CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298
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sábado, 5 de octubre de 2019

LAS MACARRONEAS DE LEPANTO




F. Gherardi y G. Coli, "Historia de la batalla de Lepanto"



1. Las justas poéticas de Salamanca en conmemoración de la victoria de Lepanto y el nacimiento del príncipe Fernando.

1. 1. Carácter y motivo.

En la biblioteca de la Real Academia de la Historia se conserva un ms. signado *E-65=9-27-3, copia de otro, el ms. D-206, que no se puede consultar por su mal estado1. Éste ms. contiene la miscelánea poética de Fr. Tomás Pinelo, del Orden Seráfico de San Francisco, oriundo de Portugal e hijo del Doctor Pinelo, profesor de Cánones en Salamanca2. En ella Pinelo describe unas justas celebradas en 1571 en Salamanca por la victoria de Lepanto y el nacimiento del príncipe Fernando.

Como señala José López de Toro en su obra Los poetas de Lepanto: “en el año 1571, tenían lugar dos acontecimientos de importancia excepcional para el pueblo español, la victoria de Lepanto3, lograda gracias al valor de don Juan de Austria el día 7 de octubre, y el nacimiento, en 4 de diciembre, del Príncipe don Fernando, hijo de Felipe II y de doña Juana de Austria, hija del Emperador Maximiliano. La Universidad de Salamanca, por medio de su Rector, don Diego de Castilla, quiso que nadie se le adelantase a festejar estas efemérides, y a toda prisa convocó un certamen literario, del cual nos ha dejado relación completa en su manuscrito Fr. Tomás Pinelo. Afortunadamente para nosotros, no sólo incluye en él las composiciones premiadas, sino que detalla minuciosamente las condiciones de los trabajos, la calidad y el número de los premios, la fecha de entrega de las composiciones, el lugar en donde habían de ser depositadas, y los componentes del jurado calificador”4.

Para López de Toro, el mérito principal de la Universidad salmanticense estuvo en que “hizo una aportación única en su género en la poética de Lepanto, como fueron las dos composiciones en estilo macarrónico –una de M. Martínez y otra de Juan Scribano (sic)- que se presentaron al último tema de la convocatoria”.

Dicho tema advertía que si “algún macarrón” quería “cantar con gruesas Camenas” la victoria del de Austria obtendría como premio la Disparatorum tabula de mille figuris5:

Et Macharon si fors grossis cantare Camoenis6 concupit Austriaci palmam, sibi praemia poscet Disparatorum tabulam de mille figuris.

El inmediato cierre de la convocatoria señalaba que todas las composiciones –latinas, españolas y macarrónicas- debían ser enviadas por duplicado, con el nombre del autor y sin él, a la casa de don Diego del Castillo la víspera de Santa Lucía, cuya festividad se celebra el 13 de diciembre7.

Además del rector actuarían como jueces nada menos que Fr. Luis de León y el M. Salinas8:

Carmina scripta binis exemplaribus altero auctoris nomine indicato, sine nomine altero, ad D. D. Diegui domum pridie D. Luciae mittantur.
Adjunxit sibi judices D. Diego doctiss. Magistros F. Ludovicum Leonem et M. Salinas.

2. Las macarroneas lepantinas.

Observa atinadamente F. Márquez Villanueva que “la afortunada conservación del códice de este certamen es testimonio firme de la reconocida popularidad de la poesía macarrónica en los medios universitarios, admitida a codearse oficialmente con el latín y el romance en esta clase de lides”9. A casi cuarenta años vista de la epístola del Dr. Sánchez, las macarroneas lepantinas son un precioso testimonio de la madurez alcanzada en el cultivo de tal tipo de composiciones, aparte de serlo de su popularidad. Nos ofrecen, además, la oportunidad excepcional de confrontar dos composiciones prácticamente isócronas y homotemáticas, no en la época de primeros tanteos de la macarronea española, como ocurría con Bald. y Spur., sino en una fase que podríamos clasificar de 'clasicismo' macarrónico. La comparación de ambos poemas permitirá comprobar la homologación de ciertos recursos del macarroneo literario que se volverán normativos, salvo excepciones, en la siguiente centuria.


______________________________________
1 Cf. J. LÓPEZ DE TORO, Los poetas de Lepanto, Madrid 1950, p. 176 y J.F.ALCINA, Repertorio..., p. 112.
2 Cf. ib., pp. 176-177.
3 La importancia histórica de la victoria obtenida por la armada de la Liga Santa formada por España, Venecia, Génova y los Estados Pontificios a las órdenes de Juan de Austria sobre la escuadra otomana radica, más que en sus consecuencias militares inmediatas, en la confianza devuelta a los cristianos, y en el hecho de poner fin al mito de la imbatibilidad del imperio turco, que se había expandido por Occidente de modo casi imparable desde mediados del siglo anterior.
4 Cf. J. LÓPEZ DE TORO, o.c., p. 178. Todos estos detalles son reproducidos y parafraseados en pp. 178-179.
5 López de Toro apunta la posibilidad de que esta obra fuera los disparates de Juan del Encina (cf. o.c., p. 179 n. 116).
6 Cf. ib., p. 180. La expresión “grossis cantare Camoenis” es un calco textual de la propositio del Baldus (cf. FOL. Baldus T I 1-2: “Phantasia mihi quaedam phantastica venit, / Historiam Baldi grossis cantare Camoenis”). Síntoma revelador e invitación, al mismo tiempo, a la emulación folenguiana.
7 Observa López de Toro que, dado que el príncipe don Fernando nació el 4 de diciembre, los aspirantes contaban con un “plazo perentorio de ocho días” (o.c., p. 179). Juan F. Alcina da erróneamente como fecha de celebración de la Justa el año 1574 (o.c. p. 72 y 112).
8 Cf. J. LÓPEZ DE TORO, o.c., p. 179. F. Márquez Villanueva identifica este M. Salinas con el maestro Francisco Salinas (cf. Teofilo..., p. 275).

