CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298

sábado, 11 de junio de 2016

SINTAXIS, PROSODIA Y MÉTRICA EN LA EPÍSTOLA MACARRÓNICA DEL DR. DIEGO SÁNCHEZ




Sintaxis macarrónica.

No hay extravagancias sintácticas reseñables en epist., salvo el faciens cacare del v. 106, que recuerda los usos folenguianos; pero su carácter aislado no asegura una influencia en este punto, sino que más bien está en consonancia con el tipo de latín empleado.

Prosodia macarrónica.

1. Rasgos generales.

El poema se atiene en general a las reglas de la prosodia romana, aunque se manejan con gran libertad las cantidades de las palabras latinas.

Se respetan las cantidades de las desinencias. Algunas de las excepciones estaban ya contempladas por la prosodia macarrónica folenguiana, como el adverbio breve iuxtă del v. 46, el imperativo breve properă del v. 115 (cf. glosa a Baldus T XVIII 112: nota quod omnia imperativa in ‘-a’ terminantia ultimam producunt, dico Latine, sed macaronice possunt abbreviari, aunque esta licencia es aplicada casi exclusivamente a macarronismos1), el abl. breve del gerundio macarrónico pasandŏ (93), y los macarronismos de calco en final de hexámetro cabŏ dĕ vela, y pocŏ dinero. Fuera de este grupo quedan los siguientes casos: virtutīs (21), ossŏ (53), los abl. breves repleta (33), tota (56), lana (64), mora (81), el nom. pertristīs (83), el ac.pl. largo ista (89), dicetūr (95) y proptēr (105).

2. Prosodia de las palabras latinas.

Se respetan las reglas prosódicas romanas, aunque hay gran libertad a la hora de establecer la cantidad de las sílabas a fines de mantener la urdimbre métrica del hexámetro. Hay 34 versos que presentan anomalías prosódicas (vv. 4, 5, 15, 21, 22, 25, 29, 32, 33, 34, 37, 39, 45, 47, 53, 54, 55, 56, 59, 63, 64, 71, 73, 76, 81, 83, 89, 91, 92, 105, 107, 109, 117, 119), que representan un 28,33% del total.

2. 1. Errores prosódicos.

Dada la frecuencia de estos errores, es posible pensar que el autor los presente como un rasgo macarrónico más, al modo de los prefolenguianos. Para salvar una escansión correcta, aparte de los lícitos alargamientos en arsis (cf. v. 7: mēdicinarum, v. 8: phīlosophus, v. 15: pēriculosos, v. 29: tormentā, v. 48: consēquenter, v. 50: carnē, v. 54: squalīdos, v. 61: noctē, v. 62: quaerītant, v. 68: iācet, v. 82: cītati, v. 90: sīne, littēris, v. 91: horcā, v. 104: nēcesse, v. 109: dicār, v. 117: iurīs, quāsi), hay que admitir alargamientos arbitrarios de sílabas breves (cf. v. 5: pēritus, v. 25: stūpens, v. 29: fāmes, v. 22, 39, 59: sīmul, v. 33: inquē, v. 37: sōlent, v. 34: gēlu, fūgare, v. 45: ōuantes, stātim, v. 55: mānus, v. 63: schōlaribus, v. 73: immīnente, v. 76: schōlaris, v. 91: mānet, v. 92: littēratus, v. 105: dīe, v. 107: cācent), y abreviación de sílabas largas (cf. v. 4: clămito, v. 15: perĭculosos, v. 22: mĭlitat, v. 25: tŏtus, v. 32: requĭrit, v. 35: ĕ, v. 47: prĭmum, v. 54: squălidos, v. 71: concathĕnare, v. 92: ĕuadit, v. 109: immŭnis, v. 119: vĕritates). Existen algunas infracciones a la ley de la posición (cf. v. 34: mĭsselli, v. 54: ĕt, v. 90: lĭtteris, v. 109: ĭmmunis, v. 117: căptiuo).

2. 2. Voces aparentemente latinas.

Dentro de esta categoría, en la que el origen vulgar permite la libertad prosódica, podemos incluir las siguientes voces: sepulturas (18), examinati (28), vapores (59), religionem (84), calles (101), sudorem (108), columna (113), audientia (115).

2. 3. Manipulación formal de voces latinas por motivos prosódicos.

De los tres posibles casos en discusión summere (v. 46), băchalarium (46), y săliti (57), la geminación del primero es innecesaria dado el carácter largo de la primera sílaba por naturaleza (cf. lat. sūmere), el segundo plantea problemas por una posible correspondencia vulgar de esta palabra del bajo latín (cf. glosario s.u. ‘bachalarius’), y el tercero es el único cuya presencia estaría justificada bajo este epígrafe (cf. lat. sālliti), aunque la presencia de formas como lĭtteris (90), nos indican que tal manipulación no es un objetivo en la composición del autor, y, desde luego, no señala una influencia folenguiana.

3. Prosodia de las palabras macarrónicas.

Se aplican las normas prosódicas latinas a las voces macarrónicas, con algunas excepciones marcadas por el carácter del acento vulgar (cf. infra 3. 6). Se afirman así tendencias que apuntan sólo timidamente en Spur., y es absoluta novedad de epist. la macarronización de los diptongos vulgares según las reglas prosódicas aplicadas a sus homólogos latinos (cf. infra 3. 8). La influencia folenguiana parece diluirse en una vaga autoridad de referencia prosódica.

