CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298
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sábado, 14 de febrero de 2026

FRAGMENTOS DE MI TRADUCCIÓN DE "BALDO" DE MERLÍN COCAYO: Donde se cuenta cómo Baldo y sus compañeros en su deambular infernal hallaron a Ruffo, dizque dios del río Nilo, y lo que con él les aconteció (Baldus V, XXIII, 1-101)


 

Ya caminaron cinco jornadas por entre las sombras,

hasta que al fin encontraron las lindes de la caverna.

No es posible poder llevar más lejos pisadas,

Pues queda cerrada la vía por muro desmesurado.

Inadmisible paréceles el darse la vuelta,                               5

y revertir el camino hecho con tanta fatiga.

Quedan pues indecisos, como pasar acostumbra,

cuando hormigas que marchan formando fila extendida

sobre un viejo nogal o bien encima de un muro

van y vienen besos dándose con frecuencia;                       10

Mas si en mitad de la hilera perpendicular una línea

se traza al carbón, en ese punto hacen un alto

las negras escuadras y todo el ejército se amontona.

Al fin una piedra siente Baldo bajo sus pies,

y ordena alzarla; tal empresa es otorgada a Fracasso,        15

quien fácilmente, plantando firme los pies en el suelo,

levántala, y descubre debajo un pozo profundo.

Aguzan oídos, si algún sonido viene del fondo:

se escucha el fragor del agua que cae por entre las rocas;

nada pueden ver en el foso harto profundo.                      20

Cíngar piensa al punto en descender a lo bajo;

se aferra con manos y pies a las rocas de la caverna,

y a la postre se halla llegando a lo más hondo.

Aquí encuentra un undoso lago, y oye por negras

las oquedades del monte canal de agua corriente.           25

Entonces allí llama a voces a los compañeros de arriba:

“¡Eh -grita-, amigos, del precipicio bajad por la rampa”.

Apenas oído, atan de espadas los tahalíes

junto con el ronzal y las cinchas del asno en nudos,

y por cuerda pareja descienden uno por uno;                 30

primero de ellos el asno fue, y luego Boccalo,

todos al fin con Cíngar se encuentran en baja la parte.

Baldo con su rutilante fulgor una balsa revela;

su yelmo, en efecto, do brilla el rubí, la noche repele.

Este lago se alarga en una cuenca anchurosa,                35

de donde nace un enorme río, no habiendo ninguno

más grande en el mundo, aunque midas todos los ríos.

Por la orilla y el borde del terraplén los amigos

a ir comenzaron, siguiendo el curso bajo del río.

Hete que ven a lo lejos un viejo en medio del agua,     40

viejo cuyo pecho cubre larguísima barba,

sentado sobre el largo lomo de un cocodrilo,

al que siguen por ende otros tres cocodrilos,

que llevan bellas ninfas sobre su dorso espacioso.

Viendo aquel viejo una luz a lo lejos, y un grupo de gente  45

marchar animosos, mientras llevan escudos y espadas:

“¿Qué nueva es ésta? –dice-; quiero saber el motivo”.

Luego a Baldo le habla así con voz pretenciosa:

“¿A dónde, loco, tus pies?¿qué treinta pares de mengues

os guían por costas del Nilo?¡presto volved vuestros pasos!    50

¡Mira cuál y cuánta audacia conduce a bribones!”

Baldo responde: “Del alto cielo hemos caído,

vamos andando al infierno; muéstranos el camino”.

Y el viejo dice: “Cosa fácil es el descenso,

mas emprender el regreso supone sudar la camisa.                  55

Te dolerá, empero, ir por nuestros senderos,

y si no te apresuras presto a darte la vuelta,

me da que a vosotros os tocará un gran infortunio.

¿Y profanar la sagrada tierra vosotros, zurullos?

Retroceded, por lo tanto, y rehaced vuestra senda,                  60

bribones que sois, a los bastonazos acostumbrados.

¿A quiénes les hablo pues?¿acaso queréis que lo diga

una tercera vez? ¡asnos, puercos, gente piojosa!”

Todo esto tolera Baldo, y a broma se toma

al viejo chocho, quien de flema andaba sobrado.                     65

En cambio, Fracaso no se retiene más dentro su ira,

Y sacudiendo la testa, grita: “¿acaso dios tú eres?

¿acaso dioses cornudos en estas grutas habitan?

Archidiablo eres más bien, del infierno carroña”.

