CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298
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viernes, 6 de abril de 2018

LA MACARRONEA DE JUAN DE VERGARA Y UN AÑADIDO ESPÚREO: Traducción (IX)



Barrílagos1 cuelgan, donde va un largo embudo2 colgando;
En cuyas alforjas una jáquima3 sólo se oculta.
Y desmontando, del Rey se encarama al palacio.                        20
Tal habla: "¡Oh, César", queriendo ser tomado por otro,
"Oh, César, apiádate finalmente de nuestras fatigas!
En corte de reyes crecí, nací en corte de reyes.
Al Católico Rey sirvió por siempre mi espada,
En Granada, en los mares, en suma, en todas las guerras.         25
Ahora me muero de hambre, infeliz, a lo ancho del mundo.
Dame un corregimiento4, si no quieres darme dineros".
Así cada cual las clementes orejas reales machaca.
¡Qué pena! así malas manos detentan los premios de justos.
Nada sorprende si no recompensa a los suyos el César,             30
Pues socorrer a todos sus siervos menos podría:
Así la vida en gemido yace quejosa entre sombras5.








________________
1 Cf. glosario s.v. ‘barrilagus’.
2 Cf. glosario s.v. ‘lorettus’.
3 Cf. glosario s.v. ‘xaquima’.
4 Cf. glosario s.v. ‘corregimentum’.
5 El verso final evoca el final de la Eneida de Virgilio (cf. aparato de fuentes), que fue también utilizado por Folengo para cerrar su red. P y el libro XX del Baldus T.

LA MACARRONEA DE JUAN DE VERGARA Y UN AÑADIDO ESPÚREO: Edición crítica (IX)


 Barrilagi colgant, largo colgante loretto,
In cujus alforjis xaquima tantummodo latet.
Atque desmontando scandit palatia regis.                        20
Talibus alloquitur: "O Caesar -credatur ut alter-             (115)
O Caesar, tandem nostrum miserere laborum!
Regum in aula creui, sum regum natus in aula.
Catolico regi seruiui semper in armis,
In Granatii, in salsis, in omnibus denique guerris.            25
Nunc fame pereo toto, miserabilis, orbe.                      (120)
Da corregimentum, si non uis dare dineros".
Sic, sic quisque pias obtundit Cesaris aures.
Proh dolor, immeriti capiunt sic dona merentum!
Nil mirum si nulla suis dat munera Caesar,                     30
Quippe minus poterit cunctis succurrere seruis:            (125)
Sic uita in gemitu iacet indignata sub umbris.













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18 FOL. Baldus P X 237-T XIII 336 quisque fiaschettum #paruo pendente loretto# 20 OV. trist. 1,1, 69-70 forsitan expectes, an in alta #Palatia# missum / scandere te iubeam Caesareamque domum FOL. Mosch. T I 204 desmontat, scalae #scandit# otanta gradus 21 OV. met. 8, 728 #talibus adloquitur#: sunt, o fortissime, quorum SIL. 17, 284 #talibus adloquitur# regem maris: Hoc satis irae || HOR. epist. 2, 2, 87 #ut alter# || VERGARA Bald. 55 Coelum ore mirat: ‘tif taf’ sborante busias 22 VERGARA Bald. 54 #o Caesar# || VERG. Aen. 2, 143 #miserere laborum# 23 VVLG. Esth. 12, 1, 1 morabatur autem eo tempore in aula regis 24 OV. ars 2, 147 #semper in armis# VERGARA Bald. 79 regis in seruitio pugnans noctesque diesque 25 VERGARA Bald. 65 omnibus in vadis 26 LVCAN. 9, 246 clausa fides miseris, et #toto# solus in #orbe est# ib. 10, 157-158 ambitione furens #toto# quaesiuit in #orbe# / non mandante fame VVLG. 46, 13, 1-2 in toto enim orbe panis deerat / et oppresserat fames terram maxime Aegypti et Chanaan ib. Luc. 15, 17, 3 ego autem hic fame pereo VERGARA Bald. 69 nunc nunc de fame perimus FOL. Baldus T XIV 498 atque #fame# nimia pulsi petiere merendam 27 VERGARA Bald. 64 si modo non pagas 28 LVCAN. 6, 163 securasque fragor #concussit Caesaris aures# 30 MART. epigr. "6b", 3 #munera, Caesar,# 30-31 PROP. 2, 23, 3 ingenuus quisquam alterius #dat munera# #seruis# 31 VERG. georg. 1, 499-500 #seruas# / #succurrere# 32 VERG. Aen. 11, 831 #uitaque cum gemitu fugit indignata sub umbris# FOL. Baldus P XVII 460-T XX 215 #uitaque cum gemitu fugit indignata sub umbras#
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18 loretto correxi confer FOL. Baldus P X 237-T XIII 336 : loreto M1 22 nostrum correxi metri causa : nostrorum M1 29 merentum correxi : meretum M1 32 telos legitur infra uersum.