De 134 macarronismos contabilizados sólo hay cuatro formas que se apartan tanto de las reglas prosódicas latinas como de las macarrónicas, lo que representa un 2,98% del total. Esto es indicio de la seguridad alcanzada en el manejo del instrumento lingüístico macarrónico.

3. 1. La ley de la penúltima.

El carácter directivo del acento de intensidad vulgar en la determinación de la cantidad de la penúltima sílaba queda roto sólo en una ocasión: cauallĕrus.

3. 2. Sílaba anceps en protonía.

Tenemos ejemplo en el par dīneris / dĭnero.

3. 3. La ley de la posición y alternancia entre consonantes dobles y simples.

Se localizan sólo dos infracciones a la ley prosódica latina de la posición (cf. pĭltrafae, gŏrdos). Existen, además, algunas infracciones que llamamos aparentes al representar el dígrafo un solo fonema como es el caso de ‘ll’,‘rr’ y ‘ch’ (cf. bărrancos –pero modōrrae-, atŏlladero, cĕrrajas, chancĭlleriae –pero escudīlla-, pĕcherum, mŏchachos –pero mācho-). Los tres contraejemplos puestos entre guiones demuestran el papel que desempeña el acento de intensidad vulgar en la determinación de la cantidad de la penúltima sílaba.

No hay en epist. alternancia entre consonantes dobles y simples prosódicamente motivada. El único ejemplo aducible de alternancia (pāssaui / pāsat, pāsando) no responde a este designio.

3. 4. Sílaba anceps delante de “muta cum liquida”.

Tenemos casos de aplicación a macarronismos en pŏbladas, pŏbreza, quădriles, pădronem, junto a quēbrantatus.

3. 5. Sílaba breve delante de ‘z’.

Esta licencia prosódica, ya localizada en Folengo, va contra el uso latino, que exige sílaba larga delante de ‘z’. Así, contamos en epist. con un expelŭzatus, junto al normativo cōzina.

3. 6. La regla de “vocalis ante vocalem corripitur”.

Esta regla se ve rota cuando el acento vulgar recae en esta posición (cf. frīo, golpēat, puterīas, chancillerīae).

3. 7. Consonantización de ‘i’ prevocálica.

El único ejemplo aducible, aunque dudoso, es caminantium.

3. 8. Tratamiento prosódico de los diptongos vulgares.

Los diptongos vulgares adquieren el mismo carácter prosódico que los diptongos latinos. Contamos, pues, con ejemplos para el diptongo ‘ie’ (audientia –aunque aquí podría hablarse tal vez de consonatización-, conocimientis, remiendi), para el dipt. ‘ue’ (callejuelas, puertos, recuerus), y para el dipt. ‘io’ (necius, prouisionem). El poeta, no obstante, rompe esta regla en tres ocasiones por necesidades métricas (cf. cicĭones, religĭonem, y el posible dipt. breve pescueçum -aunque podría hablarse quizás de consonantización de ‘u’ prevocálica-). La ruptura vulgar del diptongo es también reflejada, como en pĭōjos.

Métrica.

1. Características.

El poema consta de 120 hexámetros κατά στίχον. Se detectan algunas anomalías, como dos versos hipermétricos (cf. vv. 13, 18, 64), y cuatro versos hipométricos de cinco pies (cf. vv. 38, 52, 53, 108), que excluímos de nuestro análisis.

  1. Los cuatro primeros pies: distribución de dactilos y espondeos.




TIP.
TOTAL
Nº ORDEN epist.
Nº ORDEN VERG. Aen.
Nº ORDEN OV. met.
SSSS
29=25,66%
1
5
15
DSSS
25=22,12%
2
1
2
DDSS
11=9,73%
3
2
1
SDSS
8=7,07%
4
4
-
DSDS
7=6,19%
5
3
4
SSDS
7=6,19%
6
7
-
SDDS
5=4,42%
7
8
-
DSSD
5=4,42%
8
9
-
SDSD
4=3,53%
9
6
-
SSSD
3=2,65%
10
13
-
SSDD
3=2,65%
11
14
16
DDSD
2=1,76%
12
10
5
DDDS
2=1,76%
13
11
6
DSDD
2=1,76%
14
12
7

113





Destaca el predominio de una secuencia anómala respecto al modelo virgiliano predominante, que es, no obstante, el más imitado e impone su norma métrica en poemas no épicos como el presente.



b) Elisiones.


TIP.
TOTAL
1 A
-
1 T
2=18,18%
2 A
2=18,18%
2 T
2=18,18%
3 A
-
3 T
-
4 A
1=0,88%
4 T
1=0,88%
5 A
1=0,88%
5 T
2=18,18%
6 A
-
6 T
-

11





La elisión ocupa los lugares tradicionales. La primera tesis, segunda arsis y cuarta tesis tienen así más elisiones que las que encontramos en la primera arsis y sexta tesis, en este caso inexistentes. Existe, no obstante, elisión en quinta tesis.

Hemos localizado nueve casos de hiato (vv. 45, 49, 69, 74, 84, 95, 96, 100, 109). De ellos cuatro constituyen ecthlipsis con alargamiento de la vocal precedente (vv. 45, 49, 84, 100).