9 Cf. F. MÁRQUEZ VILLANUEVA, o.c., p. 275

domingo, 1 de septiembre de 2019

FRAGMENTOS DE MI TRADUCCIÓN DE "BALDO" DE MERLÍN COCAYO: De cómo Cíngar fingió degollar a su cómplice Berta con un falso cuchillo de san Bartolomé, y de cómo se sirvió de este mismo para resucitarla (Baldus V, 9, 1-241






Era llegado el día de san Agarra y san Umbro1,
a quienes, a ruego de Buffalmacco y de Nelo2, antaño
canonizara in situ Beltrazzo3, en Cipada el papa.
Ya corren los campesinos a bailar a la plaza.
Ninguno hay que toque la azada, o clave el arado,                      5
así cada cual, queriendo dar gusto a su enamorada,
sacúdese la paja de la cabeza, y se arregla,
se peina, y ciñe su frente con una cinta blancuzca.
Se ponían las calzas, prietas o acuchilladas,
que usadas con moderación mil años pueden tenerse.               10
Los jóvenes más ricos de la ciudad, que vuelve soberbios
el mucho caudal, y el grosor de mucha cosecha envanece,
son aquellos que pueden llevar en los días de fiesta
calzas-bragas4, cerradas por cordoncillos doquiera,
y donde pueden por dentro meter la camisa ligera                    15
que con sus propias manos cosió su enamorada.
Mas antes llama a cantar la misa el campanario;
el cura don Jacopino prepárase a cantarla.
Cíngar de un cordero el gañote lleno de sangre,
digo, llenando de sangre de un cordero el gaznate;                  20
lo ata hábilmente al cuello de Berta, y lo cubre
con blancos (como acostumbran mujeres) paños y telas,
tal que jurado habrías que truco allí no se daba,
y pónense de acuerdo en aquello que hacer se proponen.
Después, Jacopino, tras invitar a los curas cercanos,                25
empieza a cantar a pleno pulmón una misa estupenda,
y los demás lo acompañan dando voces tremendas.
Ya se ventilan como pueden todo el introito,
llegan al Kyrie, que oyes cantar con un admirable                  
contrapunto, como si de maestros cantores                            30
se hallaran Adriano, y Constanzio en unión de Giachetto5.
De gusto se derretían los corazones del pueblo,
cuando de las quintas y de las tercias bajaba
a octava nuestro músico don Jacopino, y las mismas
octavas, experto, las sostenía con voz prolongada.                  35
Gloria in excelsis pasa, ya el Credo se acerca,
que, si Josquín6 estuviera, cénit de los cantores,
aprendería a mejor componer misas seguramente.
Ya se prepara el baile bajo el olmo anchuroso,
pues en tres saltos había saltado del Sanctus al Agnus7.          40
Mas no se había llegado aún al final de la misa,
que Jacopino escucha la gaita debajo del olmo;
entonces todo mezcla con palabras premiosas,
y los campesinos salen al punto corriendo del templo,
como si ardiendo estuviera la cúpula de la capilla.                   45
Acuden los mozos de gala y las campesinas compuestas
con faldas de algodón ligero y cofias galanas.
"Bli lirum"8 suena gaita en sordina en bailes diversos;
princípiase a dejar a Dios, y a servir al Diablo9.
No te sorprendas, lector, si después de salir de la misa            50
no veas volver a casa a almorzar a los campesinos,
pues sacrilegio piensan que están cometiendo muy grande,
si con la barriga vacía creyeran ir a la misa.
No quietos quedaron don Jacopino y la otra de curas
banda: se quitan camisas, cotas y capas pluviales;                  55
primero, a la mesa corren, do una oca les sirven,
y un lomo de cerdo cebado, junto con siete gallinas.
Devóranlo todo; apenas dejan a perros los huesos;
pues del Viejo Testamento recuerdan la norma10,
que nos prohíbe que dure el asado hasta mañana.                  60
Cuando comieron, pues, la oca y las otras viandas,
y huesos tiraron en cantidad por debajo la mesa,
se alzan más cocidos que crudos por jarras de vino,
corren hacia los sauces, do llama la gaita a la gente.
Don Jacopino tiene cuantas monedas la ofrenda                     65
le produjera, haciendo besar a la gente el manípulo11;
los distribuye a la gaita, y manda tocar la pavana12;
cogiendo una bella muchacha, a quien dan el nombre de Pascua,
baila, aunque apenas la panza henchida le deja moverse.
Llega Cíngar y ríe de ver al cura bailando.                             70
Un lugareño, que bajo la cola picó el deseo13,
encaminándose a Berta, si quiere bailar le pregunta.
Cíngar, esto advirtiendo, le guiña su ojo de zorro;
Berta, que ya sabía aquello que Cíngar quería,
acepta, y tendiendo la mano izquierda, a bailar se dispone.    75
Cíngar, guiñándole el ojo, astutamente recuerda