viernes, 30 de marzo de 2018

LA MACARRONEA DE JUAN DE VERGARA Y UN AÑADIDO ESPÚREO: Traducción (VIII)



            AÑADIDO ESPURIO                                                        a




Éste es un borrico, burrón, o bien un burrazo;
Mas ya que dicen que las paredes tienen orejas,
Dejo de los sobredichos Grandes las barbullerías1:
Al llano bajando, pido una sola moneda.
Ante el Rey veis a Balderidas2, greñudo villano:                             5
Arado en la mano en vez de la lanza a menudo llevaba,
A los rayos del sol avezado en matarse piojos,
A los rayos del sol ducho en enjugar la camisa.
A su casilla muerto de hambre de noche tornaba;
Allí no tenía manta, ni colchones tenía.                                         10
En el mismo plato comían3 el asno y su dueño,
Ambos la misma cama, y la paja en común con el cerdo
tenían. Al fuego ni rastro de leños había.
Al ganar éste ya su sayo y su capa primeros,
Piensa que es un rey, y camina bravón4, y más tarde                      15
Vino también a la corte matando un largo caballo,
De cuyos cuadrillos (que me muera si digo mentira5)






______________________
1 cf. glosario s.v. ‘barbulleria’.
2 Es decir, ‘hijo de Baldo’, como el lat. Priamides, ‘hijo de Príamo’, derivados con sufijo patronímico griego.
3 Cf. glosario s.v. ‘minjare’.
4 Cf. glosario s.v. ‘brauonius’.
5 Cf. glosario s.v. ‘quadrillus’ y ‘busia’.

LA MACARRONEA DE JUAN DE VERGARA Y UN AÑADIDO ESPÚREO: Edición crítica (VIII)




                  ADDITVM SPVRIVM                                                 a




Hic est burricus, burronus, siue burrazus;
Sed quia parietis dicunt orejas habere,                                      (95)
Istorum dexo grandorum barbullerias:
Ad planum baxando denarum deprecor unum.
Balderidas hirsutus ad regem ecce villanus:                                 5
Aratrum in manu pro lança saepe gerebat,
Ad solis radios solitus matare piojos,                                        (100)
Ad solis radios solitus enxugare camisam.
Famelicus suam tornabat nocte casillam;
Mantam ibi nullam, nullos colchones habebat.                             10
Asinus et ille plato minjabant in uno,
Vna cama ambobus, et porco paja communis                            (105)
Certe erat. In foco nullum lignamen habebat.
Hic, quia iam primum sayum capamque ganauit,
Pensat se esse regem, pergitque brauonius, et inde                     15
Venit et in curiam longum matando caballum,
De cuius quadrillis (peream si dico busiam)











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4 PROP. 2, 34, 17 #deprecor uno# FOL. Baldus P XVII 341-T XXII 34 #deprecor unam# || ib. P V 240 quantos inuenit #denaros# accipit illos ib. T VI 103 quantos in cofino #dinaros# inuenit, afert, ib. P V 254 sta, giottone; meos #dinaros# redde, cauester ib. T VI 154 sta manigolde, meos #dinaros# redde, ladrazze 6 OV. met. 14, 645 saepe gerens 7-8 IVV. 13, 78 #per Solis radios# 8 FOL. Baldus T XIV 474 sed cum sudorem sentis bagnare #camisam# 9 FOL. Baldus T II 14 In villam semper #tornabat# vespere facto || ib. XIV 494-495 Pindarus albergans olim pouerellus in aede / semiruinata, uix quid mangiare habebat 15 VVLG. Luc. 23, 2, 4 et dicentem se Christum regem esse 16 OV. fast. 5, 47 #uenit et in# 17 FOL. Baldus P XVII 438 -T XXII 195 #peream si dico bosiam#
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95-125 tantum in M1 a inscripsit Maestre 4 denarum correxi confer FOL. Baldus P V 240; P V 254; T VI 103 ; T VI 154 : donarum M1






sábado, 29 de agosto de 2015

LA TRADICIÓN TEXTUAL DE LA PRIMERA MACARRONEA ESPAÑOLA




1. Manuscritos.


1. El manuscrito 3662 de la B.N.

Ya se ha hablado en parte de este manuscrito al tratar del tema de la autoría. Adolfo Bonilla y San Martín lo describió en 1904: “Entre los manuscritos de la Biblioteca Nacional de Madrid se conserva uno signado Mss-3.662 (antes M-170), que contiene interesantes documentos. Es un tomo en folio, de hermosa letra del siglo XVIII, y se titula Copia de varios versos para la Real Bibliotheca. Mide 312 x 212 milímetros, y consta de 50 hojas. Los originales deben parar en Toledo”1.

