CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298
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domingo, 19 de noviembre de 2017

GIORNATE DI STUDIO SU TEOFILO FOLENGO a cinquecento anni dalle prime Macaronee (Scuola Normale Superiore di Pisa, 23-24 novembre 2017)




Los próximos 23 y 24 de noviembre se celebrarán en la Scuola Normale Superiore de Pisa las Giornate di studio su Teofilo Folengo a cinquecento  anni dalle prime Macaronee, organizadas por el prof. Luca D'Onghia. Participaré como miembro de un grupo de investigación de la Universidad de Cádiz dirigido por el catedrático D. José María Maestre con una conferencia en italiano titulada L'influenza folenghiana nella poesia maccheronica spagnola, y posteriormente en una tabla redonda en la que presentaré, junto a Otello Fabris, presidente de la Associazione Internazionale di Studi Folenghiani "Merlin Cocai", de la que me honro formar parte, una asociación de investigación internacional sobre la macarronea europea y extraeuropea en colaboración con la Universidad de Cádiz. 
Me siento también emocionado por la posibilidad de conocer en persona a otros insignes folenguistas conferenciantes, cuya obra leí con avidez a mediados de los años 90 para intentar entender mejor el abigarrado mundo que se encontraba tras Folengo y sus macarroneas; especialistas, pues, como Mario Chiesa, estudioso y editor de Folengo, Massimo Zaggia, excepcional editor de las Macaronee minori que tanto influyeron en mi manera de editar los poemas macarrónicos españoles, Lucia Lazzerini e Ivano Paccagnella, estudiosos, respectivamente, de los sermones híbridos tardomedievales y de los poetas macarrónicos prefolenguianos, así como de su influencia en Merlín Cocayo, y al pisano Luca Curti, genial discernidor de que la verdadera diferencia entre Folengo y sus predecesores se encuentra en el deliberado juego de personas literarias macarrónicas creado por el autor mantuano.

sábado, 13 de julio de 2013

PRIMERA ETAPA DE LA BIOGRAFÍA LITERARIA DE TEÓFILO FOLENGO



Una de las aportaciones fundamentales de Giuseppe Billanovich a la biografía de Folengo ha sido el establecimiento de la verdadera fecha de nacimiento del escritor, que la crítica, a partir de Alessandro Luzio, situaba en 14961. Éste nació el 8 de noviembre de 1491 en Mantua, hijo del notario Federico Folengo y de Paola Ghisi, de familia oriunda de Parma y muy religiosa2. Fue bautizado con el nombre de Girolamo, que cambió por el de Teófilo al entrar en la religión de San Benito; seguía así el ejemplo de seis de sus ocho hermanos, de los que cinco ingresaron también en la orden benedictina (Nicodemo, Giambattista, Ludovico, Placido y Corona), y uno, Silvestro, se hizo agustiniano3. Girolamo ingresó, pues, a finales de la primavera de 1508 como novicio en el monasterio bresciano de Santa Eufemia, donde profesó, exactamente un año después, el 24 de junio de 15094. Tras su profesión se aplicó al estudio de la filosofía, y fue testigo de las atrocidades cometidas por los invasores franceses en la región y su propio monasterio5. En 1512 fue trasladado, para completar su instrucción, y de acuerdo con los transferimientos regulares de primavera, al monasterio de San Benedetto Po en Mantua, a medio camino de Bolonia, cuya Universidad pudo haber frecuentado, aunque sin llegar a matricularse6; en dicho monasterio se encontró con sus hermanos Ludovico y Giambattista, y cimentó una sólida formación cultural latina y griega, covirtiéndose en un maestro de la retórica humanística, al tiempo que seguía en contacto con la realidad administrativa del convento y su entorno rústico. En octubre de 1513 parece haber pasado al monasterio de Santa Giustina en Padua, donde perfeccionó sus estudios, y debió de profundizar su conocimiento de la poesía macarrónica paduana, la de Corrado, Tifi Odasi, y del Nobile Vigontie opus7. Entre 1517 y 1522 está atestiguada su presencia en diversos monasterios, siempre en funciones de subcellerarius8, lo que le permitió entrar en contacto con el mundo campesino, y su lenguaje, tan importante en su obra macarrónica. En enero de 1517 aparece la primera redacción de sus macarroneas, conocida como Paganini, por el nombre de su famoso editor en la época, el bresciano Paganino Paganini, quien mantenía relaciones comerciales con Santa Eufemia desde 15149. El éxito del librito fue inmediato y vasto. El 5 de enero de 1521 aparece la segunda redacción de las macarroneas, llamada Toscolanense por su lugar de impresión, todavía a cargo de Paganino, y que era mucho más ambiciosa que la primera. La red. T cierra, como afirma Massimo Zaggia10, la primera fase de la biografía literaria de Folengo, que se expresa sólo en lenguaje macarrónico.




