CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298

sábado, 29 de agosto de 2015

LA TRADICIÓN TEXTUAL DE LA PRIMERA MACARRONEA ESPAÑOLA




1. Manuscritos.


1. El manuscrito 3662 de la B.N.

Ya se ha hablado en parte de este manuscrito al tratar del tema de la autoría. Adolfo Bonilla y San Martín lo describió en 1904: “Entre los manuscritos de la Biblioteca Nacional de Madrid se conserva uno signado Mss-3.662 (antes M-170), que contiene interesantes documentos. Es un tomo en folio, de hermosa letra del siglo XVIII, y se titula Copia de varios versos para la Real Bibliotheca. Mide 312 x 212 milímetros, y consta de 50 hojas. Los originales deben parar en Toledo”1.

El f. 2 recoge una advertencia preliminar a la Callioperria, que ocupa los ff. 3-15v. El poema macarrónico Bald. se presenta en los ff. 18-20, con un número de 93 versos. El ms. contiene además una serie de composiciones latinas de Juan de Verzosa, Juan Páez de Castro y Álvar Gómez de Castro.

El texto de Bald. presenta el conocido uso de ‘v’ al principio de palabra, tanto en posición vocálica como consonántica, y en el uso de ‘u’, en interior de palabra, tanto en posición vocálica como consonántica, características del siglo XVI.

La subscripción “Pr. Cerro” colocada al pie del folio primero hace deducir a José López de Toro que el autor de esta “bella copia” fue Justo del Cerro, a quien Cotarelo describe como “calígrafo escribiente de ejecutorías, títulos de grandeza, hidalguía y certificaciones, de quien dice Palomares en su Arte nueva (1776), pág. 109, que ‘siendo ya hombre que toca en la edad quincuagenaria, se ha aplicado tan de veras al estudio de todo género de caracteres, con tan continuas vigilias, que puede esperar el público alguna obra que ilustre el nobilísimo arte de escribir’”2. Los buenos oficios del copista quedan en evidencia si se compara la copia de la Callioperria del ms. 3662 con la previa del ms. 18668-53, que permite identificar a aquélla como de la misma familia que ésta.

Sobre el título de la copia de Bald. figura, como ya se ha comentado, la siguiente anotación: “Poema Latino Macarronico sacado de copia del originl. de Juan de Vergara”. Pero una serie de lecturas corruptas desautoriza a prestar crédito a la posibilidad de que estemos ante el apógrafo de una copia directa y fiel del original. Piénsese, por ejemplo, en Coraius por Cocaius (v.3), que es, como sabemos, parte del pseudónimo (Merlinus Cocaius) con que Folengo publica las redd. P y T de sus macarroneas. No resulta verosímil pensar en un error de Vergara, así como tampoco resulta lógico que se equivocara en la transcripción de macarronismos folenguianos que manejaba sin duda de primera mano (cf. v.15.: specauit por spiccauit; v.30: papellas por padellas; v.55: eborante por sborante; v.89: scanbientos por scambiettos, sgarrafet por agraffaset). Otras lecturas son simplemente absurdas si se las concibe salidas de la pluma del autor (cf. v. 28: set testam por sed tetam; v. 32: cabellis por labellis; v.33: in incontris por in nostris; v.61: hecho stili por hec hostili; v.73: junctum por junctam; v.87: fallit por sallit).

Ejemplos como los anteriores, así como las variantes de las otras dos fuentes localizadas, nos llevan a suponer que el antígrafo de que parte el copista Justo del Cerro no es ciertamente el arquetipo del que derivaría toda la tradición textual, sino un ramal de uno de los tres hipotéticos subarquetipos que configuran el stemma codicum del texto.

1. 2. La fuente manuscrita de la edición de Paz y Meliá (1902).

A pesar del criterio precientífico de Paz y Melia de no hacer ninguna descripción de su fuente manuscrita, puede afirmarse que se basa en un apógrafo procedente de un subarquetipo distinto al de M2, a pesar del alto grado de coincidencia que presenta con éste frente al manuscrito 8625. Esta hipótesis se sustenta en los siguientes hechos:

  1. El editor presenta el poema macarrónico como anónimo, lo que no sería posible si hubiera conocido la clara atribución de autoría de M2.
  2. Paz presenta algunas lecturas propias (cf.aparato crítico: e, fbis, 3, 10, 13, 15, 20, 22, 30, 31, 33, 37, 38, 40, 42, 65, 72, 73, 75, 78, 80, 90). De ellas parecen preferibles a las del resto de fuentes sólo cuatro (cf. f.: CIRCVNSPECTO; v. 3: ipse; v.37: fortasse, v.73: junctam), que tienen un claro carácter de emendatio (piénsese que la primera y segunda coinciden con una corrección de López de Toro sobre M2 desconociendo la edición de Paz, y que la última de ellas coincide con una corrección de Juan Gil, desconocedor, igualmente, de la edición de Paz y Melia). Del resto algunas pueden explicarse como corrección ope ingenii de un amanuense o del editor moderno –aunque éste no diga nada al respecto, al igual que López de Toro en ocasiones- (cf. e, 10, 15, 22, 31, 33, 40, 42, 65, 72, 75, 78, 80, 90), y el resto como posible corrupción de la transmisión manuscrita o como errata de imprenta. Se deduce, en todo caso, que el editor moderno maneja un único manuscrito, pues cuando conoce otros recoge sus variantes como en el caso de su edición de la Pepinada de Francisco Sánchez Barbero.
  3. Paz presenta algunas lecturas coincidentes con las del manuscrito 8625 en contra de M2 (cf. ap.cr.: 27, 28, 32, 50, 54, 82). La hipótesis de que ambas fuentes hayan coincidido independientemente en una labor de emendatio podría ser razonable en todos los casos, menos para el de michi (v. 54) frente al mihi de M2.
  4. Paz presenta una glosa marginal a la voz latinum del v. 93 que no existe ni en M2 ni en el ms. 8625, y que es de una mano distinta a la del autor del poema.