El f. 2 recoge una advertencia preliminar a la Callioperria, que ocupa los ff. 3-15v. El poema macarrónico Bald. se presenta en los ff. 18-20, con un número de 93 versos. El ms. contiene además una serie de composiciones latinas de Juan de Verzosa, Juan Páez de Castro y Álvar Gómez de Castro.

El texto de Bald. presenta el conocido uso de ‘v’ al principio de palabra, tanto en posición vocálica como consonántica, y en el uso de ‘u’, en interior de palabra, tanto en posición vocálica como consonántica, características del siglo XVI.

La subscripción “Pr. Cerro” colocada al pie del folio primero hace deducir a José López de Toro que el autor de esta “bella copia” fue Justo del Cerro, a quien Cotarelo describe como “calígrafo escribiente de ejecutorías, títulos de grandeza, hidalguía y certificaciones, de quien dice Palomares en su Arte nueva (1776), pág. 109, que ‘siendo ya hombre que toca en la edad quincuagenaria, se ha aplicado tan de veras al estudio de todo género de caracteres, con tan continuas vigilias, que puede esperar el público alguna obra que ilustre el nobilísimo arte de escribir’”2. Los buenos oficios del copista quedan en evidencia si se compara la copia de la Callioperria del ms. 3662 con la previa del ms. 18668-53, que permite identificar a aquélla como de la misma familia que ésta.

Sobre el título de la copia de Bald. figura, como ya se ha comentado, la siguiente anotación: “Poema Latino Macarronico sacado de copia del originl. de Juan de Vergara”. Pero una serie de lecturas corruptas desautoriza a prestar crédito a la posibilidad de que estemos ante el apógrafo de una copia directa y fiel del original. Piénsese, por ejemplo, en Coraius por Cocaius (v.3), que es, como sabemos, parte del pseudónimo (Merlinus Cocaius) con que Folengo publica las redd. P y T de sus macarroneas. No resulta verosímil pensar en un error de Vergara, así como tampoco resulta lógico que se equivocara en la transcripción de macarronismos folenguianos que manejaba sin duda de primera mano (cf. v.15.: specauit por spiccauit; v.30: papellas por padellas; v.55: eborante por sborante; v.89: scanbientos por scambiettos, sgarrafet por agraffaset). Otras lecturas son simplemente absurdas si se las concibe salidas de la pluma del autor (cf. v. 28: set testam por sed tetam; v. 32: cabellis por labellis; v.33: in incontris por in nostris; v.61: hecho stili por hec hostili; v.73: junctum por junctam; v.87: fallit por sallit).

Ejemplos como los anteriores, así como las variantes de las otras dos fuentes localizadas, nos llevan a suponer que el antígrafo de que parte el copista Justo del Cerro no es ciertamente el arquetipo del que derivaría toda la tradición textual, sino un ramal de uno de los tres hipotéticos subarquetipos que configuran el stemma codicum del texto.

1. 2. La fuente manuscrita de la edición de Paz y Meliá (1902).

A pesar del criterio precientífico de Paz y Melia de no hacer ninguna descripción de su fuente manuscrita, puede afirmarse que se basa en un apógrafo procedente de un subarquetipo distinto al de M2, a pesar del alto grado de coincidencia que presenta con éste frente al manuscrito 8625. Esta hipótesis se sustenta en los siguientes hechos:

  1. El editor presenta el poema macarrónico como anónimo, lo que no sería posible si hubiera conocido la clara atribución de autoría de M2.
  2. Paz presenta algunas lecturas propias (cf.aparato crítico: e, fbis, 3, 10, 13, 15, 20, 22, 30, 31, 33, 37, 38, 40, 42, 65, 72, 73, 75, 78, 80, 90). De ellas parecen preferibles a las del resto de fuentes sólo cuatro (cf. f.: CIRCVNSPECTO; v. 3: ipse; v.37: fortasse, v.73: junctam), que tienen un claro carácter de emendatio (piénsese que la primera y segunda coinciden con una corrección de López de Toro sobre M2 desconociendo la edición de Paz, y que la última de ellas coincide con una corrección de Juan Gil, desconocedor, igualmente, de la edición de Paz y Melia). Del resto algunas pueden explicarse como corrección ope ingenii de un amanuense o del editor moderno –aunque éste no diga nada al respecto, al igual que López de Toro en ocasiones- (cf. e, 10, 15, 22, 31, 33, 40, 42, 65, 72, 75, 78, 80, 90), y el resto como posible corrupción de la transmisión manuscrita o como errata de imprenta. Se deduce, en todo caso, que el editor moderno maneja un único manuscrito, pues cuando conoce otros recoge sus variantes como en el caso de su edición de la Pepinada de Francisco Sánchez Barbero.
  3. Paz presenta algunas lecturas coincidentes con las del manuscrito 8625 en contra de M2 (cf. ap.cr.: 27, 28, 32, 50, 54, 82). La hipótesis de que ambas fuentes hayan coincidido independientemente en una labor de emendatio podría ser razonable en todos los casos, menos para el de michi (v. 54) frente al mihi de M2.
  4. Paz presenta una glosa marginal a la voz latinum del v. 93 que no existe ni en M2 ni en el ms. 8625, y que es de una mano distinta a la del autor del poema.

