CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298
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sábado, 23 de mayo de 2020

PROSODIA Y MÉTRICA EN EL EMBLEMA MACARRÓNICO "OTIOSITAS VITANDA"





Incipit del poema





3. 3. 1. 3. Prosodia y métrica macarrónica.

3. 3. 1. 3. 1. Regularidad prosódica y tipos de metros.

El autor de otios. nos presenta una composición mayoritariamente en hexámetros con deliberadas deficiencias en el terreno prosódico-métrico. Tal proceder lo aleja del modelo macarrónico folenguiano, al que se ajustan progresivamente los macarrónicos españoles. En otios. 1-2 se nos advierte ya claramente de la polimetría del poema (“Quos nunc incipiam, erunt hoc ordine versus / hexametri, ametri, teretes, macharronici, mixti”). En glosa a otios. 2 se hace referencia a los ametri como versos en los que no se observa totalmente la cantidad métrica (ametri, id est, non omnino seruata mensura). Estos versos son concebidos, a pesar de todo, como hexámetros, es decir, con seis pies métricos y sus correspondientes ictus y cesura principal. Tal hecho puede deducirse de la tachadura que hace el autor de la glosa que había puesto en el margen al hexametri del mismo v. 2 (ʿεξάμετρι, id est, habentes sex pedes), evidentemente para que no se supusiera que los ametri no conservaban la estructura métrica de seis pies propia de los hexametri. El teretes (id est, rotundi) que figura a continuación de ametri parece confirmar que estas dos palabras son una complementación de hexametri. Los macharronici, mixti de otios. 2 son glosados juntos (id est, quia parti<m macha>rronici, partim latine sermone congrui, partim hispano). Los que considera macarrónicos los llama así porque incluyen macarronismos, y los mixtos por estar compuestos parte en español, parte en latín. Esto no es exactamente así, pues también hay versos mixtos que contienen macarronismos, como hemos visto en 3. 3. 1. 1. 7. Tanto macarrónicos como mixtos no dejan de tener la estructura métrica de hexametri. En otios. 3 se advierte que se ha recurrido a la licencia métrica de poner largas por breves, apoyándose en la tradición (pro breuibus longas posuerunt sepè poëte). La tradición exigía, empero, que tal alargamiento se limitara a los tiempos fuertes del hexámetro, pero no parece que nuestro “numeroso” emblemista se haya limitado a éstos en el entendimiento de su alcance, en vista de lo que dice –falsamente, convirtiendo en norma lo que es en Folengo excepción- en la glosa a otios. 4 sobre la imperfección cuantitativa de los hexámetros merlinianos, y del verso de Virgilio que no tiene “aparentemente” sonido de verso. Tal licencia conscientemente afirmada hace temer lo peor de la lítotes non omnino de la glosa a otios. 2. Ciertamente, esto nos ha llevado a observar una triple caracterización desde el punto de vista prosódico-métrico en los hexámetros íntegramente latinos y macarrónicos. Así, podemos hablar de hexámetros correctos sin licencias (teretes), con la licencia del alargamiento cuantitativo, sea en posición fuerte o débil, y de hexámetros incorrectos, sea por abreviación de largas, ruptura de la ley de la posición, e hiper o hipometría (ametri).

Son escasos los hexámetros latinos que, de acuerdo con el autor, pueden clasificarse como teretes (cf. otios. 3, 4, 21, 28, 47, 166, 267, 271, 272, 302, 334, 465, 466, 474b). En 6 de ellos hay que admitir hiato (21, 166, 271, 272, 334, 474b).

Los hexámetros latinos en los que aparece la licencia prosódica del alargamiento de sílabas breves, sea en arsis o en tesis, representan un porcentaje mayor (cf. otios. 1, 15, 19, 36, 40, 49, 50, 60, 67, 74, 90, 93, 99, 120, 133, 137, 144, 146, 178, 207, 213, 214, 218, 227, 243, 247, 253, 254, 259, 264, 269, 270, 285, 286, 288, 312, 323, 348, 360, 361, 383, 399, 411, 461). Hay hiato en otios. 1, 60 y 360, y debe señalarse consonantización de ‘i’ prevocálica en el v. 137. En el v. 461 no se pueden señalar ninguna de las cesuras tradicionales.

