CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298
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domingo, 1 de febrero de 2026

VIGÉSIMO ANIVERSARIO DE LA PUBLICACIÓN DE "ORIGEN Y ENGRANDECIMIENTO DE LA CIUDAD DE VERONA" DE TORELLO SARAINA (2006-2026)

 



 


Se cumplen veinte años de la publicación de mi edición crítica y traducción del De origine et amplitudine ciuitatis Veronae (1540) del cronista local Torello Saraina. Fue el laborioso objeto de lo que se llamaba entonces Memoria de Licenciatura, defendida en 1991 (¡Aquellas impresoras de aguja!). Luego me dijeron que sólo la edición crítica del libro V, De monumentis antiquis ciuitatis et agri, habría sido materia para una tesis doctoral. ¡Cuántas horas pasadas en solitario en la destartalada biblioteca de la antigua Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cádiz con el corpus inscriptionum latinarum de Theodor Mommsen! Y los viajes y estancias que me permitieron descubrir la Biblioteca Nacional y su sala de Manuscritos, Incunables y Raros de severo silencio y tímidos lápices. Todas esas investigaciones me aportaron placer y algo de sufrimiento, siendo un joven filólogo que tenía la oportunidad de realizar el verdadero trabajo y vocación al que uno se sentía inclinado, y que la formación universitaria, en Cádiz y Sevilla, no daba como preparadora de opositores. Fue una faceta mía que ocultaba casi por vergüenza cuando accedí al embrutecimiento hipócrita de la Enseñanza Secundaria al fin del siglo XX. Seguí cultivándola, empero, hasta hoy como satisfacción personal dans mes moments perdus (Bernanos) en el complejo mundo de la obra de Teófilo Folengo y sus émulos hispanos.

Cuando el director de mi tesis doctoral La poesía macarrónica en España (2001) el Dr. D. José María Maestre Maestre, catedrático de Filología Latina de la UCA me pidió que revisara mi vieja memoria para ser publicada en Palmyrenus, Colección de Textos y Estudios Humanísticos, por él dirigida tuve que revisarla en profundidad en cuanto a fuentes (ante el descubrimiento de una tercera edición impresa con variantes ope ingenii del editor) y ampliar considerablemente el apartado de estudio lingüístico del texto dialogado.

En 2014 decidimos mi mujer, Dolores Pérez Fabra, y yo viajar a Italia en viaje de novios, y hacer parada en Verona con el propósito de conocer la ciudad objeto de mis estudios de antaño. Intentamos seguir un poco el recorrido realizado por Saraina y sus amigos describiendo los monumentos antiguos de su ciudad con la joint venture del artista Giovani Caroto, al que sorprenden dibujando éstos para ser la base de los bellos y minuciosos grabados que formaron parte de la editio princeps, y luego de mi edicióna través de la copia que nos llegó de la Universidad de Zaragoza, iniciativa del catedrático Juan Francisco Esteban Lorente quien tuvo la amabilidad de prologar mi trabajo.

Visitamos primero el teatro romano, cruzando el ponte della pietra, que nos pillaba cerca del hotel. Nadie pudo impedirnos llegar al anfiteatro y admirar su bella fábrica, aunque no pudimos acceder al interior. De allí fuimos al arco de Castelvecchio; siguiendo el recorrido de Saraina, llegamos a la porta Borsari, y de allí a la porta Leoni.

El presidente de la asociación Amici di Merlin Cocai (dedicada a la promoción de la obra y de la figura del Virgilio macarrónico, y de la que formo parte hace años), Otello Fabris, supo de mi paso por Verona, y me invitó a asistir a la asamblea general de la asociación que se celebraba en el monasterio de Campese, donde se halla la tumba de Teófilo Folengo, y la biblioteca de la asociación, entonces engrandecida con la donación de la biblioteca del gran estudioso Carlo Cordié. Nos desplazamos desde Verona hasta allí gracias a la amabilidad de otro asociado, Silvano Bassi y su gentil esposa, Anna, mantuanos de origen y veroneses de adopción, quienes nos llevaron en su coche.

