CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298
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sábado, 16 de mayo de 2020

EL LENGUAJE MACARRÓNICO DE "OTIOSITAS VITANDA"





Ugo Enrico Paoli




3. 3. Estudio lingüístico.

El estudio lingüístico de la macarronea sui generis que constituye otios., ha de diferir necesariamente del de las otras estudiadas hasta ahora, y de las que veremos a continuación. Su advertida polimetría, que en ocasiones parece devenir en prosímetro, afectará sobre todo al estudio métrico.

3. 3. 1. El macarroneo de otios.

3. 3. 1. 1. El léxico macarrónico.

3. 3. 1. 1. 1. Macarronismos léxicos.

El autor de otios. emplea deliberadamente un cuerpo lexical mayoritariamente popular y familiar, no con el fin de crear un contraste expresionista con el elemento latino clásico, sino para hacer su obra más accesible y agradable a un público culto, pero más amplio que el puramente humanista. Este predominio del léxico familiar se plasma en la presencia de términos que no serán luego recogidos en los diccionarios contemporáneos y posteriores (alberqua, algargara, aluerjana, antoga, conmixturata, corpete, cucurucuat, culcosida, chirumanta, lubricano, mengalas, piernicorti, quartagis, de rendonem, tirriant, tramado), y de otros que tienen un marcado carácter dialectal (arronjat, delantari) y arcaizante (çerçen, girifaltibus, motilado, riçam). El registro de algunas voces en otios. (anafum, friso, patituertus) atrasa la 1ª documentación de éstas ofrecida por Corominas. El empleo de onomatopeyas tiene una clara inspiración folenguiana (cf. supra 3. 2. 1. 5). En el terreno de la grafía, el emblemista gaditano se muestra conservador, empleando formas tradicionales (biuas, pauellonibus, pauellone, peuetis), y algunas ni siquiera registradas (bolantes, villetem, haualoria). Cierta pedantería delata la grafía bruteschis, motivada probablemente por el origen italiano del vocablo.

No hay demasiadas novedades en la creación morfológica. En la morfología nominal predomina el tipo de latinización superficial que sustituye el sufijo genérico y / o numeral castellano por el casual latino, o bien lo superpone. Debe señalarse, sin embargo, un ejemplo de derivación latinizante (loçanico), y dos de alteración lexemática del mismo tipo (spinaca, spessa), y, sobre todo, los dos primeros ejemplos en la macarronea española de adverbios macarrónicos derivados del adjetivo vulgar (holgazane, moleste), y los tres primeros –sin constituir macarronismo semántico como el luminaria de mach. 97- de sustantivo vulgar macarronizado en género neutro (haualoria, jornalia, patia). Existen, asimismo, sendos ejemplos de neoformación macarrónica (colirrotae) y latina (paludinaribus). La morfología verbal es aún más conservadora: los tiempos más usuales (pte. de indicativo, gerundio y pte. de subjuntivo) se construyen sistemáticamente sobre la forma vulgar (atruenat, comiençant, cubret, cumplet, muestrant, colgando, guardando, siendo, compret, criet, parezcant, procedat), como se observa también en los pto. impf. de ind. (teniant, mirauant) y subj. (quisierat, llegassent). Sólo es de señalar el pte. de ind. latinizante parecit y el primer ejemplo de perfecto pasivo macarrónico (librati sunt).

3. 3. 1. 1. 2. Macarronismos morfológicos.

Se registra un error de concordancia (cf. otios. 43: relicto arbore por el correcto relicta arbore), y el uso del pronombre reflexivo sibi por el fórico eis (cf. otios. 343, 436), que aparece en Folengo, pero que está ya registrado en el latín medieval y humanista1. Ante su carácter aislado, no se puede hablar de errores morfológicos voluntarios.

3. 3. 1. 3. Macarronismos heteróclitos.

En otios. se da el primer ejemplo confirmado de macarronismo heteróclito de la macarronea española (ratonis [abl.pl.], ratones [ac.pl.]). Hay además apuntes de ésta en los abl.pl. chichonis, haraganis, peuetis; en el abl.sing. galeoto y posiblemente en el nom.pl. pobreti.