1. 3. El manuscrito 8625 de la Biblioteca Nacional.

El poema macarrónico Bald. aparece también recogido en la Miscelánea de Álvar Gómez B.N. 8625 ff. 35-37, del siglo XVI. La portada del ms., que denominaremos a partir de ahora M1, presenta la siguiente anotación: “Gomecij Miscelanea tomo 4 tiene 141 folios”. M1 ha sido descrito por I. Pepe y Antonio Alvar. El poema macarrónico presenta un título distinto y reducido respecto a M2 y Paz: “Incerti authoris Macarronea. Ad dň Baldũ Zingar suus Capellanus”, y un número mayor de versos, 121. M1 omite los vv. 29, 44, 72, y 83 de M2 y Paz, e interpola 32 vv. tras el explicit de M2 y Paz.

El texto presenta una adhesión total al uso ramista en el caso de ‘u’ vocálica e inicial de palabra, y sólo parcial en caso de ‘i’. La grafía ‘j’ es escrupulosamente respetada en los macarronismos.

Es conocida la historia de M1 gracias a diversos estudios. El humanista Álvar Gómez de Castro, contemporáneo y amigo de Juan de Vergara, aunque más joven, dice en su testamento lo siguiente sobre sus misceláneas: “otros libros de mano diversos y mocedades mías, por quanto son cosas sin emendar y de poca importancia, si yo no lo hubiere hecho, quiero que se rompan o se quemen [...] y asimismo otros tres o quatro de cartas mensageras”. En 1928 San Román afirma que parte o casi todos estos manuscritos son, indudablemente, los cuatro de la Biblioteca Nacional: Obras misceláneas, cartas, oraciones, poesías..., signs. 7.896-7 y 8.624-5, y los seis de la del Escorial Adnotationes varii argumenti, o adversaria, signs. K.III.26-31. G. De Andrés ha establecida con claridad el camino recorrido por las misceláneas de la B.N., que pasaron sucesivamente por las manos de Diego de Castilla, y Juan de Castilla, de quien las adquirió el Conde-duque de Olivares, por cuyo pariente el marqués de Heliche llegaron a El Escorial, y de ahí a la B.N. La profesora italiana I. Pepe describe con detalle y ratifica el carácter de autógrafos de estos cuatro manuscritos, ya señalado por Simón Díaz en 1972. Con esto concuerda Alvar Esquerra, y ofrece una amplia relación del contenidos de todas ellas3.

El texto de M1 presenta un importante número de lecturas propias frente a M2 y Paz ( cf. ap.cr.: título, 1bis, 2, 3ter, 4bis, 5, 6, 12, 13, 15, 18, 19, 21bis, 22, 23, 25, 27, 28, 30, 32, 34, 35, 36ter, 37bis, 3, 40bis, 41ter, 42, 43, 48, 49, 50, 51, 52, 53, 55, 57, 58, 61bis, 62, 63bis, 65, 66, 67, 68bis, 69, 71, 73, 74, 76, 78, 79, 80bis, 81bis, 82bis, 84bis, 89bis, 90, 91, 92, 93). Sólo en tres casos resulta preferible la lectura de M1 al del resto de fuentes (cf. v.21: agenis; v.40: quoniam; v.61: hec hostili), y en los dos últimos casos coincide con correcciones de Juan Gil –que no conocía M1- propuestas al texto de M2 editado por López de Toro. Este hecho presenta claramente estas lecturas propias correctas de M1 como emendationes, probable característica asimismo del resto de lecturas propias, que delatan, en la inmensa mayoría de casos, su carácter arbitrario.

Es posible que M1 haya sufrido un proceso de contaminatio. Hace pensar esto la anotación marginal al despedaçauit del v.15, donde se lee: alias spadagauit. Tal hecho demuestra la existencia de otros manuscritos, y la posibilidad de que algún copista haya tenido más de una copia a la vista, posiblemente de la misma familia, en algún momento de la cadena de transmisión textual, lo que podría dar razón en algún modo de las peculiaridades de M1.

2. Ediciones de Bald.

5. 2. 1. La edición de Paz y Meliá (1902).

Paz y Meliá publica Bald. en la segunda serie de sus Sales Españolas ó Agudezas del Ingenio Nacional, Madrid 1902, pp. 391-394. Esta segunda serie estaba constituida por dieciséis composiciones escritas entre los siglos XVI a XVIII. Al final del tomo incluía tres poemas macarrónicos, Bald., un poema dedicado a una visita del Almirante de Castilla a Cádiz (s. XVIII [cf. cap. VIII]), y la Pepinada de Sánchez Barbero (s.XIX [cf. cap. X]). De todos indica en su “Advertencia” p. XVI la fuente en que basa su edición menos en el caso de Bald. La única escueta noticia que da de su fuente se encuentra en la portada de su edición al poema, al que titula “Poesía Macarrónica dirigida à Baldo”. Bajo tal título puede leerse: “(Siglo XVI. –Bibl. Nac. –Mss.)”. Ignoramos si Paz fijó la época del ms. de la B.N. que maneja por datos deducidos del mismo, o del contenido del poema. En todo caso, se muestra muy seguro cuando ofrece la datación de los otros poemas macarrónicos que publica. Si realmente el manuscrito en que basa su edición es del siglo XVI no se trata de M2 ni, mucho menos, de M1. No deja de ser lamentable, aparte de llamativo, el hecho de que ninguna de las fuentes que utiliza para la edición de los poemas macarrónicos estén localizables en la actualidad en la B.N.

