CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298

sábado, 19 de marzo de 2016

RETRATO DE LA VIDA ESTUDIANTIL SALMANTINA EN LA EPÍSTOLA MACARRÓNICA DEL DR. SÁNCHEZ




Señala Richard L. Kagan que no resultaba caro matricularse en una universidad en los siglos XVI y XVII: "Se exigía el pago de una cuota, pero era tan pequeña -sólo 4 o 5 mrs. al año- que estaba al alcance de la mayoría de los que sabían leer y escribir. Sin embargo, los costes aumentaban rápidamente, cuando se trataba de vivir en una ciudad universitaria [...]"1. Las modalidades de alojamiento en la Salamanca del Quinientos eran diversas: algunos estudiantes -los menos- eran vecinos de la ciudad o tenían familiares o amigos en ella; otros vivían en conventos o colegios como miembros de alguna comunidad religiosa o seglar; otros se encontraban como pupilos bajo el techo y tutela de un graduado universitario, generalmente bachiller; otros moraban en casa alquilada en forma de "república de estudiantes" o "compañía", pagando "pro rata" y atendidos por sus criados o algún ama de gobierno contratada; otros se alojaban en posadas y mesones como camaristas estrictos, o en gobernaciones como camaristas por aposento y servicio (guiso de comida, lavado de ropa, arreglo y limpieza de aposentos, etc.); otros finalmente, alquilaban una casa individual para vivir con sus criados, ayo o ama de gobierno2.

El hecho de que Sánchez emplee dos veces la palabra pupilus (vv. 29, 39) en el sentido arriba expresado para referirse a sus compañeros (cf. glosario s. u. 'pupilus'), y que se presente como huésped de una casa regentada por un bachiller nos da a entender que el joven Sánchez se alojó en un pupilaje, cuyo carácter ha definido certeramente Rodríguez-San Pedro: "Desde 1538 la Universidad de Salamanca se preocupó de regular minuciosamente un tipo de hospedaje de estudiantes con carácter educativo-paternal, en el que a un bachiller se le confía la tutela de un cierto número de estudiantes que viven en su casa, con los cuales realiza funciones de padre y maestro, responsabilizándose de sus estudios, crianza, alimentación, religiosidad, moralidad y costumbres. A través del examen previo del solicitante de pupilaje, ciertos minuciosos estatutos y visitas anuales de supervisión, la Universidad realiza un estricto control de este tipo de hospedaje, y por ello de todas las esferas de la vida de sus ocupantes. Administrar, regir, corregir y gobernar serán las funciones asignadas al pupilero según un modelo del que el propio pupilero debe ser el ejemplo a los ojos de los estudiantes [...]"3. Señala Rodríguez-San Pedro que el número de los pupilajes existentes en Salamanca se movió siempre en torno a la quincena, y que los pupilos residentes en cada casa, con edades comprendidas entre los 15 y 23 años, no alcanzaba nunca la decena4. Era, pues, un tipo de hospedaje minoritario, que, a pesar de las diferentes categorías y precios de los pupilajes, estaba destinado a un grupo social de calidad y asentado económicamente5. La familia de Diego Sánchez pertenecía, así, a la minoría que podía permitirse tal gasto, y que comprendía a la nobleza, sobre todo a la gran clase de los hidalgos, a los funcionarios del gobierno, a los militares, a los profesionales liberales, a la pequeña pero rica clase mercantil, y a los miembros más ricos de la clase obrera6. El libertinaje y la violencia característicos de la vida estudiantil de antes de mediados del siglo XVII, así como la tutela ceñida del pupilaje y sus privilegiadas condiciones para dedicar tiempo al estudio desentendiéndose de las preocupaciones materiales hacían que muchos padres lo vieran como una inversión óptima7. Rodríguez-San Pedro concluye su estudio sobre los pupilajes salmantinos entre 1590 y 1630 indicando que el ambiente general, dentro de un amplio abanico de posibilidades, era sobrio, y que la alimentación, que representaba un alto porcentaje de los costes era la propia de un grupo asentado y privilegiado8.

No obstante, dentro del amplio espectro de posibilidades señalado había también lugar para la picaresca y el abuso. En los libros de Visitas de Pupilajes del Archivo Universitario de Salamanca se recogen quejas de pupilos sobre la escasez y mala calidad de la comida, la suciedad de las casas, el agua poca y turbia, la ropa mal lavada y la cicatería de los pupileros con las velas9. Por otra parte, los testimonios literarios concuerdan en ofrecer una visión negativa y caricaturesca de la vivencia pupilar: "Don Quijote hablará de la "estrecheza" de los pupilajes. El Guzmán de Alfarache de "la limitada y sutil ración" y de que "todo era tan limitado, tan poco y mal guisado como para estudiantes y en pupilaje". No mencionaremos los ayunos expresionistas del licenciado Cabra, pero sí aquella declaración del dr. Andrés Laguna sobre las numerosas lavativas de caldo de acelgas y mercuriales, aderezado de sal y orines para "los infelices vientres de aquellos pupilos infortunados, que jamás se vieron llenos sino de viandas pestilenciales"10.