A éste el viejo con tono más moderado responde:                   70

“La diosa Gélfora[1] diome de este río el reino,

y estas aguas me sometió por un tiempo eterno.

Llámase Nilo, que al mar siete henchidos torrentes

envía, y dónde tengan éstos su nacimiento

ni Aristóteles, ni Platón, ni sus pares lo saben,                        75

quienes llenaron sus libros de innumerables patrañas.

Vosotros, sólo con mente perversa y sentir retorcido,

habéis encontrado sus fuentes, a dioses del cielo escondidas,

y habéis hollado con pies mortales divinas riberas.

A mi servicio este cortejo de diosas galanas,                          80

y dios supremo del río Nilo hízome Gélfora,

que en fondo del mar colocó dilatados sus reinos,

y repartió en suerte a guerreros y a sus vasallos

ríos, charcas, lagos, fuentes, canales, arroyos;

y de entre la cuenta de dioses recibo el nombre de Ruffo.     85

Así pues, en tanto que dios y lleno de lo divino,

decreto, ordeno, mando, excomulgo, resuelvo y promulgo,

bajo la pena de mi maldición y la pena de horca,

poned pies en polvorosa, tomad las de Villadiego.

¿Y a quiénes mando esto?¡marchaos presto, bellacos!”         90

Baldo dice: “Dios eres quizás de mierdosa letrina;

si, como graznas, estás protegido siendo divino,

a tus bagasas y a ti protege del exterminio”.

Así diciendo, se inclina y coge una piedra del suelo,

que lanza y rompe la testa del cocodrilo en el agua.              95

Ruffo a nado en vano bracea mientras se ahoga;

fuera tiene el hocico cual rana en el pantano.

Empieza a batir las palmas el grupo de las muchachas,

y sobre los cocodrilos escapan puestos en fuga.

Pero ya había entrado Fracasso en medio del río,                100

y al Ruffo aquel rompiole el cuello igual que a un pollo.



[1] Gelfora diva mihi regnum per aeternum tempus iam subdidit undas. Sobre Gélfora vd. XVIII 310.


sábado, 15 de noviembre de 2025

FRAGMENTOS DE MI TRADUCCIÓN DE "BALDO" DE MERLÍN COCAYO: De cómo Cíngar vio crecer de modo desmesurado e imparable su nariz, y de lo que les aconteció con el mago Serrafo (Baldus V, XXII, 438-601)


 


Habla Falchetto: “larga es esta fila de gente,

Paréceme de cierto la procesión de los brujos.

Hoy es día de brujas, y la parada del jueves.                      440

A Demogorgon van, y de la cabalgata a la reina.

No tengo, empero, ninguna certeza; pregunta, Boccalo.”

“No lo haré –Boccalo responde-; hazlo tú mismo.

Tentar la suerte hartas veces a muchos les daña.

“Cuando el perro duerme, no lo sacudas del sueño””.       445

Apenas esto dijera, hete que el último pasa,

montando a espuela una jaca muy desmejorada,

es decir, sobre el lomo de grande y gorda cubeta,

y mientras pasa por entre espadas desenvainadas,

de Cíngar tocó la nariz con la punta del dedo gordo;         450

esto hecho lanza a rienda suelta la cuba.

Presto diose a la vista cosa bien admirable:

Hete que la nariz de Cíngar a hincharse comienza,

Como cuando se llena de aire vejiga de puerco.

Y ya hacia abajo tirando, hasta el mentón descendía,        455

y ya el pitorro agudo de un alambique parece,

con el que destila el especiero bocales de agua.

Estupefacto queda Cíngar, palabra no dice;

pensando que se tratase de ignoto engendro o una sombra,

y con la mano de eso queriendo guardarse, urtose             460

tal narizota, que larga ya el terreno araba.

“¡Ay de mí! –exclama-, ¿qué manguera es esta?

¿de dónde me vino de improviso nariz desmedida?

¿veis, oh compañeros?¿de dónde tanto tamaño de napia?

¿de qué parte me viene la reina de las narices?                 465

¿acaso creciendo nariz al fin seré por completo?

¡ay, por amor de Dios, no dejad que ocurra, hermanos,

que tenga que acarrear el bulto de tan grande trompa!”

Baldo no puedo ser indiferente a la suerte de Cíngar:

“no temas –dice-, no llores; cortaremos aqueste               470

naso de un tajo, y volverá a su prístina forma”.

