Rodrigo Caro [Wikipedia]
4. La macarronea hallada en
la correspondencia de Rodrigo Caro.
4. 1. Peculiaridad de la
composición y su contenido.
En
su tesis doctoral sobre el ilustre humanista y anticuario Rodrigo
Caro (1573-1647), Joaquín Pascual Barea edita un poema macarrónico
sin título recogido únicamente en el ms. 83-7-25 de la BCS, Papeles
y obras de Rodrigo Caro, ff. 287r.-288r. (= S),
copia de dos volúmenes perdidos de cartas y papeles autógrafos de
Caro.
El poema es, como se ha señalado en la apertura del capítulo, el
único que ha perdurado en forma manuscrita en este periodo, junto
con el emblema macarrónico otiositas
vitanda.
Puede
parecer baladí señalar como peculiaridad de esta poesía su
carácter manuscrito, pero no lo es si se compara su tono y temática
con el las macarroneas manuscritas que le preceden y siguen en el
tiempo. Carm.
tiene un carácter epistolar y privado, siendo su contenido el de una
invitación hecha a un amigo a compartir mesa y mantel en las fechas
de Navidad. De las macarroneas manuscritas de la centuria anterior,
el poema de Juan de Vergara, y el del Dr. Diego Sánchez responden también al modelo epistolar, pero ninguno
de ellos revela un tono amistoso y estrictamente privado, lo que
parece estar en la raíz de su pervivencia. La macarronea de Vergara
(1522 circa),
es abiertamente polémica contra ciertos aspectos de la política
contemporánea, y es seguro que pronto circuló de forma manuscrita,
como atestigua su continuación espúrea y las variantes de los
manuscritos. Al atractivo de su difusión contribuyó asimismo el
hecho de que representara los primeros escarceos, un tanto pedantes,
del humanismo español en el género macarrónico. Por otra parte, la
carta del Dr. Sánchez (1533) posee un carácter eminentemente
práctico, al estar dirigida a un importante jurista en demanda de
favor. La vívida descripción que contiene de las penalidades de los
estudiantes menesterosos en Salamanca es la que, sin duda, la ha
salvado del olvido. No resulta coincidencia, pues, que la única
copia que nos ha llegado sea de puño y letra de un antiguo alumno de
esta Universidad. Las macarroneas lepantinas (1571) han
pervivido al quedar integradas en la descripción general de las
composiciones participantes en un certamen poético. El emblema
macarrónico anónimo (1606) que es, por ende, autógrafo, fue
premiado con la encuadernación en un volumen misceláneo por su
extrema originalidad de unir dos fenómenos artísticos como la
emblemática y la macarronea, nunca relacionados en la historia de la
literatura europea. Sólo hay un poema que nos haya
llegado de forma exclusivamente manuscrita con posterioridad a carm.,
y se trata de un epigrama burlesco sobre el vino y sus consecuencias
del siglo XVIII (ad
chiflotis cultorem).
El
carácter de carm.
es puramente excepcional, pues representa el único testimonio
llegado hasta nosotros de toda una corriente temática que no debió
ser parca dentro de la producción macarrónica, corriente
intimista, destinada al disfrute privado, y, por tanto, peor tratada
por el tiempo, si cabe, que los demás especímenes macarrónicos que
no recibieron el provisional salvavidas de la impresión.
4.
2. Problemas de autoría y datación en carm.
Pascual
Barea coloca esta macarronea bajo el epígrafe de "poesía
burlesca de autoría dudosa", y expone una serie de argumentos a
favor y en contra de la autoría de Rodrigo Caro.
A favor de ella enumera los siguientes hechos:
-Según afirma el índice del
ms., que remite a la numeración del original, en los ff. 221v.-222r.
"siguen unos versos macarrónicos de R. Caro", a la vuelta
de una carta dirigida a él, y fechada en Villamartín el 11 de
diciembre de 1632.
-El copista anota al final
del poema que "la carta es original de Cordero, y es la misma
letra del epigrama anterior, por lo que se muestra ser también
original. Los versos latinos macarrónicos están a la vuelta de
letra de Caro". Señala Pascual Barea que Caro solía aprovechar
los blancos de las cartas para escribir los borradores de sus poemas.
-Se desprende de la lectura
del poema que su autor vivía en Sevilla, tenía aficiones literarias
y su trabajo estaba relacionado con los tribunales y los conventos de
monjas: Caro residía en Sevilla desde 1627, era consultor del Santo
Oficio y visitador de conventos de monjas del arzobispado desde 1620.
