CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298

viernes, 14 de septiembre de 2018

LA MACARRONEA DE FRANCISCO PACHECHO: Sintaxis, prosodia y métrica.







Sintaxis macarrónica.

No pueden señalarse en la macarronea pachequiana rasgos de sintaxis ajena a la clásica, ni mucho menos imitación de los usos sintácticos folenguianos.

Prosodia macarrónica.

1.Rasgos generales.

Pacheco se atiene a las reglas generales de la prosodia clásica y a las de la prosodia macarrónica señaladas por Folengo, y eso a pesar de la notable extensión de su macarronea (636 vv.). Las irregularidades prosódicas afectan a 24 versos (24, 43, 49, 50, 66, 80, 100, 154, 195, 229, 238, 287, 296, 298, 307, 364, 461, 481, 484, 542, 556, 564, 613, 629), que suponen, así, un mísero 0,2 % del total.
Es notable la regularidad prosódica de las desinencias de palabras latinas y macarrónicas. La mayor parte de estas excepciones eran ya tratadas en la Normula macaronica de syllabis de la red. T par. 5. En el caso de Pacheco son escasas y afectan a tres ablativos de gerundio macarrónicos (batiendŏ, gateandŏ, inroscandŏ), y a una única palabra latina (infră, v.108).

2.Prosodia de las palabras latinas.

Se observa una regularidad prosódica casi absoluta; las irregularidades afectan a la cantidad de las sílabas, y, en ningún caso se producen rupturas de la ley de la posición, de acuerdo así con la práctica folenguiana consagrada en la Normula par. 2. Se da un caso de consonantización de 'i' prevocálica (v. 505).

2.1.Errores prosódicos.

No es posible establecer con claridad cuáles de estos lapsus prosódicos sean voluntarios y cuáles involuntarios. La constante regularidad prosódica observada en la producción neolatina de Pacheco induce a atribuir un carácter voluntario a la mayoría de estos errores, que son producto de una consciente facilonería versificatoria, que dejaba también sus huellas en las redd. P y T de las macarroneas folenguianas.
Fuera del lícito alargamiento en arsis y por posición, se encuentran alargamientos de sílabas breves (cf. v. 49: lapsūs, v.80: uōlat, v.100: dīcentes, v.154: nīmis, v.481: fērumque, v.613: frūar, v.629: dābis), y abreviación de sílabas largas (v.80: caeli, v. 229: quaeris, v.296: nĕmo, v.195: sĕra, v. 287: meliorĭ, v.307: tĕlis, v.364: decĭdit, v. 461: mĭttat), y de algún monosílabo que debería ser alargado por posición (v. 298).


2.2.Vocablos aparentemente latinos.


Quedan englobados en esta categoría stīlo (v.28), pāuor (v.130), căstigat (v.66) cŏmponere (v.484), mĕlŏdīa (v.276) y tĕtricos (v. 459), que rompen las reglas de la prosodia que se aplicarían a sus sosias latinos con cambios arbitrarios de cantidades y rupturas de la ley de la posición.


2.3.Manipulación formal de vocablos latinos por motivos prosódicos.


No hay ejemplos de tal manipulación en la macarronea de Pacheco.


3.Prosodia de las palabras macarrónicas.


La influencia de la técnica folenguiana ha de ser evidentemente mayor en la prosodia de los macarronismos. Pacheco se atiene, aunque en menor medida que Folengo, a las preceptivas clásicas, lo que consigue que su macarroneo se presente bajo un aspecto prosódico unitario y regular. No hay, por otra parte, huella de alguna de las libertades formales que se arroga Folengo y consagra en forma de reglas en su Normula, concretamente en las recogidas en los parr. 4, y 8, aunque sí cumple con lo establecido en los parr. 1, 3 (tăpāuerat / tāpāuerat), 5 (batiendŏ, gateandŏ, inroscandŏ), y 9 (rōpam / rŏpāmĭne). Hay, aparte de eso, algún caso de abreviación de vocal en tesis (v. 238: floxă -abl.-).
Los diptongos españoles son tratados como largos (aprietem, cairum, duendes, farautes), con dos excepciones (murcielagi, pliegues) por razones de adecuación métrica.