a Berta, que actúe tal como habían hablado entre ellos.
Empieza aquélla a apretar levemente la mano al pardillo,
como se hace cuando se busca de amor una prenda;
y ese buen pastor sin mirar se lanza a la trampa;                  80
siente una tal alegría por dentro, que en modo ninguno
querría entonces tener el culo de miel en un cubo.
Berta de nuevo toca el órgano con insistencia,
y mientras más aprieta, suspiros de ambos se siguen;
el otro da crédito al juego, y devuelve los apretones,            85
y el bobalicón cree ingenuamente ser correspondido.
Ambos se retiraron un tanto de la muchedumbre;
y tres palabritas se intercambian cuchicheando,
y tras éstas ocho, y luego treinta, cuarenta,
y tras las cuarenta una gran osadía el rústico muestra;         90
tira de Berta, y ella lo sigue adonde la lleve;
hacia la iglesia se embala, y espera tal badulaque
en un rincón, o detrás del altar, o en el campanario
mismo disfrutar del botín que ha conseguido.
Súbitamente Cíngar acude, y a vista de todos,                     95
saca el cuchillo desnudo; la gente en torno se acerca;
de qué se trata no sabe, si de pelea o querella;
al fin se supo la cosa, pues Cíngar a Berta se arrima,
a quien señaló con el dedo por seguir al villano
cual suele seguir la puta tirada al matasiete.                       100
Cíngar por las trenzas la agarra, le grita y reprende:
"¡Ah, picarona! -dice-, ¿así, así, puerca puta,
se observa el tenor de la Iglesia y la lealtad al marido14?".
Dicho esto, el cuchillo cortante tal que navaja
blande, y a guisa o bien de un verdugo o de un carnicero,    105
rebana la nuez del cordero capón repleto de sangre,
tal que parece haber degollado el cuello de Berta.
Ésta a tierra cae, fingiéndose muerta, y se agita
entera, cual si la vida estuviera dejando su cuerpo,
se hace la moribunda, batiendo de pies el terreno,               110
y en blanco poniendo los ojos, muerta del todo parece.
En ese momento, dejando a las chicas, acorre el gentío,
armas empuña, y al punto gritos eleva al cielo.
Aquella chusma ya se abalanzaba al ataque de Cíngar,
mas salta ligero al otro lado de un foso anchuroso,               115
se escapa volando, y se esconde dentro de una vivienda,
fingiendo cagarse de miedo por culpa de los villanos.
Luego escala en alto usando de ambas las manos,
y hete que arriba aparece, corriendo por el tejado,
se acurruca y encuentra cobijo tras la chimenea,                  120
para evitar de mosquetes la herida o de las ballestas.
Do está escondido, de allí, la cabeza del canto del muro
saca un poquito, hablando así con voz temblorosa:
"¡Queridos compadres!, ¿por qué queréis a mí liquidarme?"
Responden: "porque no dejas vivir tranquilo a ninguno,        125
tú de Cipada las cosas malparas, ladrón sinvergüenza;
cada día haces esto y aquello, siempre la lías,
¿y crees que nuestra república tenga intención de tamaño
mal soportar?, ¿tamaños daños?, ¿tantas ruïnas?
No nos importa si el cuello a Berta le has rebanado:             130
así terminen cuántas cual ella hay en el mundo;
en cambio, sí nos preocupa que hayas mandado al garete
de san Brancate la fiesta, el cual protege los muros
nuestros, al par que el concejo, ancianos y santo senado."
Responde entonces Cíngar, haciéndose muchas cruces:         135
"Si, no obstante, todo mal perdonarme quereisme,
y al mismo tiempo juráis no hacerme daño ninguno,
a Berta la curaré, y haré que viva resurja;
y si no fuera así, a mí sacadme las tripas,
y el bazo mío dadlo para comer a los perros."                      140
Aquéllos, estupefactos, intercambian miradas;
mucho se admiran de que un hombre tan malo y funesto,
haga promesa de devolver a la vida un cadáver;
por lo que desean de cierto ver un milagro tan grande.
Le dieron, pues, su palabra, que menos fiable no existe:      145
trátese de villanos de Padua, o bien de Romaña15,
no débese confiar para nada en malvados villanos.
Cíngar cree a estos -o finge hacerlo- ladrones;
usando de manos y pies desciende de aquella techumbre;
y al punto vase a la iglesia; una turba variada lo sigue,        150
pues el populacho loco se vuelve por ver cosas nuevas.
Va donde Berta, la embaucadora, con ojos en blanco
cayera, y diera signos de haber perdido la vida;
pero mosén Jacopino de allí la había sacado,
buen conocedor del arte de astucia propio de Cíngar,            155
y, por secundar el engaño, cumple el guión al dedillo.
En brazos cogiera a Berta, quien llevar se dejaba,
como un cuerpo exánime, al que los brazos, y piernas,