-El
tono festivo y desenfadado es común a otros poemas, como el romance
enviado a Juan de Robles, y el Cupido
pendulus
dedicado a Sancho Hurtado de la Puente, en los que se intenta también
apartar al destinatario de sus ocupaciones jurídicas para que se
dedique, en el caso de estos poemas, al simple ocio literario y al
divertimento poético.
-El
perfil del destinatario del poema, que debía compartir las aficiones
literarias del autor, ocuparse asimismo de tareas judiciales y de
visitas a conventos de monjes, residiendo generalmente fuera de
Sevilla, coincide con dos amigos de Caro: Juan de Salinas, importante
poeta festivo de la época, que había sido nombrado el 29 de
noviembre de 1628 visitador de conventos de monjas de fuera de
Sevilla, y el maestro Juan Jiménez Bernal, paisano y amigo de Caro
residente en Sanlúcar de Barrameda, también juez de la Iglesia y
visitador de arzobispado, quien el 18 de diciembre de 1629 le había
enviado una carta (BCS, ms. 58-1-9, ff. 79 y 56) escrita en un tono
muy parecido al de carm.
y con algunos motivos comunes:
Hallaron a Vm. tan ocupado en
su tribunal con tantos negocios [...] deseo que tengo que dar a Vm.
las buenas Pascuas y saber de su salud; ruego a Dios sean muy alegres
y con muchos regalos de las madres monjas; que si el tiempo no me
hace mal tercio, quizá podría ser que me apareciese algún día de
los que quedan de este año, ayudándole a comer a Vm.
Se
opone a la autoría de Caro el hecho de que, si escribió el poema
macarrónico pocos días antes de la Navidad de 1632 en el blanco de
la carta de Cordero fechada el 11 de diciembre del mismo año,
empleara el topónimo Romulea
(carm.
17) para llamar a Sevilla, cuando al menos desde 1627 Caro afirma que
el sobrenombre de Hispalis fue Romula
y no Romulea.
"Esperaríamos por tanto -señala Pascual Barea- que en 1632,
como en el Epicedio
que escribiría años después, Caro hubiera empleado la forma
Romula,
no Romulea,
sin pasar por alto un hallazgo tan importante para él. Por
consiguiente, si realmente es Caro el autor de este poema
macarrónico, debió de escribirlo entre 1620, año en que fue
nombrado visitador de monasterios, y 1627, cuando sabía que Romulea
era
una forma errónea, salvo que hubiera querido emplear una forma más
familiar para el destinatario, o que a la vuelta de la citada carta
de 1632 lo habría copiado de nuevo años después".
4.
4. El macarroneo de carm.
4.
4. 1. Léxico macarrónico.
El
cuerpo léxico macarrónico no presenta apenas peculiaridades
reseñables. Consta de 19 sustantivos, 5 adjetivos y 10 verbos.
Sustantivos y adjetivos aparecen declinados, en su gran mayoría, en
los casos nom. y ac. plural, coincidiendo así con las voces vulgares
de origen (amancebados,
angelica, bolsa, barahunda, chacota, chimenea, coplas, cerastas,
lagunas, mohosas, monjas, nuevos, pellejas, relatores, surrones,
tizones, zahoriaca)
y evitando las complicaciones morfológicas de la macarronización de
los casos oblicuos; los verbos se hallan en pte. de indicativo
(calentat,
conjurat, llamat, tragat)
en imperativo (deja
bis), en infinitivo (horadare,
rociare),
ateniéndose al mismo principio de simplicidad derivativa, propia del
tipo más sencillo de macarronismo léxico. Sólo es digno de
resaltar el caso de calentat,
macarronización de una forma vulgar callenta,
registrada en el Quijote. Se han registrado dos macarronismos
semánticos (conjurat,
procuratorum).
No hay rastro de macarronismos morfológicos, heteróclitos o de
calco.
4.
4. 1. 2. Frecuencia de los macarronismos.
Los versos que contienen un
solo macarronismo ascienden a 14 (carm. 1, 2, 5, 11, 13, 14, 19, 20,
21, 23, 24, 25, 26, 29), que suponen un 41, 17% del total.
Los versos que albergan más
de un macarronismo suman 10 (carm. 3, 4, 6, 9, 10, 22, 30, 31, 32)
que representan el 29, 41% del total.
Los versos íntegramente
latinos son 10 (carm. 8, 12, 15, 16, 17, 18, 27, 28, 33, 34),
suponiendo el 29, 41% del conjunto.
Es de destacar de esta
estadística el elevado porcentaje de hexámetros íntegramente
latinos, revelador del enfoque estilístico que recibe la
composición.