  1. Cesura y monosílabo ante cesura.



TIPOLOGÍAS
TOTALES
VERG.
PENTEMÍMERES
102=91,07%
110=98,21%
99,62%
TRIPLE A
8=7,14%
TRIPLE B
-
2=1,78%
0,38%
HEPTEMÍMERES
2=1,78%

112





Las cesuras más frecuentes son las mismas que las de Virgilio. El verso 120 presenta una única cesura triemímeres.






TIPOLOGÍAS
TOTALES
Lĕgĭs ex ||
7=31,38%
11=50%
Non de ||
4=18,18%
Ergō qui ||
6=27,27%
11=50%
Tendĭmŭs in ||
5=22,72%

22=18,33% sobre 120 vv.


Los dos tipos más usuales (monosílabo ante cesura precedido de otro monosílabo o de palabra pirriquia), se combinan en plan de igualdad con dos tipos anómalos como el espondeo o dáctilo precedente.


c) Estructura silábica y finales de hexámetro.




TIPOLOGÍA
TOTAL
VERG.
OV.
2+3
73=64,60%
32%
35,5%
3+2
14=12,38%
53,5%
55%
5
14=12,38%
-
-
1+4
10=8,84%
-
-
2+1+2
1=0,88%
11%
8%
2+2
1=0,88%
-
-

113





Es de notar, aparte la influencia de los modelos virgiliano y ovidiano, la frecuencia anormalmente alta de la cláusula pentasilábica. Hay un verso, el 80, que presenta un troqueo en quinto pie, a menos que se lo entienda arbitrariamente alargado por afectar a una palabra que se podría considerar aparentemente latina (papyro), formando así un hexámetro espondaico. No hay monosílabos finales.






1 Cf. ed. Zaggia, p. 648



Imagen: Libros de Actas Capitulares en el Archivo Municipal de Marchena (Sevilla)

sábado, 28 de mayo de 2016

EL MACARRONEO DE LA EPÍSTOLA MACARRÓNICA DEL DR. SÁNCHEZ




1. El léxico macarrónico.

1. 1. Macarronismos léxicos.

Constituyen el cuerpo básico del léxico macarrónico de epist. (124 de 135 macarronismos registrados). Un pequeño número pertenece a un acervo lexical arcaico (curtus, harone, mochachos) o anómalo (lota). Doctoramentum es el único posible ejemplo de manipulación de la voz vulgar de origen (i.e. ‘doctoramiento’) en el proceso de macarronización, más allá del simple añadido de sufijos y desinencias al lexema de la palabra española.

1. 2. Macarronismos morfológicos.

Pueden aducirse un ejemplo: se lee un horologius, que altera el género neutro del original lat. horologium. Tiene la importancia de ser el primero documentado en el desarrollo de la macarronea española. Parece deberse a razones métricas.

1. 3. Macarronismos heteróclitos.

Un apunte de este tipo se encuentra en el abl. pl. colchonis, en cuyo lugar se podría haber esperado una forma *colchonibus por la 3ª declinación, a la que sería más fácil de adscribir un sustantivo como colchón dado su plural colchones, ya documentado en Spur. 10.

1. 4. Macarronismos semánticos.

Pueden incluirse dentro de esta categoría audientia, calles, pupili, saltare, simam, tabernas.

1. 5. Macarronismos de locución o de calco.

Los dos ejemplos registrados (cabo de vela, per poco dinero) resultan casi citas directas del vulgar, por lo que su regularidad prosódica se relaja. Estamos, como advierte M. Zaggia, en los límites extremos de la gramática macarrónica1.

1. 6. Frecuencia de los macarronismos.

Los 37 versos que contienen un solo macarronismo (vv. 2, 4, 20, 25, 29, 32, 33, 42, 44, 48, 51, 53, 54, 62, 68, 73, 76, 77, 79, 80, 81, 82, 84, 86, 90, 91, 93, 94, 95, 96, 100, 108, 112, 113, 115, 119, 120) representan un 30,83% del total.

Los 42 versos que contienen más de un macarronismo (vv. 10, 11, 12, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 30, 34, 35, 36, 38, 39, 40, 41, 43, 47, 49, 50, 56, 58, 64, 65, 66, 67, 69, 70, 74, 75, 78, 88, 98, 99, 101, 102, 103, 109, 111, 116, 118) suponen un 35% del total.

Los 38 versos íntegramente latinos (vv. 1, 3, 5, 7, 8, 9, 13, 21, 22, 23, 24, 26, 27, 31, 37, 45, 46, 52, 55, 57, 59, 60, 61, 63, 71, 72, 83, 85, 87, 89, 92, 97, 104, 105, 106, 107, 114, 117) representan un 31,66% del conjunto total.

La distribución casi proporcional de las tres categorías llama la atención, fundamentalmente, sobre el elevado número de versos íntegramente latinos.

1. 7. Función estilística de los macarronismos.

