CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298

sábado, 5 de marzo de 2016

FRAGMENTOS DE MI TRADUCCIÓN DE "BALDO" DE TEÓFILO FOLENGO: Pueritia Baldi (Baldus V, 3, 1-85)



 Baldo1 del lío de fajas al fin sus brazos había
sacado, y desliado todas las vendas en torno,
llama a su madre 'mamá', y a Berto 'taita' le dice;
ya escapa, y no quiere en modo alguno aprender la manera
de andar con el castillejo2 o con la ayuda materna.                             5
Se va por su cuenta, y por un lado y por otro camina.
Pero mientras se esfuerza en correr con sus piernas mal firmes,
mientras cual pájaro quiere volar todavía sin plumas,
se cae a menudo, y cayendo chichones se lleva en la frente,
siendo preciso untar de albayalde3 sus ojos hinchados.                       10
Mas no verías de sus mejillas rodar ni un adarme
de lagrimitas, aunque el suelo bañe de sangre.
Más bien se levanta, y en pie nuevamente a correr se dispone.
Encuentra solo, sin que nadie le enseñe, un caballo,
sea caña hueca, o sea ramita de sauce,                                             15
o sea varita de sorgo, que el pueblo bálago llama.
Corre de acá para allá el diablillo; pararse no sabe.
No le place en el seno materno, ni en sus rodillas
sentarse, sólo le place una estaquilla ceñirse
como un estoque, y una caña blandir como lanza.                               20
Y ya, tal como le va saliendo, tajos, reveses,
mandobles con estocadas prueba, y toda la esgrima4.
Moscas persigue, fingiendo que hombres son y enemigos,
lagartos persigue que al sol se encuentran sobre los muros,
y siente una enorme alegría viendo las cercenadas                              25
colas de aquéllos moverse aún por un largo rato,
maldiciendo a padre y madre, según dice el vulgo.
Seis años tiene Baldo, dos veces seis tiene, dice
quien considera su fortaleza, quien su osamenta
tan robusta, su corpulencia tan desarrollada.                                      30
Espaldas buenas para las justas, piernas para los saltos
Marte le dió, y todo el porte del caballero e infante.
Ya espoleando una caña, se inclina y otra enristra,
que rompe en un muro, o clava de un pajar en el vientre;
ya un bastón, que corcel acababa de ser, toma en mano,                    35
e imaginándolo pica, atormenta a la gata y al perro.
¿Cómo diré cuál, o cuán resistente la piel de su cuerpo
resulta?¿o duro pellejo contra inclemencias del tiempo?
Ni la lluvia o tormenta, ni la borrasca de viento,
ni las gélidas nieves, ni los soles ardientes                                         40
pueden tanto cansarlo que quieto esté media hora.
Duerme donde le toca, y duerme más bien poquito
bien del henil bajo el porche, o de noche bajo el mismísimo
manto de las estrellas, y rara vez con su madre.
Por burla a veces la enrrabia cuando roba la rueca,                            45
fuego da a la estopa, y no piensa en su propio provecho,
pues su pobre madre le hila camisas al niño.
Cuando yace no más le agrada pluma que tierra;
en piedras fragua costillas, y sus carnes tiernitas
cambia en duros músculos sobre mármol tendido.                             50
Berto se desespera; desesperación que a la risa
mezclada le alegra, pues de calzones treinta almacenes
no bastarían ni treinta zapaterías al chicho.
Que sea otoño, invierno, verano o la primavera
no le preocupa más que si fuera piedra o árbol.                                 55
Cuando hambre tiene, engulle aquello que azar le depara,
esté cocido o no lo esté, o bien carne o cebolla;
bellotas, fresas, nueces, castañas, nísperos, moras,
manzanas, majuelas5, los agavanzos o las gabardas6
devora, que de avestruz su estómago acero absorbiera.                     60
Aquello que bebe es agua de charca o muerta de un foso,
o, cuando le toca, vino dulce o bien asperillo.
Berto tomado había una esposa, Dina de nombre,
que, pronto preñada, tuvo un hijo llamado Zambello.
Mas después de este parto, aún no acabara el año,                            65
que a Baldovina, como si fuese cuñada, una pena
enorme trajo, puesto que enferma vio el fin de sus días.
Berto así viudo quedó, a quien Baldo tenía
por padre, y por hermano a Zambello consideraba.
A veces le manda tras de la vaca, y tras de las cabras                        70
Berto ir con su hermano, y juntos frecuentan el pueblo;
mas tales trajines no casan con la progenie de Baldo;
no va tras las cabras, no le agrada la usanza villana,
conque temprano camina de Bianor7 a la urbe,
que tanto le gusta, que siempre busca en ella quedarse.                     75
A casa vuelve solo a menudo ya por la tarde,
y de cuando en cuando trae rotas cabeza y canillas.
El propio pilluelo, según la costumbre que tienen los chicos,
sea en batallas de piedras, o bien que sea en combates
de puños participando, al puesto primero aspiraba,                             80
y ambicionaba mostrarse el primero a todos los ojos.
Y no pienses que, peleando, el último fuera,
que desafiante en vanguardia con voz infantil gritos daba,
y cien pedradas en una sola finta esquivaba,
y cien cabezas quebraba en el turbión de enemigos.                           85