1 Cf. G. BILLANOVICH, Tra don Teofilo..., p. 11. Así lo recuerda el propio Billanovich ("le plus éminent commentateur de Pétrarque", a decir de Curtius, La littérature..., p. 353) en 1979 (cf. "Spiritualità e cultura nei monasteri bresciani e Teofilo Folengo monaco a Brescia, Atti Convegno 1980, pp. 37-38), y 1991 ("Giovanni Battista Folengo riformatore della Congregazione Benedettina di Valladolid", Atti Convegno 1991, p. 303).
2G. BILLANOVICH, Tra don Teofilo..., p. 10.
3 Sobre estos datos familiares cf. G. BILLANOVICH, o.c., p. 15 y RODOLFO SIGNORINI, "Un nuovo contributo alla biografia di Teofilo Folengo", Atti Convegno 1977, pp. 371-400.
4G. BILLANOVICH, o.c., pp. 15-21.
5Ibidem, pp. 29-39.
6 Billanovich recalca este hecho (cf. "Spiritualità...", p. 38) para llamar la atención sobre la falsedad de la noticias de la red. V, que llevan al joven Folengo a la universidad de Bolonia, y lo hacen alumno de Pomponazzi (cf. Baldus V XXII 129-132: “Dum Pomponazzus legit ergo Perettus, et omnes / voltat Aristotelis magnos sotosora librazzos,/ carmina Merlinus secum macaronica pensat/ et giurat nihil hac festivius arte trovari”. No obstante, Luca Curti (cf. "Per la biografia di Teofilo Folengo: La morte di 'Baldo' (Francesco Donesmondi)", Atti Convegno 1991, pp. 491-506) se hace eco más recientemente de una vieja hipótesis de Adolfo Gaspary, que sostiene que, en torno a 1515, Folengo frecuentó el Estudio de Bolonia. Curti señala la existencia de un vacío en la biografía folenguiana entre el 18 de enero de 1515 y el 25 de mayo de 1517, y demuestra documentalmente la existencia del Francesco Donesmondi presunto compañero de estudios de Folengo en Bolonia -donde fue asesinado siendo estudiante-, del que se dice en la red. V que inspiró la figura de Baldo (Curti reproduce [cf. o.c., p. 491-492 y "Vigaso Cocaio"..., pp. 121-124] el texto del Argomento sopra il 'Baldo' que precedía al Baldus V y donde se afima esto: "La cagione, che indusse il nostro poeta a poetar in questa sì degna opera, fu la prodezza, il valore, la generosità d'un scolaro mantoano della famiglia Donesmonda, chiamato Francesco, come il gran cavallier Francesco Gonzaga, ultimo marchese di Mantoa ordinò fosse nominato del nome suo, tenendolo proprio desso al fonte del battesimo. Essendo egli pur in studio di Bologna, era un stupore della sua valorosità, gagliardezza, liberalità, bellezza, leggiadria, animosità, con un ingegno prontissimo ad ogni quantunque difficultosa impresa. Pertanto tirandosi come fina calamita tutti e' buon compagni dietro, diede con molti fatti materia e suggetto al nostro Merlino di fingere questo volume, sì come una scorza, sotto la quale sta occulta la verità di molte e molte cose. E così per la sua baldanza chiamollo Baldo, e li compagni secondo il vario costume loro nominolli chi Cingaro, chi Falchetto, et il resto"). Asimismo, Nora Calzolaio recuerda bien que el tal Donimundus aparece por primera vez mencionado en el Dialogus Philomusi presente en el llamado fascículo 2MD de la red. T, lo que le lleva a aseverar, como Curti, la estancia de Folengo en Bolonia; según Calzolaio, Folengo pudo componer su Baldus tras haber pasado algunos meses en Bolonia desde el fin de su presencia en San Benedetto Po el 18 de enero de 1515 (Donesmondi murió el 29 de marzo de ese año) (cf. NORA CALZOLAIO, “Il Dialogus Philomusi: edizione, attribuzione, commento”, Quaderni Folenghiani 3, 2000-2001, pp. 93-96). Por otra parte, Lucia Lazzerini recordaba la importancia que Menegazzo atribuía a Bolonia en la formación del joven Folengo frente a una sobrevalorada experiencia mantuana: Bolonia, normal y natural sede universitaria de los mantuanos, quedó para Folengo, que entre 1512 y 1515 se hallaba en el convento de S. Benedetto Po situado en el camino que llevaba de Mantua a Bolonia, como la ciudad universitaria ideal (cf. L. LAZZERINI, "Per latinos...", p. 334 n.2).
7G. BILLANOVICH, Tra don Teofilo..., pp. 52-61.
8 Señala Billanovich que Teófilo careció de las expertas virtudes de administrador de sus hermanos Ludovico y Giambattista, así como de su propensión a los estudios teológicos o jurídicos, y al cultivo de una devoción ardiente y virtuosa (Ib., p. 80). No obstante, de aquel quotidiano litigioso contatto coi villani de las posesiones monásticas obtuvo Teófilo un tesoro inesperado: “Dalla cellereria Folengo non ricavò solo il contatto con i rustici , ma pure dovette vivere per anni in quell'impasto a dosi variabili: di latino di volgare di gergo che ora impressiona tanto chi consulta i registri con gli atti e con i conti del monastero. Un linguagio misto, un creolo da dotti, che tutti ripetevano e scrivevano, che era una lingua comune eccitò l'ingegno dei monaci e gli mostrò la sua via. Il retore e artista lo perfezionò […] Vivendo tra la terra arata e gli uomini di educazione primitiva il Folengo ha roto tradizioni e schemi usati da secoli (Ib., pp. 83-84)”. Por otra parte, se ha señalado más recientemente la inexistencia de documentos que demuestren que Folengo realizara tales funciones, al menos en el monasterio de Santa Eufemia en Brescia (cf. ROBERTO NAVARRINI - MAURIZIO PEGRARI, "Folengo Monaco a Brescia: L'ambiente monastico el il "realismo" folenghiano", Atti Convegno 1991, pp. 242-244).
9Ib., p. 85.