Y dice Boccalo: “no sabes, necio, nada de nada.

Yo en verdad te envidio el don de unas largas narices.

¿No podrás oler los melones estando derecho?

¿Te agacharás nunca más para oler amarillos melones?”  475

De esta ocurrencia Cíngar rió. “Paciencia –les dijo-,

ya me tiraréis de la napia como si búfalo fuese.

Mas como ésta más de treinta pies sobresale,

y se me enreda entre las piernas cuando camino,

es mi deseo ponerla alrededor de mi cuello,                     480

y usando de mi nariz formar una triple collera”.

Dicho y hecho; tres veces da vueltas su naso a su cuello.

Pero ya que crecía con flujo constante, pesaba

como un buey de Chïari,[1] y llevarlo más no podía

Cíngar con sus propios hombros, si no le ayudaban;       485

al punto Falchetto, con compasión de su amigo querido,

desenreda de aquél la nariz entera del cuello,

y carga el peso de la narizota sobre sus hombros,

al que, haciendo turnos, sus compañeros ayudan.

Hete que mientras venía a lo lejos el padre Serafo,         490

Y dos muchachos en fila lleva como compañía.

Uno era mulo, de padre griego nacido,

y de calabresa madre parido: ¡pensad, mis amigos,

qué mixtura de caldo, cuál de ensalada la mezcla!

Tahúr, glotón, timador, bandido, carne de horca.             495

¿Qué falta? Era estradiote[2]. ¿Algo peor yo diría?

Y como en las guerras es siempre la estradiótica usanza

Escaramuzas hacer, o bien provocar los combates,

para luego apartarse cuando se entra en batalla,

Picaestradiote o Picaguerra[3] es denominado.                  500

De esta ralea de hombres se sirve el cuidoso Serafo,

y pone en marcha con ésta empresas desconocidas,

conforme a aquello que una constelación le aconseja.

El otro un joven era, al que jamás en belleza

Narciso venciera, ni el propio José ganara en lo casto.    505

Éste no come nada de nada, mi mea, ni caga,

Sino que de amor se alimenta correspondido.

Bello, ama a bello, y es por un bello amante

amado, y jamás de los celos los dientes lo descuartizan,

pues por conjunción de los astros de ser amado seguro. 510

Esta divina índole place también a Serafo,

y egregias empresas emprende, según el momento requiere.

Era llamado Rubino, Ubaldo de sobrenombre.

Entonces Serafo sacó un libro guardado en el pecho,

y mientras lee, tres grandes ciervos presto acuden.    515

Bridas llevan como caballos y sillas al lomo.

Serafo ordena éstos montar y soltarles las riendas;

al tiempo espoleando con los talones y mudos,

concentrados trotan por entre silencios opacos,

vuelan de hecho, porque tres diablos los llevan.        520

A ciegas van, a donde los llevan los ciervos aquellos,

y en un cerrar de ojos a espaldas de Baldo estuvieron.

“¡Parad! –entonces dijo Serrafo-, ¡parad a los ciervos!

Hete que el yelmo de Baldo me ilumina las grutas.”

Entonces desmontan, y mándase marchar a los ciervos. 525

Luego piedras mágicas con abubillas grabadas

ponen todos en boca, y nadie verse se deja,

sino que invisible camina, y sombra no muestra.

Juntos, pues, se encaminan; otros ver les es dado,

Pero no ser vistos como marca natura.                            530

Entre la gente de Baldo gentilmente se meten,

donde mudos, tácitos, quedos y a todos ocultos

empiezan a manos mover, y a bromas hacer con los puños.

“¡Ea! –gritan todos-, ¿qué está pasando con esto?”

Serrafo riendo tira de una oreja a Boccalo;                     535

“¡Oh!-dice-, ¡ah! Quien tan indiscreto será que arrancarme

de la cabeza orejas… mientras decir “quiera tanto”

pretende, hete que en una nalga del culo le pican.

“¡Ah, carajo!¿vivir en paz no puedo?¡mil males,

Baldo, te vengan!; ¿a dónde en buen hora me has conducido?”  540

Picaestradiote luego una zancadilla le pone

l compañero Lirono, y en ésta tropieza y al tiempo

Cae a tierra, y cayendo se rompe una rodilla.

Hippol dice: “De nada sirve llevar una antorcha,

cuando hay algo que nos arrebata de ver la potencia.      545

Hete, Baldo, que cúbrenme de sonoras puñadas,

Y verlas en nada puedo; siento sólo los golpes.