4.
4. 1. 3. Función estilística de los macarronismos.
En
esta composición resultan casi más llamativos los macarronismos
ausentes que los presentes. Ha sido señalado en 4. 4. 1 la falta de
macarronismos morfológicos, heteróclitos y de calco, en una
composición que por su número de versos (34), supera ampliamente al
de las dos macarroneas de López de Úbeda y Pero Miguel juntas (26).
La carencia de macarronismos morfológicos es casi una constante en
las macarroneas estudiadas hasta el momento, pues la parodia del
latinus
grossus
en forma de error morfológico que aparece en la primitiva poesía
macarrónica y en Folengo, como se ha señalado, resulta extraña a
los humanistas españoles, que cultivan la macarronea a partir de su
experiencia de lectura folenguiana, y que resultan muy celosos de su
competencia lingüística latina como para verse expuestos a la
malinterpretación de sus lectores, dificultad que sorteaba el genio
lingüístico de Folengo mediante su juego de personas literarias. Pero otra cuestión es la ausencia de macarronismos
heteróclitos, y sobre todo, de calco. Los tales son índice de un
gusto moroso y reflexivo por la experimentación con el nuevo sistema
lingüístico híbrido importado de Italia, los primeros a nivel
morfológico y los segundos a nivel sintagmático y semántico. Este
gusto brilla por su ausencia en carm.,
en donde los macarronismos léxicos, en su inmensa mayoría fruto de
latinización superficial, tienden a verse desplazados a los dos
últimos pies del hexámetro, la posición más comprometida desde el
punto del vista métrico, donde, por su relativa ductilidad
prosódica, sirven de puntales al andamiaje del verso (cf. carm.
3, 6, 7-9, 13, 19-25, 29, 30). Así pues, puede decirse que el empleo
estilístico de los macarronismos, en concurrencia siquiera con el
elemento latino, resulta limitado. En carm.
25 la voz macarrónica tragat
confluye con otras latinas (latrantem,
terno, gutture)
en una aliteración. En carm.
30 el abl.pl. macarrónico conservis
se marida con el latino cerveris
en una paronomasia un tanto "fría", en terminología de la
época.
El autor pretende basar el encanto de su composición más bien en
referencias mitológicas del agrado de su culto interlocutor, que
aliñan su invitación y se desarrollan preferentemente en hexámetros
íntegramente latinos (cf. carm.
8, 15-18, 27, 28). Latinos son asimismo los dos versos que cierran la
composición con un oportuno calco virgiliano. La mera presencia del
macarroneo es concebida en carm.
como un factor de relajación temática dentro de una correspondencia
morigeradamente jocosa entre clérigos.
4.
4. 2. Sintaxis macarrónica.
Los macarronismos, en igual
medida que las palabras latinas, se adaptan a las normas sintácticas
latinas y a las posibilidades de construcción oracional,
contribuyendo así a dar un aspecto armónico y homogéneo a la
composición.
4.
4. 3. Prosodia macarrónica.
4.
4. 3. 1. Regularidad prosódica.
La regularidad prosódica es
generalizada tanto en voces latinas como en macarrónicas, siendo en
estas últimas total. Esta regularidad se extiende también a las
terminaciones, en las que no se dan siquiera las licencias admitidas
por la norma prosódica folenguiana.
4.
4. 3. 2. Prosodia de las palabras latinas.
Aparte
de tres lícitos alargamientos en arsis (malē
[4], cāve
[23], mēreris
[33]), hay seis alargamientos en tesis: māle
(4),
fācesse
(5), fūtura
(18), vēni
(23,
28), pētunt
(32). Voces aparentemente latinas son imitantem,
tripode
y liliis.
Podría hablarse de consonantización de 'i' prevocálica en Oenotria
(16).
4.
4. 3. 3. Prosodia de los macarronismos.
4.
4. 3. 3. 1. La ley de la penúltima.
El
respeto por esta norma en carm.
es escrupuloso, con la salvedad señalada de que la "cantidad"
de las voces macarrónicas viene determinada por la posición del
acento de intensidad vulgar originario.
4.
4. 3. 3. 2. La ley de la posición.
Esta
otra norma básica de la prosodia latina es también respetada
puntualmente. Hay dos ejemplos de lo que hemos dado en llamar casos
de aparente ruptura (pĕllejas,
sŭrrones)
al no marcarse posición ante un dígrafo que representa una única
realidad fónica vulgar.
4.
4. 3. 3. 3. Sílaba anceps
ante 'muta cum liquida'.