La disposición predominante de los hexámetros latinos coincide con los momentos de tono más grave, como son los de queja ante la situación de injusticia que el doctor afirma sufrir (cf. vv. 1-9; vv. 21-28) o cuando refiere lo sacrificado de su oficio (cf. vv. 104-107); en otras ocasiones eclosionan en torno a un calco clásico (cf. vv. 37, 55, 61, 63, 71, 105, 114, 117 y ap. de fuentes correspondiente). Fuera del primer y segundo grupo enunciados, son básicamente neutros desde el punto de vista estilístico, excepto cuando resultan connotados por contraste irónico con el contexto macarrónico. Tal es el caso del v. 63 (haec est prima quies miseris scholaribus aeui), que con su armonía clásica parece anunciar un respiro a las desdichas de la vida escolar. Esta impresión se desvanece inmediatamente en el v. 64 (in colchonis factis non fina sed lana pelote), que devuelve brutalmente a la realidad de su miseria material (vv. 64-72).

La función de los macarronismos en epist. está en relación proporcional con la impresión que se pretende conseguir en el influyente destinatario de la carta. Recuérdese que el autor advierte que a pesar de ser una macarronea lo que escribe, no tiene un carácter jocoso y amable (cf. vv. 1-4), como aquellas con las que, quizás, Sánchez deleitó a Vargas en su época salmantina, situándose así en la tradición del médico "chocarrero", de la que será un ilustre exponente López de Úbeda con su Pícara Justina2. No hay, ciertamente, en esta obra un regusto filológico y preciosista en la creación y experimentación lingüística con los macarronismos, como se deduce del análisis del léxico macarrónico. El autor, por el contrario, emplea mayoritariamente una masa de voces que en su enmacarronamiento desinencial apenas se apartan de su forma originaria vulgar (arroyos, atolladero, barrancos, braços, bubosas, cabecera, cabo de vela, callejuelas, calles, camas, camisa, capa, cartas, caydas, cerrajas, ciciones, columna, costas, cozina, curta, chinches, choças, despensas, per poco dinero, etc), que resaltan así dramáticamente la materialidad de la realidad que se pretende evocar (quartos, tripas, sepulturas, horcas, sisas, pulgas, chinches, piojos, pobreza, horca, callejuelas, puterias, putas, bubosas, ciciones, mentiras), como puede observarse también en la adjetivación (sucias, caydas, sarnosa, frio, curta, raida).

A pesar del carácter práctico del texto, éste no está exento del cuidado formal, lo que, por otra parte, no debe considerarse paradójico. El autor emplea, así, aliteraciones efectistas combinadas con anáforas donde aprovecha las posibilidades que le ofrecen ambas lenguas (v. 14: “heu! Quot arroyos, quot rupes atque barrancos”). De esto son prueba las alternancias de formas latinas y sus correspondientes vulgares3 (cf. vv. 25-26: ...expeluzatus / horresco...; vv. 81-82: ...pagate / ...persoluere...). Hay que destacar la hábil disposición de los macarronismos, que son insertados en los contextos donde alcanzan mayor fuerza evocadora, connotados casi siempre negativamente. Véase el v. 73 (quoque magis doleas, iam imminente pobreza), construido hasta la cesura principal sobre un calco clásico, y que se cierra con un ablativo absoluto cuyo sujeto, que ocupa frontera versal, es un expresivo macarronismo, “pobreza”, que resume y anuncia el grueso de las desgracias de los condiscípulos del joven Diego Sánchez. Estas desventuras alcanzan su culminación y cierre lapidario en el verso 91 (sola horca manet, et desperatio sola), en el que convergen figuras como el quiasmo, cuya férrea arquitectura evoca el rigor de una sentencia, la epadaniplosis (sola...sola), que incide psicológicamente en el desamparo del infortunado estudiante, y el hysteron-proteron, que, trastocando el orden cronológico de las ideas, resalta el macarronismo “horca”, más efectivo aquí sin duda que su correspondiente latino “furca”.

Existen en epist. rasgos del conceptismo que eclosionará en la literatura vernácula hacia finales de siglo4. Véase un ejemplo de retruécano en los vv. 69-70 ([syndone] constructa ex stupa et lota sine jabone / quam magis induerant costurae et mille remiendi), donde se nos habla de una sábana que no ha recibido las marcas del jabón de sastre, sino la de las costuras y mil remiendos; de calambur (cf. v. 90: “extat praecipue ‘si necius’ aut sine litteris”); de derivación (cf. v. 101: “...calles et callejuelas”); y ejemplos de dilogía como en los vv. 111-112, en los que se juega con un doble sentido de adsunt, ‘acompañar’ y ‘asistir (como defensa)’: frente a la incomprensión del concejo al doctor sólo le ‘asisten’ una serie de enfermedades, que son el objeto de su labor; dilogía existe también en el v. 118 donde se juega con una doble acepción de pecho, ‘parte del cuerpo humano’ y ‘tributo’.

Es, finalmente, notable la ausencia total de macarronismos e, incluso, de calcos folenguianos. En poco menos de diez años, si Bald. fue escrito entre 1522 y 1524, la macarronea ha alcanzado plena independencia de su modelo italiano, y su código lingüístico, el macarroneo, es manejado con gran seguridad y conciencia de sus posibilidades expresivas.






1 Cf. ed. Zaggia, p. 649. Se citan ejemplos como fac bonă guardă (Mosch. T III 102).
2 Cf. cap. VI. 2. 1.
3 Cf. ed. Zaggia, pp. 671-672.