"¡Ojalá loco y mudo me vuelva!" (v. 25: perturber grauiter stupens!) exclama el dr. Sánchez ante la tesitura de tener que recordar los lances de su vida de estudiante en Salamanca. Habla de sufrimientos, hambre y frío como característicos del pupilo (v. 29), así como de los engaños y sisas que debe soportar (v. 30). En medio de constantes disputas, la "sarnosa cuadrilla" y "furtivo linaje" debe apañárselas ratoneando en la despensa (vv. 31-32). Para huir del frío los pupilos deben refugiarse en la cocina en medio de un humo malsano (vv. 33-34), y a la hora de la comida, han de apresurarse para quedar lo más cerca posible del bachiller pupilero, el primero en ser servido, pues a los que quedan más lejos sólo les toca piltrafa y huesos (vv. 42-43). Hambre y suciedad es su compañía hasta la noche (vv. 54-60), en la que son comidos por pulgas, chinches y piojos bajo sábanas sucias y viejas que se rompen a las primeras de cambio (vv. 61-72). Pero el colmo de la desgracia acaece cuando se acaba el escaso dinero; entonces, uno, desengañado, entra en un convento; otro se marcha a Italia para culminar su infortunio; y otro, finalmente, desesperando ante la negativa paterna a socorrerle, se suicida (vv. 73-91). Sánchez considera, por tanto, como un mérito evidente haber podido sobrevivir, incluso físicamente, a tales y tantas penalidades en su camino al doctorado (vv. 92-94). La parte autobiográfica de epist. tiene como objeto el mostrar a su influyente destinatario la historia de un hombre que, partiendo de circunstancias desventajosas y hasta dramáticas, ha conseguido ascender en la escala académica y social, sin que le haya importado servirse para ello de artimañas picarescas -implícitas pero bien conocidas por el corresponsal-; y es ese mismo esfuerzo de medro social no siempre lícito el que basta para justificar, ante sí mismo y su corresponsal, su actuación contra el concejo local, que pretende menoscabar su nueva posición en la sociedad tan penosamente conseguida haciéndole pagar impuestos y privándole así de la característica básica de la nobleza (vv. 93-95). En consonancia con ello, el dr. Sánchez le pide a su antiguo condiscípulo que actúe en su favor ante instancias jurídicas superiores, recurriendo, si es preciso, a la mentira (vv. 118-120).

Su autobiografismo sitúa a epist. dentro de la moda testifical que, como afirma Lázaro Carreter11, se desarrolla en esta época en la literatura española, y de la que serán exponentes posteriores, en el formato autobiográfico, el "Cingar" del Baldo castellano12 (1542), y el Lazarillo (1554), aunque es con éste con el que epist. muestra mayores concomitancias -lo que no quiere decir que haya que suponer la menor influencia directa. El hispanista Bernhard König indicaba que el autor del Lazarillo había tomado su idea de contar la vida del protagonista en primera persona a un personaje más elevado en la escala social (al que se dirige genéricamente como Vuestra merced), del "Cingar" castellano, el único modelo con que podía contar en la literatura conocida del tiempo para confeccionar una biografía desde el nacimiento del personaje. Ésta era, en su opinión, una prueba decisiva para señalar la dependencia del Lazarillo del "Cingar", aunque advertía que en el Lazarillo la autobiografía tiene carácter epistolar, y en el "Cingar" carácter oral, como reminiscencia del contexto de narración oral que era propio de la primitiva épica (el Cíngar del Baldo hispano cuenta su vida a un grupo de caballeros oyentes)13. La macarronea de Sánchez tiene también forma epistolar, aunque el destinatario está bien identificado, claro está, por ser un personaje real, pero comparte con el del Lazarillo la preeminencia social sobre el escritor. El recuento de la vida de Sánchez no comienza, ciertamente, por el nacimiento ni por la infancia, aunque presenta un importante rasgo en común: las peripecias vitales del protagonista, contra lo que ocurre con "Cingar" y Guzmán de Alfarache, son consecuencia de las circunstancias externas, que llevan, tanto al dr. Sánchez como al pregonero de Toledo, a espabilar y asegurarse su sustento y una posición social honorable mediantes prácticas contrarias a la moral, que se plasman en el caso del Lazarillo en la forma de deshonra consentida. Lejos de avergonzarse de ellas, el real dr. Sánchez -pronto convertido en ejemplo literario mediante la transmisión manuscrita y la propia forma poética de su epístola-, y el imaginario Lazarillo se muestran orgullosos del rumbo que han dado a sus vidas venciendo incontables penalidades. Así se expresa claramente Lazarillo en su prólogo a petición de su corresponsal: "Y pues vuestra merced escribe se le escriba y relate el caso muy por extenso, parecióme no tomarle por el medio, sino del principio, por que se tenga entera noticia de mi persona. Y también por que consideren los que heredaron nobles estados cuán poco se les debe, pues Fortuna fue con ellos parcial, y cuánto más hicieron los que, siéndoles contraria, con fuerza y maña remando salieron a buen puerto". Los corresponsales de ambos comparten, en fin, esta visión del mundo falta de escrúpulos morales, pues no tendría sentido, en tal caso, la sinceridad con que se les escribe; esto se hace más evidente en el caso de Francisco de Vargas, que no debería sentirse ofendido porque su amigo le pidiera una ayuda que fuera contra la verdad si era preciso.

Podemos concluir afirmando que la macarronea del dr. Sánchez se presenta como un curioso precedente -salvando las evidentes distancias-, de la técnica narrativa autobiográfica consagrada en la primera narración novelesca europea.



Ilustración: aula Fray Luis de León en la Universidad de Salamanca (vía Internet)