Quizás, empero, te parecerá que estoy majareta”.

Dice así, y, rabioso, mientras Rubino le pega,

va, y empieza a tirar al viento sus puños cerrados,         550

y con los dientes y pies a pegar en las densas tinieblas.

Fracasso, picado por dondequiera, da patadas sin cuento,

y un campesino parece que en tiempo de estío descalzo

no puede librar sus piernas de unas moscas caninas,

o de los mosquitos defender su dura epidermis.            555

Serrafo de pronto a Fracasso del hombro quitole de Cíngar

la napia, y de acá para allá lo llevaba como a un ciego.

Éste grita: “¡Búfalo soy que tiran del naso,

y a dónde y quién me conduzca ignoro completamente!

¡Oh, gran maravilla sin duda los locos que en esto se meten!”  560

Quiere a éste Moschino ayudarlo, pero recibe

un pinchazo en el costado, y, retrocediendo,

se apresta a vengarse, y lanza una descomunal bofetada,

que tres dientes sacara de boca de las tinieblas;

mas rígida piedra golpea, y una señal se le queda                  565

conforme a la cosa batida, y justo premio recibe;

de hecho se sopla los dedos, como aquél acostumbra

que se abalanza a comer la polenta harto caliente.

Giuberto se vuelve de acá para allá en muchos momentos,

Mientras a puñetazos lo zurcen de ambos los lados.              570

y Filoforno trato tuvo parejo, y porrazos

mientras recibe extraños, a todas partes se vuelve.

Al fin, después de que ambas partes se solazaron,

Serrafo manda a todos que de sus bocas las piedras

saquen, y bien visibles quedaron a todos sus rostros.           575

¡Piensa si ríen y con corazón alegre disfrutan!

Reconociendo a Serrafo, honor, inclinado, le rinde

Baldo, y abraza a Picaguerra y al joven Rubino.

Luego suplica que otorgue (si algún poder en los libros

mágicos hay contra tamaño ardid de las brujas),                 580

quitar tan desproporcionada nariz de la cara de Cíngar.

Así responde Serrafo: “Si bien considero la cosa,

Cíngar yerra, y al propio bien no está atendiendo,

Si desprenderse pretende de napia tan bien dotada.

Si qué hacer no tuviera claro en su caletre,                         585

a su nariz haga tres, o cuatro, u ocho lazadas”.

Cíngar replica: “Padre Serrafo, me importa un pimiento

ser corto de mente o tener el cerebro de los mosquitos,

con tal que me quiten la carga de una nariz tan enorme.

¿Qué rinoceronte más narigudo que mi narizota?               590

Eh, por amor de Dios, a este pacto lleguemos:

Con vosotros llevad mi nariz y todo el cerebro,

sólo dejadme los dientes que tengo aún en la boca,

para poder comer; si no recuerdo, ¿qué importa?”

Entonces Serrafo, teniendo llena de no sé qué cosas        595

talega, extrae de ésta, como un cirujano

una ampolla de ungüento lleno de vis milagrosa.

Se moja ambas manos con éste, y luego refriega

el narizón levemente, y aprieta tirando hacia abajo,

Como apretar acostumbran aquéllos que vacas ordeñan. 600

Lentamente cae, al modo de vela candente,

que al cabo llega y a parvo moco se ve reducida.

Mientras despacio vuelve a su ser primitivo la napia,

Cíngar alerta presto de uñas del mago Serrafo

se zafa, cuando ve la cola por fin desbastada.                 605

Después de tocarle narices no hubo nunca manera,

teniendo así pavor de meter su nariz en peligros,

de los que salió por la sola merced del mago Serrafo,

a quien gracias dio galana y doctamente.

Después de decirse adiós, se divide la compañía;           610

Baldo va hacia abajo; Serrafo torna a lo alto.

 

 



[1] Tanquam bos Chiari, nec eum ferre ultra valebat. vd XXI 96

[2] Quid restat? Stradiottus erat! Queo dicere peggium? El estradiote o cappeletto era un soldado de origen albanés al servicio de la república de Venecia.