Pero la palma se la llevan los hexámetros latinos incorrectos (ametri), que corresponden a otios. 6, 11, 12, 14, 16, 18, 20, 22, 24, 25, 27, 29, 35, 42, 44, 45, 52, 53, 66, 89, 91, 94, 100, 101, 102, 103, 104, 105, 107, 108, 109, 110, 111, 112, 113, 114, 115, 116, 117, 118, 119, 136, 138, 139, 154, 158, 170, 176, 180, 181, 183, 188, 190, 192, 194, 200, 203, 204, 204b, 205b, 205, 206, 216, 225, 229, 239b, 240b, 241b, 249, 257, 262, 268, 273, 278, 281, 284, 307, 310, 313, 314, 315, 320, 325, 330, 333, 335, 337, 357, 366, 369, 377, 382, 386, 394, 397, 401, 402, 404, 414, 415, 417, 418, 419, 420, 421, 422, 423, 424, 425, 428, 429, 431, 433, 437, 441, 442, 446, 447, 449, 453, 455, 457, 458, 462, 463, 464, 467, 469, 470, 472, 474, 476, 473b, 480, 483, 485, 488, 489. El v. 310 es hipermétrico, y en el 488 no se pueden señalar cesuras.

En cuanto a los hexámetros macarrónicos, presentan una distribución análoga a los latinos. Los correctos desde las premisas establecidas por Folengo son otios. 5, 17, 30, 34, 59, 65, 70, 75, 81, 98, 135, 141, 143, 148, 150, 153, 165, 173, 175, 189, 193, 206b, 238, 294, 295, 303, 317, 319, 322, 343, 349, 353, 364, 395, 410, 416, 426, 481. Hay hiato en el v. 65.

Los hexámetros macarrónicos que incluyen alargamientos, sea en posición fuerte o en débil, corresponden a otios. 8, 10, 13, 33, 43, 48, 51, 57, 61, 71, 72, 73, 78, 80, 96, 125, 127, 129, 131, 132, 140, 146, 151, 155, 156, 159, 161, 172, 179, 182, 186, 187, 199, 202, 217, 221, 226, 228, 233, 236, 239, 240, 241, 250, 255, 258, 280, 287, 290, 292, 297, 298, 305, 311, 318, 321, 323, 329, 332, 336, 339, 340, 342, 344, 346, 359, 361, 367, 372, 373, 403, 436, 448, 456, 459, 471, 473, 478, 482, 487. Presentan hiato los vv. 51, 146, 221, 226, 228, 287 y 311; y consonantización de ‘i’ los vv. 140, 151, 280, 372 y 478. Son hexámetros espondaicos los vv. 125 y 258.

El porcentaje más elevado es el de los hexámetros macarrónicos incorrectos. Incluimos aquí los que presentan abreviación de sílabas largas por naturaleza en palabras latinas y de sílabas largas por posición en palabras latinas y macarrónicas. Pertenecen a este grupo otios. 2, 7, 23, 39, 41, 46, 55, 56, 57, 58, 62, 63, 64, 68, 69, 75, 76, 77, 79, 82, 83, 84, 85, 86, 87, 88, 92, 122, 123, 124, 125, 126, 128, 134, 142, 147, 149, 151, 164, 167, 174, 184, 185, 195, 196, 197, 201, 207b, 208b, 209b, 208, 215, 219, 222, 224, 230, 232, 234, 234b, 235, 237, 238, 238b, 244, 245, 246, 248, 251, 252, 256, 260, 261, 265, 266, 279, 289, 291, 293, 299, 300, 304, 306, 308, 309, 326, 327, 328, 331, 338, 341, 342, 345, 347, 350, 351, 352, 354, 355, 358, 362, 363, 365, 370, 371, 374, 375, 376, 379, 380, 381, 396, 400, 406, 407, 408, 409, 412, 413, 427, 430, 435, 440, 444, 445, 448, 451, 452, 454, 460, 475, 477, 479, 484. El v. 230 es hipométrico, y el v. 245 inescandible. Tanto en los ametri latinos como macarrónicos se detecta el esfuerzo del autor por mantener la estructura de seis ictus del hexámetro y la cesura pentemímeres, aunque para ello se llegue a prescindir de la observancia de la cantidad vocálica, incluso con ruptura frecuente de la ley de la posición tanto en palabras latinas como macarrónicas.