1 Cf. R. L. KAGAN, o.c., p. 234.
2 Cf. A. M. CARABIAS, o.c., p. 308 y L. E. RODRÍGUEZ-SAN PEDRO BEZARES, "Pupilajes, gobernaciones y casas de estudiantes en Salamanca (1590-1630)", Studia Historica, I, nº3, 1983, p. 201.
3 Cf. L. E. RODRÍGUEZ-SAN PEDRO, o.c., pp. 187-188. La necesidad de tal reglamentación minuciosa y severa fue, tal vez, propiciada por abusos como los que narra Sánchez en su epístola.
4 Cf. ib., pp. 188-190.
5 Cf. ib., p. 190.
6 Cf. R. L. KAGAN, o.c., pp. 236-237. Señala T. Santander que a partir de 1571 aumentó considerablemente el número de escolares procedentes de la diócesis de Jaén, que antes solían acudir a la Universidad de Baeza (cf. o.c., p. 58). Tal afluencia debía, por tanto, existir con anterioridad aunque en menor medida, de lo que es ejemplo el joven Diego Sánchez.
7 Cf. L. E. RODRÍGUEZ-SAN PEDRO, o.c., p. 190. El mismo autor cita un fragmento del Guzmán de Alfarache en que éste expone las razones por las que eligió un pupilaje para residir en Alcalá ("Con esto quedaba libre de todo género de cuidado. No me lo daba la comida ni el buscarla o proveerla, quedaba libre para sólo mi negocio y todo en todo"), a pesar del aparente incoveniente de tener que convivir con muchachos ("Híceme pupilo, teniendo por mejor tropellar con el qué dirán de ver a un jayán como yo, con tantas barbas como la mujer de Peñaranda, metido entre muchachos. Consolábame que también había entre nosotros algunos casi como yo y estábamos mezclados como garbanzos y chochos").
8 Cf. ib., p. 207.
9 Cf. ib., pp. 193-194. Kagan refiere abusos similares en pupilajes de Alcalá de Henares (cf. o.c., pp. 235-236).
10 Testimonios citados por Rodríguez-San Pedro, o.c., p. 193.
11 Cf. F. LÁZARO CARRETER, "¿Nueva luz...", p. 3.
12 Tal como fue versionado en Sevilla de forma anónima en 1542.

13 Cf. B. KÖNIG, "Margutte-Cingar...", pp. 303-304.

sábado, 5 de marzo de 2016

FRAGMENTOS DE MI TRADUCCIÓN DE "BALDO" DE TEÓFILO FOLENGO: Pueritia Baldi (Baldus V, 3, 1-85)



 Baldo1 del lío de fajas al fin sus brazos había
sacado, y desliado todas las vendas en torno,
llama a su madre 'mamá', y a Berto 'taita' le dice;
ya escapa, y no quiere en modo alguno aprender la manera
de andar con el castillejo2 o con la ayuda materna.                             5
Se va por su cuenta, y por un lado y por otro camina.
Pero mientras se esfuerza en correr con sus piernas mal firmes,
mientras cual pájaro quiere volar todavía sin plumas,
se cae a menudo, y cayendo chichones se lleva en la frente,
siendo preciso untar de albayalde3 sus ojos hinchados.                       10
Mas no verías de sus mejillas rodar ni un adarme
de lagrimitas, aunque el suelo bañe de sangre.
Más bien se levanta, y en pie nuevamente a correr se dispone.
Encuentra solo, sin que nadie le enseñe, un caballo,
sea caña hueca, o sea ramita de sauce,                                             15
o sea varita de sorgo, que el pueblo bálago llama.
Corre de acá para allá el diablillo; pararse no sabe.
No le place en el seno materno, ni en sus rodillas
sentarse, sólo le place una estaquilla ceñirse
como un estoque, y una caña blandir como lanza.                               20
Y ya, tal como le va saliendo, tajos, reveses,
mandobles con estocadas prueba, y toda la esgrima4.
Moscas persigue, fingiendo que hombres son y enemigos,
lagartos persigue que al sol se encuentran sobre los muros,
y siente una enorme alegría viendo las cercenadas                              25
colas de aquéllos moverse aún por un largo rato,
maldiciendo a padre y madre, según dice el vulgo.
Seis años tiene Baldo, dos veces seis tiene, dice
quien considera su fortaleza, quien su osamenta
tan robusta, su corpulencia tan desarrollada.                                      30
Espaldas buenas para las justas, piernas para los saltos
Marte le dió, y todo el porte del caballero e infante.
Ya espoleando una caña, se inclina y otra enristra,
que rompe en un muro, o clava de un pajar en el vientre;
ya un bastón, que corcel acababa de ser, toma en mano,                    35
e imaginándolo pica, atormenta a la gata y al perro.
¿Cómo diré cuál, o cuán resistente la piel de su cuerpo
resulta?¿o duro pellejo contra inclemencias del tiempo?
Ni la lluvia o tormenta, ni la borrasca de viento,
ni las gélidas nieves, ni los soles ardientes                                         40
pueden tanto cansarlo que quieto esté media hora.
Duerme donde le toca, y duerme más bien poquito
bien del henil bajo el porche, o de noche bajo el mismísimo
manto de las estrellas, y rara vez con su madre.
Por burla a veces la enrrabia cuando roba la rueca,                            45
fuego da a la estopa, y no piensa en su propio provecho,
pues su pobre madre le hila camisas al niño.
Cuando yace no más le agrada pluma que tierra;
en piedras fragua costillas, y sus carnes tiernitas
cambia en duros músculos sobre mármol tendido.                             50
Berto se desespera; desesperación que a la risa
mezclada le alegra, pues de calzones treinta almacenes
no bastarían ni treinta zapaterías al chicho.
Que sea otoño, invierno, verano o la primavera
no le preocupa más que si fuera piedra o árbol.                                 55
Cuando hambre tiene, engulle aquello que azar le depara,
esté cocido o no lo esté, o bien carne o cebolla;
bellotas, fresas, nueces, castañas, nísperos, moras,
manzanas, majuelas5, los agavanzos o las gabardas6
devora, que de avestruz su estómago acero absorbiera.                     60
Aquello que bebe es agua de charca o muerta de un foso,
o, cuando le toca, vino dulce o bien asperillo.
Berto tomado había una esposa, Dina de nombre,
que, pronto preñada, tuvo un hijo llamado Zambello.
Mas después de este parto, aún no acabara el año,                            65
que a Baldovina, como si fuese cuñada, una pena
enorme trajo, puesto que enferma vio el fin de sus días.
Berto así viudo quedó, a quien Baldo tenía
por padre, y por hermano a Zambello consideraba.
A veces le manda tras de la vaca, y tras de las cabras                        70
Berto ir con su hermano, y juntos frecuentan el pueblo;
mas tales trajines no casan con la progenie de Baldo;
no va tras las cabras, no le agrada la usanza villana,
conque temprano camina de Bianor7 a la urbe,
que tanto le gusta, que siempre busca en ella quedarse.                     75
A casa vuelve solo a menudo ya por la tarde,
y de cuando en cuando trae rotas cabeza y canillas.
El propio pilluelo, según la costumbre que tienen los chicos,
sea en batallas de piedras, o bien que sea en combates
de puños participando, al puesto primero aspiraba,                             80
y ambicionaba mostrarse el primero a todos los ojos.
Y no pienses que, peleando, el último fuera,
que desafiante en vanguardia con voz infantil gritos daba,
y cien pedradas en una sola finta esquivaba,
y cien cabezas quebraba en el turbión de enemigos.                           85