Gracias a Otello y al querido Silvano, fallecido en 2016, se organizó en Verona una presentación de mi edición -la primera y única- en 2015 en su biblioteca principal, que no poseía ningún ejemplar de la editio princeps de 1540 (Quisiera dedicar un recuerdo al prof. Marchi fallecido recientemente y que fue tan amable conmigo). Silvano me dijo luego que los veroneses de ahora no prestan mucha atención a su pasado; de hecho, cuando llegamos ante la tumba de Saraina en la iglesia de san Fermo Maggiore, la persona que había allí vendiendo entradas no supo orientarnos.


domingo, 26 de marzo de 2017

GIORGIO BERNARDI PERINI. In memoriam.




El pasado 18 de febrero falleció de manera imprevista el insigne latinista Giorgio Bernardi Perini en Mantua a los 87 años de edad. Profesor emérito de la Universidad de Padua y expresidente de la Accademia Nazionale Virgiliana de Mantua, fue, asimismo, uno de los más grandes especialistas en Teófilo Folengo, el Vergilius macaronicus. Su pasión folenguiana le llevó a traducir la Zanitonella, a escribir numerosos estudios, y a fundar la asociación Amici di Merlin Cocai, en la que promovió la reedición facsímil de las obras macarrónicas folenguianas, así como la creación de la revista Quaderni Folenghiani, que dirigió durante mucho tiempo.
Mi relación epistolar con él comenzó en torno a 2002, aunque ya llevaba tiempo leyendo sus escritos para la elaboración de mi tesis sobre la poesía macarrónica en España. Me habían galvanizado sus palabras sobre la naturaleza del filólogo folenguista, escritas para el congreso folenguiano de 1977: 'folenghista' sta per una figura tutta speciale, che deve riunire competenze diverse e talora antitetiche: di filologo classico, umanistico, e moderno, e che possa cementare questo coacervo di requisiti con una sicura dose di dialettologia settentrionale, specialmente mantovana. Se a tale identikit corrisponda oggi come oggi una figura realmente esistente, francamente non saprei dire, lo que me permitió valorar más justamente ante mí mismo el alcance del trabajo que estaba yo realizando. Nunca podré agradecerle al maestro su amabilidad al permitirme publicar en los Quaderni Folenghiani en varias ocasiones, y al enviarme sus libros y artículos recientes, todo lo cual ha sido un verdadero refuerzo moral para el humilde filólogo folenguista que soy.
Lamento profundamente no haberlo conocido en persona; sólo pude hablar con él una vez por teléfono, a través del de otro querido amigo desaparecido, Silvano Bassi, en Verona, hace un par de años en la ocasión de la presentación de mi edición de la obra histórica de Torello Saraina, amablemente organizada por éste y por Otello Fabris, presidente de la asociación Amici di Merlin Cocai. Me sorprendió la fortaleza de su voz, y su ánimo, a pesar de encontrarse en una situación familiar delicada, por la enfermedad de su mujer.

Paz y gloria al maestro.

sábado, 24 de diciembre de 2016

ZAMBELLO Y TOGNAZZO (Baldus V, 4, 160-367)