La edición de Paz no presenta numeración de versos ni aparatos de fuentes ni crítico, aunque puede sospecharse de la intervención del editor. Existe una única anotación al texto ya mencionada (cf. v.93 latinum: “Al margen: Así está en el original; parece dijo antes latino, y después enmendó el autor latinum.”). Coincide con particularidades gráficas de M2, aunque regulariza la ‘v’ en posición consonántica, y la suprime en posición vocálica, de acuerdo con el uso ramista. Aparecen resueltas todas las abreviaturas y ‘e’ caudadas que existen en M2. Se registran algunos cortes en el continuum de versos que no se dan ni en M2 ni en M1.

La obra de Paz conoce una segunda edición de Ramón Paz en la BAE, t. 176, Madrid 1964. Bald. viene reproducido en la p. 351. Es una edición descripta de la de Paz, que sólo difiere de ésta en añadir una errata (cf. ap.cr. v. 78).

2. 2. La edición de López de Toro (1961).

Sobre M2 realiza su edición López de Toro (pp. 407-410), quien por otra parte no da muestras de conocer ni M1 ni la edición de Paz y Meliá de 1902. López de Toro afirma realizar una “transcripción íntegra con las aclaraciones que hemos estimado necesarias en las notas correspondientes”, aunque en ocasiones realiza correcciones sobre el texto de M2 sin advertir de ello (cf. ap.cr. v. 3, 6, 28, 33, 37, 40, 66), y desliza algunos errores propios (cf. apr.cr. v. 16, 17, 26, 47, 51). La mayoría de sus correcciones son de sentido común, pero otras no resultan aceptables (cf. apr. cr. v. 6, 33, 40, 89)4.
López de Toro conserva los usos gráficos de M2, aunque resuelve casi sistemáticamente sus abreviaturas y ‘e’ caudadas.

Partiendo de esta edición realiza Juan Gil algunas correcciones en “Interpretaciones latinas”, Habis, 15, 1984, pp. 194-197 (cf. apr. cr. v. 30, 32, 34, 40, 50, 61, 72, 73, 87). Juan Gil resuelve con brillantez algunos de los puntos oscuros de la transmisión textual, coincidiendo independientemente, como se ha señalado, con algunas lecturas de M1.

También en 1984, Antonio Torres-Alcalá publica el poema en su monografía sobre la macarronea ibérica, pp.169-172. El editor advierte en nota que transcribe “el texto de Paz y Meliá, editado en Sales españolas (Madrid, 1870), 351 (sic), contrastado con el de López de Toro. Sólo apunto las diferencias más importantes entre ambos textos”. Torres-Alcalá reproduce la reedición de la BAE, adoptando, sin criterio aparente, algunas lecturas de la ed. de López (cf. v. 15: specauit; v. 28: tetam; v. 30: qui vix) y rechazando otras. Ciertamente, el editor no “apunta” nada sobre su particular contaminatio, ni sobre las restantes lecturas divergentes de López respecto a Paz. Torres-Alcalá se limita a comentar algunas diferencias respecto a los criterios de puntuación adoptados por López y Paz.

3. Conclusiones de la collatio de las fuentes manuscritas e impresas.

Contamos con tres fuentes manuscritas: M1 (siglo XVI), el ms. en que Paz basa su edición (¿siglo XVI?), y M2 (s.XVIII). Existe gran semejanza entre la tradición de M2 y Paz, frente a M1, fuertemente alterado e interpolado, y sospechoso de contaminatio con al menos otro ms., probablemente de su misma familia. La mayor parte de las variantes propias de M1 frente a M2 y Paz son rechazables, pero, por otra parte, cuando M1 coincide con M2 contra Paz siempre es preferible a éste (cf. apr. cr. vv. 10, 13, 20, 22, 30, 31, 33, 38, 42, 75, 90). Por otro lado, las coincidencias de M1 con Paz, ya señaladas arriba en 5. 1. 2. c resultan muy sospechosas de corrección ope ingenii, aceptable en general (cf. apr. cr. vv. 27, 32, 50, 82), en la que las dos fuentes pueden haber confluido independientemente. Caso éste que es patente en el v. 32: labellis, lectura que restituye Juan Gil contra el cabellis de M2, sin conocer ni M1 ni Paz.

Estos cuatro hechos nos hacen contar con un ms. antiguo, M1, aunque muy alterado respecto al arquetipo, con otro de relativa antigüedad y más fiel al arquetipo, el manejado por Paz, aunque sospechoso de haber sido variamente corregido por sus copistas y/o su editor moderno, y un tercer ms. más reciente, M2, pero que parece menos alterado por la transmisión textual que sus congéneres –no se olvide además que es el único que nos transmite la autoría del poema-. A pesar de sus corruptelas evidentes (cf. 1. 1), la tradición que encarna M2 resultar más fiel al arquetipo en todos los aspectos, positivos y negativos, pues estas mismas lecturas corruptas resultan más fáciles de identificar aquí para el editor en su labor de emendatio que en los otros mss. Ciertamente, la comunidad de errores en las tres fuentes (cf. apr. cr.: vv. 33, 87) debe remitir al arquetipo.

Ha sido necesario recurrir a la emendatio en una serie de ocasiones en Bald. (cf. vv. 6, 33, 34, 56, 72, 89) y en Spur. (cf. vv. 22, 29), emendatio que ha debido basarse en la collatio con la red. T de las macarroneas folenguianas a la hora de restituir la forma correcta de los macarronismos folenguianos empleados en Bald (cf. vv. 15, 30, 55, 89) y en Spur. (cf. vv. 4, 18).

Tras la preceptiva eliminatio codicum descriptorum podemos reconstruir el siguiente stemma de Bald.:



                                       ω



α                                      β                                      γ


¿--------------M1               Paz                                     (s. XVI)


                                                                            M2 (s. XVIII).







1 Cf. A. BONILLA, "Un manuscrito de la Biblioteca Nacional Matritense con versos de Juan de Vergara", Anales de la literatura española (1900-1904), Madrid 1904, p. 172. Citaremos el ms. como M2.
2 Cf. COTARELO, "Diccionario biográfico y bibliográfico de calígrafos españoles", Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Madrid 1913, v. I, p. 216 nº. 228.
3 Cf. Mª. C. VAQUERO SERRANO, El maestro Álvar Gómez: biografía y prosa inédita, Toledo 1993, pp. 47-48.