10 Cf. M. ZAGGIA, "Breve percorso attraverso le quattro redazioni delle macaronee folenghiane", Atti Convegno 1991, p. 92.

sábado, 14 de julio de 2012

DIFICULTADES EN EL ESTUDIO DEL ELEMENTO DIALECTAL DEL MACARRONEO



El elemento vulgar ha sido menos caracterizado que el latino, dada su variedad y dificultad intrínseca: Tras pasar revista al desolador panorama editorial folenguiano, Giorgio Bernardi Perini reconocía en 1977 que si el balance era decididamente negativo, “es también verdad que hacerse editor de Folengo es arriesgado más allá de todo lo expresable; hacerse, pues, editor de todo Folengo es inimaginable. Haya por eso uno o más italianistas que se ocupen de las obras italianas, uno o más latinistas de las obras latinas, uno o más folenguistas de las obras macarrónicas: donde “folenguista” hace referencia a un tipo de filólogo muy especial, que debe reunir competencias diferentes y a veces antitéticas: de filólogo clásico, humanista y moderno, y que pueda cimentar este coacervo de requisitos con una segura dosis de dialectología septentrional, especialmente mantuana. Si a tal identikit corresponde hoy una figura realmente existente, francamente no sabré decirlo”1. Poco después, el estudioso húngaro Miklós Fogarasi señalaba el insuficiente e impreciso estudio del componente vulgar literario toscano y vulgar dialectal en las dos obras capitales sobre la lengua macarrónica de finales de los años cincuenta: Il latino maccheronico de Ugo Enrico Paoli, y Le Maccheronee di Teofilo Folengo de Ettore Bonora. Situación esta que no fue subsanada después, pese a la meritoria labor de Bruno Migliorini, el único que quizás se ha ocupado principalmente de los elementos lexicales vulgares del macarroneo folenguiano2. Fogarasi da una explicación parcial al fenómeno en la carencia de diccionarios y glosarios adecuados de los dialectos septentrionales de la primera mitad del siglo XVI, remontando la mayoría de los existentes al siglo XIX3. Es, pues, evidente que un estudio sistemático del macarroneo necesita de un glosario razonado, sobre todo de los términos dialectales, como señala Massimo Zaggia4. Esta labor fue iniciada a finales de los años setenta por Silvia Isella Brusamolino en un proyecto de Glossario dialettale folenghiano extendido a todo el Baldus en su cuarta redacción5.

