CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298
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sábado, 10 de enero de 2015

BIOGRAFÍA DE JUAN DE VERGARA, AUTOR DE LA PRIMERA MACARRONEA ESPAÑOLA CONOCIDA



Juan de Vergara (1492-1557) fue uno de los humanistas más destacados de la primera mitad del siglo XVI y una de las cabezas descollantes del erasmismo español1.

Nació en Toledo el 4 de octubre de 1492. Pertenecía a una familia de ascendencia judía2, y desde niño estuvo enfrascado en el estudio del latín y del griego. Permaneció en el Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá en dos periodos comprendidos entre el 12 de abril de 1509 y el 3 de enero de 1512, en calidad de familiar o sirviente, y del 10 de marzo de 1514 hasta los primeros meses de 1517, ingresando en concepto de colegial por orden del cardenal Cisneros3.

En dicho Colegio se ocupó primeramente de traducir parte de la Biblia, y, luego, varios libros de Aristóteles. Fue seleccionado por Cisneros para el equipo de colaboradores de la monumental Políglota de Alcalá. Parece que Vergara, maestro en Artes (10 de enero de 1514), trabajó en la corrección del texto de Nuevo Testamento. Como filólogo veterotestamentario, realizó la traducción interlineal del texto griego de los Proverbios, de la Sabiduría, del Eclesiástico, del Eclesiastés, de Job y de otros Libros4. Tradujo también por encargo de Cisneros la mayor parte de la Filosofía de Aristóteles, concretamente la Física, el tratado De anima y la Metafísica.

En 1516-1517 entra al servicio de Cisneros como secretario apenas doctorado en teología. Éste le concede una canonjía en Alcalá, y luego llega a ser canónigo de Toledo, arcipreste de Santa Olalla, párroco de Torrelaguna, beneficiado de los lugares de Novés, Tortuero y su anejo La Puebla, y cura de Camarma de Esteruelas y de su anejo Villaviciosa, todos en la diócesis toledana5.

El 26 de junio de 1518 ocupa el cargo de secretario del cardenal Guillermo de Croy, arzobispo de Toledo y sucesor de Cisneros. Emprende el camino de Flandes en la primavera de 1520 para poner al joven arzobispo al corriente de las cosas de la diócesis6. A su paso por Valladolid intenta apartar infructuosamente a su hermano uterino Bernardino de Tovar de la influencia obsesiva de la beata Francisca Hernández7.

A fines de julio de 1520 desembarca en Brujas, donde conoce personalmente a Erasmo, y actúa con desigual fortuna como intermediario entre éste y sus contradictores españoles Diego López de Zúñiga y Sancho Carranza de Miranda. Tras una inicial reticencia, Erasmo estrecha lazos de amistad con Vergara en Brujas y Lovaina8.

Asiste con su señor a la dieta de Worms (1521) donde comprueba con disgusto la expectación que levantaba Lutero. Desde la muerte del Cardenal de Croy (6 de enero de 1521) Vergara quedó adscrito como capellán a la corte de Carlos V, con quien volverá a España en julio de 1522. Tras una breve estancia en Alcalá, se restituye a la corte. Desarrolla una fructífera relación epistolar con Erasmo. La influencia del bátavo en España está en pleno auge entre 1522 y 1525, y en torno a su nombre se agrupan todas las fuerzas locales de renovación intelectual y religiosa. Vergara actúa como un vivo lazo de unión entre los medios erasmistas de la corte y los de Alcalá9.

En el otoño de 1523 Vergara se refugia en Alcalá en busca de reposo y allí pasa tranquilamente el invierno. Ante las reiteradas invitaciones del nuevo arzobispo de Toledo, Alonso de Fonseca, para que acepte el puesto de secretario, parte para la Corte, en Burgos, el 10 de marzo de 1524. Sus abrumadoras ocupaciones en este período reducen su actividad literaria a una serie de cartas, fundamentales, empero, para la historia del erasmismo español10.

Durante la conferencia teológica celebrada en Valladolid en 1527 sobre la ortodoxia de Erasmo, Vergara mantiene informado al bátavo y le aconseja lo más conveniente para la defensa de su obra11. Le asegura asimismo el apoyo del Arzobispo de Toledo, Fonseca, entregado en cuerpo y alma a la causa del humanismo cristiano. En 1529 intervino fructuosamente ante la comisión de teólogos de Alcalá que entendía del examen del Diálogo de doctrina cristiana de Juan de Valdés, denunciado a la Inquisición. A pesar de estos éxitos, una serie de circunstancias contribuye a empeorar la situación de los erasmistas españoles, que se defendían hasta entonces sin esfuerzo aparente contra las acusaciones de luteranismo e iluminismo, robustecidos por el apoyo de la Cancillería imperial, del Inquisidor General y del Primado: la partida de la Corte para la coronación de Bolonia en agosto de 1529, la dispersión del grupo erasmista por España12, y, sobre todo, el proceso iniciado contra los alumbrados de Castilla la Nueva en 1524, que con el arresto de Francisca Hernández y de Fr. Francisco Ortiz se vuelve extremadamente peligroso para los erasmistas.