3. 3. 1. 1. 4. Macarronismos semánticos.

Hay que enumerar los casos de calles, casa, domesticos, manto, occasionem, piat, pico, se ponunt, procedat, remouente.

3. 3. 1. 1. 5. Macarronismos de calco.

Constituyen el aspecto más notable de creación macarrónica del poema. Ya en glosa a otios. 4 el autor confesaba que condicionaba la prosodia y métrica a la inclusión de refranes y proverbios. El emblemista, pues, se muestra especialmente inclinado a la creación de macarronismos de calco que reproducen expresiones castellanas (facere agrauium, dare alas, berengenalem intrare, facere camas, formare capillam, cauda inter crura, ganare de comere, lleuare compasem, facere cortesiam, tormentum garruchae, dare fee, facere iustitiam, manibus lauadis, mantus soplilli, metere in pelaza, facere mochilam, velare de noche, dare occasionem, dare osadiam, plus quam de passo, pro remate, intrare de rendonem, facere riçam, con la tuya salire, dare soplum). Es de notar la construcción morfológica de algunos de ellos, en los que operan principios opuestos. La locución adverbial de rendonem ‘de rendón’ parece responder a lo que Paoli llamaba “folenghiano deteriore”2, es decir, a la necesidad de latinizar de cualquier manera (normalmente con –m y –um cf. acasam ‘a casa’; assaium ‘assai’) construcciones vulgares, invariables en origen, que no se prestaban a ello. Pero el excesivo logicismo gramatical de Paoli no le dejaba ver que, tanto en Folengo como en otios., estas hipercaracterizaciones macarrónicas responden a un fin expresionista de carácter cómico. Confirma esta finalidad la tendencia opuesta, registrada en otios., a ceñirse lo más posible a la locución vulgar de origen como se manifiesta en ganare de comere y velare de noche, y que culmina en las construcciones mixtas con la tuya salire ‘salirte con la tuya’ y det fee ‘dé fé’. Algunos de estos macarronismos están construidos exclusivamente con latinismos (dedit alas ‘dio alas’ –incitar- [otios. 125]; cauda inter crura ‘con el rabo entre las piernas’ –corrido, mortificado- [otios. 325 con equivalente folenguiano cf. ap. de fuentes]; faciet iustitiam ‘hará justicia’ [otios. 274]).

3. 3. 1. 1. 6. Frecuencia de los macarronismos.

Como ya hemos tenido oportunidad de señalar en 3. 2. 1. 3 y 3. 2. 1. 4, la macarronea de otios. no se ajusta a la tradicional distribución de hexámetros macarrónicos y latinos, sino que introduce además deliberadamente hexámetros latinos relajados en su medida (cf. glosa a otios. 2: “ametri, id est, non omnino seruata mesura”), mixtos de latín y español, y versos enteramente españoles. Prescindiendo por el momento de su caracterización métrica, podemos establecer de cara al cálculo estadístico de los macarronismos una cuádruple clasificación: hexámetros latinos, macarrónicos, versos mixtos y españoles.

Los hexámetros latinos, correctos o no, suponen un número de 189 vv. que representa un 37, 45% del total.

Los hexámetros macarrónicos, correctos o no, ascienden a 260, que suponen el 51, 99% del total.

Los versos mixtos son 37, el 7, 37%, y los españoles 16, representando el 3, 18% del total.

Se puede destacar de esta estadística, por un lado, el importante número de versos íntegramente latinos, y, por otro, el escaso porcentaje de versos mixtos e hispanos (10, 55%) frente al cuerpo de versos latinos y propiamente macarrónicos que integran la macarronea canónica.

3. 3. 1. 1. 7. Función estilística de los macarronismos.

