CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298
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sábado, 4 de octubre de 2014

LA REDACCIÓN TOSCOLANENSE DE LAS MACARRONEAS FOLENGUIANAS (V)




Ha llamado notablemente la atención de la crítica folenguiana el profuso cuerpo de glosas al texto, rasgo inconfundible de esta redacción. Estas glosas, ya presentes in nuce en la red. P, aparecen en esta segunda, como indica Isella Brusamolino, estructuradas con autonomía de microtextos1. Ettore Bonora dedicaba un apartado de su monografía sobre las macarroneas folenguianas al estudio de tales glosas. El crítico relaciona su desarrollo con la conciencia de las múltiples posibilidades del lenguaje macarrónico: "enriqueciendo mucho las notas marginales, Folengo no sólo ofrecía al lector el más precioso instrumento para la lectura no fácil de sus textos, sino que, haciéndose comentador de sí mismo, ponía más al descubierto las tendencias diversas, y, no obstante, convergentes de su vena de escritor: del juego intelectual e ingenioso a la intuición de un fondo expresivo más virginal y potente"2. A continuación establece Bonora una tipología: las glosas son, a veces, defensas del estilo, y, sobre todo, de sus licencias prosódicas, o constituyen explicaciones de formaciones lingüísticas. Las glosas, sobre todo en este último tipo, se presentan como una prolongación de la comicidad del texto. Este rasgo se observa palmariamente en las que reconstruyen etimologías ficticias, como la de castigalatro "cáñamo" (cf. Baldus T IV 240: "canevazzus latine; castigalatro macaronice: ex ipso enim fiunt soghetti quibus ladri castigantur"), en las que presentan falsos reclamos a autoridades inventadas o clásicas, cristianas, árabes y humanistas (cf. Baldus T IV 229: "Nota, ut ait Servius, quod gens differt a brigata, nam gens intelligitur de maribus et foeminis simul, brigata vero tantum de masculis, quasi gens bragata, quae portat bragas. A in i vertitur, testatur etiam Diodorus"), y en las que acumulan sinónimos cómicamente transfigurados (cf. Baldus T IV 265: "reverentia latine; inchinus graece; cortesia caldee; bonavita hebraice; bombracton diabolice")3. Tal aparato de glosas permitirá a Bonora descubrir en Folengo una vocación de filólogo4.

Zaggia caracteriza la red. T como una fase transgresiva y extremista, de macarrónico 'flameante': "el autor amplifica enormemente cualquier punta de contenido y de estilo, inserta digresiones de todo tipo a lo largo del hilo narrativo del poema, introduce más incisivamente en la objetividad relativamente desapegada de la narración los humores y resentimientos y las ideas de su propia personalidad, y, sobre todo, centrifuga y extremiza en todas direcciones los recursos expresivos del macarrónico (luego muy atenuados en las sucesivas redacciones)"5. Silvia Isella consiente en definir la red. T como 'experimental' desde un punto de vista lingüístico, pues Folengo pone a prueba en ella todos sus recursos, profundizando en las ricas potencialidades expresivas del dialecto6.

Esta segunda redacción fue la más conocida, leída y editada hasta el siglo XX, a pesar, como resalta Zaggia, de su pequeño formato editorial y de haber pasado al Índice7. A la editio princeps de 1521 siguieron 8 ediciones, aparecidas entre 1522 y 1692, todas ellas descriptae de la primera8. Las llamadas edd. Teranza (1768-1771) y Portioli (1882-1883), primeras tentativas de una labor editorial sobre las macarroneas folenguianas, ostentan gravísimos defectos, como su carácter contaminatorio y la supresión del aparato de glosas9. A partir de De Sanctis, y sobre todo de los estudios de Alessandro Luzio (1889), quedó relegada, en la consideración de la crítica, como fase intermedia en una evolución que hace de la cuarta y última redacción, la Vigaso Cocaio, la más madura y, consiguientemente, la preferida por la crítica de nuestro siglo10. Esta es la razón de su relegamiento editorial, subsanado en parte con la edición crítica de la Zanitonella, la Moschaea y el Libellus epistolarum et epigrammatum por parte de Massimo Zaggia, cuya labor como editor constituye uno de los logros fundamentales de la filología folenguiana11.