Zambello entretanto ya era un hombre hecho y derecho.                   160
Zambello, nacido de Berto y de su madre Tontina1,
que era tenido como sangre y hermano de Baldo.
Él también mujer desposara, Lena de nombre,
y tío Tognazzo fue el instigador de tal casamiento.
Este Zambello más que una bocha2 era redondo,                               165
y agudo como la mano de almirez de la ajada;
todo cuanto ganaba con la azada y arado,
gastábalo Baldo en ventorros, y cuentas de la taberna.
Sin gastos mirar en la mesa, Baldo quiere cabritos,
coallas3, faisanes, presas de gavilanes y azores;                                170
Zambello, en cambio, ajo y fuertes cebollas apenas
come, y conténtase con lamer rara vez la escudilla.
Si fuera por Baldo, no dormiría siquiera de noche,
tras obligarlo a deslomarse de día en el campo.
Aquél, trabajando, de qué comer apenas tenía,                                  175
Baldo, remoloneando, la bolsa y dineros tenía.
El pobre hombre a alguien querría contar sus desdichas,
mas teme que el acostumbrado bastón las espaldas le mida,
que cada tarde su chepa probaba camino de casa.
Así pues, cierto día solo solito en el campo                                        180
él trabajaba con gran esfuerzo sobre sus judías.
Febo apuntaba apenas por las vicentinas montañas4,
y de comer el deseo ya atormentaba a Zambello,
que en su barriga ruido hacer a sus tripas vacías
siente, y por el estómago fuertes rugidos de hambre.                         185
Mas dado que ninguna alforja cuelga del olmo,
do haya al menos un cacho de pan mohoso o de queso,
mas dado que ninguna bota de vino aguado,
con el que pueda al menos mojar su boca reseca,
tira lejos la azada, y, desesperado, del hondo                                     190
del pecho suelta un suspiro por detrás y delante.
Rascando después la cabeza con diestra, y el culo con zurda
(el vientre saciar no pudiendo, sus uñas quiere ahítas),
farfulla entre dientes, en baja voz masculla palabras,
y barbotea igual que una olla de nabos hirviendo.                               195
Blasfema, su boca maldice, y dedica denuestos a Baldo;
de hecho, tiene el ombligo hundido hacia la espalda.
Sin ya poder más, al fin gritó tal a grandes voces:
"¡ay, a ver si revientas!, ¡ay, que el diablo te lleve!,
¡ay de mi estómago, ay de mi panza, ay de mis tripas!                        200
¿siempre así callaré?, ¿moriré así de hambre canina?,
¿me angustiaré, desdichado?, ¿ninguna ayuda me busco?,
¿qué desgracia mayor puede ahora acaecerme,
si, ¡puta mierda!, voy a contar a otros mis penas?
Sea; me machacará la espalda el tirano canalla.                                  205
¿No me la machacará, y sigue, empero, haciéndolo,
sólo teniendo ganas de algo decir de lo mío?
Encontraré finalmente quien me libre de cierto
de tantos desfallecimientos, putadas y desventuras.
¿A quién hallarás en fin? Ninguno se encuentra, te digo,                       210
nadie que quiera la vida jugarse contra los tiranos.
La horca hallarás que sea el final de los sinsabores.
¡Ay! A mí todos me apartan, todos a mí me rechazan;
porque llevo un gabán desgastado y remendado,
ninguna gorra cubre la mi cabeza tiñosa,                                             215
ningún calzón recubre mis posaderas desnudas,
y en fin, ni una calza barata lleva mi pierna,
en cambio, en mis rotos zapatos ventanas hallaron mis dedos;
en mi bolsa no hay ni una puta moneda,
con la que pueda comprar un mendrugo de pan hecho moho,                220
con la que el barbero quiera a mí los piojos cortarme,
que, de jabón privado, me atacan de día y de noche.
Asco doy al pueblo, la gente me toma a chacota,
soy el hazmerreír de los locos, y el vaina de nuestra Cipada.
No faltan hombres bien avisados que danme consejos,                          225
pero faltan quienes se dignen prestarme una ayudita.
Todos médicos son, pero su medicina la niegan;
todos amigos son, mas de amigo a su plato no tengo.
Soy rico, todos a dar la vida por mí están listos;
soy pobre, nadie a gastar un duro por mí está listo."                             230
Tal decía, cuando a lo lejos pasando a Tognazzo
ve oportunamente, para contarle sus penas.
Es éste el famoso anciano, padre de la patria, el Tognazzo
nacido en Cipada para el azote de sus malhechores.
Fue con frecuencia cónsul, y dictador de Cipada,                                   235
pues mañas se daba con las leyes senatoriales.
Quien fuera buscando de un Catón el consejo,
al punto se encaminaba a hablar al sabio Tognazzo.
Llevaba un birrete que usaban en tiempos de Maricastaña,
de cuyo pliegue cuelga un mogollón de escrituras.                                 240
Propio resulta de un cónsul llevar aquestos papeles,
de donde dáse a saber la ciencia de docta cabeza.
Recuerdo forma tal de birrete haberla a veces visto
de carnaval en las fiestas, y en tiempos de cuchufletas,
cuando máscaras pónense los bufones y memos.                                  245
De este birrete saca Tognazzo unas orejas,
tan llenas de mierda que mal bastaría un badil5 a limpiarlas.
Siempre tiene un moco colgando de sus narices,
de donde sale un olor que apesta como cagadero.
Le cae de los hombros giornea6 de terciopelo gastado,                          250
según la moda que usaba la gente de tiempos pasados.
Ésta apenas cubre las bragas en torno del culo.
Suele ponerse, como se usa, unas calzas abiertas,
y para tenerlas sujetas se sirve de dos imperdibles,
que cuando sopla el viento, descubre sus posaderas.                            255
Una escarcina7 en media vaina le cuelga a un lado,
con la que saca camisa a anguilas, y braga a las ranas.
Aunque tiene joroba, camina muy engallado,
y, caminando, lleva entrambos brazos en jarras,
por lo que parece una piñata8 de las de dos asas.                                 260
Y pavoneándose menea el trasero cual oca.
Hartas veces, empero, las bragas le hacen de guantes,
pues allí, cuando frío hace, calienta sus dedos.
