CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298

sábado, 23 de diciembre de 2017

LA MACARRONEA DE JUAN MÉNDEZ NIETO: notas biográficas






Los datos que se conocen sobre la vida del médico Méndez Nieto provienen de su obra autobiográfica Discursos medicinales, como señala Luis S. Granjel1. En el inicio de esta obra, dedicada fundamentalmente a describir su experiencia facultativa, el anciano Méndez cuenta también su vida de escolar en Salamanca. Este comienzo in medias res oculta su lugar de nacimiento y noticias sobre sus orígenes (actitud que sería muy propia de un ‘cristiano nuevo’). No obstante, –indica Granjel- “por los datos que de Juan Méndez Nieto figuran en los libros de matrículas de la Universidad de Salamanca sabemos era portugués y nacido en la villa fronteriza de Miranda do Douro. Si en 1607, cuando puso rótulo a su obra, tenía, según confesión que en ella hace, setenta y seis años, puede deducirse nació en 1531”2.

Cuenta Méndez Nieto que tras graduarse como bachiller en Artes, quiso primero ser clérigo, y que, luego, comenzó estudios de leyes a instigación paterna; estudios que abandonó definitivamente en favor de los de Medicina. En los libros de matrícula del Estudio salmantino consta, efectivamente, en los cursos 1553-54 y 1554-55 un Juan Méndez3, bachiller artista (El Estatuto de la Universidad de Salamanca de 1538 exigía tal titulación para cursar medicina), como estudiante médico, así como en los de los cursos 1556-57 y 1558-59; finalmente, la matrícula del curso 1559-60 lo menciona con los títulos de bachiller artista y bachiller médico.

Considera Granjel que, aunque Méndez Nieto se autotitulara licenciado sólo debió poseer el grado académico de bachiller, que le capacitaba ya legalmente para ejercer la medicina, y hace referencia a Marcel Bataillon, quien “supone que la necesidad de cumplimentar la prueba de ‘limpieza de sangre’ y la muerte en 1557 de su principal valedor en la Universidad, el doctor Alderete, debieron truncar su carrera universitaria. En 1559 se halla Juan Méndez en Salamanca, según declaración suya, buscando “se hazer licenciado”, lo que no consta llegara a conseguir”4. Todos estos hechos son narrados en el Libro primero de sus Discursos medicinales, junto con las curaciones realizadas y las peripecias vividas en Arévalo, Toledo y Sevilla, no siempre verídicas5. De Sevilla, donde un matrimonio no acordado desata las iras de los familiares de la desposada y precipita los acontecimientos, pasa a las Indias de modo fraudulento a través de La Palma en un barco de vascongados franceses, pues éste era el recurso al que recurrían los portugueses y ‘cristianos nuevos’, a quienes estaba prohibido el acceso al Nuevo Mundo en los navíos de la flota de Indias.

El Libro segundo narra su estancia y actividad profesional en Santo Domingo, a donde llega el 26 de enero de 1562 junto a su esposa. Allí permanecerá hasta 1569, año en el que marcha con su mujer, hijos y criados a Cartagena de Indias ante las amenazas de una orden de expulsión del Nuevo Mundo y posibles enemistades profesionales.

Su vida en Cartagena de Indias, donde encontró definitivo acomodo, es narrada en el Libro tercero y último de Discursos medicinales. Es allí donde culmina su quehacer profesional, que le otorga una posición económica desahogada, escribe su obra, y termina su vida en fecha no determinada. Señala Granjel que, incluso en su ancianidad, “Juan Méndez conservó la afición juvenil a la música y la poesía; gustaba de los placeres de la comida […] Fue amigo de burlas y siempre mostró un talante que hace pensar en la vida alegre y despreocupada de los pícaros”6.