Ilustración: vía Silvano Bassi, insigne bibliófilo y folenguista



1Topamos aquí con una amplificatio de la pueritia Baldi descrita en la red. Toscolanense a comienzos del libro II. En esta última redacción, Folengo incide en la descripción de los primeros pasos del niño, mezclando ternura y rasgos de predestinación épica en la descripción del infante Baldo.
2Andandi aut lapsu carioli aut matris aiuto. Castillejo: "Carretón en que se pone a los niños para que aprendan a andar".
3Maccatosque oculos opus est smaltare biacca. El albayalde es el "Carbonato básico del plomode color blancoempleado en pintura y,antiguamenteen medicina y como cosmético." (RAE).
4Procuro hacer una traducción lo más acertada posible de los términos de la esgrima italiana empleados por Folengo en estos dos versos: Iamque, utcumque sapit, mandrittos manque roversos, / fendentes, punctas colposque exercitat omnes.
5Fruto del espino majuelo.
6Spinbozzos grataque culos. Términos sinónimos para designar el fruto del rosal silvestre.

7Citado aquí como fundado mítico de Mantua.

sábado, 13 de febrero de 2016

LOS ESTUDIOS DE MEDICINA EN EL SIGLO XVI Y EL CURSUS ACADÉMICO DEL DOCTOR DIEGO SÁNCHEZ




Quien deseara y tuviera posibilidades económicas, hacia el primer tercio del siglo XVI, para graduarse en medicina debía pasar una serie de pruebas y requisitos académicos. Era preciso, en primer lugar, superar una enseñanza secundaria que se llevaba a cabo en el "colegio" o "escuela de gramática", radicada en casi todos los municipios de más de 500 habitantes o en las facultades de gramática ligadas a las universidades. En tales escuelas la asignatura clave era la gramática latina, impartiéndose casi siempre por el texto escrito por Antonio de Nebrija a finales del siglo anterior. Tal formación latina no comenzaba normalmente antes de los ocho o nueve años, o al menos no antes de que el niño dominara los rudimentos básicos de la lectura y la escritura en la lengua materna, y su duración era de cuatro a seis años. La formación clerical, militar o vocacional llevaba, en numerosas ocasiones, a que el estudio del latín se iniciara en la adolescencia e incluso en la edad adulta. Esta larga, difícil y rigurosa educación, como señala Kagan, era obligatoria para los estudiantes que deseaban entrar en la Iglesia y proseguir estudios universitarios en una de las disciplinas superiores de abogacía, medicina, filosofía o teología1.

Una vez cumplidos estos estudios de Gramática y Latinidad, el aspirante a iniciar estudios universitarios debía realizar un examen previo acreditativo de haber superado los estudios elementales. Si lo superaba, podía acceder a las Facultades de Cánones, Leyes y Artes, pues para poder cursar Medicina o Teología, se exigía ser antes bachiller en la Facultad de Artes2. Para obtener tal grado eran necesarios tres cursos en Súmulas, Lógica Magna y Filosofía en dicha Facultad3. En Salamanca se exigía tener probados los cursos de Artes para poder cursar medicina, y tener el grado de bachiller en Artes para poder obtener el grado de bachiller en Medicina, estando terminantemente prohibido simultanear los estudios de Artes y Medicina4.

La constitución XVI de Martín V (1422) señalaba que para obtener el grado de bachiller en Medicina en Salamanca era preciso, como ya se ha dicho, ser bachiller en Artes, haber oído Medicina durante cuatro años o la mayor parte de ellos, y haber leído públicamente diez lecciones. El escolar, con dos testigos idóneos, tenía que acreditar ante el Rector sus cursos y lecciones. Hecha la probanza, el grado de bachiller lo confería un doctor o maestro, elegido por el escolar. La recepción del grado de bachiller tenía lugar en el General de la Facultad, después de responder públicamente sobre una determinada cuestión5. Este grado era el exigido para curar por el Tribunal del Protomedicato6 y bastaba para acceder a las cátedras.

La misma Constitución establecía que entre el grado de bachiller y la licenciatura en el Estudio salmantino tenían que mediar cuatro cursos de lectura y en cualquiera de dichos años realizar prácticas de Medicina durante cuatro meses. El bachiller aspirante a licenciado tenía que sustentar además públicamente varios actos, llamados repeticiones, presididos por el padrino. El grado de licenciado significaba tener licencia para hacerse doctor "quando quisiere e por bien tubiere". El grado de doctor era, pues, de pura ceremonia, y suponía gastos muy cuantiosos para el doctorando, que tenía que sufragar un costoso ceremonial, al alcance de muy pocos bolsillos, en el que figuraban banquetes, regalos y corridas de toros7.