1 cf. S. ISELLA, "Superficie grafica...", p. 196.
2 Cf. E. BONORA, o.c., p. 48
3 cf. ib., pp. 48-53.
4 cf. E. BONORA, "Il mondo contadino...", p. 76. Lazzerini sitúa las glosas en una tradición escolar (cf. "Aux origines...", p. 26), y señala que el uso de notarios y abogados de glosar con frases del vulgar las fórmulas de los documentos legales, que genera un uso burlesco, constituye el antecedente más remoto de las (pseudo)glosas de sermones y macarroneas (cf. "Da quell'arzillo pulpito...", p. 121). Silvia Isella incide en sus implicaciones lingüísticas: "sea esa reflexión [de las glosas] auténtica o, la mayor parte de las veces, paródica, revela, en todo caso, una conciencia muy sensible a las contraposiciones más "fuertes" de códigos lingüísticos diversos, e incluso a oposiciones más difuminadas, pero no menos significativas en el orden de la fonética y el léxico. [...] Se dan casos de oposiciones lexicales (tomadas de campos lingüísticos contiguos, dialectales principalmente, pero disimulados bajo nombres de lenguas 'otras') del tipo: 1) brenta chaldaice, zerla hebraice, mastellus arabice, soium latine; 2) truffare: decipere. Soiare, calefare, trepare, berteggiare, bertonare, tosare; 3) tortelli graece, casoncelli latine, rafiol hebraice -donde el juego sinonímico es una suerte de catálogo de 'possibilia' dentro de los que Folengo realiza su elección, a menudo exclusiva, y otras veces variable de zona a zona del texto. Y se dan, en cuanto a las oposiciones fonéticas, casos del tipo: lasenam mantuanice, sieam bressanice (variantes diatópicas del lat. AXILLA dentro del código dialecto) o la que opone el toscano al lat. y / o dialecto: chetus florentine quietus, giuro scribitur toscaniter, zuro macaroniter, iuro latiniter; megium toscaniter, medium latine; primaias Florentini dicunt primas sicut et denaium, notaium, rasoium; fonzus macaronice, fungus latine; giusum, zosum, deorsum sintéticamente alineados en su triple oposición" (cf. "Superficie grafica...", p. 196).
5 Cf. M. ZAGGIA, "Breve percorso...", p. 90.
6 Cf. S. ISELLA, "Superficie grafica...", pp. 195-196.
7 Cf. M. ZAGGIA, o.c., p. 90. Prueba de ello es su presencia en todas las grandes bibliotecas italianas y europeas. Sobre su inclusión en el índice de 1596 nisi repurgatum fuerit, y en los sucesivos hasta 1900 cf. A. MOMIGLIANO, "La critica...", p. 186 n. 2. Para explicar las razones de su éxito la crítica ha adelantado razones a veces contradictorias. Así, Alessandro Luzio (cf. Maccheronee, II, p. 370 cit. por F. Márquez, o.c., p. 316 n. 71) atribuye la preferencia por esta red. a un carácter más inocuo, en su opinión, desde el punto de vista religioso. Con este juicio viene a coincidir Carlo Cordié (cf. "Il linguaggio...", p. 72 n.1), quien explica su fama por "su vivacidad y una menor gravedad de apuntes satíricos". Por el contrario, Ettore Bonora dará cuenta de la predilección de los lectores por la red. T con "las divagaciones y entretenimientos que en la edición del '21 se mostraban de manera más descubierta no sólo en las alusiones a menudo recurrentes a la historia religiosa y civil del siglo XVI, sino en la lengua misma, que, menos acoplada, y anotada con chispeantes glosas marginales, descubría además intenciones parodizantes y caricaturescas" (cf. Le Maccheronee..., pp. 96-97). Más recientemente, Lucia Lazzerini (cf. "Merlin Cocai in Provenza (echi folenghiani in Antonio Arena)", Atti Convegno 1991, pp. 373-377) ha caracterizado la red. T como "la más agitada por inquietudes religiosas, por fermentos polémicos y tentaciones heterodoxas, luego enromadas o suprimidas" (p. 376), lo que explica su rápido éxito europeo en el círculo cosmopolita de los intelectuales de inspiración evangélica, a comenzar, probablemente, por el propio Erasmo, en cuyos colloquia descubre Lazzerini influencias de tal redacción.
8 Cf. ed. Zaggia, p. 562, donde se las numera de T2 a T9.
9 Cf. ed. Zaggia, p. 563.
10 Cf. L. CURTI, "Vigaso Cocaio"..., p. 119. Bernardi Perini señaló cómo la revaloración de la Vigaso Cocaio, sustancial conquista crítica, se convirtió en un factor paradójicamente negativo en la edición de textos folenguianos, al haber enterrado editorialmente a las otras redd., en particular la Toscolanense, que había dominado, prepotentemente pero no sin motivo, de los siglos XVI a XIX (cf. "Folengo edito e inedito...", p. 78). Zaggia, (cf. "Breve percorso...", pp. 91-92) tras restar validez a la perspectiva de estudiar las diversas redd. con el fin de elegir la más lograda, sin intentar reconocer en ellas las diversas poéticas operantes cada vez, y sus resultados artísticos, niega que el artista de la red. T sea inferior al de las sucesivas: "es simplemente, o mejor, radicalmente diferente, es un escritor que tiene una idea del macarrónico mucho más exuberante, transgresiva y extremista de la que la reemplazará más tarde [...] Personalmente, diré que el Folengo de la Toscolanense me parece el Folengo más potentemente original e interesante, y creo que un conocimiento del Folengo sin la Toscolanese es un conocimiento menos que mediano".