Ilustración: vía Silvano Bassi, insigne bibliófilo y folenguista



1Topamos aquí con una amplificatio de la pueritia Baldi descrita en la red. Toscolanense a comienzos del libro II. En esta última redacción, Folengo incide en la descripción de los primeros pasos del niño, mezclando ternura y rasgos de predestinación épica en la descripción del infante Baldo.
2Andandi aut lapsu carioli aut matris aiuto. Castillejo: "Carretón en que se pone a los niños para que aprendan a andar".
3Maccatosque oculos opus est smaltare biacca. El albayalde es el "Carbonato básico del plomode color blancoempleado en pintura y,antiguamenteen medicina y como cosmético." (RAE).
4Procuro hacer una traducción lo más acertada posible de los términos de la esgrima italiana empleados por Folengo en estos dos versos: Iamque, utcumque sapit, mandrittos manque roversos, / fendentes, punctas colposque exercitat omnes.
5Fruto del espino majuelo.
6Spinbozzos grataque culos. Términos sinónimos para designar el fruto del rosal silvestre.

7Citado aquí como fundado mítico de Mantua.

sábado, 13 de febrero de 2016

LOS ESTUDIOS DE MEDICINA EN EL SIGLO XVI Y EL CURSUS ACADÉMICO DEL DOCTOR DIEGO SÁNCHEZ




Quien deseara y tuviera posibilidades económicas, hacia el primer tercio del siglo XVI, para graduarse en medicina debía pasar una serie de pruebas y requisitos académicos. Era preciso, en primer lugar, superar una enseñanza secundaria que se llevaba a cabo en el "colegio" o "escuela de gramática", radicada en casi todos los municipios de más de 500 habitantes o en las facultades de gramática ligadas a las universidades. En tales escuelas la asignatura clave era la gramática latina, impartiéndose casi siempre por el texto escrito por Antonio de Nebrija a finales del siglo anterior. Tal formación latina no comenzaba normalmente antes de los ocho o nueve años, o al menos no antes de que el niño dominara los rudimentos básicos de la lectura y la escritura en la lengua materna, y su duración era de cuatro a seis años. La formación clerical, militar o vocacional llevaba, en numerosas ocasiones, a que el estudio del latín se iniciara en la adolescencia e incluso en la edad adulta. Esta larga, difícil y rigurosa educación, como señala Kagan, era obligatoria para los estudiantes que deseaban entrar en la Iglesia y proseguir estudios universitarios en una de las disciplinas superiores de abogacía, medicina, filosofía o teología1.

Una vez cumplidos estos estudios de Gramática y Latinidad, el aspirante a iniciar estudios universitarios debía realizar un examen previo acreditativo de haber superado los estudios elementales. Si lo superaba, podía acceder a las Facultades de Cánones, Leyes y Artes, pues para poder cursar Medicina o Teología, se exigía ser antes bachiller en la Facultad de Artes2. Para obtener tal grado eran necesarios tres cursos en Súmulas, Lógica Magna y Filosofía en dicha Facultad3. En Salamanca se exigía tener probados los cursos de Artes para poder cursar medicina, y tener el grado de bachiller en Artes para poder obtener el grado de bachiller en Medicina, estando terminantemente prohibido simultanear los estudios de Artes y Medicina4.

La constitución XVI de Martín V (1422) señalaba que para obtener el grado de bachiller en Medicina en Salamanca era preciso, como ya se ha dicho, ser bachiller en Artes, haber oído Medicina durante cuatro años o la mayor parte de ellos, y haber leído públicamente diez lecciones. El escolar, con dos testigos idóneos, tenía que acreditar ante el Rector sus cursos y lecciones. Hecha la probanza, el grado de bachiller lo confería un doctor o maestro, elegido por el escolar. La recepción del grado de bachiller tenía lugar en el General de la Facultad, después de responder públicamente sobre una determinada cuestión5. Este grado era el exigido para curar por el Tribunal del Protomedicato6 y bastaba para acceder a las cátedras.

La misma Constitución establecía que entre el grado de bachiller y la licenciatura en el Estudio salmantino tenían que mediar cuatro cursos de lectura y en cualquiera de dichos años realizar prácticas de Medicina durante cuatro meses. El bachiller aspirante a licenciado tenía que sustentar además públicamente varios actos, llamados repeticiones, presididos por el padrino. El grado de licenciado significaba tener licencia para hacerse doctor "quando quisiere e por bien tubiere". El grado de doctor era, pues, de pura ceremonia, y suponía gastos muy cuantiosos para el doctorando, que tenía que sufragar un costoso ceremonial, al alcance de muy pocos bolsillos, en el que figuraban banquetes, regalos y corridas de toros7.