y la cabeza se desañudan cual gaita alemana16.
Pónesela en mitad, cual se suele, del camposanto,               160
y Jacopino no permite a ninguno acercarse,
para que respirar no la vean, y echar el aliento.
En abundancia la inciensa, y con el hisopo el agua
bendita le asperja, y canta el Lázaro17, toca campana,
se abre una fosa, acude gritando una chusma de hembras;  165
los gritos de unas y los de otros los tímpanos rompen.
Ya era el momento cuando recitan In Paradisum,18
antífona tras la cual enterrar a Berta se debe,
cuando a lo lejos ven a Cíngar venir dando gritos:
"Mosén Jacopino, padre, cese Vuestra Reverencia,               170
espero que haya dado en vano el incienso de muerte."
Dice así, y entrando en la iglesia, seguido de gente,
llega frente al altar, donde se arrodilla devoto,
y elevando altos los ojos rezó una hora.
Luego con gran gravedad se levanta, y al cementerio          175
va en busca de Berta, que viva promete traerles de vuelta.
Llegando al fin allí, de su vaina saca el cuchillo,
digo el cuchillo mismo con el que el gaznate de Berta
poco antes cortar pareció, y quitarle la vida.
Alzó un tanto al cielo sus ojos humedecidos,                      180
y comenzó con voz piadosa tal rogativa:
"¡Oh, cuchillo mío, al que nada antepongo en el mundo,
que no comprarían todos los del mundo tesoros,
que has ya mostrado también al mundo tantos milagros,
por la virtud de san Bartolomé19 yo vengo a rogarte,          185
de cuya sagrada sangre aún te encuentras teñido,
de cuando la gente de Roversano20 despellejolo;
si a ti de rodillas cada día rezo un rosario,
si en tu honor los domingos siempre me pongo en ayuno,
si a ti a la postre a los perros turcos te he mangoneado,     190
te ruego, y, suplicante te imploro, y te conjuro:
como Berta murió de herida tuya tocada,
así por la fuerza de tu virtud resurja ya viva."
Diciendo tal, de la cruz la señal hace y hace de nuevo,
yo no sé qué salmos, bajada la voz, susurrando.                195
Dicho y hecho, entonces la muerta supuesta se mueve,
y a tal movimiento voces tres mil a gritar se pusieron.
Luego, alzando los ojos, fuera de sí parecía,
cosa que hizo que mucha gente se las pirara.
Pónese en pie, diciendo: "¿por qué, ¡ay!, me degollaste,    200
Cíngar?", y Cíngar: "¿así le pones los cuernos a Baldo?"
"Perdonad -dice Berta- al sexo débil, os ruego;
del macho se hizo la hembra, la hembra macho desea.
Ponednos, si ponernos sabeis, bajo vigilancia:
Aquella mujer que dejan lejos del propio marido,              205
estar sin hombre no quiere de ninguna manera;
si, empero, lo está, sobre todos milagro grande llamadlo."
Entonces la turba de los villanos en torno bullía,
clamando al cielo, añicos haciendo los astros a gritos:
"¡Oh, oh, milagro!, ¡oh, oh, milagro que no tiene tasa!     210
¡entre los cuchillos cuchillo más cuchillo no existe21!
Nunca creímos que tú, que tú, santísimo Cíngar,
fueras así de devoto, y tuvieras tamaño tesoro."
Entonces Cíngar agarra a Berta y entra en la iglesia,
y sobre el altar subiendo con gravedad admirable,           215
predica el valor del cuchillo con este prólogo excelso:
"Poned vuestros ojos ¡oh, pueblo devoto!, en el santo cuchillo;
mirad el cuchillo, con que un mal burgo de la Romaña,
el burgo de Roversano, hogar de villanos malvados,
cruel arrancó la piel, igual que a una ternera,                  220
igual que si fuera cabrito, a Bartolomé de los hombros.
Éste es el cuchillo propicio, éste es el tesoro famoso,
que parecido no tiene, ni habrá de san Marco la iglesia.
Éste es aquel que podrá restañaros vuestras heridas,
éste es aquel que salva a enfermos de fúnebre peste,      225
éste es quien resucita a todos, vivos y muertos22.
¿Visto no habéis justo ahora a Berta volver a la vida?
Así podrá levantar otros muertos sanos y salvos.
¡Corred!, ¿por qué os quedáis parados?, ¡corred, venga, gentes
a este santo cuchillo besar!; ¡corred, os lo digo!"             230
Al punto aquella manada de lobos corriendo y aullado,
como hacen los cerdos cuando a su bazofia
corren, y no apartan su hocico de su dornajo,
aquellos granujas por besar el cuchillo se matan;
presentándolo Cíngar, como es costumbre de curas          235
el presentar el manípulo23 al pueblo que deja una ofrenda,
dice "Pax tecum" con tan cumplida apostura,
cuanta más numerosas siente sonar las monedas,
pues Jacopino presenta la bacinilla de ofrendas.
De su cabeza Berta también quitose la cofia,                   240
do los villanos se aprontaban a echar sus dineros.








