictina. Poco después, Cesare Federico Goffis, incidiendo en aspectos religiosos e intelectuales, descubrirá en el poeta macarrónico rasgos de heterodoxia basándose en el análisis de la obra de su hermano Giambattista y de alusiones contenidas en la obra del propio Teófilo, que, en opinión de Goffis, se convirtió en el primer luterano de Italia4. Emilio Menegazzo señaló posteriormente las conexiones de Folengo con el reformador valdesiano Benedetto de Mantua5. La incompatibilidad entre la interpretación ortodoxa y heterodoxa ha venido últimamente a ser matizada por Mario Chiesa6, quien sitúa a Folengo en el ambiente del evangelismo italiano, en el que podía profesar tesis de los reformadores sin por eso sentirse enrolado con Lutero contra la Iglesia de Roma, de acuerdo con la confusión religiosa que caracterizaba a la Italia pretridentina.






Imagen: retrato de Teófilo Folengo en una edición del opus macaronicorum de 1768 propiedad de R.Signorini reproducido a su vez en Quaderni Folenghiani I, p. 106.


1  El mérito principal del gran crítico italiano fue su revaloración histórica de Folengo, relegado durante casi tres siglos, al dedicarle un capítulo completo entre los sendos consagrados a otras figuras del quinientos como Ariosto y Maquiavelo. Los aciertos y errores de su interpretación del autor macarrónico fueron determinantes en el desarrollo de la crítica folenguista posterior (cf. A. MOMIGLIANO, o.c. pp. 219-223; R. SCRIVANO, “La proposta folenghiana di De Sanctis”, Atti Convegno 1977, pp. 401-410). Existe una reedición moderna de esta obra publicada por Einaudi, Torino 1958. Folengo es la contraparte bufonesca de Ariosto, el único al que cede en importancia en su tiempo, como afirma Giuseppe Billanovich, Tra don Teofilo Folengo e Merlin Cocai, Pironti, Napoli, 1948.
2 Reproducimos a continuación la parte de la carta de "Vigaso Cocaio alli lettori" en la que se ofrecen noticias biográficas bajo este pseudónimo: "Girolamo Folengo mantoano, et a me discepolo nella professione grammaticale, fu da suo padre mandato a Bologna, ma volse ch'io parimente andassi con esso lui, solamente per guardarlo, che non perdesse il tempo et i danari. Ma sendo egli già cresciuto e fatto tale, che più no mi avesse a temere, come vivace molto, e faceto, e compagnone, si diede in preda alla sviata giovanezza, e posponendo li termini logicai, tutto si congiunse alle muse latine, volgari e macaronesche. Io assai feci per ognimodo riducerlo alla voluntà del padre, ma sempre indarno m'affaticai. Compose egli dunque sotto il nome d'uno furfante detto Limerno in ottava rima la fanciullezza di Orlando paladino, opera ingeniosa et assai mordace. Poi sotto nome di Merlino Cocaio diede principio a i grandi fatti di Baldo in verso eroico e macaronesco, e fecene un volume di venticinque libri. Quattro libri poscia della Moschea, pur sotto il medesimo nome, gli uscirono dalle mani in verso pentametro e macaronico. Successe a lei la Zanitonella con altre cosette facete. Al fine come bizaro e fantastico che era, mandò fuora sotto nome di Triperuno il Chaos in stile ora latino, ora volgare, ora de macaroni. Fatto tutto questo, per un gran disordine e pericolo della vita fummo costretti tornarsi alla patria con la zucca piena più di lasagne che di filosofia. Laonde ebbe egli dal padre tal rimbrotto e reprensione, che in guisa di disperato andò errando per lo mondo, fatto in prima cortegiano, poi soldato, poi romito; al fine con un suo fratello più di lui dotto, si chiuse in una solitudine a darsi totalmente a i sacri libri, ove sotto nome di Teofilo Folengo compose in ottava rima La Humanità di Cristo figliuol di Dio, ove nel principio si dole assai aver perduto gli anni sotto il titolo di Merlino [...] Ancora in un volumetto di Epigramme ha inserto questo assai elegante, e fuora de macaroni: "Quae quondam, fateor, docili mihi floruit aetas / magnificum poterat laudis adire iubar. / At mens decipitur iuvenum, quae lubrica saepe / unde decus poscit, dedecus inde refert. / Cum mihi praeteriti subeunt insomnia Baldi, / tam pudet, ut pudeat non puduisse satis. / Infelix tamen ipse minus fortasse viderer, / lusissem varios si sine dente modos". [...] Or dunque perseverando col frate suo in così