Francisca Hernández, detenida por la Inquisición en marzo de 1529 inicia una serie de denuncias en busca de clemencia ante sus jueces. Denuncia como “luteranos” a Bernardino Tovar y a su hermano Juan de Vergara el 27 de julio de 1530. La Inquisición acumula pruebas secretamente contra él sobre su presuntos luteranismo e iluminismo, y su bien declarado erasmismo sin decidirse a actuar con celeridad contra él dada su influyente posición de secretario del Primado. Tovar es detenido en septiembre de 1530. Su hermano interviene activamente en su defensa, sobornando a un escribano del tribunal de Toledo para que le transmitiera informes del proceso y manteniendo durante dos años una correspondencia secreta con el prisionero. El descubrimiento de estas misivas disimuladas precipita la detención de Vergara el 23 de junio de 1533, acusado de sobornar al Santo Oficio y de ser luterano, alumbrado y excesivamente aficionado a Erasmo13.

En su defensa, Vergara refuta hábilmente las acusaciones hechas contra él de luterano y alumbrado, demostrando su insustancialidad y la indignidad de sus denunciantes. En cuanto a la acusación de erasmismo, Vergara se confiesa encarecido amigo de Erasmo, y decía que si esto era un crimen, también comprometía al Papa y al Emperador. Sus palabras y actitud durante su proceso revelan su orgullo de hombre de estudio formado en el libre juicio14.

Un dilatado proceso le condena finalmente como sospechoso de herejía, perjuro, reo de soborno e impedidor del Santo Oficio. Vergara se ve obligado a subir a un cadalso de Zocodover, Toledo, el 21 de diciembre de 1535 con una vela en la mano, abjurar de vehementi, permanecer encerrado en un monasterio durante un año y pagar 1500 ducados de multa. Recobra finalmente la libertad el 27 de febrero de 1537, tras cerca de cuatro años de cautiverio.

Aún se encuentra a Vergara en 1547 arremetiendo enérgicamente contra el Estatuto de limpieza de sangre que excluía a los cristianos nuevos de las dignidades eclesiásticas del cabildo toledano. De ahí en adelante su vida se eclipsa en el estudio y la erudición. Murió en Toledo el 20 de febrero de 1557.

Vergara contó con la estimación de sus contemporáneos y de la posteridad. El humanista Alonso García Matamoros en su De asserenda Hispanorum eruditione (Alcalá, 1553) lo coloca a la cabeza de los sabios hispanos. Álvar Gómez lo denomina “vir omnibus modis maximus” y Luis Vives “vir eruditione tam rara quam vulgo incognita et iudicio sanissimo, et supra quam dici possit exacto”. El arzobispo Fonseca se gloriaba de tener a su servicio al que consideraba un igual de Sadoleto y Bembo15. Contó asimismo con la más alta estima intelectual de Erasmo, el Maestro por el que arrostró tantas penalidades.