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1Festa dies aderat sancti Brancatis et Umbri. Nombre parlante de santos ficticios, inventados por Folengo. Faccioli ve en en ellos (derivados de brancare "robar, agarrar" y de ombra "sombra", respectivamente) una alusión evidente a su carácter de protectores de los ladrones de Cipada. Chiesa apunta otro interpretación al señalar la acción de brancare como propia de los bailarines a la sombra del olmo, junto al que se bailaba.
2Quos, Buffalmacco Neloque rogantibus, olim. Buffalmacco y Nelo son personajes burlescos del Decamerón.
3Hic canonizarat Beltrazzus, papa Cipadae. Beltrazzo es el nombre del viejo amante de la maga Pandraga (XVII, 178)
4Bragatas calzas, quas cludunt undique stringhis. "Y llegamos a las puertas del siglo XVI, con nuevas modas. Las calzas enteras son rechazadas para ser sustituidas por las medias-calzas de toda la vida (las cuales se confeccionaban muy ajustadas) en combinación con la braga, también muy ajustada. A este conjunto de origen alemán se le llamó calzas-bragas." (cf. http://opusincertumhispanicus.blogspot.com/2012/05/las-calzas-bragas.html").
5Master Adrianus, Constantius atque Iachettus. Este Adrianus es Adriann Willaert, músico flamenco (1480/90-1562), recordado como maestro de capilla en Venecia en 1527 (Faccioli), cuyo trabajo conjunto con Jachet de Mantua, Jacques Colebault (Bretaña, n. 1483), favorece, como indica Chiesa, la identificación del Iachettus citado en fin de verso; Faccioli y Chiesa coinciden en identificar a Constantius con Costanzo Festa (Villafranca, Turín, 1480 ca. - Roma 1545), cantor en la capilla Sixtina.
6Quod, si Iosquinus cantorum splendor adesset. Josse -llamado Josquín- Després, músico flamenco (1450 ca. - 1521). Chiesa recuerda que aparece también celebrado en Baldus T XX 194-216, y en el Orlandino III, 19, 1.
7Es decir, de la parte central al final de la misa.
8"Bli lirum" resonat variis sordina balettis. Se trata de una onomatopeya del sonido de la gaita. Faccioli y Chiesa recuerdan el incipit de la composición de Rossino (mantuano como Folengo), Un sonar di piva in fachinesco, que es: Lirum bilirum lirum lirum.
9Recuerda Chiesa la glosa a T VIII 23: Sacrificium diaboli saltatio est, ait Plinius, con recurso a una falsa autoridad, como es habitual en su juego burlesco.
10Nam Testamenti vecchi praecepta recordant, / quod rostum non vult avanzet usque domanum. Se trata de la prescripción para la cena pascual (cf. Ex. 12, 10: Nec remanebit quidquam ex eo [agno] usque mane), retomada irónicamente en referencia a la gula de los curas que acompañan al padre Jacopino.
11Contulerat, faciens gentem basare manipol. El manípulo era un ornamento sagrado de la misma hechura que la estola, pero más corte, que se ajustaba mediante un fiador al antebrazo izquierdo sobre la manga del alba del sacerdote (RAE).
12cf. VII 222.
13Villanus quidam, sub cauda morsus ab oestro. Imagen, señala Chiesa, de la vaca picada bajo la cola por un tábano, y utilizada en I 560-61, II 141-42, XVII 62-63 y XXV 6-8.
14Recuérdese que Berta es la mujer de Baldo, amigo de Cíngar, y encarcelado por las malas artes de Tognazzo y Zambello.
15Seu sint villani Padoani sive Romagnae. Los villanos o aldeanos de Padua ya criticados en II 110 se añaden aquí los de la región de Romaña.
16Testaque se snodant hinc inde, ut piva todesca. Explica Faccioli en nota de este instrumento que está "hecho de más sacos de piel herméticamente cerrados, y, por tanto, de más tubo sonoros unidos a los sacos".
17Señala Chiesa que se trata de una antífona del Oficio de difuntos: "Qui Lazarum resucitasti a monumento foetidum, Tu eis, Domine, dona requiem et locum indulgentiae".
18Iamque propinquabat cum dicitur In Paradisum. Señala Chiesa que ésta es la antífino conclusiva del rito de la sepultura: "In Paradisum deducant te Angeli..."
19Te rogo per sancti virtutem Bartholomei. Frente a la opinión de Messedaglia, expresada en un artículo de 1948, de que no existen influencias folenguianas en El Quijote cervantino, y, de que, en este caso, las evidentes semejanzas existentes entre el procedimiento de la muerte fingida a cuchillo y con dispositivo lleno de sangre en las bodas de Camacho y la de Berta en el Baldus a manos del falso cuchillo de San Bartolomé provienen de un episodio similar contenido en Le piacevoli notti de Straparola, que fue traducida por Juan Francisco Truchado en 1583, Francisco Márquez Villanueva en su libro Fuentes literarias cervantinas de 1973 considera como un claro eco merliniano el suicidio fingido de Basilio en las bodas de Camacho, para cuyos generosos banquetes encuentra Márquez también un "esquema sugeridor" en la prolija descripción del banquete que aparece en el lib. I del Baldu.
20Quando Roversani pellem brigata cavavit. El apóstolo san Bartolomé fue, según la tradición, despellejado vivo en Armenia; no obstante -indica Chiesa- el hecho de que su culto estuviera vivo en Roversano, cerca de Cesena, y el gusto de Folengo por los juegos verbales (rovesciare en italiano significa "poner del revés") le lleva a trasladar el lugar de su martirio.
21Inter cortellos non est cortellior isto! Este rasgo del macarroneo folenguiano consistente en poner en grado comparativo sustantivos fue ya señalado por U. E. Paoli. En cuanto a la traducción he intentado dar idea de su comicidad repitiendo el nombre, aun a costa de expresar el segundo término de la comparación, de por sí evidente, en lo que difiero de las traducciones de Faccioli (Fra tutti i coltelli non ce n'è uno che sia più coltello!) y de Chiesa (Fra tutti i coltelli non c'è un più gran coltello di questo!).
22Hic est, qui vivos et mortos suscitat omnes. Señala Chiesa que este absurdo de pretender resucitar no sólo a muertos, sino también a vivos corresponde a una voluntad de hacerse eco del vivos et mortos del Credo; también está en consonancia, en mi opinión, al desprecio al pueblo asistente que evidencian las comparaciones siguientes con lobos, cerdos, y el tratamiento de bribones.
23cf. v. 66.