Dentro del tono autobiográfico de epist., Diego Sánchez hace alusiones a su curriculum académico. Afirma, en primer lugar, haber salido "filósofo", "sofista" y "matemático" por la Universidad de Salamanca, lo que no es más que un modo perifrástico de referirse al grado de bachiller en Artes8 (vv. 8-9). Casi inmediatamente dice haber obtenido las insignias del doctorado en Lérida (v. 13). Hasta ahí nada anormal: podría sobreentenderse por obvia la obtención del grado de bachiller y licenciado en Medicina; el hecho de que marchara a Lérida para doctorarse puede explicarse por los cuantiosos gastos que suponía tal graduación en Salamanca. Tales traslados no resultaban, por otra parte, extraños en la época9. La sorpresa surge al consultar los datos existentes sobre Diego Sánchez en el Archivo Universitario de Salamanca. Entre los cinco escolares médicos con este nombre que recoge Teresa Santander en su recopilación10 (nn. 2896-2900), el único que puede necesariamente encajar con los datos del Archivo Municipal de Marchena es el número 2896 "SÁNCHEZ, Diego. Probó [20-IV-1532] todos sus cursos y lecciones en Medicina (Lib. 543 f. 8)"11. Resulta, con todo, inverosímil que se encontrara un año después en la villa sevillana ejerciendo la medicina con el título de doctor. Ciertamente, los cursos de lectura del licenciamiento eran fácilmente dispensados mediante un breve pontificio, pero aun así debía mediar el plazo de cuatro años exigido por las Constituciones12. Al hecho evidente de que no se mencione ningún grado de licenciamiento a nombre de Diego Sánchez en los libros de registros salmantinos debe anteponerse otro más revelador, y es que no figura en dichos libros que nuestro Diego Sánchez nº. 2896 obtuviera el grado de bachiller en Medicina en Salamanca. En tales casos, tras la preceptiva probanza de curso aparecía la fecha de consecución del grado y el nombre del doctor que lo otorgaba. Ejemplo de esto pueden ser los nn. 2901 "SÁNCHEZ, Francisco. Probó: 24-VII-[1535] todos sus cursos en Medicina y diez lecciones (Lib. 548 f. 130). Grado de Bachiller en Medicina: 28-VII-1535 con el Dr. Antonio de la Parra (Lib. 548 f. 130)" o el 2902 "SÁNCHEZ PUERTO CARRERO, Francisco: Natural de Alcántara. Probó: 21-VIII-[1538] todos sus cursos en Medicina y lecciones con un testimonio de Alcalá; grado de Bachiller en Medicina en Salamanca: 21-VIII-1538 con el Dr. Juan de Aguilera (Lib. 553 f. 100v)".

Pensamos que la situación de Sánchez es la misma a la que se aludió en el claustro pleno de la Universidad de Salamanca de 15 de febrero de 1560 en el que se propuso llevar a la Corte, entre otros asuntos, el de los que oían Cánones y Leyes al mismo tiempo "y en la Facultad de Medicina, adonde hay mas peligro, hacen lo mismo, oyen artes y medezina en un tiempo y hacen cursos de pratica y prueban en esta Universidad los cursos de artes y hazense bachilleres, y en el mismo tiempo prueban los cursos de medezina y pratica antel Provisor o Corregidor y vanse a otra Universidad a hazerse bachilleres en medezina, contra las Constituciones desta Universidad, porque no se le cuentan los cursos de medezina hasta que no son graduados en artes, y con esto se van a curar, no siendo dotos, ni pudiendo ser graduados [...]"13. Parece, así, evidente que Sánchez no pudo obtener el grado de bachiller en Salamanca por haber simultaneado los estudios de Artes con los de Medicina, y ésta es la razón de su marcha de la universidad salmantina. Otra cuestión es cómo consiguió el título de doctor.

Ya se ha señalado que los elevados costes de los títulos de las universidades de Alcalá, Salamanca y Valladolid llevaba a muchos a graduarse en una universidad "provincial" más barata14, a veces carente de cátedras de medicina: "Así, todos los años un cierto número de estudiantes superiores de Salamanca y Valladolid se trasladaba a Santiago de Compostela, universidad mucho más aislada. Y lo mismo sucedía en gran medida en Oñate. Esta universidad, además, convirtió en norma matricular a bachilleres de otras universidades un día y concederles títulos al siguiente. Y como parte sustancial de los ingresos de los profesores de Oñate provenía de las costas de graduación, siempre resultaba interesante tolerar estas prácticas. Hacia el siglo XVIII, se sabía que un cierto número de universidades entre ellas Oñate, Osuna, Irache y Almagro, vendía sus títulos"15. En la sinceridad implícita con que Diego Sánchez se dirige a su probable ex condiscípulo salta de su bachilleramiento en Artes a la búsqueda de las insignias del doctorado, motivo por el que se desplazó a Lérida. Parece indiscutible que, llegado allí, Sánchez presentó la probanza de sus cursos de medicina para graduarse en el Estudio leridano. Ignoramos cómo, pero sólo una práctica fraudulenta y fruto de la venalidad por parte de dicha universidad puede explicar la obtención del doctorado por parte de Sánchez en un plazo tan breve. Lérida era una de las universidades de la Corona de Aragón, junto con la de Huesca y Barcelona, fundada antes de 147416. Su Estudio de medicina le hacía la competencia al de Barcelona, y en ella se formaron médicos tan destacados como Pedro de Oleza y Rovira17. La razón de que allí recabara Sánchez, pudo, acaso, haberse dilucidado durante su época de estudiante salmantino: Hombre despierto, sin duda, y dotado de don de gentes, debió conseguir información satisfactoria al respecto entre los no pocos estudiantes catalano-aragoneses que se desplazaban a Salamanca para obtener el título de bachiller, y se incorporaban luego a las universidades de su tierra para obtener los grados superiores18. La falta de escrúpulos y el deseo de medrar presiden, pues, el cursus académico del joven Sánchez. La justificación de tal proceder se significa en la descripción que hace en epist. de su vida estudiantil en Salamanca.