4 Cf. FERNANDO LÁZARO, "Sobre la dificultad conceptista" en ID., Estilo barroco y personalidad creadora, Anaya, Madrid 1966, p. 20.

sábado, 7 de mayo de 2016

LOS "MAYOS" DE MANTUA (BALDUS V, 3, 179-200)





 Llega la fecha en que Mantua toda se viste de fiesta:
el uno de mayo sonríe bajo un Apolo1 luciente.                            180
Todo hidalgo ordena delante de su palacio
plantar un enhiesto varal ornado de arbóreas frondas,
al que el pueblo a causa del mes el "mayo"2 lo llama.
Una turbamulta plebeya sigue a carros triunfales,
que por una parte u otra de la ciudad buey o vaca                       185
gruesa lleva, y camina cubierta de rosas variadas.
Tejido de hojas de naranjo se alza un baldaquino
de mirto, laurel, mejorana, romero sobre los carros.
Todo tipo de álamos, toda de verdeantes
olmos especie, de encinas, y de las yedras rampantes                 190
desparpajan sus cabelleras y cuádrigas ornan.
Obleas de pasta, y mil de dorado papel las cintas
que de hilos cuelgan, crujen del aire inquieto movidas.
En alto de este carro triunfal elevarse Cupido
alado se observa, niño cegato y sin pañales;                               195
él tira los dardos acá y allá de su dura ballesta.
Un grupo de muchachitas, cubierto en sus trenzas3 de flores,
llena sus cestos de huevos por toda la villa cantando.
Baldo también, mezclado con éstas al canto se apresta,
y de las ganancias exige su parte sin que nada falte.                   200









1Citado como dios del sol
2Árbol de mayo o mayo, elemento esencial de estas fiestas, probablemente importadas en Italia por los longobardos, en las que se mezclaron elementos de exaltación guerrera y de las celebraciones primaverales de la Maya romana (Faccioli).

3En mi traducción intento reproducir de algún modo el acusativo de relación presente en el verso (Turba puellarum trezzas redimita corollis), ya señalado por Paoli, así como su fuente en el primer verso de la Copa del Appendix Vergiliana (Copa, Surisca, caput Graia redimita mitella).

sábado, 23 de abril de 2016

CONFERENCIA SOBRE LA INFLUENCIA DE TEÓFILO FOLENGO EN LA LITERATURA ESPAÑOLA ANTE LA ASSOCIAZIONE INTERNAZIONALE PER GLI STUDI FOLENGHIANI "AMICI DI MERLIN COCAI"




En el marco de la XXV Rassegna 2015-2016 "Il Folengo dopo Merlino" organizada por la Associazione Internazionle per gli Studi Folenghiani "Amici di Merlin Cocai" y el Macaronicorum Ristoratorum Baxanensium Collegium, que se reúnen mensualmente en torno a aspectos literarios y gastronómicos de la cultura contemporánea de Teófilo Folengo, me desplacé con mi esposa a Bassano del Grappa (Vicenza) para impartir una conferencia sobre la influencia folenguiana en la literatura española el pasado domingo 17 de abril.
El encuentro se celebró en el Golf Club Colli Berici en Brendola, localidad de Vicenza cercana a Bassano del Grappa, residencia del presidente de la Asociación, el sr. Otello Fabris, de quien tuvimos el honor de ser huéspedes en su encantador B&B Casa Fabris.



Para después de la conferencia que pronuncié en italiano, y en la que no faltó un recuerdo para nuestro llorado Silvano Bassi de parte del prof. Maestre Maestre de Cadiz, estaba preparado un almuerzo temático sobre la cocina española en Italia entre los siglos XV y XVI confeccionado por dos grandes artistas de la cocina como se mostraron M. Santagiuliana y R. Stola.
Como aperitivo se sirvió un surtido de tapas y jamón de pata negra al corte regado con cava español, y luego, ya a la mesa, una "olla podrida" con vino tempranillo canario, y fue con rioja que se sirvió unos anadones al espeto, regado "more spagnolo gialdo brottamine" con lasagnette, cebollitas y Erbabuona. Posteriormente, se disfrutó de unos quesos de cabrales y Casín. Y fue el éxtasis en los postres con una crema catalana crujiente y un biancomangiare a la catalana, postre tradicional del que habla el propio Folengo en su Baldus, compuesto a base de leche, arroz, clavo, almenda y agua de rosas; todo ello acompañado de moscatel de Málaga.
Fue una inolvidable sobremesa en la que pude conversar con tantos amici di Merlin Cocai, y descubrir sus lazos con España.












Al día siguiente, nuestro querido Otello Fabris nos llevó a saludar al alcalde de Bassano del Grappa, al que Otello explicó el proyecto de crear un grupo de investigación europeo sobre lo macarrónico. Su concejal de cultura nos acompañó al Museo Civico, donde pudimos admirar la impresionante colección Chini de cerámica griega, y obras de Jacopo da Ponte y Antonio Canova. Nos fotografiamos asimismo junto a una restaurada a cargo de la Asociación.