1. 3. El manuscrito 8625 de la Biblioteca Nacional.

El poema macarrónico Bald. aparece también recogido en la Miscelánea de Álvar Gómez B.N. 8625 ff. 35-37, del siglo XVI. La portada del ms., que denominaremos a partir de ahora M1, presenta la siguiente anotación: “Gomecij Miscelanea tomo 4 tiene 141 folios”. M1 ha sido descrito por I. Pepe y Antonio Alvar. El poema macarrónico presenta un título distinto y reducido respecto a M2 y Paz: “Incerti authoris Macarronea. Ad dň Baldũ Zingar suus Capellanus”, y un número mayor de versos, 121. M1 omite los vv. 29, 44, 72, y 83 de M2 y Paz, e interpola 32 vv. tras el explicit de M2 y Paz.

El texto presenta una adhesión total al uso ramista en el caso de ‘u’ vocálica e inicial de palabra, y sólo parcial en caso de ‘i’. La grafía ‘j’ es escrupulosamente respetada en los macarronismos.

Es conocida la historia de M1 gracias a diversos estudios. El humanista Álvar Gómez de Castro, contemporáneo y amigo de Juan de Vergara, aunque más joven, dice en su testamento lo siguiente sobre sus misceláneas: “otros libros de mano diversos y mocedades mías, por quanto son cosas sin emendar y de poca importancia, si yo no lo hubiere hecho, quiero que se rompan o se quemen [...] y asimismo otros tres o quatro de cartas mensageras”. En 1928 San Román afirma que parte o casi todos estos manuscritos son, indudablemente, los cuatro de la Biblioteca Nacional: Obras misceláneas, cartas, oraciones, poesías..., signs. 7.896-7 y 8.624-5, y los seis de la del Escorial Adnotationes varii argumenti, o adversaria, signs. K.III.26-31. G. De Andrés ha establecida con claridad el camino recorrido por las misceláneas de la B.N., que pasaron sucesivamente por las manos de Diego de Castilla, y Juan de Castilla, de quien las adquirió el Conde-duque de Olivares, por cuyo pariente el marqués de Heliche llegaron a El Escorial, y de ahí a la B.N. La profesora italiana I. Pepe describe con detalle y ratifica el carácter de autógrafos de estos cuatro manuscritos, ya señalado por Simón Díaz en 1972. Con esto concuerda Alvar Esquerra, y ofrece una amplia relación del contenidos de todas ellas3.

El texto de M1 presenta un importante número de lecturas propias frente a M2 y Paz ( cf. ap.cr.: título, 1bis, 2, 3ter, 4bis, 5, 6, 12, 13, 15, 18, 19, 21bis, 22, 23, 25, 27, 28, 30, 32, 34, 35, 36ter, 37bis, 3, 40bis, 41ter, 42, 43, 48, 49, 50, 51, 52, 53, 55, 57, 58, 61bis, 62, 63bis, 65, 66, 67, 68bis, 69, 71, 73, 74, 76, 78, 79, 80bis, 81bis, 82bis, 84bis, 89bis, 90, 91, 92, 93). Sólo en tres casos resulta preferible la lectura de M1 al del resto de fuentes (cf. v.21: agenis; v.40: quoniam; v.61: hec hostili), y en los dos últimos casos coincide con correcciones de Juan Gil –que no conocía M1- propuestas al texto de M2 editado por López de Toro. Este hecho presenta claramente estas lecturas propias correctas de M1 como emendationes, probable característica asimismo del resto de lecturas propias, que delatan, en la inmensa mayoría de casos, su carácter arbitrario.

Es posible que M1 haya sufrido un proceso de contaminatio. Hace pensar esto la anotación marginal al despedaçauit del v.15, donde se lee: alias spadagauit. Tal hecho demuestra la existencia de otros manuscritos, y la posibilidad de que algún copista haya tenido más de una copia a la vista, posiblemente de la misma familia, en algún momento de la cadena de transmisión textual, lo que podría dar razón en algún modo de las peculiaridades de M1.