Se
encuentra un ejemplo en dŏblonum
frente a cōplas.
4.
4. 3. 3. 4. La regla de 'vocalis ante vocalem corripitur'.
Este
regla se ve respetada (rocĭare)
salvo cuando, al modo folenguiano, el acento de intensidad vulgar
recae en esta posición (chimenēa,
zahorīaca).
4.
4. 3. 3. 5.Tratamiento prosódico de los diptongos vulgares.
Tales
diptongos son asimilados en su tratamiento prosódico a sus homólogos
latinos (deleitat,
nuevos).
4.
4. 5. Métrica macarrónica.
4.
4. 5. 1. Características.
Carm.
consta de 32 hexámetros κατά
στίχον.
Hay un verso de cinco pies (14) y otro hipermétrico (34). En el
verso 22 la correcta escansión del hexámetro obliga a producir, en
el recitado, una 'e' protética en el macarronismo latinizante
sportillas.
a) Los cuatro primeros pies:
distribución de dáctilos y espondeos.
TIP.
|
TOTAL
|
Nº
ORDEN carm.
|
Nº
ORDEN VERG. Aen.
|
Nº
ORDEN OV. met.
|
SSSS
|
7 = 21,87 %
|
1
|
5
|
15
|
DSSS
|
6 = 18,75 %
|
2
|
1
|
2
|
SSDS
|
4 = 12,5 %
|
3
|
7
|
-
|
SDDS
|
4 = 12,5 %
|
4
|
8
|
-
|
DDSS
|
2 = 6,25 %
|
5
|
2
|
1
|
SDSS
|
2 = 6,25 %
|
6
|
4
|
-
|
DDDS
|
2 = 6,25 %
|
7
|
11
|
6
|
DSSD
|
1 = 3,12 %
|
8
|
9
|
-
|
DDSD
|
1 = 3,12 %
|
9
|
10
|
5
|
DSDD
|
1 = 3,12 %
|
10
|
12
|
7
|
SSSD
|
1 = 3,12 %
|
11
|
13
|
-
|
SDDD
|
1 = 3,12 %
|
12
|
16
|
-
|
|
32
|
|
La correspondencia con las
series virgilianas es relativa.
b) Elisiones.
-
TIP.
|
TOTAL
|
1A
|
1 = 8,33 %
|
1T
|
4 = 33,33 %
|
2A
|
3 = 25 %
|
2T
|
1 = 8,33 %
|
3A
|
-
|
3T
|
-
|
4A
|
1 = 8,33 %
|
4T
|
2 = 16,66 %
|
5A
|
-
|
5T
|
-
|
6A
|
-
|
6T
|
-
|
|
12
|
La elisión ocupa los lugares
tradicionales. La primera tesis, segunda arsis y cuarta tesis tienen
más elisiones que las que encontramos en la primera arsis. También
se observa la tendencia a no hacer elisión en la quinta tesis y
sexta arsis.
c) Cesura y monosílabo ante
cesura.
TIPOLOGÍAS
|
TOTALES
|
VERG.
|
PENTEMÍMERES
|
25 = 78,12 %
|
93,75
%
|
99,62
%
|
TRIPLE A
|
5 = 15,62 %
|
TRIPLE B
|
-
|
6,25
%
|
0,38
%
|
HEPTEMÍMERES
|
2 = 6,25 %
|
|
32
|
|
Los resultados son muy
similares a los virgilianos.
TIPOLOGÍAS
|
TOTALES
|
Non sit ||
|
4 = 57,14 %
|
85,71
%
|
Quibus est ||
|
1 = 14,28 %
|
Erg(o) ad ||
|
1 = 14,28 %
|
Dulcibus aut ||
|
1 = 14,28 %
|
14,28 %
|
|
7 = 21,87 % sobre 32 vv.
|
El monosílabo ante cesura es
normalmente evitado. De acuerdo con la norma clásica, la mayoría de
los casos existentes va precedido de otro monosílabo, que puede ser
resultado de un bisílabo en elisión, o de una palabra pirriquia.
d) Estructura silábica y
finales de hexámetros: el monosílabo final.
TIPOLOGÍA
|
TOTAL
|
VERG.
|
OV.
|
2 + 3
|
22 = 68,75 %
|
32 %
|
35,5 %
|
3 + 2
|
8 = 25 %
|
53,5 %
|
55 %
|
2 + 1 + 2
|
2 = 6,25 %
|
11 %
|
8 %
|
|
32
|
|
Se amoldan los finales
silábicos a la norma clásica. No existe monosílabo final.
___________________________