1 J. Goñi lo considera “jefe del erasmismo español” (cf. QUINTÍN ALDEA VAQUERO-TOMÁS MARÍN MARTÍNEZ-JOSÉ VIVES GATTEL (dirr.), Diccionario de Historia eclesiástica de España, CSIC, Madrid 1975, t. IV s.v. ‘Vergara, Juan de’, p. 2737.) M. Bataillon, por su parte, asigna a Alfonso de Valdés, secretario de Carlos V, el papel de “campeón más ardiente” del erasmismo (cf. M. BATAILLON, Erasmo y España. Estudios sobre la historia espiritual del siglo XVI, F.C.E, México 1966, 2ª ed., p. 429). Bataillon sitúa a Vergara junto a Valdés, Virués y algunos otros en “una especie de estado mayor del erasmismo español”, constituido espontánemente, y que durante la conferencia teológica celebrada en Valladolid en 1527 sobre la ortodoxia de Erasmo, destaca porque sus miembros “manejan a los poderosos españoles, que los escuchan siempre, y ellos aconsejan a Erasmo, atentos a reparar sus equivocaciones” (Cf. M. BATAILLON, o.c., p. 266). En cuanto al movimiento erasmista en España dice Domínguez Ortiz: “El llamado erasmismo español no fue la simple aceptación de las doctrinas de Erasmo de Rotterdam (1469-1536), sino su asimilación por parte de una élite intelectual que ya había llegado por su cuenta a conclusiones parecidas. La crítica de las costumbres del clero y la convicción de la necesidad de reformarlo ya se había preconizado y en parte realizado en España. Erasmo recomendaba la vuelta a las fuentes del cristianismo, a la Biblia, a los Santos Padres, y la sustitución del Escolasticismo decadente por el Humanismo cristiano. Tampoco esto era una novedad en Castilla, donde Cisneros planeaba ya una universidad con enseñanzas de este tipo desde 1502, y donde la crítica bíblica de Nebrija, uno de los colaboradores de la complutense, fue tan temprana como la de Erasmo, y quizá anterior. La exigencia de una religión más interior y menos formalista era una aspiración generalizada entre nuestros medios más cultos” (cf. A. DOMÍNGUEZ ORTIZ, “El Antiguo Régimen. Los Reyes Católicos y los Austrias”, en M. ARTOLA (dir.), Historia de España, Alfaguara, vol. III, p. 232, Madrid 1977).
2 Cf. M. BATAILLON, o.c., p. 180 n. 20.
3 Cf. Diccionario..., p. 2737
4 Así lo declaró el propio Vergara durante su proceso inquisitorial (cf. M. BATAILLON, o.c., p. 39).
5 Cf. Diccionario, p. 2738
6 El Señor de Chièvres, favorito de Carlos V, dio el arzobispado de Toledo a su sobrino Guillermo de Croy, cardenal de veinte años apenas, que hace en Lovaina sus estudios, y que nunca llegará a visitar España (cf. M. BATAILLON, o.c., p. 82).
7 Vergara lograría su propósito en 1522 a su vuelta de Flandes, lo que le aseguró el rencor de la beata, que desempeñaría un papel determinante en los procesos inquisitoriales de los hermanos Vergara. M. Serrano y Sanz ofrece una semblanza de esta mujer y sus actividades: “Ocultando su orgullo bajo capa de humildad, reunía un séquito de clérigos fanáticos y de estudiantes, admiradores y discípulos suyos, quienes creían firmemente en los éxtasis y revelaciones con que Dios la favorecía. Su castidad no fue indiscutible; por espacio de algunos años tuvo amores con Bernardino de Tovar, hermano uterino de los Vergaras, y esto sucedía cuando ya gozaba fama de santa. Después logró seducir á Fray Francisco Ortiz, ascético notable, cuyas epístolas son dignas de alabanza, y hombre de buen entendimiento, pero sencillo y crédulo en demasía” (Cf. “Juan de Vergara y la Inquisición de Toledo”, RABM, 5 (1901), p. 897).
8 Cf. Diccionario.., pp. 2738-2739.
9 Sobre los progresos del erasmismo en esta época cf. M. BATAILLON, o.c., pp. 154-165. "Hay un período de varios años durante los cuales el erasmismo, para la porción más escogida de intelectuales de la Corte, es una atmósfera ideológica que permite conciliar el celo antirromano con el afán de ortodoxia y el fervor evangélico" (cf. ib. p. 232).
10 Cf. Diccionario..., p. 2739
11 La conferencia fue provocada por la agitación antierasmiana promovida por las órdenes monásticas. El bando erasmista contaba con el favor del Emperador, al que consideraba el necesario instrumento para la reforma de la Iglesia dada la corrupción del papado, y con el del propio Inquisidor General Manrique gracias a su secretario, el erasmista Luis Coronel. La Conferencia fue suspendida a consecuencia de una epidemia de peste, y una carta a Erasmo escrita por Alfonso de Valdés, secretario de la correspondencia latina del Emperador, y firmada por éste se convirtió en garante de facto de la ortodoxia de Erasmo. (Cf. M. BATAILLON, o.c., pp. 236-278).
12 Así lo refleja una carta de Alfonso de Valdés a Erasmo desde Barcelona (cf. M. BATAILLON, o.c., p. 363).
13 El proceso de Vergara se conserva en el A.H.N. de Madrid, sign. Inquisición de Toledo, leg. 223, núm. 42. Para todo lo referente a él cf. M. SERRANO Y SANZ, “Juan de Vergara y la Inquisición de Toledo”, RABM, 5 (1901) 896-912; 6 (1902) 29-42, 466-486; J.E. LONGHURST, “Alumbrados, erasmistas y luteranos en el proceso de Juan de Vergara”, Cuadernos de Historia de España, fasc. 27 (1958) 99-163; 28 (1958) 102-165; 29-30 (1959) 266-292; 31-32 (1960) 322-356; 35-36 (1962) 337-353; 37-38 (1963) 356-371; M. DE LA PINTA Y LLORENTE, La Inquisición y los problemas de la cultura, Madrid 1953, pp. 64-90; M. BATAILLON, o.c., pp. 438-470. Afirma Torres-Alcalá (o.c. p. 92) que la condición de converso de Vergara salió a relucir durante su juicio. Por el contrario, Bataillon dice que, en razón de su posición, se le ahorró el interrogatorio de costumbre sobre sus ascendientes, así como la tortura, remate de casi todos estos procesos.
14 Cf. M. BATAILLON, o.c., p. 459. Es evidente que se ha producido un cambio de atmósfera en España a partir de 1530: a finales de 1533, Rodrigo Manrique, hijo del Inquisidor General, se encuentra en París, y comunica a su maestro Luis Vives las tristes reflexiones que le inspira la prisión de Vergara: “Cuando considero la distinción de su espíritu, su erudición superior y (lo que cuenta más) su conducta irreprochable, me cuesta mucho trabajo creer que se pueda hacer algún mal a este hombre excelente. Pero, reconociendo en esto la intervención de calumniadores desvergonzadísimos, tiemblo, sobre todo si ha caído en manos de individuos indignos e incultos que odian a los hombres de valor, que creen llevar a cabo una buena obra, una obra piadosa, haciendo desaparecer a los sabios por una simple palabra, o por un chiste. Dices muy bien: nuestra patria es una tierra de envidia y soberbia; y puedes agregar: de barbarie. En efecto, cada vez resulta más evidente que ya nadie podrá cultivar medianamente las buenas letras en España sin que al punto se descubra en él un cúmulo de herejías, de errores, de taras judaicas. De tal manera es esto, que se ha impuesto silencio a los doctos; y a aquellos que corrían al llamado de la erudición, se les ha inspirado, como tú dices, un terror enorme. Pero ¿para qué te hago toda esta relación? El pariente de quien antes te hablaba me ha contado que en Alcalá –donde él ha pasado varios años- se hacen esfuerzos por extirpar completamente el estudio del griego, cosa que muchos, por otra parte, se han propuesto hacer aquí en París. Quienes sean los que emprenden esta tarea en España, tomando el partido de la ignorancia, es cosa fácil de adivinar..." (carta reproducida por M. BATAILLON, o.c., pp. 489-490).