Ilustración: placa sobre el dintel de la antigua facultad de medicina de la universidad de Salamanca



1 RICHARD L. KAGAN, Universidad y sociedad en la España moderna, Tecnos, 1981, pp. 74-75.
2 Cf. A. Mª. CARABIAS, o.c., p. 282. Utilizando estadísticas confeccionadas con datos de los registros de matrícula de la Universidad de Alcalá de 1550-51 en adelante, Kagan estudia la edad de los estudiantes quinientistas: "Los jóvenes menores de veinte años eran poco numerosos y los más comunes eran los de edades comprendidas entre los veinte y los treinta años, pero la edad mediana a la que los estudiantes se matriculaban por primera vez era de dieciocho años. [...] Las facultades profesionales superiores enseñaban a muchachos que eran algo mayores que los inscritos en artes, pero aquí también la edad mediana estaba en descenso. La edad mediana de los estudiantes de derecho canónico en Alcalá -desde los estudiantes de primer año hasta los de quinto- era de veinticuatro años en 1550, pero sólo de 18 en 1700, un salto de seis años en siglo y medio" (cf. o.c., p. 218).
3 Carabias Torres desgrana el plan de estudios de la facultad de artes salmantina, donde "se enseñaban solamente las ciencias filosóficas, de forma que el resto de las disciplinas que tradicionalmente componían el conjunto de las artes liberales se explicaban en cátedras independientes. Se leía a Pedro Hispano y sus "Summulae Logicales" en la cátedra de súmulas, texto tradicional que fue suplantado a lo largo del siglo XVI por los de Soto y Báñez, así como por los de Aristóteles, los propios para la enseñanza de la lógica. El catedrático de filosofía natural explicaba por los textos aristotélicos "De Coelo", "De Generatione", y "De anima" y por los de metafísica; el de filosofía moral la ética del estagirita, su política y su tratado de economía; en la cátedra de físicos, por la física aristotélica. Había también dos cátedras de prima de gramática, en las que se seguía a Laurencio Valla ("Elegantiae linguae latinae") y a un poeta latino que solía ser Séneca o Virgilio. Tres cátedras de griego, respectivamente para menores, medianos y mayores; y la controvertida cátedra de tres lenguas, dedicada al hebreo, caldeo y árabe, cuya enseñanza en Salamanca fue muy irregular. En la cátedra de astrología se explicaba la esfera armilar (instrumento astronómico habitual, que se describe como formado por varios arcos o anillos circulares de metal o madera que representan los de la esfera celeste y en cuyo centro se coloca una esfera más pequeña representando la tierra), la teoría de los planetas, el uso de las tablas astronómicas, el astrolabio, el almagesto de Ptolomeo y los epítomes de Copérnico [...] Por fin estaba la cátedra de música, en la que, según el plan de Covarrubias [1561], tenía que explicarse diariamente música práctica y especulativa" (cf. o.c., pp. 288-289).
4 Cf. TERESA SANTANDER RODRÍGUEZ, Escolares médicos en Salamanca (siglo XVI), Salamanca 1984, pp. 23-24.
5 Cf. ib., pp. 18-19, 23.
6 Esta institución creada por los Reyes Católicos en 1477 otorgaba la autorización necesaria para ejercer a los bachilleres médicos, por medio de la concesión de "cartas de examen, y aprobación y licencia", así como se ocupaba de la represión de quienes ejercían sin licencia. Sobre este tribunal y su evolución legal cf. L. S. GRANJEL, o.c., pp. 74-78.
7 Sobre los grados de licenciado y doctor y su ceremonial y gastos en Salamanca cf. T. SANTANDER, o.c., pp. 42-56. Mª Jesús Pérez Ibáñez (cf. El humanismo médico del siglo XVI en la Universidad de Salamanca, Universidad, Valladolid 1997, p. 39 n. 75) indica que de 6926 matriculados en Medicina en Salamanca a lo largo del siglo XVI sólo 1047 alcanzan el grado de Bachiller, el de Licenciado 116 y 40 el de Doctor.
8 Cf. supra n. 18.
9 Kagan (cf. o.c., p. 255) recoge el testimonio de Suárez de Figueroa, autor de principios del siglo XVII, que escribía: "El gasto de Salamanca en los grados es excesivo, y por eso los pobres huimos de él, nos vamos a lo barato". Ciertamente, "sólo unos cuantos conseguían los grados avanzados de licenciatura y doctorado. Su elevado coste era una de las razones para ello. En las universidades más pequeñas, una licenciatura o un doctorado en una de las facultades superiores costaba hasta 500 o 600 reales, debido a los gastos de matrícula y a los regalos, banquetes y desfiles que el graduado estaba obligado a ofrecer. Estos títulos costaban mucho más en Alcalá, Salamanca y Valladolid" (cf. ib., p. 245).
10 La obra citada de Santander "comprende una relación nominal de quienes durante el siglo XVI se matricularon, probaron sus cursos y se graduaron de Bachilleres, Licenciados y Doctores en la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca" (p. 11). La autora maneja, entre otra documentación, los libros de matrícula del Archivo Universitario salmantino, que remontan al curso 1546-47, y los libros de cursos y bachilleramientos, cuyo ejemplar más antiguo (lib. 541) conservado es del curso 1525-1527.
11 Cf. ib., p. 340. Los otros escolares con este nombre figuran como matriculados en medicina con posterioridad a 1552.
12 Cf. ib., p. 42.
13 Cit. por T. SANTANDER, o.c., p. 24.
14 Cf. supra n. 24.
15 Cf. R. L. KAGAN, o.c., p. 255.
16 Cf. ib., p. 107.
17 Cf. L. S. GRANJEL, o.c., pp. 20, 42.