11 Zaggia basa su edición crítica en la colación de 25 ejemplares de la editio princeps, clasificados de Tia a Tiz. El errata-corrige del fascículo 2M permite al editor organizar los ejemplares en cuatro familias (de la a a la d), organizadas de menor a mayor corrección textual (el estudio de las tablas de variantes y correspondencias que ofrece Zaggia entre las familias y los ejemplares que las representan, nos permite deducir que T3 es descripta del ejemplar clasificado como Tix (Biblioteca Angelica de Roma [signatura Rari I. I. I]), perteneciente a la familia a y dotado del fascículo 2M [cf. A. NUOVO, "L'edizione...", pp. 392, 396], aunque en T3 sólo se reproduce del fasc. 2M la Tabula Facetiarum). Zaggia distingue, asimismo, dos fases en la edición del texto y en la intervención del autor en la imprensión. En una primera fase, Paganino inicia la impresión basándose en una copia suministrada por el marqués de Mantua -de lo que da cuenta el propio impresor en su carta del fasc. 2M y que ha sido sobradamente documentado-. Con este antígrafo no autorizado se imprimen la Zan. y los trece primeros libros del Baldus. De su gran incorrección es testimonio el errata-corrige. En una segunda fase, Folengo remite al impresor el manuscrito autógrafo, retoca su obra y redacta el errata-corrige no sólo con las correcciones al texto, sino también con glosas y variantes de autor. Zaggia divide esta segunda fase en dos partes: una primera (2a), en que la revisión del autor se produce después de la impresión (hasta Baldus T XXV 558, la última corrección del errata-corrige), y otra (2b), en la que la revisión se produce durante la impresión, y que le permite a Folengo introducir variantes en los folios en curso de impresión (cf. ed. Zaggia, pp. 563-588).

viernes, 4 de julio de 2014

LA REDACCIÓN TOSCOLANENSE DE LAS MACARRONEAS FOLENGUIANAS (I)



El cinco de enero de 1521 aparece una nueva versión ampliada de las macarroneas folenguianas en Toscolano1 sul Garda, con un amplio frontispicio revelador de la riqueza y del experimentalismo del volumen impreso por el mismo Paganini2 frente a la sobriedad clasicista de la primera redacción:

OPVS MERLINI COCAII | Poetę Mantuani Macaronicorum, tot(um) | in pristinam formam per me Ma | gistrum Acquarium Lodolam | optime redactu(m), in his infra | notatis titulis diuisum. || ZANITONELLA, Quę de amore To | nelli erga Zaninam tractat. Quę constat | ex tredecim Sonolegiis, septem Ecclo | gis, e(t) una Strambottolegia. || PHANTASIAE Macaronicon, diuisum | in vigintiquinq(ue) Macaronicis, tra | ctans de gestis magnanimi, e(t) | prudentissimi Baldi. || MOSCHAEAE Facetus liber in tribus par | tibus diuisus, e(t) tractans de cru | ento certamine Musca | ru(m) e(t) Formicar(um). || LIBELLVS Epistolarum, e(t) Epigram | matum, ad varias personas directarum. || HEXASTICON Ioan | nis Baricocolę. | Merdiloqui putrido Scardaffi stercore nuper | Omnibus in bandis imboazata fui. | Me tamen Acquarii lodolę sguratio lauit, | Sum quoq(ue) sauono facta galanta suo. | Ergo me populi comprantes soluite bursas, | Si quis auaritia non emit, ille miser3.