[3] Pizzacapellettus seu Pizaguerra vocatur. vd. I 30

sábado, 16 de agosto de 2025

FRAGMENTOS DE MI TRADUCCIÓN DE "BALDO" DE MERLÍN COCAYO: Donde se cuenta el origen del grasipoeta Merlín Cocayo, y la misión que encomendó a Baldo y a sus compañeros en las puertas del Averno (Baldus V, XXII, 1-156)

 



Ahora cargar tu albarda, mula mía, sin cuento

debo, por cuyo peso sudando vas a cagarte,

y trigo y espelta consumirás partiéndote el lomo.

Tú monta conmigo; tú conmigo, Grugna[1], cabalga,

pues necesitamos dar término al viaje ya comenzado.          5

Aunque mal herrada esté en los pies anteriores,

es empero de suma importancia encontrar al poeta,

aquel lleno de barbas, viejo y gordo poeta,

que en la parte final del libro anterior nos dijiste

que habíase aparecido a Baldo y sus amigos.                      10

Para que, empero, la entera prez de tan grande poeta

sea sabida, la historia tomemos desde el principio.

Hay un lago[2] en Italia, que es de Garda[3] llamado,

que antaño cantó mi hermana Gosa[4] en Maderno[5],

cuando Gardón[6] devastó de Moniga[7] las posesiones,      15

y en Rivoltella[8] ocupaba la silla del papa Stivallo[9].

Del vientre de este lago nace un río anchuroso,

que, donde amenaza allí de Peschiera[10] la fortaleza,

corre en rápido cauce por los pastos verdosos.

Mincio se llama, y después de lamer las murallas de Goito, 20

y de en redor tocar de la villa de Mantua los muros,

igual a un océano es cuando bate con ondas inmensas;

mas mientras corre por la ciudad y en torno a sus muros,

arrastra consigo despojos, y limpia los cagaderos,

de nuevo reduce su cauce, vuélvese río, y entonces              25

se lanza a encontrar el enorme castillo de Governolo[11].

Antes, empero, que aquél a fluir retorne, ya vuelto

de lago río, hete que encuentra dos enemigas

tierras fronteras, por entre las cuales el Mincio corriente

fluye, y mantiénelas separadas como las lobas,                    30

que con rabiosos mordiscos querrían encima tirarse.

Así a Ostiglia separan las aguas del Po de Revere[12],

así a Stellata desunce el río de Ficarolo[13].

Entre estas tierras, pues, sus masas acuosas el Mincio

conduce, por evitar así mayores desastres,                     35

y que una rabia diabólica azuce a los mal predispuestos.

Una, que llaman Pietole, en un valle a diestra se encuentra;

otra, que llaman Cipada, en un monte a siniestra se encuentra.

Aquélla, igual que Roma, a todo país desafía;

ésta, como Cartago, las sus bravatas desprecia:             40

de donde nace hostilidad cerval entre aquéllas.

Mas ya que la culta Pietole al magno poeta Virgilio

pariera, y de su nombre tan alto se vanagloriara,

una envidia mordiente pudrió de Cipada la flema[14].

En toda empresa ceder no quería a nadie en el mundo, 45

y en este solo hecho Cipada se reconcome:

que de poetas está del todo desguarnecida.

¿Qué discurre?, se elige por orden del sacro senado

un embajador con sus letras y grandes conocimientos,

que, doctorado, todo el misal al dedillo sabía.                50

Éste del puerto de Curtatone[15] a tierra de griegos

arriba, y llega a la eximia ribera de Negroponte[16].

Al punto acuden sus habitantes, y al gran de Cipada

embajador allí acogieron con muchos honores.

Después de esto, a él le preguntan qué viene buscando. 55

Éste pide un guía, que para llegar lo conduzca

donde el monte Parnaso picudo perfora la Luna,

pues debe hablar con Febo y con las hermanas de Febo.

Rápidamente admitiose al embajador a las aguas

de Belerofonte[17], y tras hacerle mil cortesías,                   60

la embajada oyó de Cipada el dios apolíneo.

Fue así esta: como Pietole de su imponente poeta

Virgilio se gloria, que así la magna Cipada un poeta

posea tal, que con el poder de su canto al propio

Virgilio no sólo, sino también a Homero humille,            65

de suerte que indignos sean de limpio su culo dejarle.

Febo, a su vez, meditando la cosa profundamente,

dio al fin la respuesta siguiente: "distintos metales

son los que suelo distribuir a distintos poetas.

A uno plata, a otro estaño, a otro el oro,                           70

a cuál maleable plomo, a cuál las escorias del hierro.

De los materiales estos abunda nuestra botica,

haciendo excepción de que por los solos Marón y Homero

la caja del oro vaciose, y no quedó ni un adarme.