2. Ediciones de Bald.

5. 2. 1. La edición de Paz y Meliá (1902).

Paz y Meliá publica Bald. en la segunda serie de sus Sales Españolas ó Agudezas del Ingenio Nacional, Madrid 1902, pp. 391-394. Esta segunda serie estaba constituida por dieciséis composiciones escritas entre los siglos XVI a XVIII. Al final del tomo incluía tres poemas macarrónicos, Bald., un poema dedicado a una visita del Almirante de Castilla a Cádiz (s. XVIII [cf. cap. VIII]), y la Pepinada de Sánchez Barbero (s.XIX [cf. cap. X]). De todos indica en su “Advertencia” p. XVI la fuente en que basa su edición menos en el caso de Bald. La única escueta noticia que da de su fuente se encuentra en la portada de su edición al poema, al que titula “Poesía Macarrónica dirigida à Baldo”. Bajo tal título puede leerse: “(Siglo XVI. –Bibl. Nac. –Mss.)”. Ignoramos si Paz fijó la época del ms. de la B.N. que maneja por datos deducidos del mismo, o del contenido del poema. En todo caso, se muestra muy seguro cuando ofrece la datación de los otros poemas macarrónicos que publica. Si realmente el manuscrito en que basa su edición es del siglo XVI no se trata de M2 ni, mucho menos, de M1. No deja de ser lamentable, aparte de llamativo, el hecho de que ninguna de las fuentes que utiliza para la edición de los poemas macarrónicos estén localizables en la actualidad en la B.N.

La edición de Paz no presenta numeración de versos ni aparatos de fuentes ni crítico, aunque puede sospecharse de la intervención del editor. Existe una única anotación al texto ya mencionada (cf. v.93 latinum: “Al margen: Así está en el original; parece dijo antes latino, y después enmendó el autor latinum.”). Coincide con particularidades gráficas de M2, aunque regulariza la ‘v’ en posición consonántica, y la suprime en posición vocálica, de acuerdo con el uso ramista. Aparecen resueltas todas las abreviaturas y ‘e’ caudadas que existen en M2. Se registran algunos cortes en el continuum de versos que no se dan ni en M2 ni en M1.

La obra de Paz conoce una segunda edición de Ramón Paz en la BAE, t. 176, Madrid 1964. Bald. viene reproducido en la p. 351. Es una edición descripta de la de Paz, que sólo difiere de ésta en añadir una errata (cf. ap.cr. v. 78).

2. 2. La edición de López de Toro (1961).

Sobre M2 realiza su edición López de Toro (pp. 407-410), quien por otra parte no da muestras de conocer ni M1 ni la edición de Paz y Meliá de 1902. López de Toro afirma realizar una “transcripción íntegra con las aclaraciones que hemos estimado necesarias en las notas correspondientes”, aunque en ocasiones realiza correcciones sobre el texto de M2 sin advertir de ello (cf. ap.cr. v. 3, 6, 28, 33, 37, 40, 66), y desliza algunos errores propios (cf. apr.cr. v. 16, 17, 26, 47, 51). La mayoría de sus correcciones son de sentido común, pero otras no resultan aceptables (cf. apr. cr. v. 6, 33, 40, 89)4.
López de Toro conserva los usos gráficos de M2, aunque resuelve casi sistemáticamente sus abreviaturas y ‘e’ caudadas.

Partiendo de esta edición realiza Juan Gil algunas correcciones en “Interpretaciones latinas”, Habis, 15, 1984, pp. 194-197 (cf. apr. cr. v. 30, 32, 34, 40, 50, 61, 72, 73, 87). Juan Gil resuelve con brillantez algunos de los puntos oscuros de la transmisión textual, coincidiendo independientemente, como se ha señalado, con algunas lecturas de M1.

También en 1984, Antonio Torres-Alcalá publica el poema en su monografía sobre la macarronea ibérica, pp.169-172. El editor advierte en nota que transcribe “el texto de Paz y Meliá, editado en Sales españolas (Madrid, 1870), 351 (sic), contrastado con el de López de Toro. Sólo apunto las diferencias más importantes entre ambos textos”. Torres-Alcalá reproduce la reedición de la BAE, adoptando, sin criterio aparente, algunas lecturas de la ed. de López (cf. v. 15: specauit; v. 28: tetam; v. 30: qui vix) y rechazando otras. Ciertamente, el editor no “apunta” nada sobre su particular contaminatio, ni sobre las restantes lecturas divergentes de López respecto a Paz. Torres-Alcalá se limita a comentar algunas diferencias respecto a los criterios de puntuación adoptados por López y Paz.