3.1. La 'ley de la penúltima'.


Pacheco en sus macarronismos respeta escrupulosamente esta ley prosódica latina; hay, eso sí, dos aparentes excepciones (atincăre, carnĕre) que hacen dos macarronismos esdrújulos de dos palabras españolas llanas, con el fin de conservar la identidad del acento originario; además, hay seis macarronismos con retrotracción del acento (connectăre, contamĭnat, guimăra bis, guimăros, parecĕre), motivada por razones métricas.


3.2.Sílaba anceps en protonía.


Hay cuatro ejemplos en la macarronea de Pacheco del uso ilustrado en la Normula par. 3 (āfeite / ăfeite; ālumbrat / ălumbrat; guīmara / guĭmara; tāpauerat / tăpauerat), aunque hay más muestras en diferentes casos -heteromorfos-, números, modos, y tiempos de la misma palabra.


3.3.La ley de la posición y alternancia de consonantes dobles y simples.


La ley de la posición es ampliamente respetada en la macarronea pachequiana, incluidas las consonantes dobles que representan un sólo fonema (caballus, calloncas, corros, etc.); sólo he localizado 4 excepciones, debidas a causas métricas (aprĕssŭrāte [v.34], ĕscărmientet [v.43], găllinam [v.257], ărrĭpardus [v.550])
No hay pruebas de que Pacheco, de acuerdo con Normula par. 7, emplee la simplificación o geminación de consonantes para señalar abreviación y alargamiento de sílabas respectivamente. Folengo basa su licencia en hechos lingüísticos extraños a nuestra lengua como la geminación de consonantes y su simplificación en los dialectos septentrionales italianos. Tal carácter, o su desconocimiento, puede apartar al autor macarrónico español de la aplicación de Normula par.7 a sus macarronismos.


3.4.Sílaba anceps ante muta cum liquida.


Sí hay muestras de este uso folenguiano aplicado a los macarronismos en Pacheco (cŏplae / cōplas; mŭgrentas / mūgrienta; ōbram / ŏbras).


3.5.La regla de “vocalis ante vocalem corripitur”.

Esta regla básica de la prosodia latina, que se aplica también en el macarroneo folenguiano, como se deduce de Normula, par. 3.: bĭancus, păësus, galĕazza, scrŏa, etc., está asimismo presente en la obra de Pacheco (căidae, dĭablos, dĭentes, digĭis, etc.).
No se aplica esta regla si el acento tónico vulgar viene a caer en una vocalis ante vocalem (ambasserīam), igual que en Folengo (carnecerīa, chirimīa, desafīos, melodīa, menēat, pelēas, policīa, puterīas, sanchēo, simonīa); es de señalar asimismo la posible neorformación latina de Pacheco cabalistēos, probablemente derivada del sustantivo atestiguado Cabbalistae, “especialistas en la Cábala”.
No hay, por otra parte, casos de consonantización de 'i' prevocálica, ni de sinícesis, lo que confirma la regularidad prosódica del macarroneo pachequiano.


4.Métrica macarrónica.


El poema consta de 636 versos, de los que 12 dísticos elegíacos, a guisa de excusatio inicial, y de 612 hexámetros κατα στίχον que constituyen el cuerpo de la subsiguiente narratio.


4.1.Características.


El extenso poema presenta una regularidad general muy marcada; no existen versos holoespondaicos, y el número de holodactílicos es muy reducido (15) respecto al cuerpo general de la macarronea. Por otra parte, algunas irregularidades métricas son claramente intencionales en Pacheco, quien las señala así en apostilla, en clara imitación folenguiana; es tal el caso del v. 50, que es hipométrico, y es señalado en glosa como versus deprauatus; el del v. 322, que presenta una anómala combinación de cesuras penthemímeres y trocaica1, y que es glosado con el famoso apotegma horaciano (en variante) bonus quandoque dormitat Homerus; y el del v. siguiente, marcado como versus leoninus, por su evidente rima interna.
Por su relevancia métrica ha de señalarse en Pacheco un fenómeno de intrusión fonética intencionada que se materializa en la realización de vocales protéticas que aseguran la existencia del medio pie necesario para la correcta escansión del hexámetro o pentámetro en cuestión; esta pronunciación protética se da, ya en palabras latinas (v. 24: scribentis, v. 542: spargit), ya en macarrónicas (v. 556: spichat, v. 564: smaltas), conviviendo con la realización fonética normativa.