15 Todos estos testimonios están recogidos por A. BONILLA Y SAN MARTÍN, “Clarorum hispaniensium epistolae”, Revue Hispanique, 8 (1901) pp. 187-188.

domingo, 7 de diciembre de 2014

MACARRONEAS E INFLUENCIA FOLENGUIANA EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XVI





Señalaba hace unos años Juan Francisco Alcina que la poesía macarrónica, uno de los géneros más originales de la producción neolatina del pleno Renacimiento, es en España una tradición que llega de Italia bajo la influencia de Teófilo Folengo1. La estudiosa italiana Lucia Lazzerini descubría una temprana influencia de la red. Toscolanense (1521) de las macarroneas folenguianas, la más cargada de polémica religiosa, en los colloquia de Erasmo (1522-1523), y situaba al humanista holandés como precoz divulgador de Folengo en el círculo cosmopolita de los intelectuales de orientación evangélica2; entre éstos militaba el español Juan de Vergara (1492-1557), quien mantuvo estrechas relaciones personales con Erasmo durante su estancia en los Países Bajos entre 1520 y 1522, y epistolares hasta la muerte de éste (1536). Vergara es, ciertamente, el autor de la primera macarronea española conocida (= Bald.), escrita en torno a 1522. Si se piensa que la creída durante mucho tiempo primera macarronea romance transalpina de tradición postfolenguiana, el poemita ad suos compagnones del jurista provenzal Antoine Arena, fue publicado en 1529, la composición de Vergara reivindica claramente el honor de ser la primera de este tipo, siendo además testimonio, como indica Márquez Villanueva, de la rápida difusión del Baldus en España3. El poema se presenta como respuesta a un epigrama dirigido a Vergara. Escritor y destinatario asumen personalidades folenguianas, "Zingar" y Baldo respectivamente, en una composición que expone satíricamente las intrigas y maniobras de enriquecimiento ilícito surgidas tras el fin de las guerra de las Comunidades (1521). El poema conoció, sin duda, una amplia divulgación manuscrita, de lo que es testimonio las variantes ope ingenii de los manuscritos, y un añadido espúreo de 28 versos (=spur.) que aparece al final de uno de éstos. Tanto Bald. como spur. presentan cierta cantidad de calcos textuales folenguianos procedentes de la red. T, así como cierto -relativo- descuido en el plano prosódico-métrico, que son índice, por un lado, de la dependencia del modelo cisalpino, y, por otro, de impericia y/o despreocupación en el manejo del nuevo lenguaje híbrido importado. No obstante, la macarronea española nace bajo el signo de un claro clasicismo latinizante, que le hacen del todo extraños rasgos no folenguianos del macarroneo del contemporáneo Arena, como el empleo frecuente del artículo y el traslado directo de expresiones del vulgar4. La influencia folenguiana, por otra parte, se deja notar en la producción neolatina del mismo Vergara, concretamente, en el poema coetáeno épico-burlesco la Callioperria, pieza verdaderamente singular de la literatura humanista en España.

De aproximadamente un decenio después (1533) es la siguiente macarronea conservada, la epístola macarrónica (= epist.) del dr. Diego Sánchez de Alcaudete, notabilísima, en el plano de la expresión, por la independencia que demuestra del modelo folenguiano aun ateniéndose a sus normas canónicas, y, en el plano del contenido, por su carácter autobiográfico protopicaresco.