A éste, pues, viendo, Zambello con ledo semblante
se acerca, corre deprisa, y grita: "¡Hola, Tognazzo!                               265
¡hola, Tognazzo! con vos deseo hablar un momento."
Aquél se da la vuelta con gravedad catoniana:
"¿Quién me llama?" -dice- "¡oh!, a ti, Zambello, buscaba;
ahora mismo objeto eras de mis pensamientos.
¿Qué ocurre? ¡te veo tan delgado, tan macilento!                                 270
¿aún comido no has?,¿aún no has bebido, Zambello?
Es de comer el momento, ¿dónde el carnero? ¡a verlo!"
"¡Ay!" -suspira Zambello- ¡ay, de mí, desdichado!
Pan no tengo, mira mi alforja del todo vacía,
vino no tengo, mira también mi bota vacía.                                         275
¡Oh, Dios, ojalá que así como yo comiesen el propio
Baldo y Berta, de mi hacienda devoradora!
¡Ah, cojones, con qué injusticias aquél me atormenta!
Con la autoridad ardo en deseos de hablar propiamente,
puede que ya no más me atribule aquel asesino.                                 280
Dame consejo: ¿hablaré?, ¿la cosa oportuna la encuentras?
Tognazzo, escupiendo su cólera y fuego por las narices,
responde:"¿oportuna la encuentro?,¿hablarás?, ¿y de mí solicitas
consejo que incluso tu propia azada habríate dado?
¡Oh, tontorrón, tontorrón!, pues loco estás de remate,                        285
¿Qué esperas aún, merluzo?, ¿qué?, ¿acaso el sustento,
acaso un bocado esperas de otra parte, bobazo?
No es uso, empero, de los hombres de ahora socorro
alguno prestar a los pobres, si premio no hay de por medio.
No obstante, habla en fin: ¿Qué hace aquel sinvergüenza?                  290
que sogas ciento merece, y un centenar de tenazas.
Di, amigo Zambello, habla, ¡venga!, no llores,
confía siempre tus pensamientos a viejos sagaces,
que pueden darte el consejo de su sapienza probada.
Sabes con cuán estrecho afecto estamos ligados,                               295
sabes que siempre te llevo pegado a mis entretelas."
Zambello replica: "tienes, Tognazzo, razón por entero.
Pero, sentémonos antes, te ruego, en esta umbría,
que no nos vea por malaventura aquél discurriendo,
y piense que despotricamos de sus malvadas empresas,                     300
y te caliente sin miramientos a bastonazos.
No lo digo por mí, que acostumbrado a tales
palos estoy, y tengo ya duras estas costillas."
Tognazzo arrugando los huecos de sus narices furiosos:
"¿Qué cuchicheas? -dice-, ¿acaso parezco un don nadie,                     305
y un cobardica a ti?, a mí la pujanza de Baldo
entera ni un mínimo pelo de barba podría arrancarme.
Tenga cuidado consigo, y donde sepa que paro
no ose sus pasos encaminar o volver la mirada.
Tal charlatán, aunque tenga la fama de a muchos cargarse,                310
digo, aunque tenga la fama de todo aplastar en bravatas,
a éste, empero, y otros parejos no estimo una higa.
Si no hay hechos y sólo palabras, en éstas me cago,
y digo que son cobardes los perros ladrando a la luna.
Estos matones llevan espadas ceñidas al flanco,                                315
mas justo cuando llega el momento de desenvainarlas,
oponen talones, y dan la espalda en vez de la cara.
Éstos adornan sus gorros con tremolante penacho,
que cubren un ojo, sea el derecho, o bien el izquierdo;
tajos cien les dan a sus calzas9 en torno a sus muslos,                       320
y llevan casacas de corta talla, y capas pequeñas10,
porque se vea sus piernas cubiertas de terciopelo,
y daga bresciana con un cordón de oro ligada.
Nada, empero, de pan hay que tengan dentro de casa.
Entran a veces en grupo en las tabernas los jaques,                           325
y con terrible estropicio asaltan pesados bocales,
y expugnan el vino griego a vasos, y el corso11 a garrafas.
De aquí, pues, de aquí tenemos aquellas sonoras
palabras de la bravata, como: "sagrada, la puta,
coño, reniego de dioses", y muchas y más de los jaques,                    330
las que pueden espanto dar incluso al cielo.
Ahora, esto lo dejo de lado, pero a aquellos
todos haré vaciar las tripas sin lavativas.
No te vengo con cuentos, sé lo que llevo en el pecho."
Zambello, rascándose la roña, de la que abunda,                               335
empieza: "¡Ay, Dios mío!, que muerto soy, Padre mío!
No tengo tiempo de darte cuenta de tantos manejos.
Esto solamente quiero decirte, que Baldo
nos hace morir de hambre a mí, mi mujer y mis hijos.
Siempre yo me mato a cavar, a hilar mi parienta,                              340
a pastorear la marrana los niños; ni azada, ni rueca,
ni puerca, empero, nos valen; todo Baldo devora,
todo Berta agarra para ella misma y sus hijos.
Cuando vuelvo a casa con brazos entumecidos,
pensando encontrar alguna cosa puesta de cena,                              345
primero las buenas tardes me da un bastón portanudos.
Sólo como patadas en panza, y puños maduros,
y la paciencia me presta una extraña cuchara,
pues el bellaco dame de palos hasta hartarse,
y con un garrote ayuda Berta a su marido.                                        350
¿Por qué -me dice- regresas a casa tan tempranito?"
Luego de nuevo me pegan, me descalabran, y aterran:
éstos mis víveres son, tal cena se me prepara,
y buen remedio no hallé de curar mis carnes menguadas.
Lena, viendo tantas ofensas, se araña con uñas                                 355
la jeta y sus trenzas, y golpes se da también en la panza.
Yo mismo duermo, igual que un mastín, encima de paja,
ése reposa con su esposa sobre mi lecho.
Ayuda, te ruego, y esclavo tuyo seré para siempre,
y un quesito de leche, y un pan hecho de mantequilla                        360
a cambio de este favor robaré para hacerte regalo."
Al cual Tognazzo responde: "Razón tienes toda, Zambello,
y una gran compasión por ti, pobrecito, yo siento.
Ahora esta encomienda déjamela a mí toda;
haré que aquél ladrón no te cause jamás más perjuicio."                    365
Tras esto decir, se va a la ciudad con harta presteza
Tognazzo, y torna de su azadón al trabajo Zambello.
