18 V. DE LA FUENTE, Historia de las Universidades, II 145 (nota) cit. por T. SANTANDER, o.c., p. 58 n. 65 señalaba que los aragoneses de la cuenca del Ebro y las Comunidades propendían a ir a Alcalá, mientras que los del alto Aragón más bien a Salamanca.

domingo, 31 de enero de 2016

EL NACIMIENTO DE BALDO (BALDUS V, 2, 433-474)




Baldovina en casa se queda solita, y la lluvia
de los sus ojos calmar no puede marchado el marido.
Con la mejilla en la mano está pensativa, y de pronto,                    435
de pronto imprevistos dolores se adueñan de sus entrañas;
de hecho, la pobrecita se enfrenta a su parto primero1.
La desdichada a lanzar agudos chillidos forzada
se ve, y por no dejar que la oigan, esconde en su pecho
los dardos que Baldo aún no nacido tira doquiera.                           440
Sólo gime por más que no quiere, y ora de un lado,
ora del otro (visión que piedad provoca) se vuelve.
No la partera asiste, que preste la ayuda debida;
llama a las criadas y siervas a que antes solía
mandar, tal como manda de un monarca la hija,                             445
mas en vano llama, porque sólo la gata podía
"miau" responderle, pero no prestarle socorro.
No sin motivo, empero, tan grande afán la atormenta,
cuando nace de sí de la caballería el espejo.
Todo lo que extraordinario será por las letras o Marte2,                   450
sale del vientre materno no con plácido parto,
y viene de esfuerzo penoso fuera de toda medida.
Nace entonces, por fin, el meollo de toda proeza,
la flor de la gallardía, Baldo, rayo de liza,
poder de la espada, vigor del escudo, por entre los dardos,              455
en las batallas de lanzas ruïna, tea e incendio
como una cruda bombarda contra las filas contrarias.
Ni siquiera lo pétreo del monte, el acero, o un enorme
bastión, ni el fuerte reparo de una gruesa muralla
podrán resistir indemnes de su valor al martillo.                              460
Nace Baldo aquí sin ayuda de comadrona,
y no dio ningún chillido como los rorros.
Y aunque esté Baldovina toda hecha unos zorros,
como una vieja cuba de aros sueltos del todo,
se alza, y en un bastón apoyando sus débiles pasos,                        465
agua calienta, lava al niño, y lo envuelve en harapos.
Luego al lecho retorna, descansa, y al niño amamanta,
mucho lo besa, y saciar no puede el materno deseo
de a besos comerse sus ojos, su frente o su boquita.
Aquél no llora, sino que ríe con cara risueña,                                   470
mientras se esfuerza en hablar, todavía no sirve la débil
lengua a la voluntad, ni "papá" ni "mamá", ni siquiera
balbucea "papa", aunque conocimiento de cosas
mucho tenga, y una nueva estrella le sea propicia.















1G. Bernardi Perini ha descrito con insuperable maestría la evolución de la descripción de este episodio en su artículo "La nascita di Baldo", recopilado en sus Scritti Folenghiani, (2000), pp. 109-126. Los 23 versos que narran el paso al final del libro primero de la redacción Paganini (1517) pasan a 48 en la red. Toscolanense (1521), en la que Baldovina sigue muriendo en el parto a pesar de las parteras, hecho que lleva Guidón a abrazar la vida eremítica; novedades, en cambio, son el hecho de que el anónimo aldeano de la red. P, reciba el nombre de Bertus Pannada, y el honor de ser considerado por Guidón un "aldeano cortés", oxímoron en la mentalidad folenguiana, así como el hecho extraordinario de que el recién nacido no llore (plangere quem nusquam viderunt more putini). En las dos siguientes y últimas redacciones, la Cipadense y la Vigaso Cocaio, en las que el episodio se diluye entre dos libros, es evidente la influencia del Orlandino del mismo Folengo, poema en vernáculo publicado en 1526, que narra el nacimiento e infancia de Orlando (Roldán); de tal obra proceden el retrato corregido y aumentado de Berto Panada que coincide con la ausencia del padre en busca de fama y fortuna cuando el niño nace, y la supervivencia de Baldovina al solitario parto, que verá crecer a su hijo. Bernardi atribuye, en fin, la atmosfera idilliaca del paso a la influencia de la cuarta égloga virgiliana (lo sguardo del Folengo è lo stesso sguardo di Virgilio, chino su una culla a cogliere i primi segni di una vita nuova e di una pena risarcita [o.c., p.126).