El empleo de determinado dialecto depende fundamental aunque no únicamente de la localización geógrafica del autor en el complejo mapa lingüístico de la península hermana. En Padua, como es sabido, surge la poesía macarrónica canónica de manos de Tifi Odasi, paduano de origen bergamasco, cuya Macaronea conoció amplia fortuna editorial entre 1490 y 1520 aproximadamente6. En ambiente paduano se desarrollan también la Tosontea de un tal Corrado (un breve texto macarrónico aparentemente independiente de la obrita odasiana, y quizás incluso anterior, conocido en un solo manuscrito)7, y el más tardío y anónimo Nobile Vigonce opus.8 Sin salir del ámbito véneto se encuentra la Virgiliana, compuesta en 1492 y publicada no mucho después, debida a un Fosa cremonés, probablemente el fraile servita Evangelista Fossa9. De reciente descubrimiento en un manuscrito londinense es una Macharonea medicinalis de ambientación veneciana, que constituye el más extenso de los textos prefolenguianos (1029 vv., dividida en dos partes, una datada en 1498, y la otra el 20 de diciembre de 1509) y es atribuible al médico parmesano Gian Giacomo Bartolotti10. Fuera del Véneto destaca un texto de Bassano Mantovano (mantuano –mantovano- probablemente sólo de origen o de sobrenombre, dado que su obra no se refiere a Mantua, si no, al menos en su parte macarrónica, al Piamonte), la Macharonea contra Savoynos, datable en 149111. A Bassano respondió Giovan Giorgio Alione, natural de Asti, localidad del Piamonte, en Macarronea contra macarroneam Bassani.12






1 Cf. G. BERNARDI PERINI, “Folengo edito e inedito. Situazione e prospettive”, Atti Convegno 1977, p. 82
2 Cf. M. FOGARASI, o.c., pp. 396-397. y  B. MIGLIORINI, “Sul linguaggio maccheronico del Folengo” Lingua d’oggi e di ieri, Sciascia, Caltanissetta-Roma 1973, artículo este aparecido ya en 1968 con el título de “Aspetti rusticani del linguaggio maccheronico del Folengo” en AA.VV. , Atti del Convegno sul tema: La poesia rusticana nel Rinascimento (Roma, 10-13 ottobre 1968), Roma 1969 (Accademia Nazionale dei Lincei, Problemi attuali di scienza e di cultura, 129).
3 Cf. M. FOGARASI, o.c., p. 397
4 Cf. T. FOLENGO, Macaronee minori..., p. 689 (A partir de ahora ed. Zaggia). El editor expone someramente los rasgos más característicos de los dialectos septentrionales en oposición a los del toscano, particularmente en relación con los fenómenos que aparecen con más frecuencia en el macarroneo folenguiano (pp. 694-696)
5 Cf. S. ISELLA BRUSAMOLINO, “Saggio di un Glossario folenghiano”, Atti Convegno 1980, p. 131
6 cf. ed. Zaggia, p. 6 n. 3; I. PACCAGNELLA, Le macaronee..., pp. 35-61. Fija su fecha de composición entre 1484 y 1490 (p. 47)
7 Paccagnella (p. 40) fija su fecha de composición entre 1484 y 1489. Se trata, igual que el Nobile Vigonze opus de una sátira dirigida contra un personaje universitario real caracterizado por su arribismo.
8 Fue impresa en 1502, y Paccagnella sitúa su fecha de composición entre 1490 y 1494 (p. 47), y tiende a atribuirlo al mismo autor de la Tosontea basándose en razones cronológicas, estructurales y prosódicas (pp. 55-60). G. PADOAN, “Alcune considerazioni sulla “scuola” maccheronica padovana”, Atti Convegno 1977, p. 296 consideraba en el Nobile Vigonze opus la existencia de elementos caricaturescos corales ausentes de la Tosontea, así como diferencias de cultura, estructura y predilecciones estilísticas que desautorizaban la tesis de la autoría única.
9 Frente a la identificación de Fossa con el también poeta cremonés Matteo Fossa adelantada por G. ZANNONI, I precursori di Merlin Cocai. Studi e ricerche, Città di Castello 1888 pp. 56-62, cf.: L. LAZZERINI, “Per latinos grossos...”, p. 254 n. 2; G. PADOAN, o.c., pp. 298-299; M. L. LIPPI, “Evangelista Fossa. Note biografiche e problemi attributivi”, Lettere italiane, XXXIV, 1982, pp. 55-73.
10 Cf.: W. SCHUPBACH, “Doctor Parma’s medicinal macaronic: poem by Bartolotti, pictures by Giorgone and Titian”, Journal of the Warburg and Courtauld Institutes, XLI, 1978, pp. 147-191, 350
11 La obra se conserva en dos manuscritos. Sobre ella cf. L. CURTI, “Il testo completo “Contra Savoynos” di Bassano Mantovano e due macaronee prefolenghiane inedite in un nuovo manuscrito”, Rivista di letteratura italiana, I, 1983, pp. 139-153
12 Fue escrita no mucho después de 1499 y publicada en 1521.Cf.: la repetidamente citada edición, con introducción, notas y glosario de Mario Chiesa.