4 En su obra Los poetas de Lepanto, Madrid 1950 reproducía algunos fragmentos de Bald. (pp. 194-195), introduciendo algunas caprichosas variantes (cf. a: Caxconvivacium; v. 7: latinam por latinus; v. 12: Barrigo por barrizo; v. 28: annis por anquis (es el único caso en que señala anquis como lectura del ms.).

domingo, 16 de agosto de 2015

PULCHRA EXHORTATIO CONTRA INSANIAM AMORIS, Baldus V, 1, 284-315




Como pudo a la postre sacar la voz de su pecho,
habló, y se afanaba por disuadirlo de una tamaña                                   285
locura, de razón recordándole muchos principios.
Primero, unía palabras que le mostraban la recta
vía y la errada, y los peligros mil de la vida;
pasa, luego, a mil ejemplos reconocidos,
bastantes a enternecer de Nerón crudelísimo el alma.                            290
pero quiere poner Sinibaldo puertas al campo1,
y sobre el hielo escribe bajo el tórrido Apolo.
"¡Ay, hermano! -dice- no causes tu propia ruïna2,
no te partas las piernas, no te rompas el cuello.
¿dónde tanto valor tuyo?, ¿dónde tu fama de bravo?                              295
¿dónde grandeza3 de ánimo, por la que el mundo te dice
guardián de justicia, luz de la guerra, escudo del juicio?,
¿quieres tantas cosas perder en un solo momento,
cuantas nunca pudo conquistar la gloria de Carlo4?
Tú, que gobernarías con saber todo el orbe,                                            300
soportas que te gobierne una mujercita, ella sola?
¡oh, que inmunda tacha para tu honor representa!
Deja, te ruego, esta manía, y recobra tu usada cordura;
que el hierro de la razón corte la infección mientras pueda.
Pon ante tus ojos de la malhadada Troya los fuegos,                              305
que del batallar de los griegos quedara tan demolida,
que nadie5 pudo ver intacto ni medio ladrillo.
¿Causa de esta ruina fue acaso el caballazo
en cuyo vientre vacuo acechaban los estradiotes6?
¡Quia!, de una sola puta fue el rostro picaroncillo,                                  310
en cuya trampa el famoso mariposón de cabrero,
aquel Parisito7, untado de brea en sus patas y alas,
cual suele el pájaro serlo por la habilidosa lechuza8,
hizo tan bella empresa, y bella majadería,
que resultó para su nación la postrera tormenta".                                    315





Ilustración: Biagio D'Antonio.


1La locución popular italiana que se reproduce en este verso "majar agua en un mortero" (Mortaro sed pistat aquam Sinibaldus in uno) resulta extraña si se la traduce literalmente, por lo que recurro a una equivalencia española; recurso que no estimo necesario para el verso siguiente (atque super ghiazzam scribit sub Apolline caldo), como ejemplo de esfuerzo inútil.
2En una glosa marginal de la red. T se señala al parlamento de Sinibaldo como pulchra exhortatio contra insaniam amoris. Así, emplea el ejemplo tradicional de la destrucción de Troya causada por Helena y París, tal como señala en propia glosa: Destructio Troiae Paridis et Helenae ca(usa).
3Est ubi grandilitas animi, qua diceris orbe. Grandilitas es otro eximio ejemplo de neoformación latina humanísitca destacado por la crítica italiana desde U. E. Paoli, ausente, asimismo, de la red. T: Est vbi temperies animi? Prudentia? Virtus?.
4Carlomagno. Es natural la referencia al monarca en cuyo torno gira el ciclo carolingio caballeresco al que pertenece Guidón en cuanto descendiente de Reinaldo de Montalbán.
5Cernere quod mezzum potuisset nemo quadrellum. En una glosa burlesca de la red. T presenta a nemo como nombre propio con evidentes referencias homéricas y bíblicas: Nemo [...] nomen proprium viri qui diuersas exercitauit artes. Primo fuit sbirrus. Nemo misit in eum manus [...] Seruus, Nemo potest duobus dominis seruire.
6In cuius buso capeletti ventre latebant? Los cappeletti (Folengo reduce la geminada por razones métricas) o stradiotti era una caballería de origen balcánico, en su mayor parte descendientes de los albaneses instalados en el Peloponeso en el siglo XIV, al servicio de la República de Venecia. Este anacronismo cómico está ausente de la red. T: In cuius buso Greci ventrone latebant?
7Referencia despreciativa (Parisettus) a Paris, el príncipe-pastor, hijo de Príamo.

8Ut solet osellus pegolarier arte civettae. La lechuza (civetta) era empleada en la cetrería para la caza de volatería.

viernes, 31 de julio de 2015

CAVALLI PULCHRI DESCRIPTIO, Baldus V, 1, 163-182





Tal se presenta, sobre un grueso caballo montado,
y ayuno no parece de fuerzas del padre1 Reinaldo.
Cuatro brincos da de cada jalar de las riendas2                           165
aquel asturcón3, que de albero que lanza el cielo enturbia,
sin dejar de tirar en alto tres pares de coces.
Su pelo más negro era que un carbón apagado,
su pequeñita cabeza mueve unas cortas orejas,
y de su frente en el medio prez le otorga una estrella4.                170
entre espumarajos al tiempo muerde el bocado y la brida,
y por bufar tiene siempre los ollares abiertos.
Con el hocico el pecho se bate, se redondea
de continuo, y en poco espacio todo se encoge,
como si por el ojo quisiera pasar de una aguja.                           175
Es argel tresalbo5, de espaldas muy inclinadas,
entre sus patas la cola vivaz, y es anquirredondo.
A la primera corre, galopa y se detiene,
yendo al paso el tal corcovea, y, brioso, se empina.
De la silla brillan arneses todos de oro,                                       180
son los estribos de oro, la cabezada y bocado,
son las hebillas de oro por detrás y delante.