El latinus grossus fue un fenómeno de hibridismo histórico que actuó como fuente de inspiración lingüística para los primeros macarrónicos paduanos. En Folengo aparece asociado a la coquinaria latinitas a través de la imagen del rechoncho poeta Merlín Cocayo y sus Musas cocineras. Esta metáfora culinaria de derroche y vitalidad, es trasunto de la verbal y estilística, propia de un latinista grossus -tras el que se esconde el burlón humanista Folengo- que estima con desparpajo que su lenguaje degradado es digno de forjar hexámetros de cuño virgiliano. La imagen del enfermo empleada en otios. rompe con este programa literario. La perfección prosódico-métrica folenguiana, y los calcos clásicos, unidos a los macarronismos y los disparates morfológico-sintácticos provocaba el regocijo en el lector de formación humanista para el que estaban pensadas las macarroneas. Éste las contemplaba desde la tranquila superioridad de su conciencia filológica. Pero la imperfección técnica y el anárquico hibridismo de la macarronea gaditana obliga al lector a convertirse, prácticamente, en el erudito a la violeta ridiculizado por Aulo Gelio. Un obligado ejercicio de humildad que no carece, quizás inconscientemente y a pesar de la seriedad de conjunto, de cierto toque de tópica “guasa” gaditana.

Este efecto estilístico de confusión se manifiesta, como se ha dicho, en la irregular construcción del hexámetro, que será analizada en 3. 3. 1. 3, y en un hibridismo incontrolado producto de la “enfermedad” lingüística que supone otios., y que es ajeno a la esencia del macarroneo folenguiano. Tal hibridismo se patentiza en los versos que el emblemista llama ‘mixtos’. En éstos palabras o sintagmas españoles sin macarronizar se ven unidos en el mismo verso a palabras latinas y / o macarrónicas. La distribución de componentes se produce de dos maneras: o bien el verso aparece dividido en dos hemistiquios o en dos partes desiguales, una hispana y otra latino-macarrónica, o bien aparecen mezclados de forma caprichosa. En los versos con macarronismos, que tienden a conservar la distribución externa de ictus del hexámetro, se hace más claro cierto efecto de tránsito casi indistinguible de un código lingüístico a otro (español a latín y viceversa), que resulta muy apreciado por el autor. En alguno de los versos que se construyen a base de dos hemistiquios o partes desiguales (cf. otios. 38, 121, 160, 163, 177, 231, 301, 398, 438, 443) resulta ambigua la distinción de los componentes:

Y aíre delícadó, placidá corríente maréa (otios. 38)

En los otros se marcan más claramente las distancias:

Sín tua lícentiá consénsuque cérragerórum (otios. 121)

Pués que trabájaré faciúnt perítos in árte (otios. 160)

Y én gatésca léngua hablát furibúnde minándo (otios. 163)

cínco pies ál gató quesivísti nóstra tomándo (otios. 177)

si hábemús famém paném maüllándo pedímos (otios. 231)

éstrecha ý cortá, que apénas fémora cúbret (otios. 301)

tráë la séntentiá miserís mala múlta ratónis (otios. 398)

á huýr echándo celériter ád madriguéras (otios. 438)

qué luego déspachánt legátum Máximo Ióue (otios. 443)

En casi todos estos versos hay un macarronismo que actúa como una especie de palabra-puente entre los componentes lingüísticos (corriente, hablat, maüllando, echando, despachant). Es de notar el verso 163, que contiene un calco textual folenguiano con coincidencia de sede métrica (cf. ap. de fuentes), por lo que tiene de alejamiento consciente del modelo literario. En los versos propiamente mezclados el hibridismo, que se presenta como compulsivo, adquiere categoría artística al convertirse en un ejercicio de uariatio en un discurso de constante ida y vuelta:

Dónde sé suffrét, Dominé Vulcáne, que gáti (otios. 97)

Nón qui adobár sillás aut frústa iúngere láñis (otios. 152)

Piénsas quód potés hodié con la túya salíre (otios. 171)

Háec faciét iustitiám nobís, pues a nádie féfellit (otios. 274)

ádeo est hónestá que nón vidére se déxat (otios. 275)

nón qui dét fee de élla inuénitur úllus in áruis (otios. 276)

pró caligís lodó, pro cálceis lútea cóstra (otios. 305)