En el hexástico de Baricocola, colega del maestro Acuario, el propio libro afirma haber sido lavado con el jabón de Acuario tras quedar mancillado con las pútridas heces de un Scardaffo "mierdilocuente", que reaparece en el sucesivo Epistolium colericum magistri Acquarii ad Scardaffum zaratanum Merlini poëmatis corruptorem, donde este charlatán (zaratanus) es objeto de las violentas diatribas de Acuario por haberle robado el poema de Merlín Cocayo y haberlo publicado con corruptelas, falsificaciones e interpolaciones: "se trata claramente -como indica Zaggia- de una ingeniosa invención para presentar la nueva publicación no como una segunda redacción respecto a la precedente, sino como la única edición completa y autorizada de la obra de Merlín"4. Figuran a continuación las Laudes Merlini en una versión algo más extensa y con nuevo título (Laudes Merlini eiusdem magistri Acquarii Lodolae ad illustrem dominum Passarinum scarduarum comitem de vita et moribus Merlini Cocaii et de inventione huius voluminis), aumentadas con un texto autoexegético (Merlini Cocaii apologetica in sui excusationem) y otro sobre prosodia (Normula macaronica de sillabis).

Despúes de esta introducción en prosa macarrónica, la obra poética propiamente dicha se abre con la Zanitonella, curioso desarrollo de las dos églogas P; sigue el Baldus, que hace más del doble del de la red. P (más de 12000 hexámetros en 25 libros); y, a continuación, dos novedades: la Moschaea y un Libellus epistolarum et epigrammatum. En la mayor parte de los ejemplares, después del colofón, aparece un fascículo añadido que conoce dos versiones diferentes: la primera, añadida tras una primera emisión de ejemplares, consta de un intercambio epistolar entre Folengo y Paganino, un largo errata-corrige, una Tabula vel repertorium Facetiarum, y el soneto vulgar Se di piacer, trastullo, gioia e spasso, atribuido también comúnmente a Folengo; la segunda, posterior en el tiempo, se compone de un largo diálogo latino (Dialogus Philomusi), un errata-corrige reducido, la misma Tabula Facetiarum, una inédita segunda carta de Folengo a su editor, y el mismo soneto que cerraba la primera versión del fascículo añadido5.




Ilustración: grabado de la red. T.


1 De este lugar toma el nombre la redacción. La denominación 'Toscolanense' fue propuesta por Bernardi Perini (cf. G. BERNARDI PERINI, ''Adversaria macaronica'' (in margine al Folengo ricciardiano)', Lettere italiane, XXXI, 1979, p. 353) frente a la tradicional de 'Toscolana', y así aparece en la ed. Zaggia.
2 Cf. M. ZAGGIA, "Breve percorso...", pp. 89-90: "El mismo editor Alessandro Paganino, culturalmente avisado pero también sagazmente abierto a las experimentaciones, consintió en imprimir una nueva edición muy diferente, es decir, mucho más transgresiva (desde la prolijidad charlatanesca del frontispicio), y, entre otras cosas, rica en atrayentes ilustraciones xilográficas: en suma, un libro que, arrogándose, no obstante, una alta dignidad editorial y literaria, guiñaba el ojo con gesto tanto más provocativo a la parte más desprejuiciada y más curiosa de los lectores. Es el caso de recordar, por otra parte, que hay indicios filológicos seguros que demuestran la participación directa de Folengo en los procedimientos de impresión, o sea, su colaboración personal con los editores e impresores".
3 Reproducimos el frontispicio de la ed. princeps tal como es descrito en ed. Zaggia p. 560.
4 Cf. ed. Zaggia p. 49.