También resulta precoz España en el terreno de las traducciones: en 1542 aparece en Sevilla una adaptación del Baldus T, que se adelanta en mucho a la primera traducción francesa de 1606, realizada sobre el Baldus V5. A diferencia de ésta, que seguirá con cierta fidelidad el texto macarrónico, el traductor español, como indica Blecua6, se permite toda clase de libertades que hacen de su traducción un libro original. Éste se presenta como el Quarto libro del esforçado cauallero Reynaldos de Montaluán, que trata de los grandes hechos del inuencible cauallero Baldo y las graciosas burlas de Cingar, sacado de las obras del Mago Palagrio en nuestro común castellano, dentro de una casi desconocida serie caballeresca; la obra se divide en tres partes o libros, de los que el primero constituye una adaptación libérrima del Baldus T, pues se suprimen los rasgos caricaturescos y polémicos del original y sólo se mantiene el armazón argumental caballeresco que sustenta el Baldus. El adaptador, además, añade de su cosecha descripciones y situaciones habituales en los libros de caballerías. Blecua señalaba que no había en el autor de tal adaptación ningún rasgo erasmista7, lo que resulta una temprana prueba de la variedad temática e ideológica a la que servirá la macarronea en España en los siglos posteriores.

De entorno a 1552 data otra breve macarronea escrita en el Estudio salmantino por el Dr. Méndez Nieto (Mend.). Dicho circa 1552 permite situar a esta macarronea como la tercera de las conocidas en España, tras el poema inaugural de Juan de Vergara (ca. 1522), y la epístola macarrónica del Dr. Diego Sánchez (1533), todas tres transidas del espíritu goliárdico universitario. Por ende, la composición de Méndez Nieto resulta la primera conocida en dísticos elegíacos. Hay noticias de que el género fue cultivado asimismo en el núcleo de Alcalá y de Alvar Gómez de Castro, quien en carta a Ambrosio de Morales en 1552 alaba su labor como mantenedor del certamen poético celebrado en la universidad alcalaina dicho año, y un diálogo suyo, de entre cuyos protagonistas uno, llamado "Spendopoeta" i. e. 'poeta de las libaciones', debía emplear versos híbridos o puramente macarrónicos de sabor satírico: "Spendopoeta, cum suis macarronicis musis aut uerius picis (nam hae quidem tam longe absunt a castissimarum Musarum nomine, ut Iouis et Memoriae filiabus ingens quidem contumelia inferatur, si illae aliquando in ipsarum consortium ueniant) multipliciter mihi gratus fuit"8.

La macarronea de Francisco Pacheco (Pach.) es la más extensa de las conocidas en España hasta la fecha. Cronológicamente –si se da por válida la fecha de 1565 presente en el manucrito de la Bancroft Library-, ocupa el cuarto lugar, a unos 13 años del poema en dísticos elegíacos de Juan Méndez Nieto (circa 1552) y a escasos años (1571) de las macarroneas compuestas en honor de la batalla de Lepanto. A nivel estilístico se aleja de la primera fase de la producción macarrónica española representada por las epístolas de Juan de Vergara, de Diego Sánchez y el poemita de Méndez Nieto, y se acerca a la fase clasicista y normativa que inician las macarroneas lepantinas –sólo interrumpida por la anomalía múltiple que representa el emblema macarrónico “otiositas vitanda” (1605)- . Estas tres primeras macarroneas tienen en común cierto grado de descuido en el aspecto métrico y prosódico, que se aleja del modelo de perfección folenguiano, y se acerca, en cierta manera paralela, al estilo deliberadamente descuidado de los poetas macarrónicos prefolenguianos. Lo más peculiar y característico, empero, de la macarronea de Pacheco se sitúa en el terreno argumental y lingüístico; la temática amorosa que le es propia no volverá nunca a ser protagonista en la macarronea española, y sólo aparecerá tangencialmente en su vertiente erótica de forma muy tardía en la Pepinada (1812) de Sánchez Barbero –junto, curiosamente, a la existencia de un cuerpo de glosas marginales-, la última de las composiciones conocidas compuesta en España. En cuanto al aspecto lingüístico es necesario observar el uso generoso del lenguaje de germanía. Las influencias folenguianas son muy evidentes, a nivel incluso de calcos textuales y referencias directas a Merlín Cocayo, en la primera de las macarroneas españolas conocidas, la de Juan de Vergara. Estas influencias se hacen intrínsecas, y no se manifiestan abiertamente en la epístola del Dr. Sánchez ni en el poemita de Méndez Nieto (quienes, como Pacheco, no necesitan justificar a esas alturas su elección de género), y reaparecen con fuerza a nivel textual y estructural en la macarronea de Pacheco.

De 1571 datan las composiciones del maestro Martínez (= mach.) y Juan Escribano (= Scrib.), escritas para las justas poéticas convocadas por la Universidad de Salamanca para conmemorar la victoria de Lepanto. En palabras de Márquez Villanueva, estos poemas son testimonio de la popularidad de la poesía macarrónica en los medios universitarios, admitida a codearse oficialmente con el latín y el romance en este clase de lides. Ambos poemas, pero sobre todo el primero, muestra una clara influencia de la red. T folenguiana en forma de tópica (invocación a la Musa macarrónica, descenso burlesco al infierno, descripción expresionista de batallas), hecho que no volverá a repetirse en la historia del género en nuestro país. Dichos poemas se caracterizan, asimismo, por su perfección prosódico-métrica, tendencia que se mantendrá estable en lo sucesivo, y por una creciente seguridad en el manejo de las posibilidades estilísticas de la creación lingüística macarrónica.