Lo devoraron todo los sicofantas aquellos,                       75

de oro puro ni una brizna a sus nietos dejaron.

Si me pones delante a Sannazaro, Pontano[18],

a Fracastoro, o si me citas a Vida, a Marullo[19],

alquimia es, créeme, lo que los modernos cantaron.

Por esta razón no desprecies seguir así nuestro sano        80

consejo, si quieres tener el honor de una empresa pareja.

Va donde los galopinos, y procura encontrar los ilustres

reinos de las lasagnas, do vida feliz se dilata;

el paraíso veraz de las ocas[20] allí tiene asiento.

Tal como yo aquí la cítara pulso, y danzan Camenas,        85

que en torno de mí bailando forman una corona,

así allí una gaita Tifis[21] toca entre hermanas,

que en torno a su panza le bailan juntas una moresca.

Vete corriendo de aquí, y no pierdas ni un solo segundo:

nadie aún en aquel nuevo arte tiene la gloria;                    90

la palma, pues, de los macarrones le toca a Cipada."

Oído esto el embajador lo rumia, frunciendo

el ceño, todo, y dale las gracias a Febo; más tarde

de Gibraltar discurre por el canal ajustado,

y, atravesando el mar Océano por dondequiera,                95

busca, investiga, pregunta allí, allá interroga,

hasta que llega finalmente a aquellas montañas[22],

do con salchichas se ligan las viñas[23], y todos los árboles

en tales extremos del orbe tartitas producen y tartas.

Allí le habla al padre Tifi y a sus hermanas,                    100

y ofrecen cortés audiencia a heraldo tan destacado.

Nueva, pues, receta de allí al fin diose Cipada,

con la que puede atribuirse un tripudo poeta,

al que monago Virgilio, y mozo de mulas Homero.

Retoño, pues, de la clara estirpe de los Folengo[24]           105

eligen los senadores, y el pueblo entero reunido,

en medio lo ponen, porque Cipada con su dinero

lo críe, y ninguno quede exento de aquestos impuestos;

ya que es para todos de beneficio público, cuando

es común honor para todos criar un poeta,                     110

que toque y cante tirando de gaita las gestas locales.

Luego prodújose por toda la tierra un prodigio,

como dicen que al gran Platón antaño ocurriera,

al que de miel un enjambre de abejas de niño nutría;

así también cada día pasaba frecuente una negra           115

merla el Po, llevando en el pico comida al infante;

por tanto de esto Merlín llamarlo tiene el origen,

y el dicho aquel comenzó con frecuencia a ser repetido:

"La merla pasa el Po para dar de comer a Cocaio"[25].

Luego confían a un hombre sabio y docto gramático    120

el niño Merlín, e igual en prosa que en verso perito,

con muchos condiscípulos fue a estudiar a Bolonia,

y a escuchar las patrañas del filosofastro Peretto[26];

de suerte que comenzó a mala cara ponerles,

y cocinó sus salchichas en textos de Pedro de España[27]. 125

Dedicose más bien a las macarrónicas artes,

a las que diose desde su tierna infancia, Cocaio

siendo su ayo, y graso poeta fue reputado.

Mientras, pues, Pomponazzo Peretto da sus lecciones,

y los librazos todos aristotélicos lee,                                  130

Merlín adentro de sí macarrónicos versos compone,

y jura que nada más divertido que este arte se ha dado.

Mientras Merlín se va, pues, por aquellas oscuras cavernas,

hete que allí a Baldo se muestra, como dijimos,

y manda a la maga Smiralda que aleje de allí los diablos. 135

Luego afectuosamente a Baldo y a sus compañeros

da fuertes abrazos, y a casa de los herreros los lleva,

y haciendo que tomen asiento en las sillas allí existentes,

así les habla a éstos: "¡Sed bienvenidos, amigos!

Cien son los años, seis los meses, ocho los días,               140

catorce las horas que, yo, Merlín, adentro de estos

huecos en tierra, y gruta diabólica aguardo por veros.

La buena suerte hizome merecer tales campeadores,

capaces de descender, con la guía del magno Serafo[28],

a destruir de Gélfora[29] el lar, descornar a diablos.             145

Os cumplirá a vosotros pasar por grandes trabajos,

de suerte que en ocasiones desesperéis de la vida.