I. Hexámetros.

a)Los cuatro primeros pies: distribución de dáctilos y espondeos.

TIP.
TOTAL
Nº ORDEN
Pach.
Nº ORDEN
VERG. Aen.
Nº ORDEN
OV. met.
SSDS
67=10,94%
1
7
-
DSSS
63=10,29%
2
1
2
DDSS
62=10,13%
3
2
1
DSDS
55=8,98%
4
3
4
DSSD
52=8,49%
5
9
3
DDSD
49=8,00%
6
10
5
SSDD
39=6,37%
7
14
16
SSSS
34=5,55%
8
5
15
SSSD
32=5,22%
9
13
-
SDSS
32=5,22%
10
4
-
SDSD
31=5,06%
11
11
-
DSDD
31=5,06%
12
12
7
SDDS
25=4,08%
13
8
-
DDDS
24=3,92%
14
6
6
DDDD
15=2,45%
15
15
8
SDDD
13=2,12%
16
16
-


La correspondencia con las series virgilianas es bastante evidente, como sería de esperar, en las series iniciales (salvo en la primera, en la que la escansión de los macarronismos parece llevar al predominio del espondeo), al igual que en las finales; en las series centrales es evidente la mayor libertad del poeta macarrónico, que trabaja experimentado con la cantidad de los macarronismos.


b)Elisiones.


TIPOLOGÍA
TOTAL
1A
-
1T
17=19,10%
2A
29=32,58%
2T
7=7,86%
3A
11=12,35%
3T
-
4A
11=12,35%
4T
19=21,34%
5A
5=5,61%
5T
1=1,12%
6A
-
7T
-




De acuerdo con la norma clásica, los lugares tradicionales de la elisión, en primera tesis, segunda arsis y cuarta tesis cobran especial preponderancia frente a la primera arsis y sexta tesis. Se cumple, por otra parte, la ausencia, casi total, de elisión en la quinta tesis y sexta arsis. Zaggia señala que el uso de la sinalefa en las macarroneas menores de Folengo es regular. Se dan unos 10 escasos casos de hiato (vv. 95, 105, 131, 150, 160, 264, 289, 454, 611), en lo que se viene a coincidir con los usos folenguianos. Entre ellos no se encuentra ecthlipsis, es decir, hiato despúes de –m final.





c)Cesura.






TIPOLOGÍAS
TOTALES
VERG.
PENTEMÍMERES
478


615=98,55%


99,62%
TRIPLE A
137
TRIPLE B
1


9=1,44%


0,38%
HEPTEMÍMERES
8






Los resultados del cuadro, como es habitual, consagran un claro predominio de los patrones virgilianos.






d) Estructura silábica y finales de hexámetros. El monosílabo final.



CUADRO I






TIPOLOGÍA
TOTAL
VERG.
OV.
2+3
420=67,30%
32%
35,5%
3+2
171=27,40%
53,5%
55%
2+1+2
29=4,64%
11%
8%
5
2=0,32%
-
-
3+1+1
1=0,16%
1%
0%
1+2+2
1=0,16%
0,50%
0%












CUADRO II







TIPOLOGÍAS






Nº VV.
Fas est
Ubiqu(e) est
TOTAL
VERGARA
624
1
-
1=0,16%
VERG.
14072
48
46
94=0,66%
OV.
22724
133
133
146=0,64%






Los resultados del cuadro I nos revelan la influencia de los dos poetas clásicos más imitados. Esta influencia se plasma también en las macarroneas menores folenguianas, donde el hexámetro suele cerrarse con un bisílabo o un trisílabo. Es también excepcional en Folengo la cláusula pentasilábica.
El único monosílabo en fin de verso que se da en la macarronea de Pacheco es producto de calco. Estos finales, sobre todo precedidos de otro monosílabo, tienen una frecuencia más bien alta en Folengo, con un fin paródico.