Dentro del tono autobiográfico de epist., Diego Sánchez hace alusiones a su curriculum académico. Afirma, en primer lugar, haber salido "filósofo", "sofista" y "matemático" por la Universidad de Salamanca, lo que no es más que un modo perifrástico de referirse al grado de bachiller en Artes8 (vv. 8-9). Casi inmediatamente dice haber obtenido las insignias del doctorado en Lérida (v. 13). Hasta ahí nada anormal: podría sobreentenderse por obvia la obtención del grado de bachiller y licenciado en Medicina; el hecho de que marchara a Lérida para doctorarse puede explicarse por los cuantiosos gastos que suponía tal graduación en Salamanca. Tales traslados no resultaban, por otra parte, extraños en la época9. La sorpresa surge al consultar los datos existentes sobre Diego Sánchez en el Archivo Universitario de Salamanca. Entre los cinco escolares médicos con este nombre que recoge Teresa Santander en su recopilación10 (nn. 2896-2900), el único que puede necesariamente encajar con los datos del Archivo Municipal de Marchena es el número 2896 "SÁNCHEZ, Diego. Probó [20-IV-1532] todos sus cursos y lecciones en Medicina (Lib. 543 f. 8)"11. Resulta, con todo, inverosímil que se encontrara un año después en la villa sevillana ejerciendo la medicina con el título de doctor. Ciertamente, los cursos de lectura del licenciamiento eran fácilmente dispensados mediante un breve pontificio, pero aun así debía mediar el plazo de cuatro años exigido por las Constituciones12. Al hecho evidente de que no se mencione ningún grado de licenciamiento a nombre de Diego Sánchez en los libros de registros salmantinos debe anteponerse otro más revelador, y es que no figura en dichos libros que nuestro Diego Sánchez nº. 2896 obtuviera el grado de bachiller en Medicina en Salamanca. En tales casos, tras la preceptiva probanza de curso aparecía la fecha de consecución del grado y el nombre del doctor que lo otorgaba. Ejemplo de esto pueden ser los nn. 2901 "SÁNCHEZ, Francisco. Probó: 24-VII-[1535] todos sus cursos en Medicina y diez lecciones (Lib. 548 f. 130). Grado de Bachiller en Medicina: 28-VII-1535 con el Dr. Antonio de la Parra (Lib. 548 f. 130)" o el 2902 "SÁNCHEZ PUERTO CARRERO, Francisco: Natural de Alcántara. Probó: 21-VIII-[1538] todos sus cursos en Medicina y lecciones con un testimonio de Alcalá; grado de Bachiller en Medicina en Salamanca: 21-VIII-1538 con el Dr. Juan de Aguilera (Lib. 553 f. 100v)".

Pensamos que la situación de Sánchez es la misma a la que se aludió en el claustro pleno de la Universidad de Salamanca de 15 de febrero de 1560 en el que se propuso llevar a la Corte, entre otros asuntos, el de los que oían Cánones y Leyes al mismo tiempo "y en la Facultad de Medicina, adonde hay mas peligro, hacen lo mismo, oyen artes y medezina en un tiempo y hacen cursos de pratica y prueban en esta Universidad los cursos de artes y hazense bachilleres, y en el mismo tiempo prueban los cursos de medezina y pratica antel Provisor o Corregidor y vanse a otra Universidad a hazerse bachilleres en medezina, contra las Constituciones desta Universidad, porque no se le cuentan los cursos de medezina hasta que no son graduados en artes, y con esto se van a curar, no siendo dotos, ni pudiendo ser graduados [...]"13. Parece, así, evidente que Sánchez no pudo obtener el grado de bachiller en Salamanca por haber simultaneado los estudios de Artes con los de Medicina, y ésta es la razón de su marcha de la universidad salmantina. Otra cuestión es cómo consiguió el título de doctor.

Ya se ha señalado que los elevados costes de los títulos de las universidades de Alcalá, Salamanca y Valladolid llevaba a muchos a graduarse en una universidad "provincial" más barata14, a veces carente de cátedras de medicina: "Así, todos los años un cierto número de estudiantes superiores de Salamanca y Valladolid se trasladaba a Santiago de Compostela, universidad mucho más aislada. Y lo mismo sucedía en gran medida en Oñate. Esta universidad, además, convirtió en norma matricular a bachilleres de otras universidades un día y concederles títulos al siguiente. Y como parte sustancial de los ingresos de los profesores de Oñate provenía de las costas de graduación, siempre resultaba interesante tolerar estas prácticas. Hacia el siglo XVIII, se sabía que un cierto número de universidades entre ellas Oñate, Osuna, Irache y Almagro, vendía sus títulos"15. En la sinceridad implícita con que Diego Sánchez se dirige a su probable ex condiscípulo salta de su bachilleramiento en Artes a la búsqueda de las insignias del doctorado, motivo por el que se desplazó a Lérida. Parece indiscutible que, llegado allí, Sánchez presentó la probanza de sus cursos de medicina para graduarse en el Estudio leridano. Ignoramos cómo, pero sólo una práctica fraudulenta y fruto de la venalidad por parte de dicha universidad puede explicar la obtención del doctorado por parte de Sánchez en un plazo tan breve. Lérida era una de las universidades de la Corona de Aragón, junto con la de Huesca y Barcelona, fundada antes de 147416. Su Estudio de medicina le hacía la competencia al de Barcelona, y en ella se formaron médicos tan destacados como Pedro de Oleza y Rovira17. La razón de que allí recabara Sánchez, pudo, acaso, haberse dilucidado durante su época de estudiante salmantino: Hombre despierto, sin duda, y dotado de don de gentes, debió conseguir información satisfactoria al respecto entre los no pocos estudiantes catalano-aragoneses que se desplazaban a Salamanca para obtener el título de bachiller, y se incorporaban luego a las universidades de su tierra para obtener los grados superiores18. La falta de escrúpulos y el deseo de medrar presiden, pues, el cursus académico del joven Sánchez. La justificación de tal proceder se significa en la descripción que hace en epist. de su vida estudiantil en Salamanca.