buono e securo stato, alfine d'una febre malegna infermato, rese l'anima al suo fattore, la qual cosa udendo io, subito fui col fratello a ritrovar le molte carte da lui scritte. Trovammo, che per cagione di ricantare avea rifatta la Macaronea, come si può leggere tutta tramutata, e di gran lunga più dotta, faceta e onesta della prima [...] Trovammo oltre a questo un Poema vario latinamente scritto, avendo egli omai li macaroni a stomaco, e nausa. Il quale pensamo di far imprimere dapoi questo, acciò si vegga espressamente quanta sia la differenzia tra il nome di Merlino, e quello di Teofilo [...]" (cf. ed. de Luca Curti en "Vigaso Cocaio", Rivista di letteratura italiana, IX, 1991, pp. 121-122). En este artículo Curti demuestra que esta carta no es atribuible a Folengo; es, por ende, la segunda ocasión en las obras folenguianas, tras el Dialogus Philomusi -de la mano del propio autor- del fascículo 2M D de la red. T (cf. Nora Calzolaio, "Il 'Dialogus Philomusi'´: edizione, attribuzione, commento", Quaderni Folenghiani, 3, p.93) en la que aparece el nombre laico del autor, Girolamo.
3 El realismo que De Sanctis sitúa como rasgo esencial del arte folenguiana incitó en la crítica la concepción de un Folengo defensor del mundo popular y su cultura dialectal, y alentó la tesis del macarroneo como contestación a la tradición latina y toscana. Sobre la objeción a este concepto cf. Ricardo Scrivano, "La proposta folenghiana di De Sanctis", Atti Convegno 1991, pp. 407-408: "Restano gli elementi, cui s'è accennato variamente, relativi al realismo folenghiano, che è in linea di principio un particolareggimento ("ricchezza di particolari") che incanta De S. per l'evidenza del referente ("Al poeta non sfugge nulla, i cibi, il modo di apparecchiarli, il desco, l'affaccendarsi di Berta..." [...]) e di conseguenza per l'efficacia del significante ([...] "Lo stile di Merlino [è] un realismo animato da una immaginazione impressionabile e da un umorismo inestinguibile"). [...] A livello cosciente si iscrive perfettamente nell'orizonte ben fissato nella mente di De S. che ciò che è importante è dare l'immagine della cosa, riprodurre il "vivente" direbbe piú tardi sottraendosi, como anche qui, all'ambiguità sollecitante di qualche rapido passaggio. [...] È legittimo allora dubitare che sia formula applicabile ad un poeta in cui la verosimiglianza, la convenienza, l'ordine erano primari oggetti polemici del suo operare letterario e della sua presenza intelettuale, como apertamente dichiara negli ultimi due versi del Baldus: "he heu, quid volui, misero mihi, perditus Austrum / floribus et liquidis immisi fontibus apros" (XXV, 657-58). Sicché anche la nozione di realismo, che può essere stata più suggestiva e più utile in una certa fase o per certi episodi della moderna critica folenghiana, assume alla fine una precisa funzione passiva di contenimento dell'eversività e di riduzione alla ragione dell'esperienza anomala (ma non tanto, occorre dire, alla luce delle recenti ricerche sul complesso della cultura cinquentesca) di Teofilo Folengo". La consideración sentimental de la obra folenguiana ha producido posteriormente retratos tan contrapuestos como el que hace de Folengo un carácter bonachón íntimamente afecto al mundo popular que describe, frente al que hace de nuestro autor un personaje atrabiliario y misántropo recluido en las tinieblas del claustro, "un Savonarola vestido de payaso", en expresiva imagen de F. Salsano (La poesia di Teofilo Folengo. Saggio sopra i luoghi comuni della critica folenghiana, Napoli 1953, p. 126 cit. por F. Márquez Villanueva, o.c., p. 348). La visión romántica desanctiniana, fruto de la cultura del Risorgimento, tiene un interesante epígono en Raffaele Ramat (cf. "Il "Baldus" poema dell'anarchia" en Sette contributi agli studi di storia della Letteratura italiana, Palumbo, Palermo 1958, luego en Saggi sul Rinascimento, La Nuova Italia, Firenze 1969, pp. 189-198 cit. por F. Márquez Villanueva, o.c., pp. 347, 354 y C. F. Goffis, "La contestazione...", pp. 86-87), para quien el Baldus supone una burla de los grandes mitos humanos del Renacimiento, fruto de una visión del mundo como caos y tumulto, "risa poética de un ácrata sobre la anarquía del mundo".