1 Cf. Juan Méndez Nieto, Discursos medicinales, Introducción, Luis S. Granjel; Descripción bibliográfica, Teresa Santander; Transcripción, Gregorio del Ser Quijano, Luis E. Rodríguez-San Pedro (Salamanca: Universidad, 1989), p. IX. Los datos biográficos que aportamos provienen de la Introducción del reputado especialista en la medicina española renacentista.
2 Cf. Méndez, Discursos, p. X.
3 En cursos posteriores al del 1546-1547 aparecía el nombre de Juan Méndez simultáneamente en las matrículas de estudiantes legistas y gramáticos (cf. ibidem, p. X).
4 cf. Méndez, Discursos, p. XII.
5 Granjel no tiene, en este aspecto una opinión tan negativa como M. Bataillon (cf. ‘Riesgo y ventura del ‘licenciado’ Juan Méndez Nieto’, Hispanic Review, XXXVII, 1 (1969), 23-60): “En su narración Méndez Nieto no puede negarse mezcló, con intención de ennoblecer el relato de su vida, hechos reales con sucesos que resulta difícil aceptar como ciertos, si bien en su conjunto no creo merezcan juicio tan absolutamente negativo como el formulado por Bataillon […] Si la superchería es admitida, cabe preguntarse sobre las razones que pudieron inducir a Juan Méndez Nieto, ya anciano, cuando no podía obtener de ello beneficios, forjar tales episodios y ofrecerlos como parte real de su existencia. Única respuesta plausible la depara suponer […] que al hacerlo buscaba, como en realidad es meta a la que se orienta la totalidad de lo expuesto en los Discursos medicinales, ofrecer una imagen magnificada de su personalidad médica, incorporando al relato de su actividad profesional, lo que cree hubo en ella de sobrehumano” (cf. Méndez, Discursos, p. XV, XIX).

6 Cf. Méndez, Discursos, p. XXIII.


Imagen: Vista de Miranda do Douro, villa natal de Méndez Nieto.

viernes, 15 de diciembre de 2017

TRADICIÓN TEXTUAL EN LA EPÍSTOLA MACARRÓNICA DEL DR. DIEGO SÁNCHEZ





La epístola macarrónica del Dr. Sánchez se conserva en un único manuscrito que ocupa los ff. 123v.-126r. de un cartapacio misceláneo de mediados del siglo XVI localizado, a su vez, en la Biblioteca Real, sign. II / 1577 olim 2-B-10.

El volumen fue descrito en 1914 por Ramón Menéndez Pidal, junto con otros misceláneos de la Biblioteca Real1. Le asigna el número II, llamándolo “cartapacio de Pedro de Lemos, vecino de Toro”, según se advierte en el incipit, y hace de él la siguiente descripción: “292 hojas. Papel de varias clases y muy diversas letras. El tomo está compaginado en 1906 con fragmentos de la antigua colección de cuatro volúmenes, éstos fueron deshechos, por hallarse antes sus pliegos cosidos en gran desorden.-205 x 154 milímetros; corte muy desigual -PASTA. SIGNATURA 2-B-10, Poesías Varias, tomo I”. Menéndez Pidal lo sitúa a mediados del siglo XVI: “pertenece al tiempo de Carlos V, si bien ya llama “rey nuestro” a Felipe II (fol. 100 v.), refiriendo sus amores con doña Isabel Osorio”, y afirma que fue formado por personas afectas a la Universidad de Salamanca, y que se conservó en la biblioteca de los Colegios Mayores de dicha Universidad, hasta que de allí pasó a la Biblioteca Real en 1806-1807.

José Antonio Ahijado Martínez piensa, por el contrario, que el cartapacio perteneció a la extensa biblioteca formada por Don Diego Sarmiento de Acuña, primer conde de Gondomar (1526-1626) a partir de 1598 en su casa de Valladolid, la llamada “Casa del Sol”2. Esta biblioteca, la más grande reunida en la Castilla de la época, fue tomada en posesión por Carlos IV en 1806, y “no cabe duda que el grueso de su contenido ahora se encuentra en la Biblioteca de Palacio, donde fue a parar también la mayor parte de la correspondencia de Gondomar”3. Ahijado Martínez basa su asertación en una información contenida en el Inventario de la biblioteca de la Casa del Sol caligrafiado por Enrique Teller, segundo bibliotecario del conde de Gondomar, en 1623, y que se basaba, a su vez, en el inventario realizado por el anterior bibliotecario, Étienne o Esteban Eussem, en 16194. Dicho inventario se conserva en la Biblioteca Nacional, y fue reproducido por Manuel Serrano y Sanz en 1903. Bajo el epígrafe de “libros de poesía, comedias, y historias fabulosas”, el inventario de 1623 recogía la siguiente referencia: “Libro de Poesías; llámase Arca de Noë. 4.º”5. Ahijado Martínez piensa que este volumen es el cartapacio de Lemos que contiene nuestro poema, y para ello remite al incipit del volumen descrito por Menéndez Pidal, que nos indica quién es su propietario, y cúal es el carácter de la obra (la cursiva es nuestra):