1Nec mancus paret de forzis patre Rinaldo. Reminiscencia del pater Aeneas virgiliano, fundador de un linaje como Reinaldo.
2Folengo recrea aquí uno de los topoi de los poemas caballerescos, (Chiesa), que en la red. Toscolanense venía marcada con la rúbrica cavalli pulchri descriptio.
3Villanus Spagnae coelumque imbrattat arenis. Messedaglia, citado por Chiesa, afirma que se trata en este paso de una raza criada en Asturias. El asturcón (equus caballus) es una raza cántabro-pirenaica, originaria de Asturias, cuyas características pueden corresponder con algunas de las descritas por Folengo, como la de ser un caballo corpulento (v. 163: grossum... cavallum), de cabeza y orejas pequeñas (v. 169: piccola testa breves volteggiat semper orecchias), de espaldas inclinadas (v. 176: curtissimus), y ancas redondas (v. 177: ...cui tunda culatta est).
4La estrella es un lunar de pelos blancos, signo de antiguo de raza noble.
5Balzanus tribus est pedibus, curtissimus inter. Es el caballo o yegua que tiene blancos (argel) tres de sus pies.

sábado, 18 de julio de 2015

BALDO, Libro I, vv. 1-63




Introducción, y descripción del país de las Musas macarrónicas.



La fantasía1 a mí me vino más que fantástica
de la historia de Baldo2 cantar con grasientas3 Camenas,
ante la cuya fama altísona y nombre gallardo
tiembla la tierra, y de miedo se caga ahora el Infierno.
Antes, empero, vuestro favor invocar es preciso,                                 5
¡oh, las Musas fuente del macarrónico4 arte!
¿Acaso podrá del mar pasar mi góndola escollos,
si de vuestra ayuda no se ve protegida?
A mí ni Melpómene, ni Talía5 bobalicona,
ni Febo el guitarro rascando a mí me dicten de versos;                        10
pues cuando pienso en las dimensiones de mi barriga,
no del Parnaso la cháchara viene bien a mi gaita.
Sólo las Musas panzudas y las doctas hermanas,
Gosa, Comina, Maga, y Mafelina, Toña, Pedrala6
vengan la boca a llenar al poeta de macarrones7,                               15
y de polentas denle cinco u ocho bandejas.
Son las famosas diosas grasientas, ninfas untuosas,
cuya morada8, región y su territorio exclusivo
recóndito queda en cierto rincón remoto del mundo,
que aún no conoce de los españoles la carabela.                                 20
Magna álzase allá montaña hasta las botas de diosa Luna,
que si alguien compara con el Olimpo desmesurado,
colina tendrá que llamar al Olimpo mejor que montaña.
No del Cáucaso cuernos allí, ni el dorso marrueco9,
ni el monte Etna que sulfurosas llamas escupe,                                   25
ni allí la montaña de Bérgamo saca piedras redondas,
que ves girar en cuanto el molino muele la avena.
Nosotros allí de fresco, curado, y de semicurado
queso formados unos Alpes hemos pasado.
Creedme, porque lo juro, decir ni una sola mentira10                           30
podría, por los tesoros todos que esconde la tierra:
de allí a hondos valles corren ríos de brodio11,
que un lago de sopa producen, y un mar profundo de salsa.
Hechas aquí de relleno de tortas por miles ver puedes
ir y venir balsas, barcas, y bergantines veloces,                                  35
en los cuales las Musas manejan lazos y redes
de salchichas, en tripas de ternera cosidas,
pescando gnocchi, buñuelos y tomacelle12 doradas.
No es conocida13, empero, la tempestad en el lago,
que del cielo baña la bóveda con rudas olas;                                     40
no tan grande jaleo provocas, ¡oh, lago de Garda!
cuando los vientos aúllan en torno al hogar de Catulo14.
Costas hay allá de fresca y tierna manteca,
donde cien calderos llenan el cielo del humo
de casoncelli, de macarrones, y tagliatelle15.                                     45
Tales ninfas moran del alto monte la cima,
queso rallando sin pausa con ralladores calados.
Otras se ocupan de amasar tiernos gnocchi a mano,
que en masa compacta ruedan por entre el queso rallado,
y girando desde la cima del monte abajo,                                         50
vuélvense como cubas de las de gruesa panza.
¡Oh, cuán necesario resulta que den de sí las quijadas,
si alguien quiere llenarse la panza de tan grande gnocco!
Cortando otras la pasta, y unas cincuenta marmitas
llenar vieras de pappardelle16 y de grasientas lasagne.                        55
Y otras, si la sartén por el fuego harto vivo crepita,
de allí retiran los tizones y dan soplidos adentro,
pues del caldero por fuego tan grande desbórdase el brodio.
En suma, todas se ocupan de preparar su pitanza,
conque es posible ver humeantes mil chimeneas,                               60
y mil borbotean calderas de unas cadenas colgadas.
Aquí el mejor pescador fui del arte macarronesca,
aquí Mafelina de mí ha hecho un pancipoeta17.