II.Pentámetros.

A) Características.

Hay doce pentámetros distribuidos en dísticos elegíacos.

a) Los dos primeros pies: distribución de dáctilos y espondeos.



TIP.
TOTAL
OV.
SS
4
8,40%
DS
3
52, 4 %
DD
3
30, 9 %
SD
2
8, 3 %

12







La primera serie más usada no corresponde a la más empleada por Ovidio.

b) Elisiones.

Hay una elisión en primera tesis, y otra en cuarta tesis. No hay casos de hiato. Estos resultados coinciden con los de la norma clásica.

c) El monosílabo ante cesura.

No existe ejemplo de tal monosílabo, que tiende a ser evitado de acuerdo con la preceptiva antigua.

d) Estructuras morfológica y silábica y finales de pentámetro: el monosílabo final.


TIPOLOGÍAS
TOTALES
OV.
VERBOS
8

12= 100 %

80 %
SUSTANTIVOS
12
ADJ. PRON.
-

-

17 %
PRONOMBRES
-
ADJETIVOS
-


-


3 %
ADVERBIOS
-
NUMERALES
-
CONJUNCIONES
-
INTERJECCIONES
-

12






La estructura morfológica de los finales coincide casi plenamente con los ovidianos, lo que no debe extrañar dada la especial dificultad del segundo hemistiquio y pies finales del hexámetro y pentámetro.


TIPOLOGÍAS
TOTALES
BISÍLABOS
12 = 100 %


12 = 100 %
TETRASÍLABOS
-
PENTASÍLABOS
-
TRISÍLABOS
-
HEPTASÍLABOS
-
MONOSÍLABOS
-
-

12







El predominio del bisílabo final en Ovidio se vuelve absoluto en la composición de Pacheco. Es de notar también la tendencia del autor a evitar, de acuerdo con la norma clásica, el monosílabo final.







_____________________________________________________________
1J. LUQUE, “Escalígero y la composición de los versos”, Ágora, 2001, 89-110: 96.

viernes, 7 de septiembre de 2018

LA MACARRONEA DE PACHECHO: Léxico macarrónico.






1. Macarronismos léxicos.

La riqueza y variedad de este tipo de macarronismos en la macarronea de Pacheco se manifiesta en diversos fenómenos; uno de ellos es la abundante macarronización de palabras derivadas que no tienen correspondiente formal en latín, que destacan por su efecto cómico (callegis, camaretis, carneceria, casillis, coplillas, grillones, hondissima, mongiles, mugerile, pingosas, rapazus, ropamine, silleta, sirguerillus, spessissima, tetuda); otro es la presencia de palabras inhabituales, y/o no recogidas en el Diccionario de Autoridades, aunque sí en diccionarios posteriores (baheauit, baladro, bofetes, cachondo, carreare, costumbrant, digiis, friolega, fucilant, grimosa, guimaros, harria, jetas, labria, lagosta, modorros, perneta, satirione, sirguerillus, teatinus, tongas, turques, voçezans, vocezat, xaquima, xauegueris), o de probables hápax legómena, palabras o formas de éstas que sólo he localizado en la macarronea objeto de este estudio (arripardus, cumbleza, cosquillosae, foliosa, gramufa, pegossas, perezans, pingosas, presurante, regueldat, ristrabant, toruna, verdiscos). Con todo, el elemento lexical más característico del poema es la abundancia de léxico erótico y de germanía que resulta inusitado en la historia de la macarronea española (arrechat, bagassa, botica, cachondo, cairum, calloncas, casillis, cosquillosae, cricas, çurrapa, daifa, farautes, gajes, gallofa, guadañat, guimara, impreñare, manflota, manflotescae, picañis, putanae, puterias, roçat, spichat, tabancus, tacaños, virote).