“Este libro es de Pedro de Lemos vezino de la ciudad de Toro en el qual ay recopiladas todo genero de obras en diuersos stilos porque en el hallaran cartas en prosa y versos y Sonetos y sparsas y comparationes y lamentationes y Glosas y villancicos y Sermones y dialogos y chistes y muchos quentos graciosos y en fin tantas cosas que sunt plura negotia quam vocabula porque este cartapacio es el arca de Noe donde se hallaron todo genero de cosas y ansi ay en el de o[mni] genere piscium y porque la gente y gustos son muy d[ife]rentes ay de todo genero para contentar a hijos de t[an]tas madres porque dize Horatio en el arte poetica: “Om[mi]sit puctum qui miscuit vtile dulci” y ansí aunque non est licitum m[is]cere sacra profanis por no despedir a ninguno de la tienda con dezir no lo ay butirum & mel ponam vt sciant reprobare malum (lectores) et eligere bonum y porque vean que por complacer a mí y a otros tomo este trabaxo de recoger estas cosas ninguno por amigo y pariente que sea me lo pida porque sera verba in aerem effundere y cobrara verguença en cara y manzilla en coraçon porque se ira el pero por no hazer yo regla sin fallencia o exception protesto so pena de graues juramentos que si no fuere a Antonio de Cisneros que sobre campo de parentesco tenemos asentada la maior amistad que pudo auer en ningun Romano y ansí el con las damas, pues mi coraçon es suio mejor lo seran mis cosas y si alguno pretendiere hurtarlo por no lo poder sacar de mí desde agora le auiso que si me faltare seis dias que lo descomulgare hasta carta de anatema y repicar
campanas y no se lo perdonare en
los dias que
biuiere
y si qui
siere sa
car algo del yo doy mi fe de
aiudarle con todo mi poder
y tername aherrojado y en u
na muy
obscura
mazmo
rra a su serui
cio echado testi
gos diego alderete y juan
de anduxar y pedro de Lemos”.

Si se tiene en cuenta que el bibliotecario Eussem, autor del primer inventario de 1619, leía los manuscritos que carecían de título para ponérselo y referir de qué trataban6, es totalmente verosímil establecer, de acuerdo con Ahijado Martínez, que la metáfora que identifica el cartapacio de Lemos con el arca de Noé le sirvió como título en el Inventario Eussem-Teller de 1623.

El poema de Diego Sánchez ocupa, como se ha dicho, los folios 123v. a 126r. Presenta el siguiente título: “MAGNIFICO DOCTORI / Vtriusq iuris Franco. de Var / gas. D. Didac’ Sanci’. de Al / caudete .S. Macharroni / cam .D.”. Su incipit reza “Quam legis ex nostra Marchena littera uenit”, y al final: “Explicit Macharronica / Scripsit me Ioannes Vazquez” (entre ambas líneas y de otra mano se lee: “compañero de Augustin de guedeja en salamanca .1551.”).

El texto, en el aspecto gráfico, mantiene el uso de ‘v’ en posición inicial absoluta, y de ‘u’ en posición interior de palabra. El diptongo ‘ae’ es representado sistemáticamente con ‘e’ caudada, y la doble ‘s’ mediante el signo ‘β’. Hay algunos ejemplos de ‘oe’ por ‘ae’ (cf. vv. 23, 67, 71, 106).










1 cf. R. MENÉNDEZ PIDAL, "Cartapacios literarios salmantinos", BRAE, I [1914], pp. 43-44, 166-167, 170; estudio y macarronea citados posteriormente por A. BLECUA, "Libros de caballerías...", p. 149 n. 5, y más imprecisamente por F. MÁRQUEZ, "Teófilo Folengo...", p. 274 n. 20: "R. Menéndez Pidal da otras noticias sobre una correspondencia macarrónica entre escolares salmantinos de hacia mediados del XVI".
2 Tuve el honor de conocer al Sr. Ahijado Martínez en su lugar de trabajo, la Biblioteca Real, a donde me desplacé en busca del manuscrito. Comentando yo al acaso la localización salmantina ofrecida por Menéndez Pidal, el Sr. Ahijado compartió conmigo su hipótesis, inédita, y me proporcionó una copia del artículo escrito en colaboración con Ian Michel sobre la biblioteca del conde de Gondomar (cf. IAN MICHEL-JOSÉ ANTONIO AHIJADO MARTÍNEZ, "La Casa del Sol: La biblioteca del conde de Gondomar en 1619-23 y su dispersión en 1806", en Mª. L. LÓPEZ-VIDRIERO-P. M. CÁTEDRA (edd.), El libro antiguo español III. El Libro en Palacio y otros estudios bibliográficos, Ediciones Universidad de Salamanca. Patrimonio Nacional. Sociedad española de historia del libro, 1996, pp. 185-200), y del de Serrano y Sanz sobre la misma biblioteca (cf. M. SERRANO Y SANZ, "Libros manuscritos o de mano (de la biblioteca del conde de Gondomar)", RABM, 3ª ép., año VII, t. VIII [1903], pp.. 65, 296-297). Le reitero desde aquí mi agradecimiento, aunque él declinó modestamente el ser citado.
3 Cf. I. MICHEL-J. A. AHIJADO, o.c., p. 197.
4 Cf. ib., p. 191.
5 Cf. M. SERRANO Y SANZ, o.c., p. 297.