Indicaba Márquez Villanueva que la poesía macarrónica gana terreno en España hacia el último cuarto del siglo XVI y primeros años del siglo XVII. Ciertamente, no se conservan más testimonios macarrónicos de este último periodo del siglo XVI, aunque no faltan, por otro lado, las noticias sobre la fortuna de la obra folenguiana y sobre una intensa actividad macarrónica ahora desaparecida. En la ciudad de Sevilla, Francisco Pacheco9 cita a un poeta macarrónico llamado Leyva en su Sátira apologética en defensa del divino Dueñas, vv. 127-129: "Harto más gana Leyva en ensayarse / En la arte macarrena que en la trova, / Que no vale un dogal para ahorcarse", y alude, en opinión del editor Rodríguez Marín, a una macarronea obra de un Guevara en los vv. 436-46810. El mismo Rodríguez Marín identifica esta presunta macarronea de Guevara con una antigua composición de tal género descrita por D. Juan de Silva, conde de Portalegre, al poeta sevillano D. Fernando de Guzmán Mejía en carta de abril de 1598: "... tiene mucha gracia y parece que quien la hizo la supiera bien hazer en latín puro y en aquel género osara competir con un Merlín, que le vi siendo muchacho, en el qual se podrá hallar sólo una ventaja de hazer el remiendo de muchas colores, porque éste lo hace con la lengua castellana sola"11. El Baldus se ha vuelto tan familiar en esta época, observa Márquez Villanueva12, que hasta sus personajes secundarios no necesitan presentación. De tal suerte, el condestable don Juan Fernández de Velasco se permite atacar a Herrera y sus Anotaciones a Garcilaso (1580) bajo el pseudónimo de "Licenciado Prete Jacopín", trasunto del licencioso cura de Cipada que aparece por primera vez en el libro VII del Baldus T, citando unos versos del libro XIV de dicha obra y redacción:

" [...] quedo rogando a Dios os dé todo aquello que Ovidio desea para su amigo Ibis; y los bienes que Merlino Cocayo dice que causa Saturno en estos versos: ...capitis dolor, hydropisia, / angonaia, malum costae, quartanaque febris, / Mazzuccus, lancum, carbones, morbida pestis; / Flegma, tumor ventris, vermes, col[l]icique dolores, / Petra ves[s]igarum, cancar, giandus<s>a, bognones; / Franzosus, ferse, cagasanguis, rogna, varolae, / Defectus cerebri, rabiesque frenetica, chiodus, / Stizza canina, dolor dentorum, scropha, puuide. / Phistula, galtones, tumor uel lergna uocata / Testiculi, brophole, tegnosa codega, lepra, / Schelentia, gulae sicitas, et pectoris asma; / Sanctique Antonii morbum, morena, podagra: / Tisica febris, mugance, tardeque pedane.
Esta familia de Saturno, Sr. Herrera, sea siempre en vuestra guarda.
El licenciado Prete jacopin"13.

En las Obras ff. 114v-115r (Granada 1582) de Gregorio Silvestre, éste incluye una "epigrama traduzida de Merlin". El epigrama en cuestión es el titulado De morte Tonelli, que aparece repetido, sin variantes, en las redd. C (Epigr. XVI) y V (Epigr. VIII), y que cuenta la muerte, en extrema pobreza, de Tonelo, el pastor enamorado protagonista de la Zanitonella, y las tristes paradojas que ésta conlleva:

Venerat ad mortem terzana febre Tonellus,
Cui stabat praesens mater et una soror.
Affuit hic candela sefi constata quatrino,
Quam tenet in propria povera vecchia manu;
Dum brusat et culum iamiam focus ardet ad imum,
Mater ait: "Fili, iam moriare, precor;
Nam neque tu moreris, nec ego meschinula filo,
Et iam candelae culus adustus abit"14.

("En la agonía se hallaba Tonelo por fiebre terciana,
Cerca estaban de él madre y hermana a la par.
Una candela de sebo hubo allí que un cuadrín le costara,
Y que la vieja mujer tiene en su mano, infeliz.
Mientras que arde la vela y el fuego ya llega a su culo,
Dice la madre: "favor, hijo, y muérete ya;
Pues que ni tú te mueres, ni yo, bien mísera, hilo,
Y el culo del candil ya consumido se va".)

Silvestre amplifica el epigrama en cuatro redondillas, en que son eliminadas las más estrechas referencias folenguianas, y que resultan un curioso documento de la aptitud de un alóglota frente al aparente caos lingüístico macarrónico:

Vn nuestro à migo [sic] mancebo,
Passado de mortal flecha,
Tenia en la mano derecha
Vna candela de sebo.