Junto a la presencia de este tipo de léxico, que singulariza notablemente la composición de Pacheco, su otro rasgo destacado es la gran creatividad léxica de la que hace gala, que se hace evidente en el número de neoformaciones que pergeña el autor. Así, crea neoformaciones latino-macarrónicas y humanísticas regulares; son, ciertamente, las primeras las que tienen un mayor efecto estilístico por su carácter cómico, expresionista y paródico, sobre todo en las palabras compuestas (abestruziuolas, ampolletichupi, azahareriferos, cosquillosae, çapatetisonos, diablisonas, impreñare, incalaboçat, incoroçabile, inroscando, manflotiuolo, ojamina, relampagare); las segundas, menos numerosas, responden a cierto manierismo verbal (amorisonos, bastardulus, cabalisteos, peruersulus, praedulciter), y al prurito de poeta neolatino del autor.

Secundariamente, hay ciertos macarronismos que sufren una alteración gráfica que pretende darles una pátina clásica (smaltas, spantable, spantati, [pero espantet], spantoso, spanto, spolone, struendus), algunas palabras invariables, adverbios y adjetivos numerales, no sometidas a una latinización sufijal superficial (ay, cadaño, luego, quarenta, veinte), de las que la segunda presenta una aglutinación, rasgo llamativo del macarroneo folenguiano. Es de señalar, asimismo, la solución adoptada para la latinización de una palabra aguda como 'carcaj' (carcaje [ac.sing.]), asimilándola al modelo de los neutros de tema en -i de la tercera declinación, tipo mare.

En cuanto a la presencia de macarronismos procedentes de otras lenguas, sólo se puede señalar el caso, aunque notable, de un posible préstamo de la lengua náhuatl (toquitiae).

2. Macarronismos morfológicos.

Es posible únicamente verificar dos ejemplos (didisti y acepere [este último por razones métricas]), a menos que se incluya también en esta categoría el vocativo viridante del macarronismo heteróclito *viridantus. Tal escasez de macarronismos de este tipo tan característica de la macarronea española, puede explicarse, como ya he dicho, porque la parodia de la insuficiencia lingüística del latinus grossus que puede estar en el origen de la creación macarrónica italiana, resulta evidentemente extraña como motivación a los émulos folenguianos extranjeros, humanistas seducidos por los aciertos de la primera persona macarrónica. Ciertamente, puede afirmarse que tales macarronismos serían menos escasos si tras las macarroneas se ocultara un propósito de parodiar el latín humanista, como se ha sostenido frecuentemente.

3. Macarronismos heteróclitos.

Frente a las macarroneas precedentes, sí se registran ejemplos de este tipo de macarronismos (albergum (ac.), bronzo (abl.), cacarentes (ac.), cipresos (ac.), ratonis (abl.pl.), studiantus (nom.), verdonus (nom.). Algunos vienen ilustrados, incluso, por escolios de irrisión erudita, como carnere (abl.): carne. inis declinabant antiqui melius quam caro carnis. M. Varro de re rustica.; goza (ac.pl.): dixit supra gozos hic goza vrbana; licentia poetica quae genus permutare licet, y como viridante (voc.): viridantus .i. prisci declinabant.


4.Macarronismos semánticos.

Pueden señalarse cierto número de ellos (alpestres, beatas, cartas, casa, causare, contare, corneta, cortesanas, costalibus, importans, laguna, mitra, pensare, picantes, rīmae, roncat, rostra, saltare, serenum, sima), menos connotados estilísticamente que otros, como señaló Paoli.
Dentro de este grupo podrían indicarse algunos casos de macarronismos métricos como melodia y pauor, donde se conserva el lexema latino, pero se altera su escansión métrica (macarronización), y otros semántico-métricos (rĭmas, rōsae, tĕtrĭcos), donde se produce un doble proceso de macarronización.

5.Macarronismos de locución.