6 Cf. I. MICHEL-J. A. AHIJADO, o.c., p. 198.


Imagen: Biblioteca del Palacio Real de Madrid

sábado, 2 de diciembre de 2017

CRÓNICA DE LAS GIORNATE DI STUDIO SU TEOFILO FOLENGO CELEBRADAS EN LA SCUOLA NORMALE SUPERIORE DE PISA





El pasado 23 y 24 de noviembre tuve el honor de asistir y participar en las Giornate di studio su Teofilo Folengo a cinquecento anni dalle prime Macaronee celebradas en la Sala Stemmi de la Scuola Normale Superiore de Pisa, y organizadas por el prof. Luca D'Onghia.




Representó para mí la excepcional ocasión de conocer en persona a la plana mayor de los folenguistas que desde los años setenta han encarnado ese tipo tan especial de filólogo que para estudiar la caleidoscópica figura de Folengo necesita una sólida base, como señaló el añorado Giorgio Bernardi Perini en 1977, de filología clásica, románica, italiana y de dialectología, y el conocimiento de cuya obra me ayudó a poner los cimientos de mi tesis sobre la poesía macarrónica en España. Así, pudo oírse las ponencias sucesivas de veteranos folenguistas o folengólogos como Massimo Zaggia, Luca Curti, Lucia Lazzerini, Antonio Daniele y del decano de todos ellos, Mario Chiesa.








Se contó, además, con la presencia de jóvenes especialistas en lexicología, tradición cómica y cosmología renacentista como Federico Baricci, Vincenzo Allegrini, Giuseppe Crimi y Giordano Rodda. De la Universidad de Rennes 2 asistió la doctora Carole Primot, autora de una tesis de próxima publicación sobre la traducción francesa del Baldus de la Vigaso Cocaio en 1605.








Por otra parte, los asistentes fuimos deslumbrados por los conocimientos de Roberto Stringa, bibliófilo y miembro de la Associazione Internazionale per gli Studi Folenghiani "Merlin Cocai" sobre las editiones principes del Orlandino y del Liber Macaronices o redacción Paganini de las macarroneas folenguianas (1517), cuyo quinto centenario se celebraba en este congreso.



A mí me tocó intervenir el viernes 24 a las 15:45 con una ponencia titulada L'influenza folenghiana nella poesia maccheronica spagnola, que fue calurosamente acogida. Acto seguido, se organizaron dos turnos de mesas redondas. En mi turno defendí la necesidad del estudio y edición de las macarroneas europeas postfolenguianas como medio imprescindible para valorar la recepción europea de Teófilo Folengo, y la propia historia de la lengua vernácula, dada los numerosos casos de retrodataciones y de hápax que yo podía habido atestiguar en el estudio lexical de la macarronea española. Señalé, así, mi pertenencia al grupo de investigadores que, bajo la dirección del prof. José María Maestre Maestre, catedrático de la Universidad de Cádiz, se integra en el grupo de investigación europeo Europa Renascens, cuyo tema de estudio es el latín renacentista y postrenacentista, en el seno del cual se podía encontrar el lugar natural para estas investigaciones. En su intervención Otello Fabris, presidente de la Associazione Internazionale per gli Studi Folenghiani "Amici di Merlin Cocai" promovió la idea de la celebración de un congreso en el Vaticano sobre el Teófilo monje, y autor de obras religiosas, y me presentó como coordinador de dicha Asociación con el mundo académico. Finalmente, Mario Chiesa animó al prof. Zaggia a culminar su meritorio y adelantado trabajo de edición crítica de las redd. Paganini y Toscolanense con una edición comentada. El prof. Zaggia señaló la dificultad del objetivo, y la necesidad, en su opinión, de que el comentario de cada libro fuera encargado a un especialista.