1Zambellus Berto natus et matre Tonella. "El nombre de la mujer de Berto y madre de Zambello es Dina (v. III, 63-4); aquí Tonella no es nombre propio, sino que está por "tonta", según un uso de la Italia septentrional" (Chiesa).
2Bola de madera de mediano tamaño usada en el juego de bochas.
3Codornices.
4Se trata de los montes Béricos, al nordeste de Mantua (Chiesa).
5Quas male sufficerent plenas nettare badilus. Paleta de hierro o de otro metal.
6Cascat de spallis frusti zorneia veluti. Término al que no encuentro una equivalencia exacta en español. Designa una sobrevesta amplia abierta por los lados con el fin de dejar ver la ropa que cubre; ya estaba en desuso a comienzos del siglo XVI (Chiesa).
7Espada corta y corva, a modo de alfanje.
8Especie de olla panzuda.
9Según la moda española de las calzas acuchilladas (Chiesa).
10También a la moda española.

11v. I 503 y 511

sábado, 23 de abril de 2016

CONFERENCIA SOBRE LA INFLUENCIA DE TEÓFILO FOLENGO EN LA LITERATURA ESPAÑOLA ANTE LA ASSOCIAZIONE INTERNAZIONALE PER GLI STUDI FOLENGHIANI "AMICI DI MERLIN COCAI"