Se dan cierto número de casos (ad partem, cada una, de longe, de noche, facit sequi), algunos con aglutinación (cadaño, depresto) y otros que reproducen expresiones y frases populares (ciegam jugare gallinam, in blancum echare ojos, menos echauit, tendere pernas).

6.Macarronismos folenguianos.

Hay tres ejemplos, muy notables pues remiten uno de ellos a la redacción Toscolanense y los otros dos a la redacción Vigaso Cocaio de las macarroneas folenguianas, lo que da a entender que Pacheco manejó ambas redacciones. El primero de ellos es guadañat, posible calco folenguiano con coincidencia de sedes metrica (cf. Zant. T 814: Quisquis amat, multum spendit nihilumque guadagnat), a pesar de estar documentada la existencia en español del italianismo guadañare. El primero de los otros es furfantis; en sus macarroneas menores editadas por M. Zaggia encontramos esta palabra en Zan. V 1026: guarda quod hic furfans, furfantum gloria, parlat!, paso en el que el benemérito editor anota que “si tenga inoltre presente que queste folenghiane sono tra le prime attestazioni della parola furfante (l'attestazione più antica nota al Dizionario etimologico della lingua italiana data al 1534)”, datando la redacción V(igaso Cocaio) de 1552. Resulta, pues, doblemente llamativo este italianismo de Pacheco, cuyo origen folenguiano queda confirmado por su utilización de otro italianismo, porcile, procedente del mismo fragmento, Zan. V 1024: Me porcile tuum -scelus est chiamare fenilum-.


7.Frecuencia de los macarronismos.

Los versos que contienen un solo macarronismo ascienden a 209, que representan un 38,99% del total; mientras que los que contienen más de uno son 195, un 36,38%, y los versos íntegramente latinos suponen 132 versos, es decir, un 24,62% de la totalidad del poema macarrónico.

8.Función estilística de los macarronismos.