ét a rémpuxonés fuerçánt eos quaérere pórtam (otios. 324)

nám anima hóminís, nimís de la música gózat (otios. 468)

hóc datum ést illís, y en póco tiémpo se pónunt (otios. 486)

En los prefolenguianos de Padua existen ejemplos de inserción directa de monemas y sintagmas dialectales3:

Cógnoscít subitó quid fácit a céna cusínus (M 469)

Dá cagárolá possís moríre cagándo (V 263)

Ín bus ín babús docuít parláre per létra (T 89)

Círculus ét quum fít, non vúlt zentáze de sóto (T 123)

Híc vero áspicerés intránte in pórta brigáta (V 193)

Ómnes lássabánt illúm zanzáre a so muódo (V 234)

Nám, quum sís paupér, debés bassáre la tésta (T 60)

Á casa ét veniéns cepít voltáre lo rósto (T 83)

Quúm quid róbastí tribuátur cúlpa ale gáte (V 290)

Vínaque gózandó madidám sorbísse la térram (V 294)

Pero su fría y poco variada distribución evoca más que nada la torpeza del latinus grossus, y no alcanzan, desde luego, el carácter deliberadamente caótico que tienen en otios., incluso en los versos mixtos construidos a base de español y latín:

Sól cum occúparét quinós de Gémini grádus (otios. 26)

Ét solémne féstum anní seisciéntos y séxti (otios. 54)

Áut pará maéstro exámen vélle requíris? (otios. 95)

Érat occúpatá de bóte en bóte la cálle (otios. 130)

Híc posití sumús, a púra fuérça ligáti (otios. 191)

Quándo nó me cáto, armáta mánu me cápiunt (otios. 209)

A úna estáca júste vél injúste ligándo (otios. 210)

Y én dos pálabrás ponúnt sicut módo vidétis (otios. 212)

Álii cúm malleís ferrúm sobre júnque retúndunt (otios. 220)

Sín podér comérlas, neque íllas tángere mánu (otios. 223)

Ál ver dé los ójos ut núllus súmere quéat (otios. 224)

Quí sine málitiá sumús, sine sómbra de cúlpa (otios. 263)

Háec numquám loquitúr, nisi sít rogáta priméro (otios. 277)

Státim a émpellonés compéllunt squálidum íre (otios. 316)

Sí no té declarás, digitó compésce labéllum (otios. 384)

Y al primer encuentro murium primum cornu caeperunt (otios. 432)

Cáscaras dé nuezés por yélmos, pro láncea gérit (otios. 434)

Quám promíssit dáre, statím a la fústa priméra (otios. 450)

La presencia de estos versos mixtos, junto a los españoles, aunque escasa en número, influye grandemente, por su gran dispersión a lo largo del poema, en la construcción del discurso macarrónico, concretamente en el ordo uerborum, que resulta particularmente calcado del vulgar.

Existen, asimismo, algunos rasgos de juego estilístico con los macarronismos. Ejemplo de ello hay en la alternacia por uariatio de la forma latina y su equivalente vulgar (cf. otios. 174-175: “Castigum tua postulat insania, gate, / qualem atrevida talis locura meretur”), y en la alternancia, por idéntico motivo, del régimen de construcción del adj. similis (cf. otios. 237-238: “nos ita maltractant tormento rigido, potri [gen.] / simili, similique tormento [dat.] garruchae). El autor adapta también los macarronismos a las posibilidades combinatorias del fraseo latino (cf. otios. 322: “preguntare solet calças si compret agujae”; otios. 343: “atque piernicorti mixti sibi sunt auiones”).

3. 3. 1. 2. Sintáxis macarrónica.

No se detectan influencias apreciables de la sintáxis folenguiana, que serían quizás esperables en una obra que, a pesar de que se sitúa conscientemente al margen de los preceptos del ars macaronica, ha sufrido de una manera evidente su influjo, como señalamos en 3. 2. 1. 5. Paoli señalaba una serie de singularidades sintácticas en las macarroneas de Merlín Cocayo, como la supresión de la forma reflexiva, el libre uso del infinitivo (facere + inf.; infinitivo usado en correspondencia de un infinitivo italiano precedido de “a, di” [ ritrovat mangiare ‘ritrova a mangiare’; videre ruit ‘si precipita a vedere’]; infinitivo precedido de las preposiciones ad, pro, propter) y quod con valor consecutivo en indicativo o subjuntivo4.