2Acostumbrada sinécdoque por la guerra.

sábado, 16 de enero de 2016

CONTENIDO, ESTRUCTURA Y DATACIÓN DE LA EPÍSTOLA MACARRÓNICA DEL DR. DIEGO SÁNCHEZ




La epístola del doctor Sánchez a Francisco de Vargas tiene como motivo pedirle que ejerza su influencia en el consejo real y las chancillerías para que el concejo de Marchena lo elimine del padrón o censo de los pecheros o contribuyentes, del que estaban excluídos los hidalgos y caballeros. La macarronea tiene, pues, un carácter reivindicativo y quejumbroso que, en el plano de la expresión, hace patente en su comienzo (vv. 1-2) la influencia del modelo ovidiano de las Heroides y las epistulae ex Ponto (cf. ap. de fuentes). El metro elegido no es, sin embargo, el dístico elegíaco, sino el hexámetro, que en número de 120 configura la obra. La peculiaridad del contenido le aleja también del modelo ovidiano, a pesar de su tono autobiográfico.

I. Introducción (vv. 1-10): El autor comienza señalándole al destinatario de la carta que ésta -siguiendo estrechamente el modelo ovidiano- viene de Marchena, y aunque firmada por un 'maestro de la macarronea' (macharroneo... magistro) contiene imnumerables quejas contra el concejo local porque, despreciando su ciencia, quiere hacerle pechero.

II. Autobiografía (vv. 11-91): A continuación el poeta expone su vida, o mejor, las vicisitudes que culminaron en su doctorado, entendidas como un cúmulo de penalidades que se presentan como antecedente de la situación expuesta en los vv. 1-10, como indica el tránsito adde quot del v. 11. El recuento de estas estrecheces y sufrimientos comienza por los más recientes.
II. 1. Penalidades recientes (vv. 11-24).
II. 1. 1. Enumeración de los peligros e incomodidades sufridas en el camino a Lérida en busca de las insignias del doctorado (vv. 11-19).
II. 1. 2. Nueva queja por el trato dado (por el concejo) a un practicante del noble arte de la medicina (vv. 20-24).
II. 2. Penalidades pasadas (vv. 25-91).
II. 2. 1. Empleando un virgiliano horresco referens el autor se dispone a contar las desventuras de la vida estudiantil, caracterizada por una serie de penurias in crescendo (vv. 25-34).
II. 2. 2. Frío (vv. 35-41).
II. 2. 3. Hambre (vv. 42-60)
II. 2. 4. Alojamiento mísero (vv. 61-72).
II. 3. 5. Pobreza, que lleva al abandono de los estudios e incluso al suicidio (vv. 73-91).

III. Nueva exposición de su queja contra el concejo local (vv. 92-112).
III. 1. Por qué alguien que ha pasado por tantas penalidades para ser doctor no obtiene título de hidalguía y exección de impuestos (vv. 92-95).
III. 2. Por qué él, que se ocupa de día y de noche de los enfermos, debe pagar el pecho o impuesto cuando no lo hacen los que se ocupan de los oficios mecánicos ni los maestros (96-109).
III. 3. El concejo local, empero, no atiende su petición (vv. 110-112).

IV. 4. Apelación final al destinatario de la epístola (vv. 113-120): el agraviado pide a Vargas que intervenga en su favor usando su influencia en el consejo real y las chancillerías, con el fin de que se le quite del padrón o censo, aunque sea sin razón.

En cuanto a la datación del poema, ha sido determinante la consulta del t. I de los Libros de Actas Capitulares del Archivo Municipal de Marchena, correspondiente a los años 1530-1541. La primera mención del doctor Sánchez en dicho tomo es del lunes siete de julio de 1533, donde figura presentando una petición y una carta de doctoramiento ante el cabildo municipal1. Dicha petición debía referirse al contencioso mencionado en epist., pues dos días después, el miércoles nueve de julio de 1533 hay una nueva anotación sobre el doctor Sánchez donde se resuelve favorablemente su petición quitándosele del padrón2. La fecha de tal anotación nos conduce a establecerla como término ante quem de la composición de la macarronea, compuesta sin duda al calor del litigio sostenido con el concejo marchenero.





Ilustración: Vista general de Marchena, Hoefnagel, circa 1565



1 Cf. A. M. M. Actas Capitulares Marchena, 1533, julio, 7.

2 Cf. A. M. M. Actas Capitulares Marchena, 1533, julio, 9.

sábado, 2 de enero de 2016

OBRAS DEL DOCTOR DIEGO SÁNCHEZ




Aparte de su epístola macarrónica Sánchez compuso en su vejez una obra en prosa de carácter científico, El coloquio del sol, impreso en Sevilla en 1576 por Alonso Escrivano.

Descripción de la edición (ej. R / 7562 B. N. de Madrid):

Frontispicio:

COLLOQVIO | DEL SOL EN EL QVAL | se declarã muchas experiencias | y conclusiones de Ppiloso [sic] | phia, que cada dia se of | frecen y traen entre | las manos. || POR ESTILO TAN | claro que qualquiera mediano | entendimiento las pue | da alcançar. || COMPUESTO POR | el Doctor Diego Sanchez | vezino de Marchena. || CON PRIVILEGIO. || EN SEVILLA. | En casa de Alonso Escrivano | Año. 1576.

Colofón:

FVE IMPRESSO EN | Seuilla, en casa de Alonso Escri | uano impressor de libros, en | la calle de la Sierpe. | Año de.1576.

Características:

8º; 4H; 63 Fols; 20 ll. por pág.; sign. A1-I4; tres primeras iniciales grandes y adornadas; car. romanos.