4 El veterano folenguista, que dedicó a Folengo su tesis de doctorado en 1935, defiende la heterodoxia religiosa de Teófilo y de su hermano carnal y en religión, Giambattista, a través del análisis de la obra de ambos en estudios como La poesia del Baldus, Genova 1950, L’eterodossia dei fratelli Folengo, Genova, s. a. pero 1950, respuesta a G. Billanovich en su biografía Tra don Teofilo Folengo e Merlin Cocaio, Napoli 1948, donde señalaba la sustancial adscripción de Folengo a la ortodoxia de la orden benedictina, y en los últimos años: “La contestazione religiosa e linguistica nei testi folenghiani”, Atti Convegno 1977, pp. 84-129; “Il macaronico folenghiano fra arte e contestazione”, Maia, XLIV, 1992, pp. 131-145; “Il dantismo eterodosso del “Baldus”, AA.VV., Miscellanea di studi danteschi in memoria di Silvio Pasquazi, 2 voll., Federico & Ardia, Napoli 1993, vol. I, pp. 407-422. Para Goffis la solución del problema religioso, aportando plena luz sobre sus motivos y pasiones, contribuye propiamente a la definición de la poética y de la poesía folenguiana. La parodia es, por tanto, una justificación insuficiente, y puede decirse que latín y dialecto son puestos en conflicto por motivos ideológicos. Folengo, que es un heterodoxo que pasa del erasmismo al luteranismo precozmente, eleva a dignidad literaria una lengua hablada en cierto modo, pues se remonta ésta al filón del hibridismo lingüístico espontáneo, tal como puede verse recogido en innumerables documentos del tardomedievo (crónicas, estatutos, los inventarios eclesiásticos que reproducen el lenguaje de las sacristías y de los monasterios). Goffis quiere mostrar la realidad de la base macarrónica en el lenguaje del vulgo ignorante vivida en los lugares de cultura. La obra de Folengo expresa: “una visión de la cultura como renuncia a lo abstracto, al platonismo y al aristotelismo, a la teología; reducción al pragmatismo de la vida evangélica, esto es, del vivir y actuar con fe sin intelectualismos, que se concretan en la constitución y acción de la Iglesia condenada” (cf. “Il macaronico...”, p. 144). El poeta no recurre al latín y al dialecto con fines paródicos o expresivos, sino para expresar su propia tensión innovadora y restauradora al tiempo: “[...] Folengo siente en el latín el rigor de la espiritualidad sublime, en el lenguaje más rústico la depresión de la inteligencia, la vida reducida a los instintos y a la picaresca, a lo soez” (cf. “La contestazione...”, p. 122).
5 Cf. E. MENEGAZZO, "Contributo alla biografia di Teofilo Folengo (1512-1520)", Italia Medioevale e Umanistica, II, 1959, pp. 367-408 cit. por F. Márquez Villanueva, o.c., p. 345.
6 Cf. M. CHIESA, "1526: Il Folengo e le sue "scorte"", Teofilo Folengo tra la cella e la piazza, edizioni dell'orso, Alessandria 1988, pp. 52-112.