El facere + inf. es un calco de la sintaxis vulgar, tanto italiana como española, y no necesita ser entendida como calco folenguiano. Aparece en otios. 145, 158, 168, 318, 325-326. Hay, por otra parte, infinitivos en otios. que corresponden a infinitivos castellanos precedidos de preposición bien con valor final (47, 49, 306), bien con valor de integrante de perífrasis verbal (33-34, 48) o suplemento (161, 240). Este uso, aunque se encuentra también en Folengo, es obligado si lo que se pretende es dar una pátina latina a la construcción sintáctica, como una especie de universal lingüístico macarrónico, y no reducible a mera imitación del modelo. Prueba de ello puede ser el doblete que se localiza en otios. 161 (comedere ganent) y 309 (ganet de comere), que responde a intereses estilísticos antitéticos. La sintaxis de otios., por tanto, se ajusta normalmente a la clásica latina, siendo notable la abundancia de construcciones de participio y de gerundio, por influencia muchas veces de la construcción sintáctica española.


____________________________________
1 Cf. ed. Zaggia p. 16 y U. E. PAOLI, o.c., p. 171
2  Véase aquí.
3 Tomamos estos ejemplos de I. PACCAGNELLA, Le Macaronee padovane. Tradizione e lingua, Antenore, Padua 1979, pp. 94-98. M, T y V son siglas, respectivamente, de la Macaronea de Odasi, de la Tosontea y el Nobile Vigonce opus, obras editadas críticamente por el estudioso italiano (p. 34 n. 2).

4 Cf. U. E. PAOLI, o.c., pp. 172-173. La penúltima construcción era normal en el latín literario de la Edad Media.

viernes, 14 de septiembre de 2018

LA MACARRONEA DE FRANCISCO PACHECHO: Sintaxis, prosodia y métrica.







Sintaxis macarrónica.

No pueden señalarse en la macarronea pachequiana rasgos de sintaxis ajena a la clásica, ni mucho menos imitación de los usos sintácticos folenguianos.

Prosodia macarrónica.

1.Rasgos generales.

Pacheco se atiene a las reglas generales de la prosodia clásica y a las de la prosodia macarrónica señaladas por Folengo, y eso a pesar de la notable extensión de su macarronea (636 vv.). Las irregularidades prosódicas afectan a 24 versos (24, 43, 49, 50, 66, 80, 100, 154, 195, 229, 238, 287, 296, 298, 307, 364, 461, 481, 484, 542, 556, 564, 613, 629), que suponen, así, un mísero 0,2 % del total.
Es notable la regularidad prosódica de las desinencias de palabras latinas y macarrónicas. La mayor parte de estas excepciones eran ya tratadas en la Normula macaronica de syllabis de la red. T par. 5. En el caso de Pacheco son escasas y afectan a tres ablativos de gerundio macarrónicos (batiendŏ, gateandŏ, inroscandŏ), y a una única palabra latina (infră, v.108).

2.Prosodia de las palabras latinas.

Se observa una regularidad prosódica casi absoluta; las irregularidades afectan a la cantidad de las sílabas, y, en ningún caso se producen rupturas de la ley de la posición, de acuerdo así con la práctica folenguiana consagrada en la Normula par. 2. Se da un caso de consonantización de 'i' prevocálica (v. 505).

2.1.Errores prosódicos.

No es posible establecer con claridad cuáles de estos lapsus prosódicos sean voluntarios y cuáles involuntarios. La constante regularidad prosódica observada en la producción neolatina de Pacheco induce a atribuir un carácter voluntario a la mayoría de estos errores, que son producto de una consciente facilonería versificatoria, que dejaba también sus huellas en las redd. P y T de las macarroneas folenguianas.
Fuera del lícito alargamiento en arsis y por posición, se encuentran alargamientos de sílabas breves (cf. v. 49: lapsūs, v.80: uōlat, v.100: dīcentes, v.154: nīmis, v.481: fērumque, v.613: frūar, v.629: dābis), y abreviación de sílabas largas (v.80: caeli, v. 229: quaeris, v.296: nĕmo, v.195: sĕra, v. 287: meliorĭ, v.307: tĕlis, v.364: decĭdit, v. 461: mĭttat), y de algún monosílabo que debería ser alargado por posición (v. 298).