viernes, 26 de enero de 2018

LA MACARRONEA DE FRANCISCO PACHECO: Contexto macarrónico






La macarronea de Francisco Pacheco es la más extensa de las conocidas en España hasta la fecha1. Cronológicamente –si se da por válida la fecha de 1565 presente en el manucrito de la Bancroft Library-, ocupa el cuarto lugar, a unos 13 años del poema en dísticos elegíacos de Juan Méndez Nieto (circa 1552) y a escasos años (1571) de las macarroneas compuestas en honor de la batalla de Lepanto. A nivel estilístico se aleja de la primera fase de la producción macarrónica española representada por las epístolas de Juan de Vergara, de Diego Sánchez y el poemita de Méndez Nieto, y se acerca a la fase clasicista y normativa que inician las macarroneas lepantinas –sólo interrumpida por la anomalía múltiple que representa el emblema macarrónico “otiositas vitanda” (1605)- . Estas tres primeras macarroneas tienen en común cierto grado de descuido en el aspecto métrico y prosódico –aunque en mucha menor medida en el poema de Pacheco-, que se aleja del modelo de perfección folenguiano, y se acerca, en cierta manera paralela, al estilo deliberadamente descuidado de los poetas macarrónicos prefolenguianos. Lo más peculiar y característico, empero, de la macarronea de Pacheco se sitúa en el terreno argumental y lingüístico; la temática amorosa que le es propia no volverá nunca a ser protagonista en la macarronea española, y sólo aparecerá tangencialmente en su vertiente erótica de forma muy tardía en la Pepinada (1812) de Sánchez Barbero –junto, curiosamente, a la existencia de un cuerpo de glosas marginales-, la última de las composiciones conocidas compuesta en España. En cuanto al aspecto lingüístico es necesario observar, junto a Montero y Solís “como aportación original […] la inserción, entre la paródica verborrea del macarronismo, de un buen número de palabras del argot germanesco pertenecientes al ámbito de la prostitución y la picaresca”2. Las influencias folenguianas son muy evidentes, a nivel incluso de calcos textuales y referencias directas a Merlín Cocayo, en la primera de las macarroneas españolas conocidas, la de Juan de Vergara. Estas influencias se hacen intrínsecas, y no se manifiestan abiertamente en la epístola del Dr. Sánchez ni en el poemita de Méndez Nieto (quienes, como Pacheco, no necesitan justificar a esas alturas su elección de género), y reaparecen con fuerza a nivel textual y estructural en la macarronea de Pacheco.











1 Sobre la macarronea española puede verse J. M. Domínguez Leal, ‘Compendio de la poesía macarrónica en España y de su influencia en la literatura española’, Calamus renascens, 2 (2001), 199-221; ‘Una experiencia literaria insólita: El emblema macarrónico “otiositas vitanda”’, Minerva, 15 (2001), 89-114; ‘La poesía macarrónica de Tomás de Iriarte’, Fortunatae, 13 (2002), 89-106; ‘La influencia de la poesía macarrónica en la poesía latina humanista en España: La “Callioperria” de Juan de Vergara’, Myrtia, 17 (2002), 297-312; ‘La influencia folenguiana en la primera macarronea española’, Quaderni Folenghiani, 4 (2002-2003), 49-65; ‘La poesía macarrónica en España: definiciones y ejemplos’, Per Abbat, 2 (2007), 103-110; 'Influencias folenguianas en las Macarroneas del Maestro Martínez y Juan Escribano sobre las victoria de Lepanto (1571)', Quaderni Folenghiani, 6-7 (2006-2009), 91-112; y puede consultarse también últimamente mi blog “La poesía macarrónica en España” (http://poesiamacarronica.blogspot.com.es/).

2 Juan Montero y José Solís de los Santos, ‘La macarronea sevillana del licenciado Francisco Pacheco’, en Pedro M. Piñero Ramírez (ed.), DEJAR HABLAR A LOS TEXTOS. Homenaje a Francisco Márquez Villanueva, Sevilla: Universidad de Sevilla, 2005)Tomo I, p. 657.

sábado, 18 de julio de 2015

BALDO, Libro I, vv. 1-63




Introducción, y descripción del país de las Musas macarrónicas.