3. Conclusiones de la collatio de las fuentes manuscritas e impresas.

Contamos con tres fuentes manuscritas: M1 (siglo XVI), el ms. en que Paz basa su edición (¿siglo XVI?), y M2 (s.XVIII). Existe gran semejanza entre la tradición de M2 y Paz, frente a M1, fuertemente alterado e interpolado, y sospechoso de contaminatio con al menos otro ms., probablemente de su misma familia. La mayor parte de las variantes propias de M1 frente a M2 y Paz son rechazables, pero, por otra parte, cuando M1 coincide con M2 contra Paz siempre es preferible a éste (cf. apr. cr. vv. 10, 13, 20, 22, 30, 31, 33, 38, 42, 75, 90). Por otro lado, las coincidencias de M1 con Paz, ya señaladas arriba en 5. 1. 2. c resultan muy sospechosas de corrección ope ingenii, aceptable en general (cf. apr. cr. vv. 27, 32, 50, 82), en la que las dos fuentes pueden haber confluido independientemente. Caso éste que es patente en el v. 32: labellis, lectura que restituye Juan Gil contra el cabellis de M2, sin conocer ni M1 ni Paz.

Estos cuatro hechos nos hacen contar con un ms. antiguo, M1, aunque muy alterado respecto al arquetipo, con otro de relativa antigüedad y más fiel al arquetipo, el manejado por Paz, aunque sospechoso de haber sido variamente corregido por sus copistas y/o su editor moderno, y un tercer ms. más reciente, M2, pero que parece menos alterado por la transmisión textual que sus congéneres –no se olvide además que es el único que nos transmite la autoría del poema-. A pesar de sus corruptelas evidentes (cf. 1. 1), la tradición que encarna M2 resultar más fiel al arquetipo en todos los aspectos, positivos y negativos, pues estas mismas lecturas corruptas resultan más fáciles de identificar aquí para el editor en su labor de emendatio que en los otros mss. Ciertamente, la comunidad de errores en las tres fuentes (cf. apr. cr.: vv. 33, 87) debe remitir al arquetipo.

Ha sido necesario recurrir a la emendatio en una serie de ocasiones en Bald. (cf. vv. 6, 33, 34, 56, 72, 89) y en Spur. (cf. vv. 22, 29), emendatio que ha debido basarse en la collatio con la red. T de las macarroneas folenguianas a la hora de restituir la forma correcta de los macarronismos folenguianos empleados en Bald (cf. vv. 15, 30, 55, 89) y en Spur. (cf. vv. 4, 18).

Tras la preceptiva eliminatio codicum descriptorum podemos reconstruir el siguiente stemma de Bald.:



                                       ω



α                                      β                                      γ


¿--------------M1               Paz                                     (s. XVI)


                                                                            M2 (s. XVIII).







1 Cf. A. BONILLA, "Un manuscrito de la Biblioteca Nacional Matritense con versos de Juan de Vergara", Anales de la literatura española (1900-1904), Madrid 1904, p. 172. Citaremos el ms. como M2.
2 Cf. COTARELO, "Diccionario biográfico y bibliográfico de calígrafos españoles", Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Madrid 1913, v. I, p. 216 nº. 228.
3 Cf. Mª. C. VAQUERO SERRANO, El maestro Álvar Gómez: biografía y prosa inédita, Toledo 1993, pp. 47-48.

4 En su obra Los poetas de Lepanto, Madrid 1950 reproducía algunos fragmentos de Bald. (pp. 194-195), introduciendo algunas caprichosas variantes (cf. a: Caxconvivacium; v. 7: latinam por latinus; v. 12: Barrigo por barrizo; v. 28: annis por anquis (es el único caso en que señala anquis como lectura del ms.).

sábado, 20 de junio de 2015

EL LÉXICO MACARRÓNICO EN EL AÑADIDO ESPÚREO A LA MACARRONEA DE JUAN DE VERGARA





                    Macarronismos léxicos.

Se encuentra en Spur. un cuerpo mediano de macarronismos léxicos (barrilagi, baxando, bravonius, burrazus, burronus, busiam, caballum, cama, camisam, capam, casillam, colchones, colgante, corregimentum, denarum, desmontando, dineros, enxugare, famelicus, ganauit, grandorum, guerris, lança, loretto, mantam, matando, minjabant, paja, piojos, plato, quadrillis, sayum, tornabat, villanus, xaquima).

Junto al modo de enmacarronamiento más sencillo (capam, piojos) se hallan también macarronismos formados a base de derivados inusuales (barbullerias), diminutivos (casillam, quadrillis) y aumentativos (bravonius, burrazus, burronus), que proporcionan variedad y expresividad al léxico macarrónico.