Ilustración: xilografía aludida en nota 7 





1Phantasia mihi plus quam fantastica venit. La magna obra de Folengo se abre con una parodia de la protasis propia de la poesía épica grecorromana, compuesta de propositio (exposición del argumento) e invocatio a las Musas, presente también en la épica caballeresca como recuerda Mario Chiesa.
2Los 25 libros del poema contarán, efectivamente, las peripecias de Baldo, paladín neocarolingio, hijo natural de Baldovina, hija del rey de los francos, y de Guidón, caballero descendiente del legendario Reinaldo de Montalbán, uno de los doce Pares de Francia, desde su nacimiento hasta su particular descensus ad inferos. Recuérdese la libérrima adaptación del Baldus de la redacción Toscolanense que aparece en la primera parte del Quarto libro del esforçado cauallero Reynaldos de Montaluán, que trata de los grandes hechos del inuencible cauallero Baldo y las graciosas burlas de Cingar, sacado de las obras del Mago Palagrio en nuestro común castellano, (Sevilla, 01542) dentro de una casi desconocida serie caballeresca.
3Historiam Baldi grassis cantare Camoenis. La hipóbole, en expresión feliz de Ivano Paccagnella, se muestra elemento esencial de la parodia -que no irrisión- que ejecuta Folengo de sus modelos clásicos y caballerescos. De tal suerte rechaza a las gráciles Musas tradicionales para optar por otras de su cosecha, gruesas, bastas y llenas de pringue. Las Camenae eran el equivalente mitológico latino de las Musas griegas.
4El etymon del género procede del título de la obra de su iniciador, la Macaronea de Tifi Odasi (circa 01490), poema de unos 700 hexámetros, donde se cuenta de una macaronea secta paduana, dedicada al consumo desaforado de macaroni y a la frecuentación de putas de tres al cuarto.
5Musas, respectivamente, de la tragedia y de la comedia.
6"Los nombres de las Musas retoman nombres femeninos difundidos en Lombardía y especialmente en el territorio bresciano (L. Messedaglia, Vita e costume della Rinascenza in Merlin Cocai, pp. 48 y 91)" (Chiesa). A este autor recurrirán, como es de rigor, -y yo mismo hice cuando redactaba mi tesis doctoral- los edd. Faccioli y Chiesa para notas de realia concernientes a la vida popular coetánea a Folengo.
7Imbocare suum veniant macarone poêtam. Preferentemente en plural, los macaroni de Tifi o macarones de Folengo designaban -como indica Messedaglia-, no los maccheroni o macarrones napolitanos de hoy en día, pasta hueca o rellena de varias formas y tamaños, sino los gnocchi, de los que el propio Folengo da una receta al mismo tiempo que un programa poético en la Apologetica in sui excusationem de la redacción Toscolanense (01521). Como prueba definitiva de la indiferenciación de macaroni y gnocchi en Folengo, reproduce Luigi Messedaglia (o.c., p.176) una xilografia que aparece por primera vez en la red. T, donde Merlín aparece sentado sobre una cubeta, con una botella de vino en la zurda, y la diestra sobre el borde de una fuente llena de gruesos gnocchi: Zana, una de sus musas inspiradoras, le emboca un voluminoso gnocco, ensartado en un palito; Togna, otra musa macarrónica, toca la gaita.
8Del v. 18 al 63 se extiende una digresión en forma de descriptio del país de las Musas. Sobre este país de Cucaña “versión popular del mito humanista de la Edad de Oro (en España, La tierra de Jauja, según el paso de Lope de Rueda)” (cf. F. Márquez Villanueva, Fuentes litearias cervantinas, p. 291) y su identidad con el país de Bengodi descrito por Boccaccio, Decameron, VIII, 3: “et eravi una montagna tutta di formaggio parmigiano grattugiato, sopra la quale stavan genti che niuna altra cosa facevan che far maccheroni e raviuoli, e cuocergli in brodo di capponi, e poi gli gittavan quindi giú, e chi piú ne pigliava piú n'aveva” cf. L. Messedaglia, o.c., pp. 187 y 427-428 y G. Cocchiara, “Il paese di Cuccagna: l'evasione dalla realtà nella fantasia popolare”, Il paese di cuccagna e altri studi di folklore, Boringhieri, Torino, 01956.
9Non ibi Caucaseae cornae, non schena Marocchi. Referencias respectivas a los agudos picos de la cadena caucásica (Faccioli) y a la cadena del Atlas.
10Credite, quod giuro, neque solam dire bosiam. El macarronismo final de verso aparece en la macarronea de Juan de Vergara (ca. 01522) (Bald.),la primera española, y su añadido espurio (Spur.): Ac.pl.: bŭsīas Bald. 47, 55 ac.sing.: bŭsīam Spur. 17, tomado de la redacción Toscolanese. Este macarronismo ofrece una forma alternante: bŏsīa, la única presente en las macarroneas menores (cf. glosario ed. Zaggia s.v.), y la que predomina absolutamente en Baldus P(aganini) y T, salvo en una sola ocasión, Baldus T III 27: “vultis ego videam si vera est ista #busia#”, donde la variante es justificada en una glosa marginal: “ ‘busia’ et ‘bosia’, sicut ‘forca’ et ‘furca’, haec autoritas poetis conceditur ad maiorem carminum decorem”. Vergara ha optado por este hipermacarronismo por mor de una mayor expresividad. Este hecho puede asegurar también su dependencia textual de la red. T. El autor de Spur. toma esta lectura de Bald.
11Illic ad bassum currunt cava flumina brodae. Por su semejanza, traduzco el brodae folenguiano por el esp 'brodio' (sust.: “El caldo con algunos trozos de legumbres y sobras de la olla, que de ordinário se dá à los pobres en las porterías de los Monastérios y otras Comunidades. Viene del Italiano Brodo, que significa caldo. Algunos dicen Bódrio, pero se debe escribir Bródio por razón de su origen [...] También se toma vulgarmente por qualquier comida picada, y revuelta con otros ingredientes, quando no está bien guisada ni sazonada" (Diccionario de Autoridades. s.u. ‘brodio’). Dicho término es usado por Diego Sánchez en su Epístola Macarrónica (01533): Nam brodium primum ei datur qui est in cabecera (v. 47) y Quis poterit semper manus barbasque fricare / Per brodij grassam antiquam de tota semana? (vv. 55-56)