El congreso se cerró, pues, con la esperanza de que continúe la expansión de la filología folenguiana, que tendría como uno de sus hitos, tal como señaló el prof. Zaggia, la edición -necesariamente monumental- interlineal de las cuatro redacciones de las macarroneas folenguianas, y de que haya jóvenes investigadores que tomen el relevo de las viejas generaciones. En cuanto a mí, este encuentro marca un verdadero post quem en mi humilde trabajo de especialista en poesía macarrónica, que espero que siga dando más frutos en el futuro, como la publicación de mi tesis revisada y aumentada, y de mi traducción en proceso del Baldus de la Vigaso Cocaio.






domingo, 19 de noviembre de 2017

GIORNATE DI STUDIO SU TEOFILO FOLENGO a cinquecento anni dalle prime Macaronee (Scuola Normale Superiore di Pisa, 23-24 novembre 2017)




Los próximos 23 y 24 de noviembre se celebrarán en la Scuola Normale Superiore de Pisa las Giornate di studio su Teofilo Folengo a cinquecento  anni dalle prime Macaronee, organizadas por el prof. Luca D'Onghia. Participaré como miembro de un grupo de investigación de la Universidad de Cádiz dirigido por el catedrático D. José María Maestre con una conferencia en italiano titulada L'influenza folenghiana nella poesia maccheronica spagnola, y posteriormente en una tabla redonda en la que presentaré, junto a Otello Fabris, presidente de la Associazione Internazionale di Studi Folenghiani "Merlin Cocai", de la que me honro formar parte, una asociación de investigación internacional sobre la macarronea europea y extraeuropea en colaboración con la Universidad de Cádiz. 
Me siento también emocionado por la posibilidad de conocer en persona a otros insignes folenguistas conferenciantes, cuya obra leí con avidez a mediados de los años 90 para intentar entender mejor el abigarrado mundo que se encontraba tras Folengo y sus macarroneas; especialistas, pues, como Mario Chiesa, estudioso y editor de Folengo, Massimo Zaggia, excepcional editor de las Macaronee minori que tanto influyeron en mi manera de editar los poemas macarrónicos españoles, Lucia Lazzerini e Ivano Paccagnella, estudiosos, respectivamente, de los sermones híbridos tardomedievales y de los poetas macarrónicos prefolenguianos, así como de su influencia en Merlín Cocayo, y al pisano Luca Curti, genial discernidor de que la verdadera diferencia entre Folengo y sus predecesores se encuentra en el deliberado juego de personas literarias macarrónicas creado por el autor mantuano.

domingo, 12 de noviembre de 2017

FRAGMENTOS DE MI TRADUCCIÓN DE "BALDO": Pelea de Berta y Lena (VI, 255-349)