En algunas voces se produce una manipulación formal que busca dar una pátina más latina a algunos macarronismos (bravonius ‘bravón’, corregimentum ‘corregimiento’). Es el mismo afán de comicidad expresionista el que delata un neologismo macarrónico como barrilagi, y el empleo de un catalanismo, minjabant ‘comían’. Ejemplos de estos dos tipos de creaciones están ausentes de Bald.

                    Macarronismos morfológicos.

La única -aparente- anomalía morfológica digna de mención, un ac. plural en –is, afecta a una palabra latina, parietis (Spur. 2). Llama, no obstante, la atención el sintagma in Granatii (v. 25), que aparenta ser un locativo analógico del tipo Brundisii, aunque hipercaracterizado con la preposición in de ablativo o declinado de forma heteróclita.             

                  Macarronismos heteróclitos.

Frente a lo que ocurre en Bald., tenemos en Spur. ejemplos de estos macarronismos léxicos que presentan una declinación heteróclita o aparecen declinados por un modelo contrario al esperado (burronus frente a *burro(n), y grandorum frente a *grandium).

                 Macarronismos semánticos.

Los ejemplos que pueden aducirse son el de burricus y pensat aunque puede dudarse de su carácter intencional.

                Macarronismos de locución o de calco.

Sólo puede señalarse el presente en el v. 2: “..parietis dicunt orejas habere”.

               Macarronismos folenguianos.

Al igual que en Bald., encontramos una serie de calcos folenguianos (busiam, denarum, loretto), llamativos por diversas razones.

El primero de ellos forma parte de un calco textual más amplio (cf. FOL. Baldus T XXII 195: #peream si dico bosiam#). El hecho de que Spur. emplee la variante busiam (registrada una sola vez en la red. T) al igual que Vergara certifica su dependencia de Bald.

En el caso de denarum es de notar la variante léxica que introduce el autor al emplear el macarronismo español dineros en el v. 27.

Es notable la transformación que se hace del calco de F0L. Baldus T XIII 336: #parvo pendente loretto#, que se registra una sola vez en la red. T. Este hecho ilustra un seguro conocimiento de la macarronea folenguiana.

                   Frecuencia de los macarronismos.

Hay cuatro versos que contienen un solo macarronismo (vv. 2, 5, 6 y 20), que suponen un 12,5% del total.

16 versos contienen más de un macarronismo (vv. 1, 3, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 27). Representan el 50% del total.

12 versos son íntegramente latinos (vv. 13, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 28, 29, 30, 31, 32), que suponen el 37,5% del total.

Respecto a los datos de Bald., puede decirse que en Spur. se da una mayor polarización hacia la segunda y tercera categoría, es decir, que hay en Spur. un mayor porcentaje de versos con más de un macarronismo y de versos íntegramente latinos que en Bald.

                  Función estilística de los macarronismos.

En Spur. hay una distribución más uniforme de versos latinos y macarrónicos que en Bald. Hasta el verso 20 predominan casi absolutamente los versos macarrónicos. Los macarronismos caracterizan negativamente la realidad miserable del protagonista (piojos, famelicus, casillam, bravonius).

Desde el v.21 hasta el 27 los mayoritarios versos latinos dan un tono de dignidad irónica al discurso del soldado, al igual que en Bald. 54-70. Los macarronismos sólo reaparecen para traicionar psicológicamente al sujeto, como en el caso del guerris del v. 25, que revela la falsedad del conjunto del discurso, o el corregimentum y dineros del v. 27, que ponen en claro con crudeza las verdaderas intenciones del personaje.

El autor emplea versos íntegramente latinos en la parte final para expresar su lamento por la situación generada por individuos como el descrito en los versos anteriores. Para el creador de Spur. más que para Vergara, el macarroneo no es un lenguaje que ofrece ilimitadas posibilidades expresivas mediante su carácter heterogéneo y las posibilidades combinatorias que promete, sino un mero medio de reforzar un retrato satírico, gracias a las crudas referencias a la prosaica realidad cotidiana que evocan los macarronismos. No existe aquí ciertamente el juego estilístico entre elementos latinos y macarrónicos que apunta en Bald.


Ilustración: frontispicio de la redacción Toscolanense en la edición veneciana de 1581

sábado, 6 de junio de 2015

AUTORÍA Y DATACIÓN DEL AÑADIDO ESPÚREO A LA MACARRONEA DE VERGARA




Autoría.

El título de la versión de Bald. recogida en el ms. 8625 de la Biblioteca Nacional de Madrid nos habla de un incertus author. Una serie de razones estructurales y estilísticas desautorizan claramente la atribución de estos 32 versos al mismo autor de Bald. Las razones estilísticas serán desgranadas en nuestro estudio del léxico, prosodia y métrica. Trataremos aquí de las estructurales.