2.2.Vocablos aparentemente latinos.


Quedan englobados en esta categoría stīlo (v.28), pāuor (v.130), căstigat (v.66) cŏmponere (v.484), mĕlŏdīa (v.276) y tĕtricos (v. 459), que rompen las reglas de la prosodia que se aplicarían a sus sosias latinos con cambios arbitrarios de cantidades y rupturas de la ley de la posición.


2.3.Manipulación formal de vocablos latinos por motivos prosódicos.


No hay ejemplos de tal manipulación en la macarronea de Pacheco.


3.Prosodia de las palabras macarrónicas.


La influencia de la técnica folenguiana ha de ser evidentemente mayor en la prosodia de los macarronismos. Pacheco se atiene, aunque en menor medida que Folengo, a las preceptivas clásicas, lo que consigue que su macarroneo se presente bajo un aspecto prosódico unitario y regular. No hay, por otra parte, huella de alguna de las libertades formales que se arroga Folengo y consagra en forma de reglas en su Normula, concretamente en las recogidas en los parr. 4, y 8, aunque sí cumple con lo establecido en los parr. 1, 3 (tăpāuerat / tāpāuerat), 5 (batiendŏ, gateandŏ, inroscandŏ), y 9 (rōpam / rŏpāmĭne). Hay, aparte de eso, algún caso de abreviación de vocal en tesis (v. 238: floxă -abl.-).
Los diptongos españoles son tratados como largos (aprietem, cairum, duendes, farautes), con dos excepciones (murcielagi, pliegues) por razones de adecuación métrica.


3.1. La 'ley de la penúltima'.


Pacheco en sus macarronismos respeta escrupulosamente esta ley prosódica latina; hay, eso sí, dos aparentes excepciones (atincăre, carnĕre) que hacen dos macarronismos esdrújulos de dos palabras españolas llanas, con el fin de conservar la identidad del acento originario; además, hay seis macarronismos con retrotracción del acento (connectăre, contamĭnat, guimăra bis, guimăros, parecĕre), motivada por razones métricas.


3.2.Sílaba anceps en protonía.


Hay cuatro ejemplos en la macarronea de Pacheco del uso ilustrado en la Normula par. 3 (āfeite / ăfeite; ālumbrat / ălumbrat; guīmara / guĭmara; tāpauerat / tăpauerat), aunque hay más muestras en diferentes casos -heteromorfos-, números, modos, y tiempos de la misma palabra.


3.3.La ley de la posición y alternancia de consonantes dobles y simples.


La ley de la posición es ampliamente respetada en la macarronea pachequiana, incluidas las consonantes dobles que representan un sólo fonema (caballus, calloncas, corros, etc.); sólo he localizado 4 excepciones, debidas a causas métricas (aprĕssŭrāte [v.34], ĕscărmientet [v.43], găllinam [v.257], ărrĭpardus [v.550])
No hay pruebas de que Pacheco, de acuerdo con Normula par. 7, emplee la simplificación o geminación de consonantes para señalar abreviación y alargamiento de sílabas respectivamente. Folengo basa su licencia en hechos lingüísticos extraños a nuestra lengua como la geminación de consonantes y su simplificación en los dialectos septentrionales italianos. Tal carácter, o su desconocimiento, puede apartar al autor macarrónico español de la aplicación de Normula par.7 a sus macarronismos.


3.4.Sílaba anceps ante muta cum liquida.


Sí hay muestras de este uso folenguiano aplicado a los macarronismos en Pacheco (cŏplae / cōplas; mŭgrentas / mūgrienta; ōbram / ŏbras).


3.5.La regla de “vocalis ante vocalem corripitur”.