Pero entretanto la esposa de Baldo, que Berta se llama,
sin su marido, sin bienes, y pobremente vestida,
es echada a la fuerza -¡qué pena!- de casa de Berto,
pues, según de los senadores el veredicto,
"teniendo Zambello la propiedad, propietario se llama".                 260
Mas Cíngar no abandona a aquella desventurada,
quien mala penuría tendría, o incluso el peligro sería
de que en un taburete, por ganarse la vida,
Berta sentada, tuviera la tienda siempre abierta1,
si Cíngar no la ayudara con sus consejos y obras.                         265
Aquella viudita amamanta dos hijitos gemelos,
e hila en la casa paterna, y así se gana la vida.
Montando en cólera, empero, por su pena excesiva,
tira al suelo el huso, y aparta a un lado la rueca,
agarra una barra gordota, y corre al lar de Zambello,                   270
al que jura dar bastonazos tan numerosos,
cuantos emplean para trillar la paja los rústicos.
¡Ay de ti, Zambello, si te encuentra en tu casa!
¡ay de tus hombros y espalda!: la cólera de la diabla
tráete, furibunda, la calamidad más terrible.                                275
¡Oh, qué buena suerte, que lejos estabas entonces!
Pero tu Lena, no obstante, tu esposa, digo, donosa,
que de tener se alegraba un mastuerzo como marido,
cuando ve a Berta viniendo hecha una fiera,
y villanías sin dejar de echar de su boca,                                     280
que quiere, tiene el propósito de zurrarle a la silla,
después que ocasión no dase de apalear el caballo,
ella también a un lado aparta prudente la rueca.
Lena, digo, viendo a la otra echándose encima,
presta se quita de su costado izquierdo la rueca,                          285
que había justo cargado de un grande rollo de estopa,
y mientras piensa en ponerlo rápidamente debajo,
y en agarrar al tiempo el rodillo de los hojaldres,
Berta, en llegando, comienza a darle gusto a la tranca;
Lena, carente de armas, corre veloz hacia el fuego,                      290
do pone la rueca y el lino; el fuego al punto la seca
materia prendiendo, estalla en una feroz llamarada,
cual presto hace fuego la culebrina que ataca murallas.
Berta, viendo crecer contra sí una hoguera tamaña,
vuelve la espalda, se va, se escapa, vuela cual pájaro,                 295
pues combatir contra el fuego es una enorme locura.
La otra, mil antiguas ofensas rememorando,
no menos la acosa, tal que el gavilán hace con la becada,
que huye de aquél, igual que la alondra de azor que la sigue.
Lena se afana en poner la lana ardiente en sus trenzas,               300
Berta grita: "¡Mi hermana querida, y dulce cuñada,
perdóname, desdichada de mí, perdona a tu hermana!"
Lena gritar la deja, quien, sorda a toda plegaria,
siempre más muestra tener orejas de comerciante.
Su diestra la rueca chisporroteante de hebras ardiendo                305
alta sostiene, y la zurda, corriendo, se afana en a aquélla
cogerla, bien por sus sueltos cabellos, caída la cofia,
o por las enaguas alzadas por obra del viento agitado.
Berta aún más se apresura, y ya algunas pavesas
siéntese crepitar por sobre su nuca desnuda,                              310
por eso se gira y sopla por apagar esa estopa,
pero estornudó su nariz rozada del fuego en su punta.
Corre entonces el doble en zigzag y en línea recta,
no de otro modo corriendo que gata poco doméstica,
a cuya cola le atan una tripa de cerdo,                                       315
en la que hay o tres o cinco semillas de haba.
Aquélla huye y oye las habas sonando a su espalda,
por lo que corre más, siempre la persigue aquella
tripa, y piensa que un hombre la viene detrás persiguiendo.
Finalmente, llegando Berta a cierta vivienda,                             320
grita auxilio, y quiere saltar un alto cercado
tejido con vencejos de sauce, y lleno de zarzas.
Y como un salto dio por saltar de la cerca la altura,
enganchose con su falda en aquellos espinos;
atrapada quedó con los pies mirando hacia el cielo,                     325
oscurecer logró el sol descubriendo su libro2,
y contra lo natural superó la luna al marido.
No parose Lena, quien la rueca caliente
en el eclipse hundió, que ya el mundo oscureciera.
Cuando la buena mujer sintió sus bajos ardiendo,                       330
por el dolor vencida, sobre la sopa humeante
sopla, y con su otra boca a la vez un pedo se tira,
que fue capaz de la rueca apagar con su fuerza ventosa.
Hecho lo cual, facilmente se libra de aquella maraña,
se asienta sobre sus pies, y, animosa ya el fuego apagado,          335
inclínase, y agarra Berta medio ladrillo,
y con enorme empeño a su cuñada lo lanza.
Lena, no obstante, con su agilidad esquiva la piedra,
coge la misma, y la tira al sitio de donde viniera.
Entre las dos, así pues, se alzaba la cerca de espinos,                 340
que Berta, saltando a pies juntillas, pasó por encima;
entonces, cogiéndose por las trenzas, con uñas entrambas
se zurran, se muerden, se arañan, y sin tijeras se pelan.
He visto a veces gallinas, o bien incubando sus huevos,
o por doquier llevando sus batallones de pollos,                          345
dar comienzo a una liza de garras y picos cruenta.
Como aparece con sus pechos doquier desplumados,
mientras se picotean y hieren con uñas filosas,
del mismo modo Lena y Berta casi se matan.







1Referencia a la prostitución.

2En glosa a T IV 337 se señalaba: Metaphora sumpta incantatoribus, qui magicum retegendo libellum solis radios obtenebrant. Alusión, indica Chiesa, a la creencia de que los brujos podían provocar con los encantos de sus libros de magia eclipses, causados a menudo por la luna. De ahí la doble metáfora que tiene como término real la vagina femenina.

viernes, 15 de septiembre de 2017

FRAGMENTOS DE MI TRADUCCIÓN DE "BALDO": Zambello llega a la gran ciudad (VI, 67-157)