Contenido:

La obra se presenta como un coloquio entre Leonardo y Antonino, cuya acción se desarrolla en Marchena como se indica en f. 47r. Antonino, trasunto del autor, pretende demostrar la tesis de que el sol es mayor que la tierra, y ésta que la luna, empleando tres presupuestos del libro II de Plinio el Viejo (ff. 3r-4v). Antonino demuestra tales presupuestos respondiendo, asimismo, a doce 'dudas' que le plantea Leonardo (Por qué hubo noches y días antes de que Dios creara el sol [f. 5r]; si la luz de las estrellas es propia o comunicada por el sol [ff. 10v-11r]; por qué la luna no tiene luz propia [ff. 13v-14r]; cómo ocurre el eclipse de luna [16v]; valor de la opinión de Aristóteles de que las estrellas reciben su luz del sol [25v-26r]; por qué se ha podido ver el sol y la luna juntamente el mismo día [34r]; por qué no se pueden ver siempre las estrellas [34v-35r]; por qué el sol es mayor que la tierra [38v]; cuál es el tamaño del sol, la tierra y la luna [40v-41r]; si la medida de la tierra es por lo ancho o por lo largo [58r]; el tamaño de planetas y estrellas [60v]; diferencias entre planetas y estrellas [63r]). Sánchez despliega una notable erudición y cita autores como Aristóteles, Virgilio, Plinio, Macrobio, Tolomeo, Génesis, Salmos, Euclides, Campano, San Agustín, San Basilio, Purbachio, Calippo, Hipócrates, Zenón, Cicerón, Eratóstenes, Ambrosio, Teodosio, Sacrobuto, Aliaco, Fabro, Juan Bautista Capuano, Juan de Mena, San Pablo, Hermolao Barbaro, Alphagrano. El doctor marchenero se coloca, con esta obra, dentro del grupo de médicos humanistas del siglo XVI interesados en la exposición de cuestiones de 'filosofía natural', y, más concretamente, en el conocimiento y la explicación de la realidad natural, como López de Corella y Pedro Mercado1. Un talante muy distinto tiene su epístola macarrónica.




Imagen: frontispicio de El coloquio del sol de Diego Sánchez






1 Cf. LUIS S. GRANJEL, La medicina renacentista española, Salamanca 1980, pp. 95-98. "'Es libro curioso y escrito con discreción'", dice el Sr. Picatoste en su "Biblioteca Científica Española"" (cf. M. MÉNDEZ BEJARANO, o.c., p. 366).

sábado, 19 de diciembre de 2015

LA EPÍSTOLA MACARRÓNICA DEL DOCTOR DIEGO SÁNCHEZ (1533): BIOGRAFÍA




Casi un decenio después de la composición de Juan de Vergara se escribe, en forma epistolar, la segunda macarronea española que ha llegado hasta nosotros. Son escasos los datos que se poseían sobre la vida del autor, extraídos tradicionalmente y en su totalidad del frontispicio de su obra de filosofía natural El coloquio del sol (1576), donde se presentaba como médico y vecino de la localidad de Marchena1. Es la misma y semidesconocida epístola macarrónica (= epist.) la que ha aportado nuevos e insospechados datos biográficos sobre Diego Sánchez, a empezar por su lugar de nacimiento, Alcaudete (Jaén)2. Gran parte de epist. está constituída por una autobiografía empleada por el autor como argumentación en su favor ante el destinatario de la carta, el influyente doctor in utroque iure Francisco de Vargas3. Sánchez afirma, perifrásticamente, haber obtenido el título de Bachiller en Artes en Salamanca (vv. 8-9), y el grado de Doctor en Medicina en Lérida (v. 13), y encontrarse ejerciendo en Marchena (vv. 1, 100-109).

Sabemos por los libros de registro de cursos y grados de la Universidad de Salamanca que Diego Sánchez hizo la probanza de cursos de medicina previa a la concesión del título de Bachiller en Medicina en 15324, y por las Actas Capitulares del Archivo Municipal de Marchena conocemos que inició allí su actividad profesional en 15335, a una edad que podría andar entre los 25 años y 30 años6. En la época de la llegada del dr. Sánchez, la villa señorial de Marchena se hallaba en plena expansión demográfica y urbanística7. El concejo, controlado por la autoridad señorial del duque de Arcos, fomentó el asentamiento de población, especialmente de artesanos y obreros especializados, aunque también de otros servicios mínimos para una comunidad en crecimiento, como los de un médico -el dr. Sánchez-, un maestro y cátedra de gramática8 y un boticario9. En una nómina de Palacio fechada el 11 de marzo de 1541 figura su sueldo como médico de D. Luis Cristóbal Ponce de León, duque de Arcos, señor de Marchena10. Juan Luis Ravé Prieto señala que el dr. Sánchez publicó su obra al amparo de la casa ducal, y que su importante remuneración (30.000 mrs. anuales), sólo superada por la del Juez de la Audiencia del Duque, el Asistente (60.000 mrs. respectivamente) y la del Mayordomo mayor (40.000 mrs.), estaba en consonancia con sus múltiples funciones dentro de la casa ducal, que iban "desde la práctica de la medicina en el entorno de los Ponces y en general en todo el pueblo, hasta ser la persona de confianza a la que se le puede encargar la representación ducal para cualquier tipo de asuntos. Es interesante anotar cómo se le valora económicamente mejor que al tesorero [25.000 mrs.] o al secretario [25.000 mrs.] y mucho mejor que a los caballeros y militares [entre 15.000 y 25.000 mrs.]"11. Por un protocolo notarial del Archivo Municipal de Marchena sabemos que seguía vivo en 1576, fecha de publicación de su Coloquio del sol; en dicho protocolo se presenta como vecino de "la leal villa de Machena", junto con su mujer, Isabel Suárez12.