sábado, 19 de mayo de 2012

IVANO PACCAGNELLA Y LA TRADICIÓN MACARRÓNICA DE PADUA



Paccagnella publica, a su vez, en 1979 Le Macaronee padovane. Tradizione e lingua, edición de los macarrónicos paduanos en cuya introducción desarrolla con mayor amplitud su concepción de la interferencia macarrónica1. Abundando en las ideas expuestas en anteriores trabajos2 y asumiendo las contribuciones de Segre3, señala al macarrónico como “una parole que pertenece a diferentes langues4. En cuanto al grado de interferencia, afirma que es determinado por la semejanza tipológica de los sistemas lingüísticos, por lo que el papel de lengua primaria5 que utiliza rasgos morfológicos, lexicales o sintácticos de una lengua secundaria puede ser representado alternativamente por el dialecto o el latín en subordinación a una funcionalización cultural y paródica predeterminada (incluso si en la conformación lexical prevalece el dialecto)6.

En un sentido puramente lingüístico –afirma Paccagnella- el macarrónico es parodia del latín clásico. La parodia macarrónica es un procedimiento formal de intervención sobre una lengua de base hacia neoformaciones artificiales cuya autonomía expresiva supone un abajamiento irónico del modelo latino, antes que nada sobre el plano lingüístico-estilístico. Sólo en un segundo momento la discordancia entre forma sublime y contenido trivial cómico se precisa en la connotación sarcástica, vulgar y obscena de las características de contenido7.

Sobre el plano morfo-sintáctico las categorías más caracterizantes del sistema latino poseen un grado de normatividad mayor, por lo que la frase macarrónica tiene un aspecto morfológico latino mientras la estructura sintáctica real se materializa en la conservación del orden vulgar de la secuencia lexemática, con un efecto de heterogeneidad respecto al sistema gramatical primario. Es lo que Paoli definía como latinización superficial8 que actuaba sobre una palabra vulgar o dando desinencia italiana a una forma latina, con la individuación precisa de las dos direcciones en que puede resultar el contacto de los sistemas lingüísticos9.

La realización más elemental de la interferencia gramatical es la inserción inmediata de morfemas latinos en contextos lexicales vulgares. En formas del tipo castronus, futire, rendit, tetaze dice Paccagnella que la interferencia es de tipo paradigmático (la posibilidad más o menos limitada de elección en el campo lexical vulgar), el elemento macarrónicamente marcado es el lexema y no el morfema funcional10. Un grado de elaboración mayor presenta el comparativo de un lexema vulgar complementado por un morfema particularmente distintivo del latín (-ior), y por eso mismo de imposible integración en el sistema dialectal11. Los autores macarrónicos omiten a menudo la terminación causal en el caso objeto (M 412: “omnia cunfundit: vinum, panem, menestra, salatam”) y en el nominativo pro accusativo (M 405: “tanquam molinus dentes spesegare videbis”)12. En otros casos es necesario hablar de latinus sine flexione,13 como en las preposiciones, categoría en la que resalta mayormente la diferencia entre la función sintagmática real y la primitiva ya completamente caduca. De aquí el empleo repetido de las preposiciones latinas en unión con vocablos vulgares y la consecuente frecuencia de calcos de expresiones dialectales. Baste el ejemplo de los nexos con cena (M 152: “temporibus certis facit de cena fasollos”; M 382: “semper da cena, semper disnare domandat”; M 469: “cognoscit subito quid facit a cena cusinus”), o mejor aún la expresión de las proposiciones causales y finales con propter + infinitivo (V 12: “propter basare, propter futire ve portat”), en alternancia con la correspondiente constucción dialectal siempre en cláusula (M 366: “pendet a sinistris per non morire de fame”)14.

El fenómeno inverso al de la adopción de las normas morfológicas latinas estaría representado por la aplicación de las reglas gramaticales del dialecto a los morfemas del latín, originada principalmente por la identidad de funciones; anormal respecto a todos los sistemas lingüísticos en contacto es, por ejemplo, la conservación del artículo. La mayoría de las veces, de la identificación de categoría gramatical vulgar (en general el complemento directo) y morfema latino se llega a la sustitución del monema latino por el sintagma vulgar. La integración de un elemento tan extraño resulta evidentemente dificultosa, y el macarrónico en su desarrollo tiende a suprimirlo15.