Esta regla básica de la prosodia latina, que se aplica también en el macarroneo folenguiano, como se deduce de Normula, par. 3.: bĭancus, păësus, galĕazza, scrŏa, etc., está asimismo presente en la obra de Pacheco (căidae, dĭablos, dĭentes, digĭis, etc.).
No se aplica esta regla si el acento tónico vulgar viene a caer en una vocalis ante vocalem (ambasserīam), igual que en Folengo (carnecerīa, chirimīa, desafīos, melodīa, menēat, pelēas, policīa, puterīas, sanchēo, simonīa); es de señalar asimismo la posible neorformación latina de Pacheco cabalistēos, probablemente derivada del sustantivo atestiguado Cabbalistae, “especialistas en la Cábala”.
No hay, por otra parte, casos de consonantización de 'i' prevocálica, ni de sinícesis, lo que confirma la regularidad prosódica del macarroneo pachequiano.


4.Métrica macarrónica.


El poema consta de 636 versos, de los que 12 dísticos elegíacos, a guisa de excusatio inicial, y de 612 hexámetros κατα στίχον que constituyen el cuerpo de la subsiguiente narratio.


4.1.Características.


El extenso poema presenta una regularidad general muy marcada; no existen versos holoespondaicos, y el número de holodactílicos es muy reducido (15) respecto al cuerpo general de la macarronea. Por otra parte, algunas irregularidades métricas son claramente intencionales en Pacheco, quien las señala así en apostilla, en clara imitación folenguiana; es tal el caso del v. 50, que es hipométrico, y es señalado en glosa como versus deprauatus; el del v. 322, que presenta una anómala combinación de cesuras penthemímeres y trocaica1, y que es glosado con el famoso apotegma horaciano (en variante) bonus quandoque dormitat Homerus; y el del v. siguiente, marcado como versus leoninus, por su evidente rima interna.
Por su relevancia métrica ha de señalarse en Pacheco un fenómeno de intrusión fonética intencionada que se materializa en la realización de vocales protéticas que aseguran la existencia del medio pie necesario para la correcta escansión del hexámetro o pentámetro en cuestión; esta pronunciación protética se da, ya en palabras latinas (v. 24: scribentis, v. 542: spargit), ya en macarrónicas (v. 556: spichat, v. 564: smaltas), conviviendo con la realización fonética normativa.

I. Hexámetros.

a)Los cuatro primeros pies: distribución de dáctilos y espondeos.

TIP.
TOTAL
Nº ORDEN
Pach.
Nº ORDEN
VERG. Aen.
Nº ORDEN
OV. met.
SSDS
67=10,94%
1
7
-
DSSS
63=10,29%
2
1
2
DDSS
62=10,13%
3
2
1
DSDS
55=8,98%
4
3
4
DSSD
52=8,49%
5
9
3
DDSD
49=8,00%
6
10
5
SSDD
39=6,37%
7
14
16
SSSS
34=5,55%
8
5
15
SSSD
32=5,22%
9
13
-
SDSS
32=5,22%
10
4
-
SDSD
31=5,06%
11
11
-
DSDD
31=5,06%
12
12
7
SDDS
25=4,08%
13
8
-
DDDS
24=3,92%
14
6
6
DDDD
15=2,45%
15
15
8
SDDD
13=2,12%
16
16
-


La correspondencia con las series virgilianas es bastante evidente, como sería de esperar, en las series iniciales (salvo en la primera, en la que la escansión de los macarronismos parece llevar al predominio del espondeo), al igual que en las finales; en las series centrales es evidente la mayor libertad del poeta macarrónico, que trabaja experimentado con la cantidad de los macarronismos.


b)Elisiones.