El fino estilista Pacheco es, sin duda, consciente del juego de equilibrios inconstantes que constituye la macarronea, y lo aprovecha para pergeñar una macarronea de muy estudiada elaboración, en la que el latín tiene la función englobante y directiva señalada por Segre.
Ya desde el prólogo puede verse cómo Pacheco dispone, con harta frecuencia, los macarronismos en posiciones relevantes, como el final de verso, en un entorno latino en el que aparecen también desde el principio series anafóricas tan del gusto folenguiano (vv. 18, 30-31), junto a figuras propias de la literatura vernácula como el retruécano (non facit ad largas puta Camena tocas, v. 12), o el apunte del contenido erótico del poema (vv. 14, 29-30); el principio de oxímoro lingüístico y cultural se muestra también prontamente en diversos giros como puta Camena (v. 12), more putesco (v. 17), o más tarde en otros como bagassa cohors (v. 345). Así, las alusiones a la gente de germanía (furfantis numina uulgi, v. 25) y al fanal merliniano (fantastica facta, v. 26) son casi consecutivas en esta inuocatio a las Musas, que son presentadas programáticamente como patronas de este submundo marginal, cuya jerga es usada profusamente. En este sentido, los versos íntegramente latinos surgen, como en el poeta mantuano, cuando se desea elevar irónicamente el tono del discurso (fauete mihi factum cantare paranti, v. 35); y, de tal suerte, poderosas aliteraciones se sirven de los macarronismos con un valor paródico, aunque en el fondo reverente hacia el referente latino (ferrea porta putarum, v. 32), en un contexto marcadamente macarrónico (v. 33)1, así como disyunciones realizadas en sintagmas plenamente macarrónicos (quique solent guimaros semper punire tacaños, v. 45)2.
En este sentido, la oposición que establece el poeta entre la (musa) Macarrona y la linda Camena (Sed paulum, Macarrona, tace dum linda Camena / incipit hanc obram, tu deinde sequere canendo, vv. 46-47), le sirve para introducir una parte de tono más elevado con predominio casi absoluto de los versos íntegramente latinos (vv. 48-89); se insertan ahí con naturalidad macarronismos que significan nombres de instrumentos musicales, y algún verso con más de un macarronismo con aliteración (et quos strambotes repetunt baxone sonante!, v. 72), que es alabado en didascalia (cedite Romani scriptores, cedite Graij, hic versus n<oster> est incomparabilis). En cambio, a partir del v. 90 hasta el 149, en el que describe de modo expresionista el colegio de san Miguel, hay predominio de los versos polimacarrónicos, en los que no faltan las anáforas (vv. 91-94), la confluencia de estilemas (disyunción y aliteración) en torno a una neoformación macarrónica resaltada ante cesura (et çapatetisonos gaudent connectare corros, v. 102), las enumeraciones expresionisas y paródicas en la lista de gramáticos y de los males existentes en la casa, y los encabalgamientos con macarronismos en fin de verso (v. 135).
Por otra parte, las iuncturae clásicas aparecen ya desde el principio con la función de ennoblecer y elevar el tono (nocte silenti, v. 37; mortalibus aegris, v. 57). En los versos íntegramente latinos, donde la presencia de tales calcos es lógicamente evidente, a veces se produce una confluencia de iuncturae que imprime a los versos un carácter casi centoniano; puede verse el caso de v. 470 omne genus hominum volucrum genus atque ferarum, formado a partir de LUCR. 1, 160, 1026, y VERG. Aen. 9, 510: #omne genus#, VERG. Aen. 8, 35: gensque uirum truncis et duro robore nata, y MANIL. 2, 777: pellitur omne loco #uolucrum genus atque ferarum#; en algún otro paso, como el v. 597, nauiget extremos cupidus mercator ad Indos, los calcos proceden de un solo autor: HOR. epist. 1, 16, 71 #nauiget# ac mediis hiemet #mercator# in undis, HOR. epist. 1, 1, 45 inpiger #extremos# curris #mercator ad Indos#. Por otro lado, la inserción de tales calcos textuales en los versos dotados de uno o más macarronismos los dota de cierta polivalencia, a la que no es extraña el tono paródico, que parece acentuarse en los polimacarrónicos. De tal suerte, en versos unimacarrónicos, como el 200, Tunc nemora alta sonant, remolinus surgit ad auras, el macarronismo lexical se encuentra en posición casi quiásmica respecto a los calcos textuales con coincidencia de sedes metrica (VERG. georg. 