Esta misma tendencia se manifiesta en los llamados hexámetros mixtos (cf. otios. 26, 38, 54, 95, 97, 121, 130, 152, 160, 163, 171, 177, 191, 209, 212, 220, 223, 231, 263, 274, 275, 276, 277, 301, 305, 316, 324, 384, 398, 405, 432, 434, 438, 443, 450, 468, 486), como se ha visto en 3. 3. 1. 1. 7.

Los carmina Hispana del poema (cf. otios. 31, 32, 37, 162, 211, 282, 283, 356, 385, 387, 388, 389, 390, 391, 392, 393) son versos blancos de 13 o 14 sílabas.

En nuestro análisis de las terminaciones no hemos considerado como anómalos ni los finales breves de adverbios, admitidos por Folengo (cf. otios. 308, 410), y de los que el autor de otios. tiene seguro conocimiento como demuestra el calco del v. 163, ni los finales breves de los gerundios en ablativo1 latinos y macarrónicos (colgando, echando, guardando, siendo, vendiendo). La cantidad de las desinencias en los macarronismos no es sistemáticamente respetada, como ocurre en las palabras largas. Este fenómeno se hace particularmente evidente en el segundo medio tiempo del quinto pie dactílico (mengalas, montera, passo, rodillarum, sombrero, macharronici, golondrinae, ensamblatae, amarillo, fragua, pasmati, cola, aprisco, despensae, rostro, manto, maëstro, hornillas).

3. 3. 1. 3. 2. Prosodia de las palabras latinas.

El respeto por la prosodia está subordinado en otios., como se ha dicho, al establecimientos de los ictus y la cesura, predominantemente pentemímeres. Hay cierto número de voces aparentemente latinas (dedicatum, fastidiosis, gallinas, grata, horizonti, horizonte, limando, lucido, luna, matutina, molitus, musica, rana, ranarum, seuero, sudore, temerario).

3. 3. 1. 3. 3. Prosodia de los macarronismos.

3. 3. 1. 3. 3. 1. Regularidad prosódica.

Los macarronismos de otios. se atienen en general a las normas prosódicas latinas aplicadas por Folengo a su macarroneo. Las infracciones a la cantidad de las desinencias recogidas en 3. 3. 1. 3. 1 y a las normas básicas de la prosodia latina señaladas en los apartados 2, 4 y 8 siguientes afectan a 50 macarronismos, que representan el 11, 68% de un total de 428 voces macarrónicas registradas en el glosario. No es ciertamente un porcentaje muy elevado si se tiene en cuenta lo que se podía esperar de las declaraciones iniciales del autor. Por otra parte, el autor evita las licencias y rasgos más característicos de la prosodia folenguiana.

3. 3. 1. 3. 3. 2. La ley de la penúltima.

En el macarroneo, la posición del acento de intensidad determina la “cantidad” de la penúltima sílaba del macarronismo. Esta regla presenta en otios. algunas excepciones (alfilĕres, antŏgis, aparĕjant, appetĭtus, bolĭllos, carruxădos, cauallerĭza, conmixturăta, dosĕlis (pero dosēlis), enmarañătis, lauădis, litĕrae, seuĕro, temerărio, terciopĕlis, trançădum). Esta discrepancia no se da en los macarronismos esdrújulos por origen o derivación morfológica (domestĭcos, girifaltĭbus, lampărae, loçanĭco, macharronĭci, macharronĭcum, murcielăgui).

3. 3. 1. 3. 3. 3. Sílaba anceps en protonía.

Este fenómeno, reflejado en Normula par. 3, deja también su huella en otios. (căbeçae / cābeça; colŏratis / colōrata; cōmiençant / cŏmiençant; ĭdioma / īdioma; lāgunas / lăgunis; mīrauant / mĭrando; trabājare / trabăjare). También hay alternancia de larga y breve en la sílaba tónica de bisílabos paroxítonos (cāras / căra; frāgua / frăguam; pātos / pătus; quĕxas / quēxas; tŏmant / tōment).

3. 3. 1. 3. 3. 4. La ley de la posición.

