Ocho
años después de la muerte de Folengo aparece en Venecia de mano de
los herederos de Pietro Ravani (así en el colofón: Apud
haeredes Petri Ravani et socios)
la cuarta redacción de sus macarroneas. El frontispicio de la
príncipe ofrece un nuevo título:
MERLINI
|| COCALII || POETA MANTVA || NI MACARONI || CORVM POE || MATA ||
[motivo ornamental] || M. D. LII. || Cum Priuilegio Illustriss[imi]
Senatus | Venetorum.
Abre
la edición un prefacio en prosa vulgar (Vigaso
Cocaio alli lettori),
firmada por un pseudónimo
que ha dado nombre a la redacción (abreviadamente red. V). Curti
divide este texto en tres partes: la primera consiste en un de
vita et moribus de
Folengo y una reseña de sus obras vulgares, macarrónicas, y latina;
la segunda toca los poemas caballerescos, y especialmente el Orlando
innamorato, y la
tercera es, en sustancia, la carta de Nicolò Costanti que cerraba la
red. C.
La
revisión del autor fue interrumpida por la muerte tras el libro
octavo del Baldus,
lo que permite que la Zanitonella
(que en esta red. vuelve a preceder al Baldus
y recupera aproximadamente la extensión de la red. T [1158 vv.]) y
los ocho primeros libros del Baldus
se presenten minuciosamente modificados desde el punto de vista
formal respecto a la red. precedente. El resto de libros hasta el
veinticinco no presenta muchas variantes, que consisten sobre todo en
supresiones; la Moschaea
pasa a llamarse Moscheis,
pero, aparte del título, sufre muy pocos retoques; finalmente, se
eliminan todos los epigramas latinos, que pasaron al Varium
poema.
La
operación de revisión formal de la red. V va encaminada a la
eliminación drástica de muchos fragmentos de latín humanista, y a
un parcial incremento de los elementos dialectales y rústicos,
recuperándolos no raramente de la red. T; pero no se trata -como
indica Zaggia-, de un retorno a esta redacción, cuyos extremismos
quedan definitivamente lejos, sino de una labor de síntesis entre la
fase experimental y extremista de la Toscolanense y la fase selectiva
y clasicista de la Cipadense.
A
la edición príncipe, aparecida en Venecia en 1552 (V1),
siguieron otras dos también venecianas de 1554 (V2)
y 1561 (V3)
respectivamente. V2
sólo es parcialmente descripta de V1,
mientras que V3
sí lo es de V2.
No volvió a ser editada hasta este siglo por Alessandro Luzio (T.
FOLENGO, Le
maccheronee, Bari
19111,
1927-19282,
2 volúmenes), quien utilizó las tres ediciones quiñentistas y C1.
La edición, que carece de notas ilustrativas, ofrece al final un
glosario, y un apéndice que recoge, de modo no completo, las
variantes de la red. C y una selección de variantes de la red. T.
Esta edición, que dista mucho de ser crítica según afirman
Bernardi Perini y Zaggia,
es la única edición completa de esta última redacción. Diversas
secciones de la red. V han conocido posteriores ediciones: la
Zanitonella
V sola (T. FOLENGO, Zanitonella,
a cura di G. BERNARDI PERINI, Torino 19611-2),
junto con los Epigr.
V en una antología de la Vigaso Cocaio (T. FOLENGO, Opere,
a cura di C. CORDIÉ, Milano-Napoli, 1977), y junto con la Mosch.
V y los Epigr.
V (T. FOLENGO, Macaronee
minori. Zanitonella - Moscheide - Epigrammi,
a cura di M. ZAGGIA, Torino 1987); el Baldus
V en dos ocasiones (MERLIN COCAI, Il Baldo, traduzione di G. TONNA,
testo originale a fronte a cura di G. DOSSENA, Milano 1958; T.
FOLENGO, Baldus,
a cura di E. FACCIOLI, Torino 1989); y la Mosch.
V (T. FOLENGO, Moscheide,
a cura di E. FACCIOLI, Mantova 1983). Un hito fundamental en la
hermenéutica folenguiana supuso la aparición en 1997 de T. FOLENGO,
Baldus, a cura di M. Chiesa, Torino, edición en dos volúmenes del
Baldus V, que supone una revalorización de la labor crítica de U.
E. Paoli.
La
crítica ha convenido en señalar una fractura fundamental en la
concepción del macarroneo de las redd. C y V frente a la de las dos
primeras. Mario Chiesa afirma que el Folengo de la red. T distingue
entre la gran literatura, la de la grauitas
-representada por Virgilio-, y una literatura de la leuitas
como la macarrónica, para la que el poeta reivindica una colocación
equipolente. Hay un segundo Folengo, el de las redd. C y V, pero ya
del Orlandino
y del Chaos,
que relega toda la literatura al ámbito de la leuitas,
cuando envía a la zucca
del libro final del Baldus
a Homero y Virgilio junto con Merlín. Esta banalización de la
literatura, en una época en que el triunfo del clasicismo vulgar
bembiano hace imposible reivindicar un espacio a la leuitas
junto a la grauitas
como hacía Folengo en 1521, permite a éste permanecer fiel a sí
mismo a medida que crece la fractura entre la literatura 'áulica'
(da camera)
y la 'popular' (da
piazza), en
detrimento irreversible de la segunda: "Sostener que toda obra
literaria es vanitas
permite a Folengo trabajar en el macarrónico al tiempo que en sus
poemas sacros: no hay contradicción entre conversión religiosa y
fidelidad al macarrónico si la literatura, toda la literatura, se
justifica "ut salubriter ociemur", como le dirá su hermano
Giambattista en sus Pomiliones".
Folengo, pues, une en su macarroneo aquello que en los últimos
veinte años de su vida se tiende a separar definitivamente. Sus
epígonos acusan la relegación de la materia
da piazza,
ofreciendo una lectura de Merlín Cocayo reducido a escarnecedor del
latín.
La
supresión de la reseña de autores modernos menoscabados en las
laudes Vergilij del
Baldus
T XXV es señal para Luca Curti de que Folengo, en la época de la
red. C, ha tomado conciencia de que la literatura vulgar ha tocado
una altura casi tan difícil de alcanzar como la latina, y de que
carece de compañeros de viaje. Solitario ("su tradición es él
mismo", dice Curti) y consciente de que la lengua macarrónica
es la única en la que no tiene rival, Folengo reduce la distancia
entre las dos personas macarrónicas, cuya comunión se reconoce en
la voz que resuena, irónica, al final del Baldus
V:
Ergo
sorellarum, o Grugna, suprema mearum,
Si nescis, opus est hic me remanere poëtam:
Non mihi conveniens minus est habitatio zucchae,
Quam qui greghettum quendam praeponit Achillem
Forzibus hectoreis; quam qui alti pectora Turni
Spezzat per dominum Aeneam, quem carmine laudat
Moeonia mentum mitra, crinemque madentem.
Zucca mihi patria est: opus est hic perdere dentes
Tot, quot in immenso posui mendacia libro.
Balde, vale, studio alterius te denique lasso,
Cui mea forte dabit tantum Padrala favorem,
Vt te, Luciferi ruinantem regna tyranni,
Dicat, et ad mundum san salvum denique tornet.
Tange peroptatum, navis stracchissima, portum,
Tange, quod amisi longinqua per aequora remos:
He heu, quid volui, misero mihi, perditus Austrum
Floribus
et liquidis immisi fontibus apros.
(Baldus
V XXV 642-658)