3, 393 #nemora alta#, y LUCR. 6, 819 #surgit in auras#); en el v. 274, et gordo Veneris puero) pia templa petebant, el macarronismo queda estilísticamente resaltado por la rima interna y su posición ante cesura, marcando un claro contraste con el calco semicentoniano (STAT. Theb. 11, 751 #pia templa#, y LUCR. 3, 86 #templa petentes#); el calco que forma el primer hemistiquio del v. 306 (Quos vbi conspexit iam bambaneare Cupido, SIL. 5, 586 #quos ubi conspexit#), confluye, incluso con la prolexis del relativo, a resaltar el expresivo macarronismo que se demora con fuerza onomatopéyica entre el cuarto y el quinto pie dactílicos; en el v. 335, sic ait: “o miseri, quae vos miseranda locura, no falta la reminiscencia virgiliana (VERG. ecl. 2, 69 a, Corydon, Corydon, #quae# te dementia cepit), que fue más patentemente parodiada por Merlín Cocayo (Baldus V 4, 285 O macaron, macaron, quae te matezza piavit!); en el v. 408, et quot sermones vna hiluanat in hora, el a la sazón obispo de Zamora es equiparado al Lucilio harto fecundo aunque irregular criticado por Horacio ( HOR. sat. 1, 4, 9-10 ...in hora saepe ducentos, / ut magnum, uersus dictabat stans pede in uno); finalmente, los versos unimacarrónicos introducen la exaltación bucólica del amor actualizando los referentes materiales, en un intento de cercanía al lector que no carece de virtus lírica (Non ego dedignor flautas contingere agrestes, çampoñasque rudes et vincere Pana canendo, v. 616-617 -OV. epist. 4, 149 #non ego dedignor#, y VERG. ecl. 2, 31 mecum una in siluis imitabere #Pana canendo#-), incluso cuando se hace un explícito homenaje a la fuente virgiliana sin la menor intención paródica (Quando ego te fresca fugitiua Amarili sub vmbra, v. 620 -VERG. ecl. 1, 36; 8, 77 #Amarylli#-).
En cuanto a la acentuación del contenido paródico en los versos polimacarrónicos, he aquí algunos ejemplos: en el v. 263, non poterant ganare, feae -miserabile vulgus-, se compara mediante un calco textual en aposición con coincidencia de sedes metrica (VERG. Aen. 2, 798 #miserabile uulgus#) a las vulgares rameras del poema con el atribulado pueblo troyano tras la caída de Ilión; en el v. 324 (Itur in obscuram grutam, stabula alta putarum), se materializa una cómica parodia virgiliana (VERG. Aen. 6, 179 #itur in# antiquam siluam, #stabula alta# ferarum), que no supone, repito, una derisión del venerable modelo, sino un guiño a sus cultivados lectores, que apreciarían con regocijo el juego estilístico que realza, sobre todo, al segundo macarronismo, que se coloca al final de verso y es objeto de un juego de semihomofonía (putarum / ferarum) basado en la macarronización superficial desinencial; siguen siendo las meretrices las que motivan el juego paródico del v. 419, et pretium meruisse refert, puto veinte reales, donde se trae a colación las raras rosas invernales (MART. 4, 29, 4 Hibernae pretium sic meruere rosae) evocadas por Marcial para justificar un precio elevado; la comicidad para el leído lector está en los términos de la comparación que trae a colación el calco marcialesco, y en la explicitación macarrónica de la cantidad en final de verso.
Pacheco, incluso, se permite construir macarronismos sobre iuncturae clásicas como en el caso del v. 164, sima graui, tiemblatque locus cum soluere tientat, cf. LUCAN. 3, 491-92 #soluere# / temptat...; combina, asimismo, macarronismos y latinismos en forma de endíadis (cf. v. 367: peñascos durasque petras...).
Pacheco, como Folengo, se mueve, tal como se ha dicho arriba, del latín al romance, que tiene así una función englobante y directiva, y esto se sigue verificando, verbigracia, en la presencia de figuras de construcción como la disyunción afectando a macarronismos de locución (vv. 257, y 426), y a sintagmas integrados por neoformaciones macarrónicas (vv. 278, 407, 449), en la existencia de series anafóricas (vv. 401-408; 427-434), y algunas otras figuras como el políptoton (vv. 513-514) y la prolepsis del relativo (v. 574). Asimismo, el poeta jerezano sigue adaptando su macarroneo al fluctuante tono de su poema en su segundo libro; de tal suerte, en el elogio del amor que ocupa los vv. 467 a 478 se mezclan los versos latinos y unimacarrónicos en un discurso más elevado; en cambio, en los vv. 484 a 556, en los que describen de manera expresionista los efectos del amor carnal en hombres y animales predominan los versos polimacarrónicos, que ceden, en la alabanza final al amor en un entorno bucólico (vv. 557-631), a un juego de equilibrio entre los tres tipos de versos, que alternan en un contexto perfectamente armónico, hecho que puede percibirse, por ejemplo, en el v. 576, que se abre y cierra con un macarronismo, y, que, sin el menor menoscabo, tiene una pátina perfectamente clásica, realzada por la neoformación latina humanística debida a la creatividad lingüística del poeta neolatino (Soplat amorisonos laurorum in vertice siluos). En este sentido, el verso final virgiliano (Omnia vincit amor et nos cedamus amori, cf. VERG. Ecl. 10, 69) debe entenderse como una cita de homenaje y reconocimiento reverente a una tradición a la que no se intenta, en modo alguno, combatir o someter a irrisión.



Imagen: Diccionario de Autoridades.

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1 Otros ejemplos de aliteraciones mixtas en los vv. 423, 549, y 551.
2 Estas disyunciones afectan también a macarronismos de locución (vv. 257, 278, 426), y a neoformaciones macarrónicas (vv. 407, 450).