La ley de la posición no es tan escrupulosamente respetada como en el modelo folenguiano (ălberquae, ălquilare, ăluĕrjana, ăntogis, ăppetescemus, bŏlsis, cŭlcosida, dĕstierrum, ĕspŭlgare, golŏndrinae, hŏlgazanus, lămparae, maĕstro (pero maēstro), molĕste). Estas infracciones hacen ocioso hablar de la alternancia de consonantes dobles y simples en este caso, siendo ejemplo palmario de ello el de appetescemus. Hay varios casos de lo que hemos dado en llamar rupturas aparentes de esta ley (bărranco, bărrigas, bolĭllos (pero capīllam, grīlli, hornīllas), căllare (pero canāllas, vassāllis), dĕsseant, fŏllando, gărrapatis, gărrote, hĕrrerus, păssante, păssare (pero pāsset), pĕrrus, văssallis).

3. 3. 1. 3. 3. 6. Sílaba anceps delante de “muta cum liquida”.

Tenemos ejemplos de la aplicación de este uso prosódico a macarronismos en ăgrauium, ăprisco, lŭbricano, mădrigueras, mădrugantes, mŭgriento, pŏbreti (pero pōbres), sŏplat, sŏplilli (pero sōplum), tăbladum (pero tāblado).

3. 3. 1. 3. 3. 7. Sílaba breve delante de ‘z’.

Tenemos un ejemplo de esta licencia prosódica macarrónica en cŏzinae frente al uso latino ratificado en gōzat y pelāza.

3. 3. 1. 3. 3. 8. La regla de “vocalis ante vocalem corripitur”.

Tenemos ejemplos de aplicación de esta regla a macarronismos en guĭares, jăezibus, lĕales, pĕones, pĭojos, platĕadis, renŭente, tŭerto. Se han localizado dos infracciones a esta regla (cāoua, coxēando). En el macarroneo folenguiano no se aplica si el acento tónico vulgar viene a caer en esta posición (cacarēat, cucurucūat, fidēos, macharronēa, marēa, osadīam, pīat, tenīant). Hay dos infracciones a esta excepción en cortesĭa por razones métricas.

3. 3. 1. 3. 3. 9. Consonantización de ‘i’ prevocálica.

Esta licencia prosódica prosódica latina contemplada para el macarroneo folenguiano en Normula par. 8 y en glosas de la red. T parece reflejarse en criet (otios. 150).

3. 3. 1. 3. 3. 10. La sinícesis.

Hay un posible caso de sinícesis aplicada a macarronismo en fea de otios. 353.

3. 3. 1. 3. 3. 11. Tratamiento prosódico de los diptongos vulgares.

El autor de otios., al igual que el de epist., no rehuye como los de las macarroneas lepantinas la inclusión en sus poemas de macarronismos que contengan diptongos vulgares. Estos son asimilados, como en epist., a sus homólogos latinos en su tratamiento prosódico (agrauium, almuerzus, atruenat, ayre, compuesta, corriente, cuellos, cueuae, denunçiare, fastidiosis, fuerçant, fuellibus, gueuo, guardando, muestrant, mugriento, murcielagui, patituertus, piensas, quisierat, remiendis, ruecam, tiessos, valiente). En dos ocasiones se ha localizado, no obstante, escansión breve del diptongo vulgar (destierrum, terciopelis). Se dan casos de ruptura del diptongo vulgar por motivos métricos que pueden considerarse, asimismo, como otro factor de enmacarronamiento latinizante, a nivel métrico en esta ocasión, del vocablo vulgar (auĭōnes, cubĭertum, desuarĭando, patĭa, simĭae, tirrĭant).



1  Véase aquí.


viernes, 5 de enero de 2018

EL MACARRONEO DE JUAN MÉNDEZ NIETO: léxico, sintáxis, prosodia y métrica.





1.El léxico macarrónico.

En el poemita de circunstancias de Nieto los macarronismos existentes son todos léxicos, sin presencia de morfológicos, heteróclitos, de locución, semánticos, o folenguianos.

1.1.Frecuencia de los macarronismos.

Hay 9 versos íntegramente latinos, 7 son polimacarrónicos, y 6 monomacarrónicos.

1.2.Función estilística de los macarronismos.

El predominio de los versos puramente latinos es indicio del escaso interés del autor por un aprovechamiento artístico que el macarroneo habría puesto a su alcance, justificado en parte por el propio carácter de la composición, y su brevedad. Así, los macarronismos son empleados como actualizadores lingüísticos de los referentes materiales de la realidad castiza retratada (rosquibus, morcillarum, alforgis, pernile, arropis, bandujum, aguela, albardam, taffarra), y la mayoría de los pocos restantes serían puramente intercambiables con su equivalente latino, y neutros desde un punto de vista estilístico (desates, noche, rellenus, juegus). Solamente, en el v. 15 puede verse un leve juego estilítico en el que confluyen la construcción paralelística, la rima interna, y la paronomasia (tragauit statim quaecumque traganda hallauit).