Inigualable anfitrión, nos hizo una pequeña guía por su bellísima ciudad y nos agasajó en su casa, yendo todos posteriormente a Verona a hacer una visita a Anna, la viuda de nuestro querido y común amigo Silvano Bassi, al que prometí asistir a este encuentro de abril. Me traigo, en fin, el agridulce recuerdo de una amistad perdida apenas comenzada, la de Silvano, y la grata certidumbre de haber encontrado un amigo excepcional en la persona de Otello Fabris.





sábado, 2 de abril de 2016

NOS HA DEJADO SILVANO BASSI





Con un inmenso pesar he recibido la noticia de la muerte de mi muy querido por más que reciente amigo Silvano Bassi. Nos conocimos en Verona en la ocasión de mi viaje de luna de miel gracias a Otello Fabris, presidente de la Asociación Amici di Merlin Cocai, de la que Silvano era uno de sus miembros más destacados. Él, junto a su encantadora y discreta esposa Anna (en la fotografía), nos llevó a mi mujer y a mí a la sede de la asociación en Campese, donde se encuentra la tumba de Folengo, y donde tuve la sorpresa de mi vida al verme coronando el busto del poeta, y siendo agasajado como socio honorario. Su amabilidad conmigo me llevó a obsequiarle con un ejemplar de mi edición del De origine et amplitudine Civitatis Veronae. Desde ese momento, Silvano junto a Otello se desvivieron por organizar una presentación de la obra en la ciudad de Verona, que se materializó en septiembre del año pasado en la Biblioteca Pública junto a autoridades académicas y otros amigos. Además de este homenaje a mi labor filológica, Silvano y Anna se superaron a sí mismos como amables anfitriones llevándome a Mantua, la patria de Virgilio y del Vergilius maccaronicus, Teófilo Folengo. Me conmovió realmente la amabilidad sincera de estas personas, y su reconocimiento, algo que en España me ha faltado, a mi labor científica de divulgación de la obra de Saraina, primero, y la de la poesía macarrónica folenguiana y española.
Seguíamos en estrecho contacto desde entonces; a principios de febrero me llegó la noticia a través de Otello de que Silvano había contraído una grave enfermedad. Pude hablar por videoconferencia con él en febrero y aún a principios de marzo. Él fue el quien me comunicó el designio de la Asociación de nombrarme Delegado de relaciones internacionales, con el propósito de crear un grupo de investigación sobre la poesía macarrónica europea con miembros de diversas universidades. Aún se mostraba animoso en marzo a pesar de su terrible mal, y pensaba que gracias a los tratamientos médicos que recibía cada semana podría acudir al próximo encuentro de la Asociación a mediados de abril al que yo acudiré con mi mujer. Pero, ¡ay! ya no podrá ser. Iremos a Italia, mas ya no será lo mismo sin ese querido amigo, al que tanto debo, y que tanto me ha animado a continuar con mi trabajo sobre la poesía macarrónica, y a emprender una traducción rítmica en español de la obra folenguiana más importante y extensa, el Baldus.
Silvano era un hombre íntegro, modesto, generoso, un caballero chapado a la antigua, de gesto serio, en cuyos ojos brillaba, empero, el entusiasmo de un niño cuando hablaba de lo que le apasionaba, los libros antiguos y la obra de Teófilo Folengo, figura emblemática de la literatura italiana.

Ciao, caro amico, mi manquerai per sempre! ti prometto di restare fidele alla nostra comune passione.

sábado, 19 de marzo de 2016

RETRATO DE LA VIDA ESTUDIANTIL SALMANTINA EN LA EPÍSTOLA MACARRÓNICA DEL DR. SÁNCHEZ




Señala Richard L. Kagan que no resultaba caro matricularse en una universidad en los siglos XVI y XVII: "Se exigía el pago de una cuota, pero era tan pequeña -sólo 4 o 5 mrs. al año- que estaba al alcance de la mayoría de los que sabían leer y escribir. Sin embargo, los costes aumentaban rápidamente, cuando se trataba de vivir en una ciudad universitaria [...]"1. Las modalidades de alojamiento en la Salamanca del Quinientos eran diversas: algunos estudiantes -los menos- eran vecinos de la ciudad o tenían familiares o amigos en ella; otros vivían en conventos o colegios como miembros de alguna comunidad religiosa o seglar; otros se encontraban como pupilos bajo el techo y tutela de un graduado universitario, generalmente bachiller; otros moraban en casa alquilada en forma de "república de estudiantes" o "compañía", pagando "pro rata" y atendidos por sus criados o algún ama de gobierno contratada; otros se alojaban en posadas y mesones como camaristas estrictos, o en gobernaciones como camaristas por aposento y servicio (guiso de comida, lavado de ropa, arreglo y limpieza de aposentos, etc.); otros finalmente, alquilaban una casa individual para vivir con sus criados, ayo o ama de gobierno2.