La fantasía1 a mí me vino más que fantástica
de la historia de Baldo2 cantar con grasientas3 Camenas,
ante la cuya fama altísona y nombre gallardo
tiembla la tierra, y de miedo se caga ahora el Infierno.
Antes, empero, vuestro favor invocar es preciso,                                 5
¡oh, las Musas fuente del macarrónico4 arte!
¿Acaso podrá del mar pasar mi góndola escollos,
si de vuestra ayuda no se ve protegida?
A mí ni Melpómene, ni Talía5 bobalicona,
ni Febo el guitarro rascando a mí me dicten de versos;                        10
pues cuando pienso en las dimensiones de mi barriga,
no del Parnaso la cháchara viene bien a mi gaita.
Sólo las Musas panzudas y las doctas hermanas,
Gosa, Comina, Maga, y Mafelina, Toña, Pedrala6
vengan la boca a llenar al poeta de macarrones7,                               15
y de polentas denle cinco u ocho bandejas.
Son las famosas diosas grasientas, ninfas untuosas,
cuya morada8, región y su territorio exclusivo
recóndito queda en cierto rincón remoto del mundo,
que aún no conoce de los españoles la carabela.                                 20
Magna álzase allá montaña hasta las botas de diosa Luna,
que si alguien compara con el Olimpo desmesurado,
colina tendrá que llamar al Olimpo mejor que montaña.
No del Cáucaso cuernos allí, ni el dorso marrueco9,
ni el monte Etna que sulfurosas llamas escupe,                                   25
ni allí la montaña de Bérgamo saca piedras redondas,
que ves girar en cuanto el molino muele la avena.
Nosotros allí de fresco, curado, y de semicurado
queso formados unos Alpes hemos pasado.
Creedme, porque lo juro, decir ni una sola mentira10                           30
podría, por los tesoros todos que esconde la tierra:
de allí a hondos valles corren ríos de brodio11,
que un lago de sopa producen, y un mar profundo de salsa.
Hechas aquí de relleno de tortas por miles ver puedes
ir y venir balsas, barcas, y bergantines veloces,                                  35
en los cuales las Musas manejan lazos y redes
de salchichas, en tripas de ternera cosidas,
pescando gnocchi, buñuelos y tomacelle12 doradas.
No es conocida13, empero, la tempestad en el lago,
que del cielo baña la bóveda con rudas olas;                                     40
no tan grande jaleo provocas, ¡oh, lago de Garda!
cuando los vientos aúllan en torno al hogar de Catulo14.
Costas hay allá de fresca y tierna manteca,
donde cien calderos llenan el cielo del humo
de casoncelli, de macarrones, y tagliatelle15.                                     45
Tales ninfas moran del alto monte la cima,
queso rallando sin pausa con ralladores calados.
Otras se ocupan de amasar tiernos gnocchi a mano,
que en masa compacta ruedan por entre el queso rallado,
y girando desde la cima del monte abajo,                                         50
vuélvense como cubas de las de gruesa panza.
¡Oh, cuán necesario resulta que den de sí las quijadas,
si alguien quiere llenarse la panza de tan grande gnocco!
Cortando otras la pasta, y unas cincuenta marmitas
llenar vieras de pappardelle16 y de grasientas lasagne.                        55
Y otras, si la sartén por el fuego harto vivo crepita,
de allí retiran los tizones y dan soplidos adentro,
pues del caldero por fuego tan grande desbórdase el brodio.
En suma, todas se ocupan de preparar su pitanza,
conque es posible ver humeantes mil chimeneas,                               60
y mil borbotean calderas de unas cadenas colgadas.
Aquí el mejor pescador fui del arte macarronesca,
aquí Mafelina de mí ha hecho un pancipoeta17.