Pero señala Paccagnella que el sector en el que el macarrónico desata todas las potencialidades implícitas en el método de la interferencia plurilingüe es el léxico, donde llega a su plena maduración expresiva englobando todos los procedimientos gramaticales hasta ahora analizados: los casos más frecuentes de macarronismo lexical son, de hecho, las adopciones morfológicamente adaptadas de cada palabra por parte del latín, y la extensión funcional de los lexemas dialectales sobre el modelo de los latinos16. La comicidad, una vez más, radica en el contraste entre lo noble y lo plebeyo, es decir, en el plano lingüístico, en la copresencia al interior de la misma palabra de sufijo latino y lexema dialectal y/o lexema clásico y sufijo vulgar o macarronizado. En esta perspectiva se pueden definir como rasgos pertinentes del macarrónico propiamente aquellas palabras en las que tal contraste es más inmediato y evidente, donde el elemento marcado es el morfema latino. Es la sufijación latina, para descender al detalle, la que ofrece la connotación docta: el contexto evidencia esta característica de contraste entre tono elevado del discurso y reducción estilística a nivel de cada palabra. Sobre este juego de homogeneización y disgregación llevado continuamente al punto de ruptura (el sufijo latino clásico se opone al lexema vulgar pero al mismo tiempo lo ennoblece dándole una pátina aúlica) se rige la comicidad macarrónica. Son muchos los ejemplos de sufijos que cumplen este propósito (-abilis, -alia, -alis, -eus, -tor). Entre las más estrechamente pertinentes al macarrónico (en el sentido de la parodia lingüística) está la serie AMEN / UMEN de evidente origen clásica. Señala Paccagnella que una palabra como curame (M 336) no se aparta mucho del correspondiente dialectal, y su adscripción a la categoría de neutros latinos no debe haber sido problemática. Por el contrario, formas como culamina17(M 632) y pastumine (M 490)18, ciertamente por la carencia de un paralelo vulgar, se presentan entre las más connotativas del macarrónico19.

Por otra parte, la modificación nominal representa, antes de cualquier conflicto morfolexemático, el triunfo del elemento vulgar; el sufijo no tiene valor intrínseco y prueba de ello los casos de doble modificación, sufijal y adjetival, conjunta (M 414: “et dolet et queritur parvam habere bucchetam”). La selección es, por contra, de tipo estilístico, basada sobre los valores fonoexpresivos de los sufijos; lo que cuenta es la hiperbolización (o, mejor dicho, la hipobolización enfática), y no por casualidad los aumentativos hacen referencia en su mayoría a los campos sexo-escatológico y gastronómico20.

Para Paccagnella, la valoración del contexto permite apreciar la capacidad expresiva de cada procedimiento, de cada neologismo. Un término como fututor, neoformación humanística, más cercana al latín que otros vocablos de la misma clase, tipo frapator o magnator, no está caracterizado por contrastes bilingües particularmente estridentes; su carácter cómico deriva ciertamente de su integración y del reforzamiento paródico contextual (M 166-167: “hic est iostrator, frapator magnusque fututor / et putannarum gubernator maximus [...]”)21

Para Paccagnella, “creaciones de tal tipo son los aspectos más vivos de este lenguaje artificial, instrumento original y preñado de producciones más maduras. En este sentido la línea de tendencia está ya fijada con precisión y validez para todo el género en su desarrollo: una parodia de la lengua con medios lingüísticos. Su aplicación y su inventiva extemporánea en los poetas paduanos son aún limitadas. No se trata más que de un primer paso, en un ámbito estilístico y semántico limitado y sin una más decidida separación de las creaciones humanísticas, en la línea de las creaciones folenguianas: Folengo, incluso en un análisis que se limite a considerar los predecesores del género en toda su autonomía sincrónica, queda siempre, necesariamente, como el término de comparación más o menos implícito. Estas características embrionalmente delineadas en los paduanos (y en Bassano, Fossa, Alione) se convierten en sistema lingüístico métricamente disciplinado y regular sólo con Teófilo Folengo”22.