En el marco de la XXV Rassegna 2015-2016 "Il Folengo dopo Merlino" organizada por la Associazione Internazionle per gli Studi Folenghiani "Amici di Merlin Cocai" y el Macaronicorum Ristoratorum Baxanensium Collegium, que se reúnen mensualmente en torno a aspectos literarios y gastronómicos de la cultura contemporánea de Teófilo Folengo, me desplacé con mi esposa a Bassano del Grappa (Vicenza) para impartir una conferencia sobre la influencia folenguiana en la literatura española el pasado domingo 17 de abril.
El encuentro se celebró en el Golf Club Colli Berici en Brendola, localidad de Vicenza cercana a Bassano del Grappa, residencia del presidente de la Asociación, el sr. Otello Fabris, de quien tuvimos el honor de ser huéspedes en su encantador B&B Casa Fabris.



Para después de la conferencia que pronuncié en italiano, y en la que no faltó un recuerdo para nuestro llorado Silvano Bassi de parte del prof. Maestre Maestre de Cadiz, estaba preparado un almuerzo temático sobre la cocina española en Italia entre los siglos XV y XVI confeccionado por dos grandes artistas de la cocina como se mostraron M. Santagiuliana y R. Stola.
Como aperitivo se sirvió un surtido de tapas y jamón de pata negra al corte regado con cava español, y luego, ya a la mesa, una "olla podrida" con vino tempranillo canario, y fue con rioja que se sirvió unos anadones al espeto, regado "more spagnolo gialdo brottamine" con lasagnette, cebollitas y Erbabuona. Posteriormente, se disfrutó de unos quesos de cabrales y Casín. Y fue el éxtasis en los postres con una crema catalana crujiente y un biancomangiare a la catalana, postre tradicional del que habla el propio Folengo en su Baldus, compuesto a base de leche, arroz, clavo, almenda y agua de rosas; todo ello acompañado de moscatel de Málaga.
Fue una inolvidable sobremesa en la que pude conversar con tantos amici di Merlin Cocai, y descubrir sus lazos con España.












Al día siguiente, nuestro querido Otello Fabris nos llevó a saludar al alcalde de Bassano del Grappa, al que Otello explicó el proyecto de crear un grupo de investigación europeo sobre lo macarrónico. Su concejal de cultura nos acompañó al Museo Civico, donde pudimos admirar la impresionante colección Chini de cerámica griega, y obras de Jacopo da Ponte y Antonio Canova. Nos fotografiamos asimismo junto a una restaurada a cargo de la Asociación.



Inigualable anfitrión, nos hizo una pequeña guía por su bellísima ciudad y nos agasajó en su casa, yendo todos posteriormente a Verona a hacer una visita a Anna, la viuda de nuestro querido y común amigo Silvano Bassi, al que prometí asistir a este encuentro de abril. Me traigo, en fin, el agridulce recuerdo de una amistad perdida apenas comenzada, la de Silvano, y la grata certidumbre de haber encontrado un amigo excepcional en la persona de Otello Fabris.