5 Sobre la historia y características de este fascículo cf. ANGELA NUOVO, "L'edizione toscolanense del Folengo", Atti Convegno 1991, pp. 387-402. Tras colacionar los 54 ejemplares conocidos de la edición príncipe, la autora descubre que 14 carecen del fascículo, mientras que 33 presentan la primera versión del fascículo (2M), debida a una intervención del autor posterior a la fecha del 5 de enero impresa en el precedente colofón; la segunda versión del fascículo (2MD), "macro-variante en curso de impresión del fascículo 2M", aparece en 7 ejemplares, de los que cuatro presentan en este fascículo (2MDb) una disposición gráfica diferente que lo fecha al menos en 1525, como añadido, en ausencia del autor, a un remanente de ejemplares no vendidos y sin el fascículo 2M. En opinión de Nuovo las dos emisiones del fascículo, con sus textos de autodefensa, no son cancellantes una de otra, sino que representan sucesivos y diferentes niveles de respuesta y reacción a las críticas que la obra iba suscitando entre sus primeros lectores. Hace eso pensar en la existencia de "una comunidad de lectores tan compacta y contigua al autor que causaba en él una progresiva y creciente necesidad de justificación y aclaración en lo tocante a la edición de su obra". Se cuenta con una completa edición comentada del Dialogus Philomusi (cf. NORA CALZOLAIO, "Il Dialogus Philomusi: edizione, attribuzione, commento", QF 3 (2000-2001), pp. 57-106), que fue compuesto, presumiblemente por Folengo según Calozoalio, para dejar claro que la red. T fue publicada sin consentimiento del autor, y basándose en una versión no autorizada, al tiempo que para evitar ataques dentro de su congregación.

viernes, 10 de enero de 2014

LA REDACCIÓN PAGANINI DE LAS MACARRONEAS FOLENGUIANAS (I)




En enero de 1517 aparecía en Venecia "in aedibus Alexandri Paganini", la primera redacción de las macarroneas folenguianas, titulada Liber macaronices, que contenía dos égloglas y un poema épico-caballeresco en diecisiete libros, el Baldus. Toma el nombre del de su editor, Alessandro Paganino (o Paganini). Éste, renombrado por su elegante colección de ediciones de mano de clásicos al modo aldino1, puso su confianza en el joven monje benedictino de veintiséis años2, al publicar su obra en formato semejante, carente de xilografías e impresa en caracteres cursivos ligeros y agraciados: no se trata ciertamente, como afirma Zaggia, de un librito popular, sino de "un cómodo librito de mano elegantísimo y curioso, que recuerda mucho una edición aldina"3. Estos rasgos editoriales, junto con la sobriedad del frontispicio (solamente Merlini Cocai poetae mantuani liber macaronices libri XVII non ante impressi), son indicios para Mario Pozzi de que el libro iba dirigido al mismo público de doctos al que Paganini destinaba sus ediciones de clásicos4. Frente a la circunstancial y modesta materialización impresa de la macarronea precedente, el mismo aspecto exterior del libro de Merlín Cocayo declaraba, pues, ambiciones artísticas muy elevadas5.

Si el aspecto exterior hacía pensar en la edición de un clásico, el contenido -apunta Pozzi - hacía pensar en un nuevo Virgilio6, a pesar del particularísimo lenguaje empleado. Efectivamente, como indica Zaggia: "el gran edificio del Baldus pretende emular directamente la Eneida, y la presencia en sus contornos de alguna égloga coadyuva a la imagen de un nuevo Virgilio; significativamente, el Liber macaronices se abre con un eco paródico del Títiro virgiliano (Tu solus Bigoline iacens stravacatus in umbra7) y concluye igual que la Eneida (Vitaque cum gemitu fugit indignata sub umbras; sólo que saliendo de escena no se encuentra el noble guerrero Turno sino la pérfida y sucia maga Culfora). Ni puede faltar la figura de un émulo de Servio, aquí un Acuario Lodola que antepone un arrogante Libellus de laudibus Merlini Cocai, y adorna el texto con un docto mas discreto aparato de glosas explicativas, impresas en sus márgenes exteriores"8.

En el prefacio epistolar de Acuario Lodola9 (Magistri Aquarii herbolatti in arte cristeriensci peritissimi ad illustrem dominum Passarinum comitem scarduarum libellus de laudibus Merlini Cocai), dirigido al ilustre señor Passarino, irónico "conde de las Chancletas" (comitem scarduarum), se narra, en una gustosísima prosa macarrónica, el descubrimiento fortuito de la obra de Merlín Cocayo, y se ponderan sus méritos literarios: el maestro Lodola, en compañía de otros colegas herboristas y sacamuelas (cauatores dentium) embarca para Armenia en busca de raíces y hierbas. La fuerza del viento, empero, les desvía a una isla deshabitada, donde desembarcan. El sofocante calor reinante les lleva a buscar refugio en una caverna, que se revela inmensa y en cuyo interior penetran caminando durante dos días, hasta encontrarse con once tumbas de mármol, sobre las que colgaba una tabla porfídica en la que se leía, inscrito en letras de oro, un epigrama latino de Merlín Cocayo:

Hos sculpsit tumulos Merlini dextra Cocai,
Texit magnanimos in quibus ipse uiros.
Hi phlegethonteas coelo donante per umbras
Lustrarunt, ac res quas retulere mihi
Scripsimus haeroico libros in quinque coturno:
De baratro sensi quidquid ab ore suo. (P iii, r.)10

"Estos túmulos de Merlín Cocayo son obra,
Donde él mismo enterró hombres de magno valor.
Éstos por sombras de Flegetonte, buen grado del cielo,
Fueron, y aquel vagar que me contaron a mí
Copiamos en cinco libros, calzando heroico coturno:
Supe de infierno no más que de sus bocas salió".

Tras demorarse en leer los epigramas de las tumbas, que resultan ser las del héroe Baldo y sus compañeros, los exploradores siente aumentar su curiosidad por el autor:

Quaerebamus aliquod indicium huius uatis et artificis Merlini Cocai, qui scripserat (ut sua testabantur carmina) quinque libros de diauolorum patria; post lungam querositatem et inuestigationem quendam magnum cassonem desotterauimus, quo securibus fracto, huius nostri laureati Cocai tesaurum atrouauimus, uidelicet, in arte macaronica doctissima uolumina, libros, librettos, libricolos, librazzos, et mille alios schartafacios. (P iiii, v.)

"buscábamos algún indicio de este poeta y artífice Merlín Cocayo, que había escrito (como atestiguaban sus versos) cinco libros titulados La patria de los diablos. Tras una larga búsqueda y pesquisa desenterramos una gran caja en la que hallamos, tras romperla con nuestras hachas, el tesoro de este nuestro laureado Cocayo, esto es, doctísimos volúmenes, libros, libritos, librillos, librazos y otros mil cartafacios en arte macarrónica".

Entre obras de diverso tenor encuentran los cinco libros sobre el infierno y uno sobre las gestas de Baldo. Estos tomos son guardados en una cajita, y se decide transportar el resto a la nave, pero un repentino terremoto les obliga a salir de la caverna dejando la caja mayor, y a embarcar en su nave; la isla, de pronto, se aparta de ellos doscientas millas, y se reproduce el terremoto y una tormenta si hacen ademán de desembarcar de nuevo. Al regresar a su tierra y abrir la cajita, Acuario Lodola encuentra sólo el libro de Baldo, que el autor dejó desgraciadamente inacabado y sin revisar.

En una segunda parte del Libellus de laudibus Lodola hace un encomio de los méritos literarios de Merlín Cocayo, parodiando el tópico del sobrepujamiento, pues el poeta macarrónico supera por su sabiduría y ciencia a Pitágoras, Platón y demás filósofos, a Lucano por sus símiles, a Virgilio por sus descripciones, por su sentenciosidad a Horacio, Juvenal y Terencio, y por sus conocimientos de astronomía a Euclides11. Acto seguido, el comentarista y editor defiende la filiación mantuana del poeta12, y explica el origen de su nombre:

Denotat etiam poeta noster fuisse de uillanis parentibus13, eo quod mater sua impregnata de se, dum cercaret cocaium14 botazzi, parturiuit illum, et sic casus nomen fecit; cur uocetur Merlinus15 significat eo quo merla auis sibi quotidie mangiamentum ferebat in cunis, quia mater sua, dum esset infans, semet anegauit in tinello uini, o grandis et nunquam audita desgratia! (P, y ii, v.).

"Da a entender también nuestro poeta que nació de padres campesinos, porque su madre, estando encinta de él, lo parió cuando buscaba el tapón (cocaium) de un barrilete, y de este incidente le vino el nombre; la razón de que se llame Merlín la explica con el hecho de que una mirla (merla) le llevaba cada día el alimento a su cuna, pues su madre, cuando era un bebé, se ahogó en una cuba de vino, ¡oh, grande y nunca oída desgracia!".

El editor cierra su epístola al conde de las Chancletas no sin antes advertir sobre la pulcritud prosódica de las macarroneas (et bene noster poeta seruat normam silabarum).