1 Cf. I. PACCAGNELLA, Le macaronee padovane. Tradizione e lingua, Antenore, Padova 1979 (“Medioevo e Umanesimo”, 36) esp. Parte prima cap. IV “L’interferenza macaronica”, pp. 84-106. Trabajos posteriores a esta fecha son “Origini padovane del macaronico: Corado e Tifi”, G. ARNARDI-M. PASTORE STOCCHI, Storia della cultura veneta, 6 voll. En 10 tomos, Pozza, Vicenza 1976-1986, vol. III / 1, Dal primo Quattrocento al Concilio di Trento. I, 1980, pp. 413-429; “Plurilinguismo letterario: lingue, dialetti, linguaggi”, A. ASOR ROSA (ed.), Letteratura italiana, Einaudi, Torino 1982 ss., vol. II, Produzione e consumo, 1983, pp. 103-167; “Cucina e ideologia alimentare nella Venezia del Rinascimento. Appunti da fonti letterarie”, A. PERTUSI – G. ORTALLI –I. PACCAGNELLA, Civiltà della tavola dal Medio Evo al Rinascimento, Pozza, Vicenza 19831, 19842, pp. 37-67, esp. 53-60; “Plurilinguismo, codificazione e riflessione lingüística nel primo Cinquecento”, Il fasto delle lingue. Plurilinguismo letterario nel Cinquecento, Bulzoni, Roma 1984, pp. 29-151 esp. 69-93; “Letteratura nel Veneto fra Quattro e Cinquecento: monolinguismo, dialetto, sperimentalismo”, M. MURARO (ed.), La letteratura, la rappresentazione, la musica al tempo e nei luoghi di Giorgione, Jouvence, Roma 1987, pp. 77-79. Las dos últimas referencias contienen un resumen de sus planteamientos lingüísticos.
2 Cf. I. PACCAGNELLA, “Mescidanza e macaronismo: dall’ibridismo delle prediche”, GSLI, 1973, vol. 150, pp. 377-379 y “Le macaronee a Padova prima di Folengo: problemi editoriali e di lingua”, Atti Convegno 1977, pp. 282-287.
3 Cf. I. PACCAGNELLA, Le macaronee..., pp. 62, 68 n. 13, 83, 85 n. 3.
4 Cf. ib., p. 85
5 Cf. U. WEINREICH, o.c., p. 14: “The problem of phonic interference concerns the manner in which a speaker perceives and reproduces the sounds of one language, which might be designated secondary, in terms of another, to be called primary. Interference arises when a bilingual identifies a phoneme of the secondary system with one in the primary system and, in reproducing it, subjects it to the phonetic rules of the primary language”.
6 Cf. I. PACCAGNELLA, o.c., p. 85
7 Cf. ib., p. 86
8 Cf. A. PISCINI, o.c., pp. 371-372: “[...] Paoli aveva definito il macaronismo, in modo assai drastico, “un errore volontario” risultante dalla consapevole giustapposizione e dalla mancata fusione, dall’ibridismo cioè, delle sue componente linguistiche. Paccagnella, avvertendo la “difficoltà di stabilire con precisione cosa vada considerato errore in testi che hanno como criterio costitutivo l’interferenza linguistica e la parodia” (p. 171), evita di fissare una rigida norma grammaticale-sintattica (sia essa mutuata dal latino classico e umanistico, sia ricalcata sui procedimenti folenghiani) alla quale rapportare le deviazioni testuali. La deformazione verbale nei prefolenghiani è sempre consapevole ed intenzionale, così come di fatto evanescenti sono ormai, nella coscienza lingüística tardo-quattrocentesca, le categorie morfologiche latine”. El error del que habla Paoli sólo tiene sentido como resultado de la previa constatación de una interferencia lingüística, es decir, de la desviación de las normas de las lenguas en contacto. En este sentido resulta irrelevante hablar de “error”, “desviación” o “fenómenos de interferencia”, si se está de acuerdo en la existencia de unas normas lingüísticas (se las entienda o no en el sentido de Coseriu, es decir, como una abstración interpuesta entre la del sistema y la aplicación práctica e individual del habla) que son objeto de interferencia. Paoli describe los mecanismos de esta interferencia en el macarroneo, no nos dice cómo debe escribirse en él. Estos mecanismos no son ciertamente infinitos (Paccagnella no analiza ninguno nuevo), como no son infinitas las posibilidades que nos ofrecen los sistemas lingüísticos, y menos la restricción a éstas que supone la norma. La afirmación de Paccagnella y el intento conciliador de Piscini que acepta el carácter voluntario del macarroneo, pero niega su carácter de “error”, suponiendo gratuitamente la insuficiencia latina de los humanistas macarrónicos, van, pues, contra la propia definición de interferencia.
9 Cf. I. PACCAGNELLA, o.c., p. 86
10 Cf. ib., pp. 86-87
11 Cf. I. PACCAGNELLA, o.c., p. 89 e ID. Plurilinguismo..., p. 86
12 Cf. I. PACCAGNELLA, o.c., pp. 91-92. M es la abreviatura que emplea Paccagnella para designar la Macaronea de Tifi Odasi.
13 Paccagnella toma este término de PAOLI, o.c., p. 241: “uso come di parola indeclinabile di una parola con declinazione regolare in latino”.
14 Cf. I. PACCAGNELLA, o.c., pp. 92-96 e ID. Plurilinguismo..., pp. 87-88. V es la abreviatura que identifica al Nobile Vigonce opus.
15 Cf. I. PACCAGNELLA, o.c., pp. 96-98 e ID. Plurilinguismo..., p. 88. Señala Paccagnella cómo en la Tosontea se registra la fase más simple, la inserción vulgar (T 38: “et non permittit crescere fadiga lo cazo”), mientras que en Tifi y en Nobile Vigonze opus el uso se afina en la aplicación a sintagmas que ya tienen una definición morfemática causal: es necesario señalar que se trata de un cliché recurrente siempre en cláusula métrica, donde el artículo completa el dáctilo en quinta sede y es seguido de un bisílabo (M 375: “et quid non faceret propter saciare la gulam”).
16 Dice PACCAGNELLA, o.c., p. 101 n. 27 que esto es cuanto Paoli llama macarronismo semántico o de locución.
17 Cf. B. MIGLIORINI, o.c., p. 89 cit. por I. PACCAGNELLA, Plurilinguismo..., p. 89: “[...] appartiene al gusto popolare anche la frequenza, sconcertante per il costume civile moderno, delle espressioni scatologiche: se si facesse una lista di frequenza dei vocaboli del Folengo, la parola di Cambronne e tutte le parole di quel campo semantico, fra cui il tipicamente folenghiano culamen, avrebbero una cifra altissima”.
18 Cf. PAOLI, o.c., p. 139 considera pastumine en Tifi más bien como latinización de ‘pastume’.
19 Cf. I. PACCAGNELLA, o.c., pp. 101-102 e ID. Plurilinguismo..., pp. 88-89
20 Cf. I. PACCAGNELLA, o.c., pp. 102-103 e ID. Plurilinguismo..., p. 90
21 Cf. I. PACCAGNELLA, o.c., pp. 103-104
22 Cf. I. PACCAGNELLA, Plurilinguismo..., p. 91