sábado, 2 de abril de 2016

NOS HA DEJADO SILVANO BASSI





Con un inmenso pesar he recibido la noticia de la muerte de mi muy querido por más que reciente amigo Silvano Bassi. Nos conocimos en Verona en la ocasión de mi viaje de luna de miel gracias a Otello Fabris, presidente de la Asociación Amici di Merlin Cocai, de la que Silvano era uno de sus miembros más destacados. Él, junto a su encantadora y discreta esposa Anna (en la fotografía), nos llevó a mi mujer y a mí a la sede de la asociación en Campese, donde se encuentra la tumba de Folengo, y donde tuve la sorpresa de mi vida al verme coronando el busto del poeta, y siendo agasajado como socio honorario. Su amabilidad conmigo me llevó a obsequiarle con un ejemplar de mi edición del De origine et amplitudine Civitatis Veronae. Desde ese momento, Silvano junto a Otello se desvivieron por organizar una presentación de la obra en la ciudad de Verona, que se materializó en septiembre del año pasado en la Biblioteca Pública junto a autoridades académicas y otros amigos. Además de este homenaje a mi labor filológica, Silvano y Anna se superaron a sí mismos como amables anfitriones llevándome a Mantua, la patria de Virgilio y del Vergilius maccaronicus, Teófilo Folengo. Me conmovió realmente la amabilidad sincera de estas personas, y su reconocimiento, algo que en España me ha faltado, a mi labor científica de divulgación de la obra de Saraina, primero, y la de la poesía macarrónica folenguiana y española.
Seguíamos en estrecho contacto desde entonces; a principios de febrero me llegó la noticia a través de Otello de que Silvano había contraído una grave enfermedad. Pude hablar por videoconferencia con él en febrero y aún a principios de marzo. Él fue el quien me comunicó el designio de la Asociación de nombrarme Delegado de relaciones internacionales, con el propósito de crear un grupo de investigación sobre la poesía macarrónica europea con miembros de diversas universidades. Aún se mostraba animoso en marzo a pesar de su terrible mal, y pensaba que gracias a los tratamientos médicos que recibía cada semana podría acudir al próximo encuentro de la Asociación a mediados de abril al que yo acudiré con mi mujer. Pero, ¡ay! ya no podrá ser. Iremos a Italia, mas ya no será lo mismo sin ese querido amigo, al que tanto debo, y que tanto me ha animado a continuar con mi trabajo sobre la poesía macarrónica, y a emprender una traducción rítmica en español de la obra folenguiana más importante y extensa, el Baldus.
Silvano era un hombre íntegro, modesto, generoso, un caballero chapado a la antigua, de gesto serio, en cuyos ojos brillaba, empero, el entusiasmo de un niño cuando hablaba de lo que le apasionaba, los libros antiguos y la obra de Teófilo Folengo, figura emblemática de la literatura italiana.

Ciao, caro amico, mi manquerai per sempre! ti prometto di restare fidele alla nostra comune passione.

sábado, 5 de marzo de 2016

FRAGMENTOS DE MI TRADUCCIÓN DE "BALDO" DE TEÓFILO FOLENGO: Pueritia Baldi (Baldus V, 3, 1-85)