Ilustración: Frontispicio de la editio princeps de la redacción Paganini (1517)



1 Sobre su original e innovadora actividad editorial cf. A. NUOVO, Alessandro Paganino (1509-1538), Antenore, Padova 1990.
2 G. Billanovich (cf. "Spiritualità...", p. 38) señala que el sagaz tipógrafo y editor bresciano estaba ligado por una intensa familiaridad y frecuentes tratos comerciales con los monjes de Santa Eufemia, monasterio donde profesó Teófilo Folengo.
3 Cf. M. ZAGGIA, "Breve percorso...", p. 87.
4 Cf. MARIO POZZI, "Le quattro redazioni delle Macaronee di Teofilo Folengo e il loro contesto culturale", Atti Convegno 1991, p. 33.
5 Cf. M. ZAGGIA, o.c., p. 87.
6 Cf. M. POZZI, o.c., p. 34.
7 "Tú, Bigolino, solo y despatarrado a la sombra". Cf. VERG. Ecl. 1, 1 (Tityre, tu patulae recubans sub tegmine fagi, "Títiro, tú, al amparo de la ancha haya acostado" [trad. de A. García Calvo, Virgilio, Júcar, Madrid 1976, p. 117]), y 4 (...tu, Tityre, lentus in umbra, "...tú, Títiro, lento, a la sombra" [trad. ib.]). Observaba Ettore Bonora que, aparte de señalar que la red. P se abre y cierra con imitaciones virgilianas, "importa más advertir cómo algunos ecos virgilianos en la Paganini son revividos y transfigurados de manera que puedan encarrilar una situación poética nueva o sonar como geniales invenciones. En los otros poetas macarrónicos los calcos literarios quedaban más descubiertos y, a menudo, inútiles" (cf. Le Maccheronee..., p. 17). Así, podría decirse que el elemento dialectal y expresivo strauacatus, sustituto del
virgiliano recubans, adquiere un valor programático en la poética macarrónica folenguiana.
8 Cf. M. ZAGGIA, o.c., p. 87
9 El editor y comentarista de Cocayo es un "herbolattus", es decir, un charlatán de feria, buscador de raíces y simples, y experto en lavativas. Su nombre, parlante, es especular del del autor: Acuario contra Cocayo que alude al vino (cf. infra n. 37); Lodola ("alondra"), un pájaro que vuela alto, frente a la mirla (merla), de vuelo bajo y breve (cf. MARIO CHIESA, "Il Parnaso e la Zucca: la letteratura secondo il Folengo", Atti Convegno 1991, p. 54).
10 Citamos por el texto y la paginación de la reproducción facsímil de la editio princeps de 1517, concretamente del ejemplar 177. F. 44 de la Biblioteca Comunale de Mantua, impresa, al cuidado de la Azienda Servizi Municipalizzati de Brescia, en septiembre de 1991 por la Litografica Bagnolese de Brescia dentro del cuadro de las celebraciones nacionales con motivo del quinto centenario del nacimiento de Teófilo Folengo (1491-1991). Hemos adaptado la puntuación cuando nos ha parecido necesario, y hemos resuelto las frecuentes abreviaturas.
11 Como señala Bonora, el carácter de charlatán de Lodola llega a la imprudencia de comparar el exordio de la Eneida con el del Baldus (cf. P y i, v.: "O peritissimum, o eloquentissimum poetam, ecce quod principium assumpsit, et si comparandum est principio uirgiliano, ait enim Virgilius: Arma uirumque cano, Troiae qui primus ab oris / Italiam fato profugus Lauinaque uenit / Littora, multum ille terris iactatus et alto. Ecce quam magnificentiam noster Merlinus in principio ostentat: Fantasia mihi quaedam fantastica uenit, / Historiam Baldi grossis cantare Camaenis, / Altiuagam cuius famam nomenque gaiardum / Terra tremit baratrumque metu se cagat adossum), "pero en todo esto -continúa el crítico- no se lee tanto una imitación de estos textos ilustres cuanto la intención de acaparárselos para llevar la poesía macarrónica a dignidad aún no pensada. Antes que la parodia literaria, en Folengo se pone la exigencia de una asimilación de textos del clasicismo, para adaptarlos de la manera más convincente al gusto macarrónico" (cf. o.c., p. 16).
12 Cf. P y ii, r.: "Exierunt autem nonnulli pedagogi idioti, qui iam questionem mouerunt ipsum Cocaium non fuisse mantuanum; o grandis dificultas hoc scire!, cum ipse poeta testetur in sextadecima macaronice sic dicens: Nomine Cocaius dicor de sanguine Mantos, unde datur intellegi non tantum ipsum fuisse mantoanum, uerum etiam de genologia mulieris Mantos, quae maga dicitur aedificasse urbem suo nomine dictam Mantoam; sed ad maiorem probationem potest deprehendi in diuersis locis: quantum bene mores et costummos eiusdem ciuitatis depingit, et maxime in primis septem libris. Hos tamen in fronte uoluminis huius uersus anotatos tunc reperi, quos scribendos esse iudicauimus: ipse de seipso loquens ait: Si queris qui sim patria mantous, et annis / sub quibus imperii uixi, sub rege Gaioffo, / Cuius in arbitrio macaronica regna stetere. / Si nomen, Cocaius ego Merlinus apellor. / Cocaius nomen, titulus Merlinus, in agro / Dum mater pregnans Cocaium forte botazzi / Quaereret ammissum peperit me, nomen et istud / Sortior; utque scias Merlini significatum, / Quotidie ad cunas tulerat mihi merla bocatam, / Nam mea se in uino genitrix, me infante, negauit; / Cocaius uocor hinc, Merlinuor [sic] nominor illinc".
13 Con esta afirmación de origen, según Bonora, "Merlín Cocayo quería distinguirse precisamente de Tifi y de los otros [prefolenguianos], que habían sido por excelencia escritores de una tradición ciudadana, de envenenadas burlas y sátiras, afín a la de la que había nacido tanta novelística popular y literaria del siglo. La ambición del joven Folengo era otra: non tanto rivalizar con los clásicos cuanto valerse de su lección para aquilatar el lenguaje macarrónico sobre modelos literarios más complejos, precisamente los de la más refinada tradición clásica y humanística" (cf. o.c., p. 16). Posteriormente, el prof. Bernardi ha señalado en Folengo una voluntad precisa de asumir en una sustancial Vita Merlini ciertos rasgos estructurales y funcionales del episodio homólogo de la Vita Vergilii donaciana (cf. G. BERNARDI PERINI, “Vita di Merlino e vite virgiliane”, Quaderni folenghiani I (1995/96), 43-54 (esp. pp. 43-44).
14 Bruno Nardi señala su origen en el mantuanismo cocài, "tapón de la botella" (cf. Saggi sulla cultura veneta del quattro e cinquecento, a cura di Paolo Mazzantini, Antenore, Padova 1971, p. 121). Llama la atención G. Bernardi (cf. id., o.c., pp. 44-45) sobre el hecho de que la secuencia anagráficamente correcta es Cocaius Merlinus (cf. versos citados supra en n. 35).