2.Sintáxis macarrónica.

No puede señalarse en la macarronea de Méndez desviaciones respecto a las normas clásicas.

3.Prosodia macarrónica.

3.1.Rasgos generales.

La prosodia del poema es irregular, y descuidada, favorecida por el hecho de haber sido en gran medida improvisada -lo que puede explicar, por su valor mnemotécnico, la repetición de vocablos como nummos y perdidit-, y luego transcrita al descuido. Las irregularidades prosódicas, latinas y macarrónicas, afectan a 11 vv. (1, 3, 5, 7, 8, 11, 12, 13, 15, 21, 22), es decir, el 50% del total.

3.1.1.Prosodia de las palabras latinas.

La regularidad prosódica está, en este caso, marcada por la necesidad del improvisador de ajustarse al molde métrico regular, y, aparte de dos alargamientos en arsis (almē, v. 1; et, v. 3, 9, 10, 12, 16, 21), existen alargamientos de sílabas breves para ajustarse al espondeo (erit, v. 3; stātim, v. 15; querītur, v. 21; an, v. 21), y abreviaciones de silabas largas por exigencias del pie troqueo (altĭssimam, v. 5; terră, abl. v. 7; mĭttebat, v. 13), con ruptura de la ley de la posición en un par de casos.

3.1.2.Prosodia de las palabras macarrónicas.

La prosodia de los macarronismos léxicos sufre de las necesidades de ajuste al molde del pie métrico preestablecido, con dos casos de abreviación de terminaciones de ablativo (blanquis, v. 11; taffarra, v. 22), otro que implica la retrotracción del acento natural, en contra de las disposiciones prosódicas folenguianas que piden respetar la ley de la penúltima (rellĕnus, v. 12), junto a un caso de ruptura de la ley de la posición, ortográfica en todo caso (ărropis, v. 12).

4.Métrica macarrónica.

4.1.Características.

La composición de Méndez consta de 11 dísticos elegíacos.

I. Hexámetros.




a) Los cuatro primeros pies: distribución de dáctilos y espondeos.

TIP.
TOTAL
Nº ORDEN Mend.
Nº ORDEN VERG. Aen.
Nº ORDEN OV. met.
DSSS
3=27,27%
1
1
2
SSSS
2=18,18%
2
5
15
DSSD
2=18,18%
3
9
3
SDDS
1=9.09%
4
8
-
SDSD
1=9,09%
5
11
-
SSSD
1=9,09%
6
13
-
SSDD
1=9,09%
7
14
16

11





Hay correspondencia con las series clásicas.

b) Elisiones.

No hay elisiones en los hexámetros de Mend., aunque sí tres hiatos. Entre ellos se encuentra una ecthlipsis, es decir, hiato despúes de –m final (v. 7).

c) Cesura y monosílabo ante cesura.

Todos los hexámetros presentan cesura pentemímeres. El único monosílabo ante cesura se da en el verso 21, que aparece precedido de otro monosílabo, el caso mayoritario según la norma clásica.

d)Estructura silábica y finales de hexámetros: el monosílabo final.

TIPOLOGÍA
TOTAL
VERG.
OV.
2 + 3
8=72,72%
32 %
35,5 %
3 + 2
3=27,27%
53,50%
55 %

11





Las series más y menos frecuentes corresponden con las empleadas por Virgilio y Ovidio. No hay monosílabo final, evitado de preferencia por la norma clásica.

II. Pentámetros.

a) Los dos primeros pies: distribución de dáctilos y espondeos.

TIP.
TOTAL
OV.
SS
4=36,36%
8,4 %
DS
3=27,27%
52,4 %
DD
2=18,18%
30,9 %
SD
2=18,18%
8,3 %

11





La distribución de las series se asimila a la ovidiana.

b) Elisiones.

Hay una única elisión en la segunda arsis (v. 4), así como ausencia de hiato.

c) Monosílabo ante cesura.

No hay monosílabo ante cesura en los pentámetros de Ignat.

d) Estructuras morfológica y silábica y finales de pentámetro: el monosílabo final.