Ilustración: placa sobre el dintel de la antigua facultad de medicina de la universidad de Salamanca



1 RICHARD L. KAGAN, Universidad y sociedad en la España moderna, Tecnos, 1981, pp. 74-75.
2 Cf. A. Mª. CARABIAS, o.c., p. 282. Utilizando estadísticas confeccionadas con datos de los registros de matrícula de la Universidad de Alcalá de 1550-51 en adelante, Kagan estudia la edad de los estudiantes quinientistas: "Los jóvenes menores de veinte años eran poco numerosos y los más comunes eran los de edades comprendidas entre los veinte y los treinta años, pero la edad mediana a la que los estudiantes se matriculaban por primera vez era de dieciocho años. [...] Las facultades profesionales superiores enseñaban a muchachos que eran algo mayores que los inscritos en artes, pero aquí también la edad mediana estaba en descenso. La edad mediana de los estudiantes de derecho canónico en Alcalá -desde los estudiantes de primer año hasta los de quinto- era de veinticuatro años en 1550, pero sólo de 18 en 1700, un salto de seis años en siglo y medio" (cf. o.c., p. 218).
3 Carabias Torres desgrana el plan de estudios de la facultad de artes salmantina, donde "se enseñaban solamente las ciencias filosóficas, de forma que el resto de las disciplinas que tradicionalmente componían el conjunto de las artes liberales se explicaban en cátedras independientes. Se leía a Pedro Hispano y sus "Summulae Logicales" en la cátedra de súmulas, texto tradicional que fue suplantado a lo largo del siglo XVI por los de Soto y Báñez, así como por los de Aristóteles, los propios para la enseñanza de la lógica. El catedrático de filosofía natural explicaba por los textos aristotélicos "De Coelo", "De Generatione", y "De anima" y por los de metafísica; el de filosofía moral la ética del estagirita, su política y su tratado de economía; en la cátedra de físicos, por la física aristotélica. Había también dos cátedras de prima de gramática, en las que se seguía a Laurencio Valla ("Elegantiae linguae latinae") y a un poeta latino que solía ser Séneca o Virgilio. Tres cátedras de griego, respectivamente para menores, medianos y mayores; y la controvertida cátedra de tres lenguas, dedicada al hebreo, caldeo y árabe, cuya enseñanza en Salamanca fue muy irregular. En la cátedra de astrología se explicaba la esfera armilar (instrumento astronómico habitual, que se describe como formado por varios arcos o anillos circulares de metal o madera que representan los de la esfera celeste y en cuyo centro se coloca una esfera más pequeña representando la tierra), la teoría de los planetas, el uso de las tablas astronómicas, el astrolabio, el almagesto de Ptolomeo y los epítomes de Copérnico [...] Por fin estaba la cátedra de música, en la que, según el plan de Covarrubias [1561], tenía que explicarse diariamente música práctica y especulativa" (cf. o.c., pp. 288-289).
4 Cf. TERESA SANTANDER RODRÍGUEZ, Escolares médicos en Salamanca (siglo XVI), Salamanca 1984, pp. 23-24.
5 Cf. ib., pp. 18-19, 23.
6 Esta institución creada por los Reyes Católicos en 1477 otorgaba la autorización necesaria para ejercer a los bachilleres médicos, por medio de la concesión de "cartas de examen, y aprobación y licencia", así como se ocupaba de la represión de quienes ejercían sin licencia. Sobre este tribunal y su evolución legal cf. L. S. GRANJEL, o.c., pp. 74-78.
7 Sobre los grados de licenciado y doctor y su ceremonial y gastos en Salamanca cf. T. SANTANDER, o.c., pp. 42-56. Mª Jesús Pérez Ibáñez (cf. El humanismo médico del siglo XVI en la Universidad de Salamanca, Universidad, Valladolid 1997, p. 39 n. 75) indica que de 6926 matriculados en Medicina en Salamanca a lo largo del siglo XVI sólo 1047 alcanzan el grado de Bachiller, el de Licenciado 116 y 40 el de Doctor.
8 Cf. supra n. 18.
9 Kagan (cf. o.c., p. 255) recoge el testimonio de Suárez de Figueroa, autor de principios del siglo XVII, que escribía: "El gasto de Salamanca en los grados es excesivo, y por eso los pobres huimos de él, nos vamos a lo barato". Ciertamente, "sólo unos cuantos conseguían los grados avanzados de licenciatura y doctorado. Su elevado coste era una de las razones para ello. En las universidades más pequeñas, una licenciatura o un doctorado en una de las facultades superiores costaba hasta 500 o 600 reales, debido a los gastos de matrícula y a los regalos, banquetes y desfiles que el graduado estaba obligado a ofrecer. Estos títulos costaban mucho más en Alcalá, Salamanca y Valladolid" (cf. ib., p. 245).
10 La obra citada de Santander "comprende una relación nominal de quienes durante el siglo XVI se matricularon, probaron sus cursos y se graduaron de Bachilleres, Licenciados y Doctores en la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca" (p. 11). La autora maneja, entre otra documentación, los libros de matrícula del Archivo Universitario salmantino, que remontan al curso 1546-47, y los libros de cursos y bachilleramientos, cuyo ejemplar más antiguo (lib. 541) conservado es del curso 1525-1527.
11 Cf. ib., p. 340. Los otros escolares con este nombre figuran como matriculados en medicina con posterioridad a 1552.
12 Cf. ib., p. 42.
13 Cit. por T. SANTANDER, o.c., p. 24.
14 Cf. supra n. 24.
15 Cf. R. L. KAGAN, o.c., p. 255.
16 Cf. ib., p. 107.
17 Cf. L. S. GRANJEL, o.c., pp. 20, 42.