12Piscantes gnoccos, fritolas gialdasque tomaclas. Tomaclas (ac. pl.) (del lat. tomaculum) designa una "suerte de croquetas confeccionadas con hígado de cerdo y vísceras varias, huevos, queso y especies, sobre todo azafrán -de donde su color amarillo-, envueltas en redaño, y fritas" (Faccioli).
13Res tamen obscura est, quando lagus ille travaiat. La existencia de un calco ovidiano (OV. Met. 6, 319 -20: Res obscura quidem est ignobilitate uirorum, / mira tamen. Vidi praesens stagnumque locumque), me lleva a apartarme del sentido de las traducciones ofrecidas por Faccioli (Ma le faccende si mettono male quando quel lago è in tempesta) y Chiesa (È però una cosa tremenda quando quel lago è in tempesta).
14Quando cridant venti circum casamenta Catulli. El poeta Catulo poseía una villa en Sirmione, a la ribera del lago de Garda, en los Alpes italianos. Ciertas ruinas aún visibles son atribuidas tradicionalmente a tal villa.
15Plena casoncellis, macaronibus atque foiadis. Los casoncelli son un tipo de pasta rellena todavía común en Brescia (Faccioli), y la foiada es una especie de tagliatelle (Chiesa).
16Pampardis videas grassisque implere lasagnis. Pampardis, forma reducida de pappardelle o pampardelle, es un tipo de lasagna ancha (Faccioli).
17Hic me pancificum fecit Mafelina poëtam. El poeta se vuelve panzudo como las Musas bajo cuya advocación se coloca (cf v. 13). Se cierra así esta hipóbole programática, en la que el piadoso monje benedictino Teófilo Folengo, la primera persona macarrónica, en la afortunada expresión de Luca Curti, ofrece un retrato antifrástico de sí mismo gracias a su sosias macarrónico, Merlín Cocayo, la segunda persona macarrónica.  



sábado, 11 de julio de 2015

UN NUEVO PROYECTO: LA TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL DEL 'BALDUS' DE TEÓFILO FOLENGO




Tras mucha reflexión y algunos intentos fallidos en el pasado, debido a lo extenso de la tarea, he decidido afrontar un proyecto definitivo como investigador y especialista en la poesía macarrónica: la traducción al español de la obra principal del mayor representante del género Teófilo Folengo, el Baldus, poema épico-caballeresco de unos 12000 hexámetros distribuidos en 25 libros. Una vez terminada la revisión de mi tesis doctoral, "La poesía macarrónica en España" en vistas a una posible próxima publicación, afronto este trabajo como una culminación de mis estudios folenguianos, y la oportunidad de sumar a la cultura en lengua española la obra mayor del considerado figura principal del Renacimiento literario italiano tras Ariosto, añadiéndola así a las ya existentes traducciones en francés e inglés.
Me sirvo para ello del Baldus de la redacción póstuma Vigaso Cocaio (01552) de las Macarroneas folenguianas, pues es la única que ha sido objeto de ediciones críticas y traducciones completas hasta la actualidad. Aparte de la nunca suficientemente ponderada labor de Massimo Zaggia, editor de todas las macarroneas folenguianas llamadas menores (Zanitonella, Moschaea, Epigrammata) en sus cuatro redacciones (Paganini, Toscolanense, Cipadense y Vigaso Cocaio), no existe edición moderna del Baldus en ninguna de las tres primeras redacciones. Podría haber optado por el Baldus de la redacción Toscolanense (01521), la más influyente y leída en España como demostré en mi tesis, pero su complejísima historia editorial, trazada por Zaggia, unida a la falta de tiempo y aliento (no puedo olvidar nunca en este punto las palabras del gran Giorgio Bernardi Perini, que en 01977 expresaba las enormes dificultades de ser folenguista y sus exigencias en conocimientos de filología clásica, románica, italiana y dialectología), me han hecho inclinarme por el Baldus de esta redacción, basándome en el texto fijado, traducido y anotado por Mario Chiesa en 01997, sin dejar de tener en cuenta la anterior edición de Emilio Faccioli (01989), que tengo también a mano.
Empleo para la traducción el modelo de hexámetro desarrollado por el añorado Agustín García Calvo en sus traducciones de Homero y Lucrecio, con la salvedad de que yo dejo la primera sílaba del verso en anacrusis facultativa (es decir, libre de acento rítmico), y renuncio a las tiradas asonantadas en que García Calvo organizaba sus versiones. De este molde métrico me serví en mi tesis doctoral para traducir las macarroneas españolas. Reniego de las traducciones de verso en prosa, y considero, por mi propia experiencia y lo que he comprobado en traductores infinitamente mejores que yo, que resultan más literales que las prosaicas, y más aptas para transmitir el trance creativo del autor por su necesidad de condensación expresiva.
El verso es, pues, de pies métricos con seis acentos rítmicos que, por supuesto, no tienen porqué coincidir con los prosódicos. Veáse un ejemplo en el inicio del mismo Baldus (Phántasía mihí plus quám fantástica vénit / hístoriám Baldí grassís cantáre Camoénis) que traduzco como

Lá fantasía a mí me víno más que fantástica
dé la história cantár de Báldo con Músas grasiéntas

Puede resultar, a priori, desasosegador afrontar la traducción monolingüe de un metalenguaje híbrido como es el macarroneo, un fin en sí mismo que no necesita de traducciones, como se afirma en el prefacio de la redacción Vigaso Cocaio. La riqueza literaria de la obra, empero, y su estudiada influencia y trazas en la literatura española (Lazarillo de Tormes, Cervantes, Lope de Vega, Quevedo) justificarían por sí solo este improbus labor al que me consacro.
En unos días ofreceré una muestra de mi trabajo, con la traducción anotada de la introducción (protasis), del poema, y la descripción del país de las Musas macarrónicas. 


Ilustración: portada de la traducción francesa del Baldo con el texto editado por Mario Chiesa.

sábado, 4 de julio de 2015

PROSODIA Y MÉTRICA EN EL AÑADIDO ESPURIO A LA MACARRONEA DE JUAN DE VERGARA





              PROSODIA MACARRÓNICA


1. Regularidad general.

Spur. se atiene en líneas generales a las reglas de la prosodia clásica y macarrónica. Hay, no obstante, 13 versos que presentan anomalías prosódicas (vv. 2, 8, 9, 11, 12, 13, 15, 17, 19, 20, 21, 23, 26) que suponen un 40, 62 % del total, porcentaje ligeramente mayor que en Bald.