 Baldo1 del lío de fajas al fin sus brazos había
sacado, y desliado todas las vendas en torno,
llama a su madre 'mamá', y a Berto 'taita' le dice;
ya escapa, y no quiere en modo alguno aprender la manera
de andar con el castillejo2 o con la ayuda materna.                             5
Se va por su cuenta, y por un lado y por otro camina.
Pero mientras se esfuerza en correr con sus piernas mal firmes,
mientras cual pájaro quiere volar todavía sin plumas,
se cae a menudo, y cayendo chichones se lleva en la frente,
siendo preciso untar de albayalde3 sus ojos hinchados.                       10
Mas no verías de sus mejillas rodar ni un adarme
de lagrimitas, aunque el suelo bañe de sangre.
Más bien se levanta, y en pie nuevamente a correr se dispone.
Encuentra solo, sin que nadie le enseñe, un caballo,
sea caña hueca, o sea ramita de sauce,                                             15
o sea varita de sorgo, que el pueblo bálago llama.
Corre de acá para allá el diablillo; pararse no sabe.
No le place en el seno materno, ni en sus rodillas
sentarse, sólo le place una estaquilla ceñirse
como un estoque, y una caña blandir como lanza.                               20
Y ya, tal como le va saliendo, tajos, reveses,
mandobles con estocadas prueba, y toda la esgrima4.
Moscas persigue, fingiendo que hombres son y enemigos,
lagartos persigue que al sol se encuentran sobre los muros,
y siente una enorme alegría viendo las cercenadas                              25
colas de aquéllos moverse aún por un largo rato,
maldiciendo a padre y madre, según dice el vulgo.
Seis años tiene Baldo, dos veces seis tiene, dice
quien considera su fortaleza, quien su osamenta
tan robusta, su corpulencia tan desarrollada.                                      30
Espaldas buenas para las justas, piernas para los saltos
Marte le dió, y todo el porte del caballero e infante.
Ya espoleando una caña, se inclina y otra enristra,
que rompe en un muro, o clava de un pajar en el vientre;
ya un bastón, que corcel acababa de ser, toma en mano,                    35
e imaginándolo pica, atormenta a la gata y al perro.
¿Cómo diré cuál, o cuán resistente la piel de su cuerpo
resulta?¿o duro pellejo contra inclemencias del tiempo?
Ni la lluvia o tormenta, ni la borrasca de viento,
ni las gélidas nieves, ni los soles ardientes                                         40
pueden tanto cansarlo que quieto esté media hora.
Duerme donde le toca, y duerme más bien poquito
bien del henil bajo el porche, o de noche bajo el mismísimo
manto de las estrellas, y rara vez con su madre.
Por burla a veces la enrrabia cuando roba la rueca,                            45
fuego da a la estopa, y no piensa en su propio provecho,
pues su pobre madre le hila camisas al niño.
Cuando yace no más le agrada pluma que tierra;
en piedras fragua costillas, y sus carnes tiernitas
cambia en duros músculos sobre mármol tendido.                             50
Berto se desespera; desesperación que a la risa
mezclada le alegra, pues de calzones treinta almacenes
no bastarían ni treinta zapaterías al chicho.
Que sea otoño, invierno, verano o la primavera
no le preocupa más que si fuera piedra o árbol.                                 55
Cuando hambre tiene, engulle aquello que azar le depara,
esté cocido o no lo esté, o bien carne o cebolla;
bellotas, fresas, nueces, castañas, nísperos, moras,
manzanas, majuelas5, los agavanzos o las gabardas6
devora, que de avestruz su estómago acero absorbiera.                     60
Aquello que bebe es agua de charca o muerta de un foso,
o, cuando le toca, vino dulce o bien asperillo.
Berto tomado había una esposa, Dina de nombre,
que, pronto preñada, tuvo un hijo llamado Zambello.
Mas después de este parto, aún no acabara el año,                            65
que a Baldovina, como si fuese cuñada, una pena
enorme trajo, puesto que enferma vio el fin de sus días.
Berto así viudo quedó, a quien Baldo tenía
por padre, y por hermano a Zambello consideraba.
A veces le manda tras de la vaca, y tras de las cabras                        70
Berto ir con su hermano, y juntos frecuentan el pueblo;
mas tales trajines no casan con la progenie de Baldo;
no va tras las cabras, no le agrada la usanza villana,
conque temprano camina de Bianor7 a la urbe,
que tanto le gusta, que siempre busca en ella quedarse.                     75
A casa vuelve solo a menudo ya por la tarde,
y de cuando en cuando trae rotas cabeza y canillas.
El propio pilluelo, según la costumbre que tienen los chicos,
sea en batallas de piedras, o bien que sea en combates
de puños participando, al puesto primero aspiraba,                             80
y ambicionaba mostrarse el primero a todos los ojos.
Y no pienses que, peleando, el último fuera,
que desafiante en vanguardia con voz infantil gritos daba,
y cien pedradas en una sola finta esquivaba,
y cien cabezas quebraba en el turbión de enemigos.                           85








Ilustración: vía Silvano Bassi, insigne bibliófilo y folenguista



1Topamos aquí con una amplificatio de la pueritia Baldi descrita en la red. Toscolanense a comienzos del libro II. En esta última redacción, Folengo incide en la descripción de los primeros pasos del niño, mezclando ternura y rasgos de predestinación épica en la descripción del infante Baldo.
2Andandi aut lapsu carioli aut matris aiuto. Castillejo: "Carretón en que se pone a los niños para que aprendan a andar".
3Maccatosque oculos opus est smaltare biacca. El albayalde es el "Carbonato básico del plomode color blancoempleado en pintura y,antiguamenteen medicina y como cosmético." (RAE).
4Procuro hacer una traducción lo más acertada posible de los términos de la esgrima italiana empleados por Folengo en estos dos versos: Iamque, utcumque sapit, mandrittos manque roversos, / fendentes, punctas colposque exercitat omnes.
5Fruto del espino majuelo.
6Spinbozzos grataque culos. Términos sinónimos para designar el fruto del rosal silvestre.

7Citado aquí como fundado mítico de Mantua.