TIPOLOGÍAS
TOTALES
OV.
VERBOS
5

6=54,54%

80 %
SUSTANTIVOS
1
ADJ. PRON.
4
4=36,36%
17 %
ADVERBIOS
1
1=9,09%
3 %


Es notable el respeto por los finales clásicos en su estructura morfológica. En cuanto a la estructura silábica la única forma presente es el bisílabo final, tan frecuente en Ovidio.





Imagen: Incipit del poema en el facsímil del manuscrito original (1988)

sábado, 11 de junio de 2016

SINTAXIS, PROSODIA Y MÉTRICA EN LA EPÍSTOLA MACARRÓNICA DEL DR. DIEGO SÁNCHEZ




Sintaxis macarrónica.

No hay extravagancias sintácticas reseñables en epist., salvo el faciens cacare del v. 106, que recuerda los usos folenguianos; pero su carácter aislado no asegura una influencia en este punto, sino que más bien está en consonancia con el tipo de latín empleado.

Prosodia macarrónica.

1. Rasgos generales.

El poema se atiene en general a las reglas de la prosodia romana, aunque se manejan con gran libertad las cantidades de las palabras latinas.

Se respetan las cantidades de las desinencias. Algunas de las excepciones estaban ya contempladas por la prosodia macarrónica folenguiana, como el adverbio breve iuxtă del v. 46, el imperativo breve properă del v. 115 (cf. glosa a Baldus T XVIII 112: nota quod omnia imperativa in ‘-a’ terminantia ultimam producunt, dico Latine, sed macaronice possunt abbreviari, aunque esta licencia es aplicada casi exclusivamente a macarronismos1), el abl. breve del gerundio macarrónico pasandŏ (93), y los macarronismos de calco en final de hexámetro cabŏ dĕ vela, y pocŏ dinero. Fuera de este grupo quedan los siguientes casos: virtutīs (21), ossŏ (53), los abl. breves repleta (33), tota (56), lana (64), mora (81), el nom. pertristīs (83), el ac.pl. largo ista (89), dicetūr (95) y proptēr (105).

2. Prosodia de las palabras latinas.

Se respetan las reglas prosódicas romanas, aunque hay gran libertad a la hora de establecer la cantidad de las sílabas a fines de mantener la urdimbre métrica del hexámetro. Hay 34 versos que presentan anomalías prosódicas (vv. 4, 5, 15, 21, 22, 25, 29, 32, 33, 34, 37, 39, 45, 47, 53, 54, 55, 56, 59, 63, 64, 71, 73, 76, 81, 83, 89, 91, 92, 105, 107, 109, 117, 119), que representan un 28,33% del total.

2. 1. Errores prosódicos.

Dada la frecuencia de estos errores, es posible pensar que el autor los presente como un rasgo macarrónico más, al modo de los prefolenguianos. Para salvar una escansión correcta, aparte de los lícitos alargamientos en arsis (cf. v. 7: mēdicinarum, v. 8: phīlosophus, v. 15: pēriculosos, v. 29: tormentā, v. 48: consēquenter, v. 50: carnē, v. 54: squalīdos, v. 61: noctē, v. 62: quaerītant, v. 68: iācet, v. 82: cītati, v. 90: sīne, littēris, v. 91: horcā, v. 104: nēcesse, v. 109: dicār, v. 117: iurīs, quāsi), hay que admitir alargamientos arbitrarios de sílabas breves (cf. v. 5: pēritus, v. 25: stūpens, v. 29: fāmes, v. 22, 39, 59: sīmul, v. 33: inquē, v. 37: sōlent, v. 34: gēlu, fūgare, v. 45: ōuantes, stātim, v. 55: mānus, v. 63: schōlaribus, v. 73: immīnente, v. 76: schōlaris, v. 91: mānet, v. 92: littēratus, v. 105: dīe, v. 107: cācent), y abreviación de sílabas largas (cf. v. 4: clămito, v. 15: perĭculosos, v. 22: mĭlitat, v. 25: tŏtus, v. 32: requĭrit, v. 35: ĕ, v. 47: prĭmum, v. 54: squălidos, v. 71: concathĕnare, v. 92: ĕuadit, v. 109: immŭnis, v. 119: vĕritates). Existen algunas infracciones a la ley de la posición (cf. v. 34: mĭsselli, v. 54: ĕt, v. 90: lĭtteris, v. 109: ĭmmunis, v. 117: căptiuo).