La prosodia de las desinencias es regular, descontando los casos de baxandŏ y matandŏ, tipología ya ilustrada en Bald. En el caso de orejăs, nos encontramos con una no infrecuente relajación prosódica en los macarronismos de locución que reproducen una expresión vulgar.

2. Prosodia de las palabras latinas.

2. 1. Errores prosódicos.

Fuera del lícito alargamiento en arsis y por posición, encontramos otros como fōco (v.13), pālatia (v.20), y fāme (v.26). Hay también abreviaciones de sílabas largas: pariĕtis (v.2), rĕgem (v.15), cŭiŭs (v.19). Es de notar la abreviación del diptongo en aula (v.23). Existen por otra parte infracciones a la ley de la posición en cŏmmunis (v.12) y Caesăr credatur (v.21).

Estas nueve infracciones a las normas prosódicas clásicas representan un 4,39% en un total de 182 voces latinas.

2. 2. Vocablos aparentemente latinos.

Se puede englobar en este categoría a famelicus.

2. 3. Manipulación formal de vocablos latinos.

No hay, como en Bald., huella de tal manipulación por motivos prosódicos.

3. Prosodia macarrónica.

Los macarronismos siguen las reglas generales de la prosodia clásica, como en Folengo y en Bald. El autor de Spur. no emplea las licencias prosódicas más propiamente folenguianas como Normula parr. 4, 5, 7, 8 y 9.

3. 1. La ley de la penúltima.

En Spur. es también la posición del acento de intensidad vulgar el que determina la “cantidad” de la penúltima sílaba del macarronismo. Esta norma se rompe por necesidades métricas en el caso de famelīcus y de quadrĭllis.

3. 2. La ley de la posición y alternancia entre consonantes dobles y simples.

Existen ejemplos de ruptura de esta ley en el caso de dĕsmontando, ĕnxugare, y minjabănt. Otros términos podrían considerarse como aparentes anormalidades al representar el dígrafo un solo fonema: barbŭllerias, bŭrrazus, cŏrregimentum, quadrĭllis (pero casīllam), vĭllanus. No hay indicios de que Spur. utilice Normula par. 7.

3. 3. Sílaba anceps delante de “muta cum liquida”.

Spur. extiende también este uso prosódico latino a macarronismos como quădrillis, y ante bravonius.

3. 4. La regla de “vocalis ante vocalem corripitur”.

Al igual que en Folengo, esta regla no se aplica si el acento tónico vulgar cae en una de estas vocales. Tenemos el ejemplo de busīam, ya presente en Bald., y el de barbullerīas, primer ejemplo conocido de aplicación a un macarronismo español.

3. 5. Consonantización de ‘i’ y ‘u’ prevocálica.

Esta posibilidad prosódica latina se plasma, aparte de en suam (v.9), en bravonius y Granatii.



                 MÉTRICA.



1. Características.


  1. Los cuatro primeros pies: distribución de dáctilos y espondeos.
TIP.
TOTAL
Nº ORDEN spur.
Nº ORDEN VERG. Aen.
Nº ORDEN OV. met.
DSSS
10=31,25%
1
1
2
SSSS
4=12,5%
2
5
15
DDSS
3=9,37%
3
2
1
SDDS
3=9,37%
4
8
-
DSDS
2=6,25%
5
3
4
SSDS
2=6,25%
6
7
-
SDSD
2=6,25%
7
6
-
DSSD
1=3,12%
8
9
-
SDSS
1=3,12%
9
4
-
DDSD
1=3,12%
10
10
5
DDDS
1=3,12%
11
11
6
SSSD
1=3,12%
12
13
-
SDDD
1=3,12%
13
16
-


Es de notar la falta de concordancia con Bald. en las series medias e inferiores.

b) Elisiones.
TIP.
TOTAL
1A
-
1T
1=16,66%
2A
5=83,33%
2T
-
3A
-
3T
-
4A
-
4T
-
5A
-
5T
-
6A
-
6T
-


Las elisiones ocupan los lugares tradicionales. Hay dos casos de hiato (vv. 5 y 10). En ambos casos se da ecthlipsis, pero sin alargamiento de la vocal cerrada por –m en el v. 10.

c) Cesura y monosílabo ante cesura.

CUADRO I

TIPOLOGÍAS
TOTALES
VERG.
PENTEMÍMERES
29=90,62%
30=93,75%
99,62%
TRIPLE A
1=3,12%
TRIPLE B
-
0=0%
0,38%
HEPTEMÍMERES
-


Los vv. 4 y 5 presentan cesura triemímeres y cesura trocaica en el tercer pie.



CUADRO II

TIPOLOGÍAS
TOTALES
Et in ||
2=25%
5=62,5%
Aratr(um) in ||
3=37,5%
Āsĭnŭs et ||
3=37,5%
3=37,5%

8=25% sobre 32 vv.


Destaca en el cuadro II, al igual que en Bald., la anomalía que representa la palabra dactílica precediendo monosílabo ante cesura.


d) Estructura silábica y finales de hexámetros: el monosílabo final.


TIPOLOGÍAS
TOTAL
VERG.
OV.
2+3
19=59,37%
32%
35,5%
3+2
6=18,75%
53,5%
55%
2+1+2
6=18,75%
11%
8%
5
1=3,12%
-
-


La distribución de series presenta divergencias respecto a la de Bald. No hay, por otra parte, finales monosilábicos en Spur.



Ilustración: Portada de 'Poesías varias' del alcañizano Domingo Andrés, de J.M. Maestre Maestre, obra fundamental para el estudio y edición de la poesía latina renacentista.