sábado, 24 de marzo de 2012

EL LATÍN MACARRÓNICO DE U. E. PAOLI (IX Y FIN): DIFERENCIAS ENTRE EL MACARRONEO FOLENGUIANO Y EL DE SUS PREDECESORES




Tras analizar el léxico macarrónico, Paoli cree poder establecer las características generales del macarroneo folenguiano en relación con el lenguaje de sus predecesores1:


La nota dominante del folenguiano es dada por la coexistencia de dos principios que, considerados en sí, son excluyentes: dar dignidad de lenguaje orgánico al macarroneo, manteniendo siempre exteriormente, más o menos, la pátina latina, y, por el contrario, evitar, en la medida de lo posible, los elementos que representan la latinidad regular. Sólo con una hábil atemperación de los dos criterios Folengo ha podido transformar en fusión lo que en los prefolenguianos era solamente yuxtaposición.
Contribuyen a dar constante colorido clásico al macarroneo folenguiano: 1) la observancia de la regularidad prosódica (v. Appendice II, p. 174ss); 2) el frecuente uso de neologismos latinos (v. p. 139) o macarrónicos (v. p. 143); 3) el cuidado en evitar los versos bilingües (v. p. 35), y en general las palabras que son de vulgar inalterado, sea siquiera recurriendo a artificios demasiado simples, como el usar faloium por “falò” y ancoram por “ancora” (v. p. 161ss); 4) el uso limitado del artículo (v. p. 158).
El poeta evita, por otra parte, el predominio del léxico latino sobre el macarrónico, excluyendo, al menos que el tono lo exija, versos o sucesiones de palabras de latín regular. De hecho, mientras que en los prefolenguianos predominan numéricamente las palabras de latín regular ( a las que da generalmente carácter macarrónico la prosodia errónea), en Folengo prevalecen las palabras léxicamente macarrónicas, no pudiendo ser elemento de macarronismo el error prosódico, que Folengo, como he dicho ya, y como he ampliamente documentado en el Appendice II, no admite.
Cuán consciente es la aplicación de los dos criterios excluyentes, es algo que se deduce del cotejo de las cuatro redacciones del Baldus (v. Appendice III, p. 220ss), donde son corregidos errores de prosodia pasados por alto en las redacciones precedentes, y se procede a su vez, con un afán constante, a la sustitución de palabras de latín regular por palabras léxicamente macarrónicas.
El lenguaje macarrónico de Folengo, como técnica, invierte así los criterios del prefolenguiano. Con los criterios adoptados Folengo ha hecho del macarroneo un lenguaje admirablemente orgánico, que se presta, con el hábil juego de elementos de naturaleza diversa, que coexisten sin elidirse, a elevar y a bajar el tono de la narración poética según lo requiera el argumento y el lenguaje lo consienta, y a dar a este lenguaje extravagante y compuesto la impronta de la excepcional personalidad del poeta.


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1 Cf. U. E. PAOLI, o.c., pp. 167-168.