18 V. DE LA FUENTE, Historia de las Universidades, II 145 (nota) cit. por T. SANTANDER, o.c., p. 58 n. 65 señalaba que los aragoneses de la cuenca del Ebro y las Comunidades propendían a ir a Alcalá, mientras que los del alto Aragón más bien a Salamanca.

domingo, 31 de enero de 2016

EL NACIMIENTO DE BALDO (BALDUS V, 2, 433-474)




Baldovina en casa se queda solita, y la lluvia
de los sus ojos calmar no puede marchado el marido.
Con la mejilla en la mano está pensativa, y de pronto,                    435
de pronto imprevistos dolores se adueñan de sus entrañas;
de hecho, la pobrecita se enfrenta a su parto primero1.
La desdichada a lanzar agudos chillidos forzada
se ve, y por no dejar que la oigan, esconde en su pecho
los dardos que Baldo aún no nacido tira doquiera.                           440
Sólo gime por más que no quiere, y ora de un lado,
ora del otro (visión que piedad provoca) se vuelve.
No la partera asiste, que preste la ayuda debida;
llama a las criadas y siervas a que antes solía
mandar, tal como manda de un monarca la hija,                             445
mas en vano llama, porque sólo la gata podía
"miau" responderle, pero no prestarle socorro.
No sin motivo, empero, tan grande afán la atormenta,
cuando nace de sí de la caballería el espejo.
Todo lo que extraordinario será por las letras o Marte2,                   450
sale del vientre materno no con plácido parto,
y viene de esfuerzo penoso fuera de toda medida.
Nace entonces, por fin, el meollo de toda proeza,
la flor de la gallardía, Baldo, rayo de liza,
poder de la espada, vigor del escudo, por entre los dardos,              455
en las batallas de lanzas ruïna, tea e incendio
como una cruda bombarda contra las filas contrarias.
Ni siquiera lo pétreo del monte, el acero, o un enorme
bastión, ni el fuerte reparo de una gruesa muralla
podrán resistir indemnes de su valor al martillo.                              460
Nace Baldo aquí sin ayuda de comadrona,
y no dio ningún chillido como los rorros.
Y aunque esté Baldovina toda hecha unos zorros,
como una vieja cuba de aros sueltos del todo,
se alza, y en un bastón apoyando sus débiles pasos,                        465
agua calienta, lava al niño, y lo envuelve en harapos.
Luego al lecho retorna, descansa, y al niño amamanta,
mucho lo besa, y saciar no puede el materno deseo
de a besos comerse sus ojos, su frente o su boquita.
Aquél no llora, sino que ríe con cara risueña,                                   470
mientras se esfuerza en hablar, todavía no sirve la débil
lengua a la voluntad, ni "papá" ni "mamá", ni siquiera
balbucea "papa", aunque conocimiento de cosas
mucho tenga, y una nueva estrella le sea propicia.















1G. Bernardi Perini ha descrito con insuperable maestría la evolución de la descripción de este episodio en su artículo "La nascita di Baldo", recopilado en sus Scritti Folenghiani, (2000), pp. 109-126. Los 23 versos que narran el paso al final del libro primero de la redacción Paganini (1517) pasan a 48 en la red. Toscolanense (1521), en la que Baldovina sigue muriendo en el parto a pesar de las parteras, hecho que lleva Guidón a abrazar la vida eremítica; novedades, en cambio, son el hecho de que el anónimo aldeano de la red. P, reciba el nombre de Bertus Pannada, y el honor de ser considerado por Guidón un "aldeano cortés", oxímoron en la mentalidad folenguiana, así como el hecho extraordinario de que el recién nacido no llore (plangere quem nusquam viderunt more putini). En las dos siguientes y últimas redacciones, la Cipadense y la Vigaso Cocaio, en las que el episodio se diluye entre dos libros, es evidente la influencia del Orlandino del mismo Folengo, poema en vernáculo publicado en 1526, que narra el nacimiento e infancia de Orlando (Roldán); de tal obra proceden el retrato corregido y aumentado de Berto Panada que coincide con la ausencia del padre en busca de fama y fortuna cuando el niño nace, y la supervivencia de Baldovina al solitario parto, que verá crecer a su hijo. Bernardi atribuye, en fin, la atmosfera idilliaca del paso a la influencia de la cuarta égloga virgiliana (lo sguardo del Folengo è lo stesso sguardo di Virgilio, chino su una culla a cogliere i primi segni di una vita nuova e di una pena risarcita [o.c., p.126).

2Acostumbrada sinécdoque por la guerra.

sábado, 16 de enero de 2016

CONTENIDO, ESTRUCTURA Y DATACIÓN DE LA EPÍSTOLA MACARRÓNICA DEL DR. DIEGO SÁNCHEZ




La epístola del doctor Sánchez a Francisco de Vargas tiene como motivo pedirle que ejerza su influencia en el consejo real y las chancillerías para que el concejo de Marchena lo elimine del padrón o censo de los pecheros o contribuyentes, del que estaban excluídos los hidalgos y caballeros. La macarronea tiene, pues, un carácter reivindicativo y quejumbroso que, en el plano de la expresión, hace patente en su comienzo (vv. 1-2) la influencia del modelo ovidiano de las Heroides y las epistulae ex Ponto (cf. ap. de fuentes). El metro elegido no es, sin embargo, el dístico elegíaco, sino el hexámetro, que en número de 120 configura la obra. La peculiaridad del contenido le aleja también del modelo ovidiano, a pesar de su tono autobiográfico.

I. Introducción (vv. 1-10): El autor comienza señalándole al destinatario de la carta que ésta -siguiendo estrechamente el modelo ovidiano- viene de Marchena, y aunque firmada por un 'maestro de la macarronea' (macharroneo... magistro) contiene imnumerables quejas contra el concejo local porque, despreciando su ciencia, quiere hacerle pechero.

II. Autobiografía (vv. 11-91): A continuación el poeta expone su vida, o mejor, las vicisitudes que culminaron en su doctorado, entendidas como un cúmulo de penalidades que se presentan como antecedente de la situación expuesta en los vv. 1-10, como indica el tránsito adde quot del v. 11. El recuento de estas estrecheces y sufrimientos comienza por los más recientes.
II. 1. Penalidades recientes (vv. 11-24).
II. 1. 1. Enumeración de los peligros e incomodidades sufridas en el camino a Lérida en busca de las insignias del doctorado (vv. 11-19).
II. 1. 2. Nueva queja por el trato dado (por el concejo) a un practicante del noble arte de la medicina (vv. 20-24).
II. 2. Penalidades pasadas (vv. 25-91).
II. 2. 1. Empleando un virgiliano horresco referens el autor se dispone a contar las desventuras de la vida estudiantil, caracterizada por una serie de penurias in crescendo (vv. 25-34).
II. 2. 2. Frío (vv. 35-41).
II. 2. 3. Hambre (vv. 42-60)
II. 2. 4. Alojamiento mísero (vv. 61-72).
II. 3. 5. Pobreza, que lleva al abandono de los estudios e incluso al suicidio (vv. 73-91).