2. 2. Voces aparentemente latinas.

Dentro de esta categoría, en la que el origen vulgar permite la libertad prosódica, podemos incluir las siguientes voces: sepulturas (18), examinati (28), vapores (59), religionem (84), calles (101), sudorem (108), columna (113), audientia (115).

2. 3. Manipulación formal de voces latinas por motivos prosódicos.

De los tres posibles casos en discusión summere (v. 46), băchalarium (46), y săliti (57), la geminación del primero es innecesaria dado el carácter largo de la primera sílaba por naturaleza (cf. lat. sūmere), el segundo plantea problemas por una posible correspondencia vulgar de esta palabra del bajo latín (cf. glosario s.u. ‘bachalarius’), y el tercero es el único cuya presencia estaría justificada bajo este epígrafe (cf. lat. sālliti), aunque la presencia de formas como lĭtteris (90), nos indican que tal manipulación no es un objetivo en la composición del autor, y, desde luego, no señala una influencia folenguiana.

3. Prosodia de las palabras macarrónicas.

Se aplican las normas prosódicas latinas a las voces macarrónicas, con algunas excepciones marcadas por el carácter del acento vulgar (cf. infra 3. 6). Se afirman así tendencias que apuntan sólo timidamente en Spur., y es absoluta novedad de epist. la macarronización de los diptongos vulgares según las reglas prosódicas aplicadas a sus homólogos latinos (cf. infra 3. 8). La influencia folenguiana parece diluirse en una vaga autoridad de referencia prosódica.

De 134 macarronismos contabilizados sólo hay cuatro formas que se apartan tanto de las reglas prosódicas latinas como de las macarrónicas, lo que representa un 2,98% del total. Esto es indicio de la seguridad alcanzada en el manejo del instrumento lingüístico macarrónico.

3. 1. La ley de la penúltima.

El carácter directivo del acento de intensidad vulgar en la determinación de la cantidad de la penúltima sílaba queda roto sólo en una ocasión: cauallĕrus.

3. 2. Sílaba anceps en protonía.

Tenemos ejemplo en el par dīneris / dĭnero.

3. 3. La ley de la posición y alternancia entre consonantes dobles y simples.

Se localizan sólo dos infracciones a la ley prosódica latina de la posición (cf. pĭltrafae, gŏrdos). Existen, además, algunas infracciones que llamamos aparentes al representar el dígrafo un solo fonema como es el caso de ‘ll’,‘rr’ y ‘ch’ (cf. bărrancos –pero modōrrae-, atŏlladero, cĕrrajas, chancĭlleriae –pero escudīlla-, pĕcherum, mŏchachos –pero mācho-). Los tres contraejemplos puestos entre guiones demuestran el papel que desempeña el acento de intensidad vulgar en la determinación de la cantidad de la penúltima sílaba.

No hay en epist. alternancia entre consonantes dobles y simples prosódicamente motivada. El único ejemplo aducible de alternancia (pāssaui / pāsat, pāsando) no responde a este designio.

3. 4. Sílaba anceps delante de “muta cum liquida”.

Tenemos casos de aplicación a macarronismos en pŏbladas, pŏbreza, quădriles, pădronem, junto a quēbrantatus.

3. 5. Sílaba breve delante de ‘z’.

Esta licencia prosódica, ya localizada en Folengo, va contra el uso latino, que exige sílaba larga delante de ‘z’. Así, contamos en epist. con un expelŭzatus, junto al normativo cōzina.

3. 6. La regla de “vocalis ante vocalem corripitur”.

Esta regla se ve rota cuando el acento vulgar recae en esta posición (cf. frīo, golpēat, puterīas, chancillerīae).

3. 7. Consonantización de ‘i’ prevocálica.

El único ejemplo aducible, aunque dudoso, es caminantium.

3. 8. Tratamiento prosódico de los diptongos vulgares.

Los diptongos vulgares adquieren el mismo carácter prosódico que los diptongos latinos. Contamos, pues, con ejemplos para el diptongo ‘ie’ (audientia –aunque aquí podría hablarse tal vez de consonatización-, conocimientis, remiendi), para el dipt. ‘ue’ (callejuelas, puertos, recuerus), y para el dipt. ‘io’ (necius, prouisionem). El poeta, no obstante, rompe esta regla en tres ocasiones por necesidades métricas (cf. cicĭones, religĭonem, y el posible dipt. breve pescueçum -aunque podría hablarse quizás de consonantización de ‘u’ prevocálica-). La ruptura vulgar del diptongo es también reflejada, como en pĭōjos.