El hecho de que Sánchez emplee dos veces la palabra pupilus (vv. 29, 39) en el sentido arriba expresado para referirse a sus compañeros (cf. glosario s. u. 'pupilus'), y que se presente como huésped de una casa regentada por un bachiller nos da a entender que el joven Sánchez se alojó en un pupilaje, cuyo carácter ha definido certeramente Rodríguez-San Pedro: "Desde 1538 la Universidad de Salamanca se preocupó de regular minuciosamente un tipo de hospedaje de estudiantes con carácter educativo-paternal, en el que a un bachiller se le confía la tutela de un cierto número de estudiantes que viven en su casa, con los cuales realiza funciones de padre y maestro, responsabilizándose de sus estudios, crianza, alimentación, religiosidad, moralidad y costumbres. A través del examen previo del solicitante de pupilaje, ciertos minuciosos estatutos y visitas anuales de supervisión, la Universidad realiza un estricto control de este tipo de hospedaje, y por ello de todas las esferas de la vida de sus ocupantes. Administrar, regir, corregir y gobernar serán las funciones asignadas al pupilero según un modelo del que el propio pupilero debe ser el ejemplo a los ojos de los estudiantes [...]"3. Señala Rodríguez-San Pedro que el número de los pupilajes existentes en Salamanca se movió siempre en torno a la quincena, y que los pupilos residentes en cada casa, con edades comprendidas entre los 15 y 23 años, no alcanzaba nunca la decena4. Era, pues, un tipo de hospedaje minoritario, que, a pesar de las diferentes categorías y precios de los pupilajes, estaba destinado a un grupo social de calidad y asentado económicamente5. La familia de Diego Sánchez pertenecía, así, a la minoría que podía permitirse tal gasto, y que comprendía a la nobleza, sobre todo a la gran clase de los hidalgos, a los funcionarios del gobierno, a los militares, a los profesionales liberales, a la pequeña pero rica clase mercantil, y a los miembros más ricos de la clase obrera6. El libertinaje y la violencia característicos de la vida estudiantil de antes de mediados del siglo XVII, así como la tutela ceñida del pupilaje y sus privilegiadas condiciones para dedicar tiempo al estudio desentendiéndose de las preocupaciones materiales hacían que muchos padres lo vieran como una inversión óptima7. Rodríguez-San Pedro concluye su estudio sobre los pupilajes salmantinos entre 1590 y 1630 indicando que el ambiente general, dentro de un amplio abanico de posibilidades, era sobrio, y que la alimentación, que representaba un alto porcentaje de los costes era la propia de un grupo asentado y privilegiado8.

No obstante, dentro del amplio espectro de posibilidades señalado había también lugar para la picaresca y el abuso. En los libros de Visitas de Pupilajes del Archivo Universitario de Salamanca se recogen quejas de pupilos sobre la escasez y mala calidad de la comida, la suciedad de las casas, el agua poca y turbia, la ropa mal lavada y la cicatería de los pupileros con las velas9. Por otra parte, los testimonios literarios concuerdan en ofrecer una visión negativa y caricaturesca de la vivencia pupilar: "Don Quijote hablará de la "estrecheza" de los pupilajes. El Guzmán de Alfarache de "la limitada y sutil ración" y de que "todo era tan limitado, tan poco y mal guisado como para estudiantes y en pupilaje". No mencionaremos los ayunos expresionistas del licenciado Cabra, pero sí aquella declaración del dr. Andrés Laguna sobre las numerosas lavativas de caldo de acelgas y mercuriales, aderezado de sal y orines para "los infelices vientres de aquellos pupilos infortunados, que jamás se vieron llenos sino de viandas pestilenciales"10.

"¡Ojalá loco y mudo me vuelva!" (v. 25: perturber grauiter stupens!) exclama el dr. Sánchez ante la tesitura de tener que recordar los lances de su vida de estudiante en Salamanca. Habla de sufrimientos, hambre y frío como característicos del pupilo (v. 29), así como de los engaños y sisas que debe soportar (v. 30). En medio de constantes disputas, la "sarnosa cuadrilla" y "furtivo linaje" debe apañárselas ratoneando en la despensa (vv. 31-32). Para huir del frío los pupilos deben refugiarse en la cocina en medio de un humo malsano (vv. 33-34), y a la hora de la comida, han de apresurarse para quedar lo más cerca posible del bachiller pupilero, el primero en ser servido, pues a los que quedan más lejos sólo les toca piltrafa y huesos (vv. 42-43). Hambre y suciedad es su compañía hasta la noche (vv. 54-60), en la que son comidos por pulgas, chinches y piojos bajo sábanas sucias y viejas que se rompen a las primeras de cambio (vv. 61-72). Pero el colmo de la desgracia acaece cuando se acaba el escaso dinero; entonces, uno, desengañado, entra en un convento; otro se marcha a Italia para culminar su infortunio; y otro, finalmente, desesperando ante la negativa paterna a socorrerle, se suicida (vv. 73-91). Sánchez considera, por tanto, como un mérito evidente haber podido sobrevivir, incluso físicamente, a tales y tantas penalidades en su camino al doctorado (vv. 92-94). La parte autobiográfica de epist. tiene como objeto el mostrar a su influyente destinatario la historia de un hombre que, partiendo de circunstancias desventajosas y hasta dramáticas, ha conseguido ascender en la escala académica y social, sin que le haya importado servirse para ello de artimañas picarescas -implícitas pero bien conocidas por el corresponsal-; y es ese mismo esfuerzo de medro social no siempre lícito el que basta para justificar, ante sí mismo y su corresponsal, su actuación contra el concejo local, que pretende menoscabar su nueva posición en la sociedad tan penosamente conseguida haciéndole pagar impuestos y privándole así de la característica básica de la nobleza (vv. 93-95). En consonancia con ello, el dr. Sánchez le pide a su antiguo condiscípulo que actúe en su favor ante instancias jurídicas superiores, recurriendo, si es preciso, a la mentira (vv. 118-120).