15 Giovanni Parenti señala que Folengo utilizó en la fábula etiológica de Merlín, que identifica al poeta con el célebre mago y profeta de la leyenda artúrica, el episodio de Elías alimentado por los cuervos: "corvi quoque deferebant ei panem et carnes mane, similiter panem et carnes vesperi" (3 Reg., 17, 6). "La mirla es, por eso, un alotropo, seleccionado por su relevancia etimológica (y no sin sobreimpresión de las negras fúlicas [folaghe] del escudo familiar), del cuervo, el pájaro dotado de presciencia, y que era interpretado por la exégesis medieval, en la historia de Elías, como símbolo de la iluminación divina" (cf. "'Phantasia plus quam Phantastica' e l'ispirazione del 'Baldus'" en F. GAVAZZENI - G. GORNI, Le tradizioni del testo. Studi di letteratura italiana offerti a Domenico de Robertis, Ricciardi, Milano - Napoli, 1993, p. 167). Parenti hace referencia a la narración de la infancia de Merlín retomada, -y quizás reinterpretada por el propio Folengo- en el libro XXII de las redd. C y V, en las que desaparecen las referencias jocosas a las aficiones etílicas de la madre del poeta y su muerte, y, queda, por tanto, sin explicar el sentido del nombre Cocaius (cf. infra n. 105), que se dice tomado del del primer preceptor en el arte macarrónica del joven poeta. Sobre las fuentes de esta nueva versión cf. G. BERNARDI, o.c., pp. 50-53, para quien, finalmente, “la 'virgilianidad' de la fantástica biografía de Merlín acaba por sustanciar y legitimar su creación poética precisamente como universo alternativo y paralelo al de Virgilio” (p. 54).