Métrica.

1. Características.

El poema consta de 120 hexámetros κατά στίχον. Se detectan algunas anomalías, como dos versos hipermétricos (cf. vv. 13, 18, 64), y cuatro versos hipométricos de cinco pies (cf. vv. 38, 52, 53, 108), que excluímos de nuestro análisis.

  1. Los cuatro primeros pies: distribución de dactilos y espondeos.




TIP.
TOTAL
Nº ORDEN epist.
Nº ORDEN VERG. Aen.
Nº ORDEN OV. met.
SSSS
29=25,66%
1
5
15
DSSS
25=22,12%
2
1
2
DDSS
11=9,73%
3
2
1
SDSS
8=7,07%
4
4
-
DSDS
7=6,19%
5
3
4
SSDS
7=6,19%
6
7
-
SDDS
5=4,42%
7
8
-
DSSD
5=4,42%
8
9
-
SDSD
4=3,53%
9
6
-
SSSD
3=2,65%
10
13
-
SSDD
3=2,65%
11
14
16
DDSD
2=1,76%
12
10
5
DDDS
2=1,76%
13
11
6
DSDD
2=1,76%
14
12
7

113





Destaca el predominio de una secuencia anómala respecto al modelo virgiliano predominante, que es, no obstante, el más imitado e impone su norma métrica en poemas no épicos como el presente.



b) Elisiones.


TIP.
TOTAL
1 A
-
1 T
2=18,18%
2 A
2=18,18%
2 T
2=18,18%
3 A
-
3 T
-
4 A
1=0,88%
4 T
1=0,88%
5 A
1=0,88%
5 T
2=18,18%
6 A
-
6 T
-

11





La elisión ocupa los lugares tradicionales. La primera tesis, segunda arsis y cuarta tesis tienen así más elisiones que las que encontramos en la primera arsis y sexta tesis, en este caso inexistentes. Existe, no obstante, elisión en quinta tesis.

Hemos localizado nueve casos de hiato (vv. 45, 49, 69, 74, 84, 95, 96, 100, 109). De ellos cuatro constituyen ecthlipsis con alargamiento de la vocal precedente (vv. 45, 49, 84, 100).


  1. Cesura y monosílabo ante cesura.



TIPOLOGÍAS
TOTALES
VERG.
PENTEMÍMERES
102=91,07%
110=98,21%
99,62%
TRIPLE A
8=7,14%
TRIPLE B
-
2=1,78%
0,38%
HEPTEMÍMERES
2=1,78%

112





Las cesuras más frecuentes son las mismas que las de Virgilio. El verso 120 presenta una única cesura triemímeres.






TIPOLOGÍAS
TOTALES
Lĕgĭs ex ||
7=31,38%
11=50%
Non de ||
4=18,18%
Ergō qui ||
6=27,27%
11=50%
Tendĭmŭs in ||
5=22,72%

22=18,33% sobre 120 vv.


Los dos tipos más usuales (monosílabo ante cesura precedido de otro monosílabo o de palabra pirriquia), se combinan en plan de igualdad con dos tipos anómalos como el espondeo o dáctilo precedente.


c) Estructura silábica y finales de hexámetro.




TIPOLOGÍA
TOTAL
VERG.
OV.
2+3
73=64,60%
32%
35,5%
3+2
14=12,38%
53,5%
55%
5
14=12,38%
-
-
1+4
10=8,84%
-
-
2+1+2
1=0,88%
11%
8%
2+2
1=0,88%
-
-

113





Es de notar, aparte la influencia de los modelos virgiliano y ovidiano, la frecuencia anormalmente alta de la cláusula pentasilábica. Hay un verso, el 80, que presenta un troqueo en quinto pie, a menos que se lo entienda arbitrariamente alargado por afectar a una palabra que se podría considerar aparentemente latina (papyro), formando así un hexámetro espondaico. No hay monosílabos finales.






1 Cf. ed. Zaggia, p. 648



Imagen: Libros de Actas Capitulares en el Archivo Municipal de Marchena (Sevilla)