Su autobiografismo sitúa a epist. dentro de la moda testifical que, como afirma Lázaro Carreter11, se desarrolla en esta época en la literatura española, y de la que serán exponentes posteriores, en el formato autobiográfico, el "Cingar" del Baldo castellano12 (1542), y el Lazarillo (1554), aunque es con éste con el que epist. muestra mayores concomitancias -lo que no quiere decir que haya que suponer la menor influencia directa. El hispanista Bernhard König indicaba que el autor del Lazarillo había tomado su idea de contar la vida del protagonista en primera persona a un personaje más elevado en la escala social (al que se dirige genéricamente como Vuestra merced), del "Cingar" castellano, el único modelo con que podía contar en la literatura conocida del tiempo para confeccionar una biografía desde el nacimiento del personaje. Ésta era, en su opinión, una prueba decisiva para señalar la dependencia del Lazarillo del "Cingar", aunque advertía que en el Lazarillo la autobiografía tiene carácter epistolar, y en el "Cingar" carácter oral, como reminiscencia del contexto de narración oral que era propio de la primitiva épica (el Cíngar del Baldo hispano cuenta su vida a un grupo de caballeros oyentes)13. La macarronea de Sánchez tiene también forma epistolar, aunque el destinatario está bien identificado, claro está, por ser un personaje real, pero comparte con el del Lazarillo la preeminencia social sobre el escritor. El recuento de la vida de Sánchez no comienza, ciertamente, por el nacimiento ni por la infancia, aunque presenta un importante rasgo en común: las peripecias vitales del protagonista, contra lo que ocurre con "Cingar" y Guzmán de Alfarache, son consecuencia de las circunstancias externas, que llevan, tanto al dr. Sánchez como al pregonero de Toledo, a espabilar y asegurarse su sustento y una posición social honorable mediantes prácticas contrarias a la moral, que se plasman en el caso del Lazarillo en la forma de deshonra consentida. Lejos de avergonzarse de ellas, el real dr. Sánchez -pronto convertido en ejemplo literario mediante la transmisión manuscrita y la propia forma poética de su epístola-, y el imaginario Lazarillo se muestran orgullosos del rumbo que han dado a sus vidas venciendo incontables penalidades. Así se expresa claramente Lazarillo en su prólogo a petición de su corresponsal: "Y pues vuestra merced escribe se le escriba y relate el caso muy por extenso, parecióme no tomarle por el medio, sino del principio, por que se tenga entera noticia de mi persona. Y también por que consideren los que heredaron nobles estados cuán poco se les debe, pues Fortuna fue con ellos parcial, y cuánto más hicieron los que, siéndoles contraria, con fuerza y maña remando salieron a buen puerto". Los corresponsales de ambos comparten, en fin, esta visión del mundo falta de escrúpulos morales, pues no tendría sentido, en tal caso, la sinceridad con que se les escribe; esto se hace más evidente en el caso de Francisco de Vargas, que no debería sentirse ofendido porque su amigo le pidiera una ayuda que fuera contra la verdad si era preciso.

Podemos concluir afirmando que la macarronea del dr. Sánchez se presenta como un curioso precedente -salvando las evidentes distancias-, de la técnica narrativa autobiográfica consagrada en la primera narración novelesca europea.



Ilustración: aula Fray Luis de León en la Universidad de Salamanca (vía Internet)


1 Cf. R. L. KAGAN, o.c., p. 234.
2 Cf. A. M. CARABIAS, o.c., p. 308 y L. E. RODRÍGUEZ-SAN PEDRO BEZARES, "Pupilajes, gobernaciones y casas de estudiantes en Salamanca (1590-1630)", Studia Historica, I, nº3, 1983, p. 201.
3 Cf. L. E. RODRÍGUEZ-SAN PEDRO, o.c., pp. 187-188. La necesidad de tal reglamentación minuciosa y severa fue, tal vez, propiciada por abusos como los que narra Sánchez en su epístola.
4 Cf. ib., pp. 188-190.
5 Cf. ib., p. 190.
6 Cf. R. L. KAGAN, o.c., pp. 236-237. Señala T. Santander que a partir de 1571 aumentó considerablemente el número de escolares procedentes de la diócesis de Jaén, que antes solían acudir a la Universidad de Baeza (cf. o.c., p. 58). Tal afluencia debía, por tanto, existir con anterioridad aunque en menor medida, de lo que es ejemplo el joven Diego Sánchez.
7 Cf. L. E. RODRÍGUEZ-SAN PEDRO, o.c., p. 190. El mismo autor cita un fragmento del Guzmán de Alfarache en que éste expone las razones por las que eligió un pupilaje para residir en Alcalá ("Con esto quedaba libre de todo género de cuidado. No me lo daba la comida ni el buscarla o proveerla, quedaba libre para sólo mi negocio y todo en todo"), a pesar del aparente incoveniente de tener que convivir con muchachos ("Híceme pupilo, teniendo por mejor tropellar con el qué dirán de ver a un jayán como yo, con tantas barbas como la mujer de Peñaranda, metido entre muchachos. Consolábame que también había entre nosotros algunos casi como yo y estábamos mezclados como garbanzos y chochos").
8 Cf. ib., p. 207.
9 Cf. ib., pp. 193-194. Kagan refiere abusos similares en pupilajes de Alcalá de Henares (cf. o.c., pp. 235-236).
10 Testimonios citados por Rodríguez-San Pedro, o.c., p. 193.
11 Cf. F. LÁZARO CARRETER, "¿Nueva luz...", p. 3.
12 Tal como fue versionado en Sevilla de forma anónima en 1542.

13 Cf. B. KÖNIG, "Margutte-Cingar...", pp. 303-304.