Y esto por falta de cobre,
Que bien comprara vna hacha
Sino tuviera por tacha
Ser poeta, siendo pobre.

Yo le vide boca yuso,
Viendose en tan baxo estado,
Que diera por un cornado
Quantos sonetos compuso.

Ayudanle con la lengua
Muchas viejas, y tambien
Entrellas, su madre, à quien
Por pobre no hazia mengua.

Sobrauale ya la vida
Y el triste no fallescia
Y la candela se via
Al postrer punto venida.

Quando la vieja hablaua
Llorando de hilo, en hilo
Morios hijo, que no hilo,
Y la candela se acaba.

En 1594 Arias Montano se excusaba con sorna ante el cartujo fray Esteban de Salazar de haber citado en su presencia medio verso de Folengo15, dos años antes de que Clemente VIII pusiera el Opus macaronicum en el Índice16. En la biblioteca del humanista Luis Barahona de Soto, fallecido en 1595, entre muchas otras obras de autores italianos, se hallaban dos ejemplares de la red. Toscolanense17.





Ilustración: Portada de la edición moderna de la versión española del Baldus T.




1 Cf. J. F. ALCINA, "Entre latín y romance: modelos en la creación poética castellana de los Siglos de Oro", en J. Mª. MAESTRE MAESTRE-J. PASCUAL BAREA (coordd.), Humanismo y Pervivencia del Mundo Clásico I. 1. Actas del I Simposio sobre humanismo y pervivencia del mundo clásico (Alcañiz, 8 al 11 de mayo de 1990), Cádiz 1993, p. 20.
2 Cf. Lucia Lazzerini (cf. "Merlin Cocai in Provenza (echi folenghiani in Antonio Arena)", Atti Convegno 1991, pp. 373-377) ha caracterizado la red. T como "la más agitada por inquietudes religiosas, por fermentos polémicos y tentaciones heterodoxas, luego enromadas o suprimidas" (p. 376), lo que explica su rápido éxito europeo en el círculo cosmopolita de los intelectuales de inspiración evangélica, a comenzar, probablemente, por el propio Erasmo, en cuyos colloquia descubre Lazzerini influencias de tal redacción.
3 Cf. F. MÁRQUEZ VILLANUEVA, o.c., p. 272.
4 Cf. ASC 110: "et malus adveniat lo cagasanguis eis" cit. por L. LAZZERINI, "Merlin Cocai...", p. 382 y ME 530: "S'esquartare decet quando la guerra venit"; 334: "De ma persona quam tribolare facit"; 1902: "au plam d'Alhano mille remille focos"; 1907: "All'estandart! Tandart! O montate cavallos!"; 2059: "fort, fort torchabat, blessando les inimicos" cit. por A. SOONS, "Esquisse d'une valorisation du latin macaronique: La Meygra Entrepriza d'Antoine Aréna", Humanistica Lovaniensia, vol. XXI, 1972, pp. 71-79.
5 Traducción anónima que apareció con el título de Histoire maccaronique de Merlin Coccaie, prototype de Rablais. Sobre la reconocida influencia de Folengo en Rabelais y su bibliografía cf. C. CORDIÉ, "Sulla fortuna di Teofilo Folengo in Francia e in particolare sull'"Histoire maccaronique de Merlin Coccaie, prototype de Rablais"",  Atti Convegno 1977, pp. 304-305, y más recientemente L. LAZZERINI, "Aux origines...", pp. 27-30, "Da quell'arzillo pulpito...", pp. 121-126, y M. JEANNERET, "Ma patrie est une citrouille...",y "Latin de cuisine..." passim. Marcel Tetel (cf. "Rabelais et Folengo. De patria Diabolorum", en J. CÉARD -J. C. MARGOLIN (edd.), Rabelais en son demi-millénaire. Actes du Colloque international de Tours (24-29 septembre 1986), Droz, Genève 1988 ("Travaux d'Humanisme et Renaissance, CCXXV = "Études Rabelaisiennes", XXI), pp. 208-311), que no parece conocer la red. P, piensa que el título De patria diabolorum es una invención de Rabelais para referirse a la obra de Folengo. Dichas citas rabelesianas parecen confirmar, al contrario, la suposición de E. Bonora de que Rabelais conoció dicha redacción (cf. Le Maccheronee..., p. 37).
6 Cf. A. BLECUA, "Libros de caballerías, latín macarrónico y novela picaresca: la adaptación castellana del Baldus (Sevilla, 1542)", Boletín de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, XXXIV, 1971-72, p. 149.
7 Cf. ib. p. 225. Bajo la edición de Folke Gernet apareció dicha traducción con el título de Baldo en la colección "Los libros de Rocinante" (nº 13) del Centro de Estudios Cervantinos (2002).
8 Cf. C. VAQUERO SERRANO, El maestro Alvar Gómez: biografía y prosa inédita, Toledo 1993, pp. 291-292.
9 Obra casi contemporánea de su macarronea.