Viniera, entretanto, Tognazzo por orden del soberano
en el lugar de Cipada como una zorra pelada,
que, después de hacerles la pascua a las pobres gallinas,
la triste se va cuanto puede escondida entre las sombras,                70
y, agazapada, friega con su barriga la tierra.
Coge a Zambello, y a la ciudad lo lleva consigo,
dándole ánimos para que esté ya contento sobre ése,
al que desea que abra en canal, y le coma los hígados.
Luego lo instruye en la ruta, cual preceptor elegante,                       75
de qué reverencias debe hacer, de decir qué palabras,
cuando se exprese delante de las señorías sapientes:
tenga limpias las sus narices, y en modo ninguno
tenga de su cabeza rascarse piojos la idea.
Zambello nunca viera las estrepitosas ciudades,                               80
aunque Mantua ciudad lejana no está de Cipada.
Por eso, parécele estar contemplando el mundo completo,
cuando ve de lejos tantos montones de casas.
Hasta la puerta vienen juntos que es de san Jorge1,
cinco puentes es preciso pasar levadizos.                                         85
Zambello pasa adelante no sin mucha fatiga,
pues viendo a lo lejos tantas chimeneas humo echando,
y oyendo al unísono desde los campanarios enhiestos
sonar las campanas todas, mientras las nubes atruenan
(pues atronaban, por el siroco que el cielo macula),                          90
tira para atrás, dudando si el mundo abajo
entonces se viene, por el estruendo en redor resonante.
Pero Tognazzo lo arrastra igual que si fuera un ternero,
cuando no le apetece entrar en la carnicería.
Ya llega a la plaza, y con un pedazo tropieza de leño,                        95
pegase un resbalón, y da con el culo en el suelo.
El populacho se para a mirarlo como a majara.
"¿Por qué -pregunta Tognazzo-, por qué demoras el paso?
Como parece, bailar me toca con la más fea2."
Nada habla Zambello, de su mollera los pensamientos                       100
teniendo tan embrollados cual líneas de náuticas cartas.
Alzándose a la postre, andaba con pasos inciertos,
y por la ciudad caminaba cual si estuviese atronado.
Le asombra que haya tantas casas juntas reunidas,
tantas calles, tantas puertas, tantas ventanas,                                  105
tantos perros, hombres, mulas, y tantos caballos;
y mientras mira arriba, ya choca, ya se tropieza,
choca con la gente que pasa, tropieza en las piedras,
y con frecuencia se para a mirar un caballo que corre,
y los perros corriendo tras él por morderle la cola.                            110
Habla Tognazzo: "¿por qué, Zambello, así te sorprendes?
¿nunca has visto hasta ahora tales y tantas cosicas?"
Éste, tal que si estuviera en mitad del campo en su propia
brega de azada, respóndele con acento gallardo:
"¡Mi puta madre3!,¡qué extraordinaria resulta esta obra!                    115
¡Venga, Tognazzo!, te ruego, déjame ver un poquito.
Tan bellas chozas, tan bellas barracas lo que es yo mismo
nunca vi, desde que me cagó de mi madre la panza.
¡Oh, cuánto heno, y cuántos rastrojos en estos heniles
puede guardarse para cebar las vacas de engorde!                            120
¿Por qué, Tognazzo, no hasme traído aquí mucho antes?"
Mientras chilla tal cosa, hete que hermosas señoras,
bellas no por su propio esplendor, sino por maquillaje,
divisa cuando están mirando por sus ventanas.
Éstas presto, oyendo la voz del vociferante Zambello,                        125
dejáronse ver, como es costumbre de las mujeres,
de sus cabezas sacar afuera como tortugas,
y de asomarse a las ventanas al mínimo ruido.
Zambello se para a mirarlas, y de continuo un dedo
tiende hacia arriba, al tiempo también rompe a gritos: "¡oh, oh, oh!   130
¡por mis cojones! ¿ves, Tognazzo, a las hembras aquellas?"
A quien Tognazzo en aparte: "¿qué carajo te pasa?,
¿qué estás gritando, merluzo?", así diciendo muy presto
una puñada le da en costillas y bajo el costado.
Pero aquél grita más, y levanta más el dedo: "¡ay, oh, oh!",               135
-responde-, ¿ves, Tognazzo, estas reinas hermosas?
¿cómo es que brillan tanto? Me cago en diez que te digo.
Si miro a nuestras mujeres, sólo veo adefesios".
Desesperado entonces, el viejo presto lo lleva
a otra calle, y así le habla por lo bajini:                                            140
"Cierra esa bocaza, o te daré garrotazos.
¿Acaso te crees que estás, bobitonto, en medio del bosque?"
Esto diciendo, condúcelo al airoso palacio.
Finalmente, ante el Podestà se presenta Zambello;
nada más verlo de lejos, empieza a reír el gentío,                             145
pues estaba atronado, y en su mente abombado,
quemado del sol, y negro, harapiento y todo pringoso,
mostraba haber mil años dormido encima del heno;
su pelambrera de tiesos cabellos igual que un hisopo
se eriza de aristas de heno y de briznas de los pajares.                     150
Peine nunca la toca, sino almohaza de bueyes:
siempre con tiña, y largas entre sus pelos las uñas,
porque a aquél lo atormentaban piojos eslavos4.
Una zamarra lleva de grueso sayal desgastado,
que dudas si del revés está, o bien del derecho,                                155
y lleva de cañamazo una corta y estrecha camisa,
que sin jabón dos veces sólo al año remoja.