Pero la gracia del cielo, que siempre estará con vosotros,

no os ha de desamparar, ni el poder del diablo

puede haceros daño, si el sumo Hacedor os ayuda.           150

Empero, de acuerdo con una antigua invención de la Iglesia,

os digo: preciso es que a todos vosotros confiese,

pues consagrado cura soy yo, elegido legítimo

para esta empresa, por la cual se perdonan pecados.

Y de confesar no tengáis vosotros vergüenza ninguna,      155

porque tal sonroseo buen mérito trae de vuelta."



[1]      Grugna es uno de los nombres de la musa macarrónica Striax, que preside estos libros; cf.r. XXI 22 y XXV 642

[2]      Est lagus, cfr. I 64. Señala Chiesa en los versos siguientes un calco de Dante, Inf., XX 61-81, donde Virgilio habla de su propia patria.

[3]      Degardam, cfr. I 41

[4]      Gosa. Musa de los cinco primeros libros.

[5]      Maderno, localidad en la ribera occidental del Garda (Chiesa).

[6]      Gardon. Topónimo que, según Chiesa, podría ser entendido como nombre de un personaje.

[7]      Monighae, cfr. V 101

[8]      Rivoltella, vd. V 99

[9]      Stivallus, vd. IX 514.

[10]    Pescheriae, vd. V 100

[11]    Currit ad ingentem retrovare Governolis arcem, vd. X 324

[12]    Sic Hosthya Padi Revero spartitur ab undis. Ostiglia y Revere, en la provincia de Mantua, a la izquierda y la derecha del Po, respectivamente.

[13]    Sic Stellata sedet Figarolo sgiunta per amnem. Localidades de Ferrara situadas a la derecha y la izquierda del Po.

[14]    Morsibus invidiae marcebat flegma Cipadae. Según Hipócrates uno de los cuatro humores fundamentales de los organismos vivos.

[15]    Is Curtatonis de portu ad regna Gregorum. Curtatone, localidad de Mantua.

[16]    Pervenit et claram Nigroponti fertur ad oram. Negroponte o Eubea, isla del Egeo.

[17]    ...undas / belorophonteas et, factis mille carezzis. La fuente Hipocrene, hecha surgir por una coz del caballo de Belerofonte, Pegaso, en el monte Helicón, consagrado a las Musas.

[18]    Si mihi Pontanum proponis Sanque Nazarum. Referencias a los poetas Giovanni Pontano (1429-1503) y Iacopo Sannazaro (1455-1530)

[19]    Si Fracastorium, si Vidam, sive Marullum. Menciones de los vates Girolomo Fracastoro (1483- 1553), Marco Girolamo Vida (1485-1566) y Michele Marullo (1453 ca.- 1500).

[20]    Ocarumque illic verax paradisus habetur. Mencionado en la red. T Mosch. I 162, como recuerda Chiesa, se trataría de una expresión popular para designar un paraíso inexistente, que el editor italiano toma como apelativo secundario del país de Cucaña, donde habría festines de ocas en abundancia.

[21]    Sic illic pivam Tiphis sonat intra sorellas. Tiphis se refiere a Michele di Bartolomeo Odasi, llamado Tifi, autor de la Macaronea, poema inaugural  y epónimo del género.

[22]    Donec acattavit montes finaliter illos: cfr. I 21-23

[23]    Gens ubi salsizzis vignas ligat, omnis et arbor: Chiesa señala un calco de Decameron VIII 3, 9: "si legano le vigne con le salsicce".

[24]    Ergo putinellus de clara stirpe Folenghi: cfr. V 107

[25]    "Merla Padum passat propter nutrire Cocaium". Recuerda Faccioli que este dicho de que la merla pasa el Po (en el sentido de terminar la vida) presente en VII 636, no tiene nada que ver con el sentido que le atribuye Folengo en este verso.

[26]    Et philosophastri baias sentire Peretti: Pietro Pomponazzi (1462-1525), polémico maestro de medicina y de filosofía natural que enseñó en Bolonia desde 1512 (Faccioli-Chiesa).

[27]    Inque Petri Hispani chartis salcicia coxit: nacido en Lisboa en torno a 1220 y muerto en 1277; autor de las Summulae logicales, y luego Papa con el nombre de Juan XXI.

[28]    Qui vadant penitus, magno guidante Serapho: vd. VIII 729

[29]    Gelforeas guastare casas, scornare diablos: Gélfora, reina de las brujas del infierno (cfr. XVIII 310).