III. Nueva exposición de su queja contra el concejo local (vv. 92-112).
III. 1. Por qué alguien que ha pasado por tantas penalidades para ser doctor no obtiene título de hidalguía y exección de impuestos (vv. 92-95).
III. 2. Por qué él, que se ocupa de día y de noche de los enfermos, debe pagar el pecho o impuesto cuando no lo hacen los que se ocupan de los oficios mecánicos ni los maestros (96-109).
III. 3. El concejo local, empero, no atiende su petición (vv. 110-112).

IV. 4. Apelación final al destinatario de la epístola (vv. 113-120): el agraviado pide a Vargas que intervenga en su favor usando su influencia en el consejo real y las chancillerías, con el fin de que se le quite del padrón o censo, aunque sea sin razón.

En cuanto a la datación del poema, ha sido determinante la consulta del t. I de los Libros de Actas Capitulares del Archivo Municipal de Marchena, correspondiente a los años 1530-1541. La primera mención del doctor Sánchez en dicho tomo es del lunes siete de julio de 1533, donde figura presentando una petición y una carta de doctoramiento ante el cabildo municipal1. Dicha petición debía referirse al contencioso mencionado en epist., pues dos días después, el miércoles nueve de julio de 1533 hay una nueva anotación sobre el doctor Sánchez donde se resuelve favorablemente su petición quitándosele del padrón2. La fecha de tal anotación nos conduce a establecerla como término ante quem de la composición de la macarronea, compuesta sin duda al calor del litigio sostenido con el concejo marchenero.





Ilustración: Vista general de Marchena, Hoefnagel, circa 1565



1 Cf. A. M. M. Actas Capitulares Marchena, 1533, julio, 7.

2 Cf. A. M. M. Actas Capitulares Marchena, 1533, julio, 9.

sábado, 2 de enero de 2016

OBRAS DEL DOCTOR DIEGO SÁNCHEZ




Aparte de su epístola macarrónica Sánchez compuso en su vejez una obra en prosa de carácter científico, El coloquio del sol, impreso en Sevilla en 1576 por Alonso Escrivano.

Descripción de la edición (ej. R / 7562 B. N. de Madrid):

Frontispicio:

COLLOQVIO | DEL SOL EN EL QVAL | se declarã muchas experiencias | y conclusiones de Ppiloso [sic] | phia, que cada dia se of | frecen y traen entre | las manos. || POR ESTILO TAN | claro que qualquiera mediano | entendimiento las pue | da alcançar. || COMPUESTO POR | el Doctor Diego Sanchez | vezino de Marchena. || CON PRIVILEGIO. || EN SEVILLA. | En casa de Alonso Escrivano | Año. 1576.

Colofón:

FVE IMPRESSO EN | Seuilla, en casa de Alonso Escri | uano impressor de libros, en | la calle de la Sierpe. | Año de.1576.

Características:

8º; 4H; 63 Fols; 20 ll. por pág.; sign. A1-I4; tres primeras iniciales grandes y adornadas; car. romanos.

Contenido:

La obra se presenta como un coloquio entre Leonardo y Antonino, cuya acción se desarrolla en Marchena como se indica en f. 47r. Antonino, trasunto del autor, pretende demostrar la tesis de que el sol es mayor que la tierra, y ésta que la luna, empleando tres presupuestos del libro II de Plinio el Viejo (ff. 3r-4v). Antonino demuestra tales presupuestos respondiendo, asimismo, a doce 'dudas' que le plantea Leonardo (Por qué hubo noches y días antes de que Dios creara el sol [f. 5r]; si la luz de las estrellas es propia o comunicada por el sol [ff. 10v-11r]; por qué la luna no tiene luz propia [ff. 13v-14r]; cómo ocurre el eclipse de luna [16v]; valor de la opinión de Aristóteles de que las estrellas reciben su luz del sol [25v-26r]; por qué se ha podido ver el sol y la luna juntamente el mismo día [34r]; por qué no se pueden ver siempre las estrellas [34v-35r]; por qué el sol es mayor que la tierra [38v]; cuál es el tamaño del sol, la tierra y la luna [40v-41r]; si la medida de la tierra es por lo ancho o por lo largo [58r]; el tamaño de planetas y estrellas [60v]; diferencias entre planetas y estrellas [63r]). Sánchez despliega una notable erudición y cita autores como Aristóteles, Virgilio, Plinio, Macrobio, Tolomeo, Génesis, Salmos, Euclides, Campano, San Agustín, San Basilio, Purbachio, Calippo, Hipócrates, Zenón, Cicerón, Eratóstenes, Ambrosio, Teodosio, Sacrobuto, Aliaco, Fabro, Juan Bautista Capuano, Juan de Mena, San Pablo, Hermolao Barbaro, Alphagrano. El doctor marchenero se coloca, con esta obra, dentro del grupo de médicos humanistas del siglo XVI interesados en la exposición de cuestiones de 'filosofía natural', y, más concretamente, en el conocimiento y la explicación de la realidad natural, como López de Corella y Pedro Mercado1. Un talante muy distinto tiene su epístola macarrónica.




Imagen: frontispicio de El coloquio del sol de Diego Sánchez






1 Cf. LUIS S. GRANJEL, La medicina renacentista española, Salamanca 1980, pp. 95-98. "'Es libro curioso y escrito con discreción'", dice el Sr. Picatoste en su "Biblioteca Científica Española"" (cf. M. MÉNDEZ BEJARANO, o.c., p. 366).