1Ad portam Sancti veniunt insemma Giorgi. Véase II 82.
2Ut video, ad Modenam ursum menare bisognat. Este llevar un oso a Módena es un proverbio que alude a una obligada empresa difícil, y sin recompensa. Señala Chiesa su origen en la obligación feudal existente en algunas zonas de Garfagnana de presentar cada año a los duques de Este un oso vivo.
3Potta meae matris, quam granda est ista facenda! El primer hemistiquio es señalado en glosa de la red. T como Blasphemia solita, sed tamen non vocanda blasphemia, siendo un exabrupto típicamente campesino. He preferido no optar por una traducción literal (coño de mi madre), para usar idiotismos hispánicos parangonables, como para el angonaia "inflamación de las ingles" y el cancar "cáncer" usados como exclamaciones rurales en los vv. 131 y 132.

4Namque molestatur schiavonibus ille pedocchis. Recuerda Chiesa en su edición la glosa de la red. Paganini (lib. IV, 312) a este verso: Pedogius sgiavonus est maior aliis, y señala que los inmigrantes eslavos en Venecia desarrollaban las labores más penosas.

martes, 8 de agosto de 2017

FRAGMENTOS DE MI TRADUCCIÓN DE BALDO: Baldo capturado es llevado a presencia del tirano Gaioffo (V, 420-467)




Estaba patas arriba Mantua de tiempo por esa                               420
gran trapatiesta: el pueblo acude, y la hez de la plebe,
y no conociendo la causa, temblando, viene con armas.
Se jactan mientras de haber los esbirros vencido a Baldo,
y a las Señorías lo condujeron encadenado.
Dice entonces Gaioffo: "¡mal seas hallado, tunante!                        425
todas las cuerdas con que se arrastra una nave de Génova,
apenas fueron bastantes a doblegar tu violencia.
Este es ya el momento en que debes pagar el escote,
y justo es que dé de sí tu cuello en la horca."
No dígnase Baldo en darle ninguna respuesta al tirano,                   430
y el hombre magnánimo responder no desea al villano,
pero se reconcome en su corazón indignado.
Al punto, de sus heridas mana un gran lago de sangre,
y de esos mastuerzos ninguno allí con piedad se conmueve,
para ligar al menos sus venas ya faltas de sangre,                          435
y para llamar a algún cirujano experto en su ciencia.
En tanto, vuelve Tognazzo al sitio dando de voces,
descubierta la testa, sudando, maltrecho y su misma
joroba de friccionarse no deja, a palos medida.
Brama, y con sus enormes gritos rompe los techos;                        440
suplica que se le dé castigo en el acto al ribaldo,
y que al momento lo cuelguen del balcón más alzado,
por dar ejemplo con el ladronazo a otros ladrones.
Todos entonces están que revientan de risa sin freno,
viendo a un carcamal jorobado, y viejo cascado                              445
aparecer igual que, al representarse comedias,
muéstrase en los entreactos algo ridículo.
Ése se enjuga la frente con la camisa que cuelga,
y al muro pegado, se frota la espalda igual que un asnillo.
Cuidase, empero, de no acercarse mucho a Baldo.                          450
Pues teme que incluso encadenado se le abalance.
Manda el pretor entretanto que Baldo en lo más escondido
del gran torreón ligado sea de pies y de manos.
Así se llevan pues al desdichado que baja la vista,
al que circunda en redor y de cerca una selva de armas;                 455
pues seguro no tienen que capturar a tamaño
y tan importante hombre no ponga en pie a Cidapa,
y toda la población de Barbasso y la gente en Garolda1.
Más preocupa, empero, que la fuerza tenaz de Fracasso
levanta sospechas, quien todo el lugar de Poletto2 domina.              460
A Baldo, en fin, de la tierra en el centro, y Satán en el culo   
lo encierran, y ni de la luz del sol, ni lucerna un adarme
tiene, y tanta es la angostura de su mazmorra,
que no parece cárcel sino sepulcro podrido.
Allí gusanos, y sapos, ratones con escorpiones                                465
le hacen de compañeros, y juntos pasan la vida,
juntos se cambian razones, comen y duermen al tiempo.





1Burbassique omnes populos gentemque Garoldae. Pueblos al sudeste de Mantua (Faccioli).

2Suspecta est, cui tota subest campagna Poletti. Poletto es otro pueblo al sudeste de Mantua (Faccioli).