El verso primero (“Hic est burricus, burronus, siue burrazus”), unido, como dijimos, sin solución de continuidad al cuerpo del poema, pretende presentar como un ‘cierre en falso’ el v. 93 de Bald. (“Hic attent Pirros!, clamat, fingendo latinum”). La torpeza de este intento es evidente ante el in crescendo con que se construía el final de Bald. y que alcanza su punto culminante en los vv. 91-92 con oración fuertemente impresiva y reiteración de vocativo. El v. 93 recoge una apremiante orden del personaje aludido claramente en el v. 92, que cierra de modo brusco y apremiante el poema. El hic de Spur. 1 pretende recoger en anáfora el hic del v. 93 de Bald., pero el autor del primero no ha sabido apreciar el aumento de tensión narrativa que caracteriza a Bald. y que es paralela al aumento de rango social de los personajes que se van describiendo. Esta tensión se refleja sobre todo en el último tramo (vv. 80-93), con el aumento de macarronismos, la expresiva comparación con el felino acechante y la modalidad oracional impresiva.

Por otra parte, la crítica a los arribistas de Bald., que recorre de abajo arriba las clases sociales, hace difícil de entender la vuelta a un personaje humilde en Spur., cuando se ha alcanzado ya el punto más alto de la escala social en Bald. 80-93. La justificación de este hecho (Spur. 2-3: “Sed quia parietis dicunt orejas habere, / Istorum dexo grandorum barbullerias”), es un remilgo ya superado en Bald. 35: “Quod dicam hunc mamolum, nil dicas, deprecor, ipse”, y 40: “Hispanis quoniam fas est dare frena superbis”. El autor de Spur. recoge el tipo humano más humilde descrito en Bald., el soldado menesteroso, librándolo además de cualquier contenido polémico en detrimento de su coherencia. En principio, el soldado no es tal soldado, sino un campesino pobre, fácil objeto de cualquier ataque (Spur. 5-6). El acceder a una mínima riqueza (Spur. 14), y no la pobreza como al soldado de Bald., lo empuja a la corte real en busca de ganancias basadas en falsos hechos de armas. Pero el dudoso militar suprime cualquier referencia directa a la guerra de las Comunidades (Bald. 59-60, 62), remontándose a la ya añeja conquista de Granada y a unos indefinidos conflictos (Spur. 24-25: “Catolico regi seruiui semper in armis, / In Granatii, in salsis, in omnibus denique guerris”). La supresión de la referencia a la rabiosa actualidad de los efectos del conflicto comunero resulta, ciertamente, menos comprometedora para el autor, que vuelve su atención a justificar la actuación del rey (Spur. 30-31), del que nada en concreto se decía en Bald.

Spur se presenta, pues, como un ejercicio de estilo que parafrasea uno de los motivos de Bald., diluyendo, empero, la fuerte componente de crítica social de su modelo.

Datación.

La fecha de composición no debe ser muy posterior a la de Bald., pues la presencia de calcos textuales folenguianos en Spur., ausentes ya del resto de la producción macarrónica española, nos indican, como en el caso de Vergara, una dependencia directa y consciente del modelo de la red. T, y también de Bald. en el caso del autor del poema espúreo.



Imagen: Biblioteca Nacional de Madrid.

sábado, 9 de mayo de 2015

UN AÑADIDO ESPURIO AL POEMA DE JUAN DE VERGARA




El ms. 8625 de la Biblioteca Nacional de Madrid presenta 32 versos que continúan el poema donde acaba el texto del ms. B.N. 3662 y la fuente manuscrita de la edición de Paz y Meliá. Estos versos, que aparecen unidos sin solución de continuidad al cuerpo del texto, contribuyen decididamente a aislar la tradición textual de este ms. de las de los otros dos.

Este conjunto de versos supone una paráfrasis de Bald. 48-70, donde Vergara presentaba a un soldado depauperado que exigía al emperador un reconocimiento económico por unos más que presuntos méritos de guerra en el suceso de las Comunidades. El poema espurio -que citaremos como Spur.- se abre con un verso referido al último Grande descrito en Bald. (vv. 80-93). El poeta, ante el peligro que supone criticar a los Grandes decide pasar a tratar de un personaje menor (vv. 2-4). Éste es un campesino llamado “Balderidas” (v. 5), cuya pobreza es descrita en los vv. 6-13. El hecho de ganar algún dinero, le ensoberbece y lo encamina al palacio real (vv. 14-20). Sigue una interpelación al César Carlos en la que le pide recompensa dineraria o en forma de cargo público por unos falsos servicios militares prestados desde la guerra de Granada (vv. 21-27). El autor finalmente se lamenta por la proliferación de estos indignos solicitantes, que impiden que el rey recompense los méritos de quienes realmente lo merecen (vv. 28-32).