1 Así Mario Méndez Bejarano (cf. Diccionario de escritores, maestros y oradores naturales de Sevilla y su actual provincia, t. II, 1ª parte M-S, Sevilla 1923, nº 2374 pp. 365-366), quien se inclina por considerar a Sánchez natural de Marchena: "Por el último cuarto del siglo XVI vivía en Marchena, de la cual se dice "vecino", y probablemente sería también natural de ella. Ya se ha visto en Francisco Ariño un caso semejante: se decía solamente vecino de sevilla al frente de sus obras, y resultó ser natural".
2 Tal se deduce del título de la macarronea: "MAGNIFICO DOCTORI | Vtriusq. iuris Franco. de Var | gas .D. Didac' Sanch' de Al | caudete .S. Macharroni | cam .D. ". La primera mención del poema es de Ramón Menéndez Pidal (1914).
3 No dudamos que éste sea el Francisco de Vargas Messía (1500-1566), jurisconsulto natural de Toledo, que, después de desempeñar varios cargos de su profesión bajo Carlos V y Felipe II, ocupaba el de Fiscal en el Consejo de Castilla, cargo que desempeñaba ya al menos en 1545, cuando acudió a Trento como jurista del emperador (cf. C. GUTIÉRREZ, Españoles en Trento, C.S.I.C., Valladolid 1951, pp. 478-493). Gutiérrez viene a dudar de que Vargas se doctorase, pues sólo una vez recuerda verle llamado doctor, y señala la ignorancia existente sobre dónde y cuándo hizo sus estudios, y cuáles fueron éstos. La epístola de Sánchez, desconocida para Gutiérrez, lo presenta claramente como doctor utriusque iuris, que era la fórmula aplicada a los graduados simultáneamente en derecho civil y canónico (cf. ANA Mª CARABIAS TORRES, Colegios Mayores, centros de poder: Los colegios mayores de Salamanca durante el siglo XVI, Universidad, Salamanca 1986, p. 298). Por otra parte, la familiaridad y sinceridad desenvuelta con que Sánchez se dirige a Vargas parece indicar que se conocieron en el Estudio salmantino, donde el autor de la epístola desarrolló sus estudios.
4 Cf. TERESA SANTANDER RODRÍGUEZ, Escolares médicos en Salamanca (siglo XVI), Salamanca 1984, p. 340. Los otros escolares con este nombre figuran como matriculados en medicina con posterioridad a 1552.
5 cf. A. M. M. Actas Capitulares Marchena, 1533, 7 y 9 de julio
6 cf. A. Mª. CARABIAS, o.c., p. 282
7 cf. J. L. RAVÉ PRIETO, "Marchena, una villa de señorío a comienzos de la Edad Moderna", en M. BORRERO FERNÁNDEZ (coord.), Actas de las II jornadas sobre historia de Marchena (historia de Marchena. Volumen II). Marchena bajo los Ponce de León: formación y consolidación del señorío (siglos XIII-XIV). Marchena 8, 9, 10 y 11 de octubre de 1996, Iltre. Ayuntamiento de Marchena, 1997, p. 174) "Marchena aparece como una población importante que pasará de los 1638 vecinos en 1534 a los 3569 de 1588 y aunque la población a final de siglo se redujera un tanto, por efecto de sucesivas catástrofes demográficas, la villa se ha consolidado desde el punto de vista demográfico y urbanístico".
8 Cf. A. M. M. Actas Capitulares Marchena, 1535, abril, 5 e ib. 1538, enero, 21 cit. por Ravé Prieto, o.c., p. 177.
9 Encontramos en A. M. M. Actas Capitulares Marchena, 1535, junio, 7 (viernes) la autorización que da el cabildo a Francisco de Medina para poner tienda de botica.
10 Reproducida por Ravé Prieto, o.c., pp. 215-216. Sobre el perfil biográfico del Duque y sus inmediatos parientes y ancestros cf. VICENTE HENARES PAQUE, "Doña Ana Ponce de León. El ocaso de su leyenda literaria. Cartas de su tío Don Juan Téllez Girón", Actas..., pp. 278-285.
11 Cf. J. L. RAVÉ PRIETO, o.c., pp. 181-182.

12 Cf. A. M. Marchena. Archivo de protocolos notariales de Marchena. Libro registro de Escrituras Públicas, sign. 14 (myo - dic. 1576), f. 4r-5v. Dicho protocolo, comido por la humedad, presenta al final las firmas del dr. Sánchez, de su mujer, Doña Isabel Suárez, y la del escribano, que resulta llamarse igual que el doctor, nombre que ostenta también, curiosamente, la calle donde se encuentra el Archivo Municipal de Marchena. Deseo desde aquí reiterar mi agradecimiento a los Srs. D. Ramón Ramos, archivero municipal, y D. Fernando Luque, auxiliar de biblioteca, por su extrema amabilidad y las facilidades que dieron a este investigador.