10 Cf. F. RODRÍGUEZ MARÍN, "Una sátira sevillana del licenciado Francisco Pachecho", RABM, XVII, 1907, p. 447: "A lo que parece, desde aquí hasta el verso 468, alude Pacheco à una composición macarrónica, descriptiva de una tierra imaginaria, toda abundancia, y tan acomodada para vivir á la birlonga como los reinos de Jauja y Cucaña, sus colindantes. De tal poema era autor, á lo que se indica, un Guevara, que debe ser el mismo á quien recordaba por sus comedias Juan de la Cueva en el Exemplar poético, epístola III, versos 532-34". Los versos en cuestión son los siguientes: "Aquestos acidentes son celajes / que á la isla de Malfado nos atinan / do haze esta Morgana sus visajes. / con Xauxa y con Cucaña se confinan, / los Bacallaos y la Isla de Lagartos, / la tierra de labor do no cocinan; / el cabo de Tinel, do mueren hartos / de nuevas y de moxcatel cacao, / cabo espiral, do no hay blanca ni cuartos. / Esta derrota nunca llevó almao, / ni halló Magallanes este estrecho, / ni dijo della el pece Nicolao. / Perdiéramos del mundo tan buen trecho / y tan rico país, si con sus ruedas / Guevara no guiara allá derecho. / Hizo á las pobres musas ricas ledas / con aquel mapamundi de supinos, / más que mil Tolomeos y mil Bedas. / Por él corren hoy día los caminos / al nuevo reino, antípodas, Malucas, de especies y gerundios los latinos. / Amainen ya las musas mamelucas, / que de nuevo cosario es la vitoria; / comiencen á estudiarlo por San Lucas. / Y vivirá, Guevara, con gran gloria / más de mil obispillos tu renombre: / mientras haya rodeznos en anoria. / Pobre poeta, si deseas ser hombre, / sigue aquesta conquista dichosísima; / deja el río dorado, el falso nombre; / gozarás de una tierra felicísima / que en su espejo te muestra aqueste esquife, / do viven, sin morir, vida dulcísima."
11 Cf. ib., pp. 447-448.
12 Cf. F. MÁRQUEZ, o.c., p. 276.
13 Cf. FERNANDO DE HERRERA, Controversias sobre sus anotaciones á las obras de Garcilaso de Vega. Poesías inéditas, Sociedad de Bibliófilos Andaluces, Sevilla 1870, pp. 61-62. Los versos citados corresponden a Baldus T XIV 424-436, donde Cíngar enumera las enfermedades que habitan en la casa de Saturno. La expresión "familia de Saturno" que emplea Fernández de Velasco procede de Baldus T XIV 438: "Ista fameia senem Saturnum semper honorat". Hemos marcado dos correcciones al texto según el texto del ejemplar T3 que hemos venido manejando.
14 Cf. ed. Zaggia, p. 511.
15 "Y assí con ellas no se escandalizará tanto en mí, como muestra haberse escandalizado viéndome pronunciar medio verso de la macarrónica que compuso Gerónimo Tolengo [sic] Monge de San Benito, que puede ser yo haberlo pronunciado en presencia de V. P. y de Fr. Luis de León, y del doctor Juan del Caño que está con Dios... Y cierto que si yo entendiera entonces, no que V. P. sino cualquiera hombre plebeyo se había de escandalizar oyéndome tal verso, yo no tocara en macarrones para siempre" (cf. T. GONZÁLEZ CARVAJAL, "Elogio histórico del doctor Benito Arias Montano", Memorias de la Real Academia de la Historia, VII, Madrid 1832, p. 189 cit. por F. MÁRQUEZ, o.c., p. 276.
16 Cf. Sobre su inclusión en el índice de 1596 nisi repurgatum fuerit, y en los sucesivos hasta 1900 cf. A. MOMIGLIANO, "La critica...", p. 186 n. 2.

17 Cf. F. RODRÍGUEZ MARÍN, Luis Barahona de Soto, Madrid 1903, p. 564 cit. por F. MÁRQUEZ, o.c., p. 276 n. 24. Cf. también CARLO CORDIÉ "I fratelli Folengo e la Spagna", Letterature moderne, I, 1950, p. 67: "Ho potuto almeno specificare che lo studioso spagnolo [ i. e. Rodríguez Marín] aveva indicato per una cattiva lettura, in quanto all'editore del libro maccheronico, "Borgõzole" in luogo di "Gorgõzole" (si tratta di una rarissima ristampa della redazione cosiddetta Toscolana, apprestata da Niccolò Gorgonzola -tutt'altro che nome grottesco fittizio come diceva il Luzio!- nel 1522): egli aveva però aggiunto che un altro esemplare delle Maccheronee doveva avere appartenuto al famoso letterato, e suppose -citando evidentemente a caso- che si trattasse di un'edizione De Gobbis 1581 ovvero di una De Imbertis 1585". Las tres ediciones citadas por Cordié son respectivamente, T2, T6 y T7 en la clasificación de Zaggia, p. 562.