Ilustración: xilografía aludida en nota 7 





1Phantasia mihi plus quam fantastica venit. La magna obra de Folengo se abre con una parodia de la protasis propia de la poesía épica grecorromana, compuesta de propositio (exposición del argumento) e invocatio a las Musas, presente también en la épica caballeresca como recuerda Mario Chiesa.
2Los 25 libros del poema contarán, efectivamente, las peripecias de Baldo, paladín neocarolingio, hijo natural de Baldovina, hija del rey de los francos, y de Guidón, caballero descendiente del legendario Reinaldo de Montalbán, uno de los doce Pares de Francia, desde su nacimiento hasta su particular descensus ad inferos. Recuérdese la libérrima adaptación del Baldus de la redacción Toscolanense que aparece en la primera parte del Quarto libro del esforçado cauallero Reynaldos de Montaluán, que trata de los grandes hechos del inuencible cauallero Baldo y las graciosas burlas de Cingar, sacado de las obras del Mago Palagrio en nuestro común castellano, (Sevilla, 01542) dentro de una casi desconocida serie caballeresca.
3Historiam Baldi grassis cantare Camoenis. La hipóbole, en expresión feliz de Ivano Paccagnella, se muestra elemento esencial de la parodia -que no irrisión- que ejecuta Folengo de sus modelos clásicos y caballerescos. De tal suerte rechaza a las gráciles Musas tradicionales para optar por otras de su cosecha, gruesas, bastas y llenas de pringue. Las Camenae eran el equivalente mitológico latino de las Musas griegas.
4El etymon del género procede del título de la obra de su iniciador, la Macaronea de Tifi Odasi (circa 01490), poema de unos 700 hexámetros, donde se cuenta de una macaronea secta paduana, dedicada al consumo desaforado de macaroni y a la frecuentación de putas de tres al cuarto.
5Musas, respectivamente, de la tragedia y de la comedia.
6"Los nombres de las Musas retoman nombres femeninos difundidos en Lombardía y especialmente en el territorio bresciano (L. Messedaglia, Vita e costume della Rinascenza in Merlin Cocai, pp. 48 y 91)" (Chiesa). A este autor recurrirán, como es de rigor, -y yo mismo hice cuando redactaba mi tesis doctoral- los edd. Faccioli y Chiesa para notas de realia concernientes a la vida popular coetánea a Folengo.
7Imbocare suum veniant macarone poêtam. Preferentemente en plural, los macaroni de Tifi o macarones de Folengo designaban -como indica Messedaglia-, no los maccheroni o macarrones napolitanos de hoy en día, pasta hueca o rellena de varias formas y tamaños, sino los gnocchi, de los que el propio Folengo da una receta al mismo tiempo que un programa poético en la Apologetica in sui excusationem de la redacción Toscolanense (01521). Como prueba definitiva de la indiferenciación de macaroni y gnocchi en Folengo, reproduce Luigi Messedaglia (o.c., p.176) una xilografia que aparece por primera vez en la red. T, donde Merlín aparece sentado sobre una cubeta, con una botella de vino en la zurda, y la diestra sobre el borde de una fuente llena de gruesos gnocchi: Zana, una de sus musas inspiradoras, le emboca un voluminoso gnocco, ensartado en un palito; Togna, otra musa macarrónica, toca la gaita.
8Del v. 18 al 63 se extiende una digresión en forma de descriptio del país de las Musas. Sobre este país de Cucaña “versión popular del mito humanista de la Edad de Oro (en España, La tierra de Jauja, según el paso de Lope de Rueda)” (cf. F. Márquez Villanueva, Fuentes litearias cervantinas, p. 291) y su identidad con el país de Bengodi descrito por Boccaccio, Decameron, VIII, 3: “et eravi una montagna tutta di formaggio parmigiano grattugiato, sopra la quale stavan genti che niuna altra cosa facevan che far maccheroni e raviuoli, e cuocergli in brodo di capponi, e poi gli gittavan quindi giú, e chi piú ne pigliava piú n'aveva” cf. L. Messedaglia, o.c., pp. 187 y 427-428 y G. Cocchiara, “Il paese di Cuccagna: l'evasione dalla realtà nella fantasia popolare”, Il paese di cuccagna e altri studi di folklore, Boringhieri, Torino, 01956.
9Non ibi Caucaseae cornae, non schena Marocchi. Referencias respectivas a los agudos picos de la cadena caucásica (Faccioli) y a la cadena del Atlas.
10Credite, quod giuro, neque solam dire bosiam. El macarronismo final de verso aparece en la macarronea de Juan de Vergara (ca. 01522) (Bald.),la primera española, y su añadido espurio (Spur.): Ac.pl.: bŭsīas Bald. 47, 55 ac.sing.: bŭsīam Spur. 17, tomado de la redacción Toscolanese. Este macarronismo ofrece una forma alternante: bŏsīa, la única presente en las macarroneas menores (cf. glosario ed. Zaggia s.v.), y la que predomina absolutamente en Baldus P(aganini) y T, salvo en una sola ocasión, Baldus T III 27: “vultis ego videam si vera est ista #busia#”, donde la variante es justificada en una glosa marginal: “ ‘busia’ et ‘bosia’, sicut ‘forca’ et ‘furca’, haec autoritas poetis conceditur ad maiorem carminum decorem”. Vergara ha optado por este hipermacarronismo por mor de una mayor expresividad. Este hecho puede asegurar también su dependencia textual de la red. T. El autor de Spur. toma esta lectura de Bald.
11Illic ad bassum currunt cava flumina brodae. Por su semejanza, traduzco el brodae folenguiano por el esp 'brodio' (sust.: “El caldo con algunos trozos de legumbres y sobras de la olla, que de ordinário se dá à los pobres en las porterías de los Monastérios y otras Comunidades. Viene del Italiano Brodo, que significa caldo. Algunos dicen Bódrio, pero se debe escribir Bródio por razón de su origen [...] También se toma vulgarmente por qualquier comida picada, y revuelta con otros ingredientes, quando no está bien guisada ni sazonada" (Diccionario de Autoridades. s.u. ‘brodio’). Dicho término es usado por Diego Sánchez en su Epístola Macarrónica (01533): Nam brodium primum ei datur qui est in cabecera (v. 47) y Quis poterit semper manus barbasque fricare / Per brodij grassam antiquam de tota semana? (vv. 55-56)

12Piscantes gnoccos, fritolas gialdasque tomaclas. Tomaclas (ac. pl.) (del lat. tomaculum) designa una "suerte de croquetas confeccionadas con hígado de cerdo y vísceras varias, huevos, queso y especies, sobre todo azafrán -de donde su color amarillo-, envueltas en redaño, y fritas" (Faccioli).
13Res tamen obscura est, quando lagus ille travaiat. La existencia de un calco ovidiano (OV. Met. 6, 319 -20: Res obscura quidem est ignobilitate uirorum, / mira tamen. Vidi praesens stagnumque locumque), me lleva a apartarme del sentido de las traducciones ofrecidas por Faccioli (Ma le faccende si mettono male quando quel lago è in tempesta) y Chiesa (È però una cosa tremenda quando quel lago è in tempesta).
14Quando cridant venti circum casamenta Catulli. El poeta Catulo poseía una villa en Sirmione, a la ribera del lago de Garda, en los Alpes italianos. Ciertas ruinas aún visibles son atribuidas tradicionalmente a tal villa.
15Plena casoncellis, macaronibus atque foiadis. Los casoncelli son un tipo de pasta rellena todavía común en Brescia (Faccioli), y la foiada es una especie de tagliatelle (Chiesa).
16Pampardis videas grassisque implere lasagnis. Pampardis, forma reducida de pappardelle o pampardelle, es un tipo de lasagna ancha (Faccioli).
17Hic me pancificum fecit Mafelina poëtam. El poeta se vuelve panzudo como las Musas bajo cuya advocación se coloca (cf v. 13). Se cierra así esta hipóbole programática, en la que el piadoso monje benedictino Teófilo Folengo, la primera persona macarrónica, en la afortunada expresión de Luca Curti, ofrece un retrato antifrástico de sí mismo gracias a su sosias macarrónico, Merlín Cocayo, la segunda persona macarrónica.