TIPOLOGÍA
TOTAL
1A
-
1T
17=19,10%
2A
29=32,58%
2T
7=7,86%
3A
11=12,35%
3T
-
4A
11=12,35%
4T
19=21,34%
5A
5=5,61%
5T
1=1,12%
6A
-
7T
-




De acuerdo con la norma clásica, los lugares tradicionales de la elisión, en primera tesis, segunda arsis y cuarta tesis cobran especial preponderancia frente a la primera arsis y sexta tesis. Se cumple, por otra parte, la ausencia, casi total, de elisión en la quinta tesis y sexta arsis. Zaggia señala que el uso de la sinalefa en las macarroneas menores de Folengo es regular. Se dan unos 10 escasos casos de hiato (vv. 95, 105, 131, 150, 160, 264, 289, 454, 611), en lo que se viene a coincidir con los usos folenguianos. Entre ellos no se encuentra ecthlipsis, es decir, hiato despúes de –m final.





c)Cesura.






TIPOLOGÍAS
TOTALES
VERG.
PENTEMÍMERES
478


615=98,55%


99,62%
TRIPLE A
137
TRIPLE B
1


9=1,44%


0,38%
HEPTEMÍMERES
8






Los resultados del cuadro, como es habitual, consagran un claro predominio de los patrones virgilianos.






d) Estructura silábica y finales de hexámetros. El monosílabo final.



CUADRO I






TIPOLOGÍA
TOTAL
VERG.
OV.
2+3
420=67,30%
32%
35,5%
3+2
171=27,40%
53,5%
55%
2+1+2
29=4,64%
11%
8%
5
2=0,32%
-
-
3+1+1
1=0,16%
1%
0%
1+2+2
1=0,16%
0,50%
0%












CUADRO II







TIPOLOGÍAS






Nº VV.
Fas est
Ubiqu(e) est
TOTAL
VERGARA
624
1
-
1=0,16%
VERG.
14072
48
46
94=0,66%
OV.
22724
133
133
146=0,64%






Los resultados del cuadro I nos revelan la influencia de los dos poetas clásicos más imitados. Esta influencia se plasma también en las macarroneas menores folenguianas, donde el hexámetro suele cerrarse con un bisílabo o un trisílabo. Es también excepcional en Folengo la cláusula pentasilábica.
El único monosílabo en fin de verso que se da en la macarronea de Pacheco es producto de calco. Estos finales, sobre todo precedidos de otro monosílabo, tienen una frecuencia más bien alta en Folengo, con un fin paródico.


II.Pentámetros.

A) Características.

Hay doce pentámetros distribuidos en dísticos elegíacos.

a) Los dos primeros pies: distribución de dáctilos y espondeos.



TIP.
TOTAL
OV.
SS
4
8,40%
DS
3
52, 4 %
DD
3
30, 9 %
SD
2
8, 3 %

12







La primera serie más usada no corresponde a la más empleada por Ovidio.

b) Elisiones.

Hay una elisión en primera tesis, y otra en cuarta tesis. No hay casos de hiato. Estos resultados coinciden con los de la norma clásica.

c) El monosílabo ante cesura.

No existe ejemplo de tal monosílabo, que tiende a ser evitado de acuerdo con la preceptiva antigua.

d) Estructuras morfológica y silábica y finales de pentámetro: el monosílabo final.


TIPOLOGÍAS
TOTALES
OV.
VERBOS
8

12= 100 %

80 %
SUSTANTIVOS
12
ADJ. PRON.
-

-

17 %
PRONOMBRES
-
ADJETIVOS
-


-


3 %
ADVERBIOS
-
NUMERALES
-
CONJUNCIONES
-
INTERJECCIONES
-

12






La estructura morfológica de los finales coincide casi plenamente con los ovidianos, lo que no debe extrañar dada la especial dificultad del segundo hemistiquio y pies finales del hexámetro y pentámetro.


TIPOLOGÍAS
TOTALES
BISÍLABOS
12 = 100 %


12 = 100 %
TETRASÍLABOS
-
PENTASÍLABOS
-
TRISÍLABOS
-
HEPTASÍLABOS
-
MONOSÍLABOS
-
-

12







El predominio del bisílabo final en Ovidio se vuelve absoluto en la composición de Pacheco. Es de notar también la tendencia del autor a evitar, de acuerdo con la norma clásica, el monosílabo final.







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1J. LUQUE, “Escalígero y la composición de los versos”, Ágora, 2001, 89-110: 96.