CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298

sábado, 16 de noviembre de 2019

FRAGMENTOS DE MI TRADUCCIÓN DE "BALDO" DE MERLÍN COCAYO: De cómo Zambello consiguió que Cíngar le vendiera el falso cuchillo de san Bartolomé, y de cómo intentó probar su virtud milagrosa apuñalando a su esposa para luego resucitarla (Baldus V, 9, 242-507)





Duraba ya el sermón de Cingar más de una hora,
que todos creían que fray Roberto1 era quien les hablaba:
pues alegaba el Sesto del Decretal, el Decreto2,
Angelica, Glosa, la Biblia, y santo Tomás Aquinate3.                  245
No hubo nunca un bachiller en estudios de frailes4,
ni un catedrático, ni un escotista que fuese más docto5.
A todo el hazmereír de los utrum dale mil vueltas6,
aduce argumentos; niega una cosa, y luego la afirma.
Entonces temiendo que venga alguno bien avispado,                250
que este engaño descubra, y lo revele a la gente,
esconde, prudente, el cuchillo, del altar él se baja,
y a su casa se marcha con los bolsillos muy llenos;
y Berta, chitón, chitón, detrás de él caminaba.
Ido Cíngar, mosén Jacopino a todos reúne                               255
los lugareños y gentes que tiene Cipada al "din, don" de campana.
Júntase en ese lugar un gran parlamento de sabios,
y altas sentencias se emiten, y dignas de ocho Catones;
ocho, en efecto, se habían allí reunido al tiempo:
Bertazzo, Mengo, Gobbo, Gagnana, al par que Gurasso,           260
el Zanardono, el Garapino, y Slanzafoiada.
Largo tuvieron coloquio sobre el santo cuchillo,
si de Cipada los senadores y el pueblo debían
comprarlo en colectiva colecta para tenerlo
y custodiarlo dentro del arca de san Brancate,                        265
porque la gente pudiera entregar sus votos con rezos.
Se concluyó a la postre que se comprara el cuchillo,
y encargose el asunto a Gobbo y a Slanzafoiada.
Tal decisión de Zambello vino a los oídos,
sin más la envidia lo embarga: el honor para sí solo quiere,    270
como la fama quiere, y del cuchillo lo útil.
Ya cree que podrá a Chiarina devolverle la vida,
y apenas se cree él mismo que Berta surgió de la tumba.
Se considera que el más agraciado será de los hombres,
si de tamaño cuchillo la gloria le es concedida.                      275
habla para su coleto, se estruja el cerebro, y se dice:
"¡Oh!, si Cíngar quisiera a mí vender el cuchillo,
¿no podrá fácilmente resucitar mi vaquita?,
¿no se me dará matar a mi Lena todas aquellas
veces que, cabreada, a mí a palos me muele,                      280
y luego hacer volver a la vida a la asesinada?
¡oh, qué ganancia haré con la virtud del cuchillo!
Cíngar ha ganado ahora más de un millar de monedas.
¿No me dará la gente tantos huevos y pollos,
que rico me volveré cierto antes que pasen tres días?"         285
Dicho y hecho, va a toda prisa a casa de Cíngar,
Llévaselo aparte, para hablarle al oído,
y que los villanos chismosos sus secretos no escuchen.
Así en un hueco le habla: "Cíngar amigo, ¿me quieres?".
Cíngar responde: "Más que a mí mismo; bien que lo sabes." 290
Habla Zambello entonces: "¿Quieres vender el cuchillo?"
"No -dice Cíngar-; perdona, Zambello, que no yo te diga.
Para el mundo y medio Milán esto es prioritario."
"¡Venga! -dice Zambello-, ¡da gusto a un buen camarada!
¿A quién se hará feliz si no es a nuestros amigos?               295
Hazme este favor, y me pondré a tus órdenes;
sálgame una pústula de la nariz en la punta,
si mil paraísos no rechazaré por ti si lo aceptas.
Véndeme el cuchillo; daré lo que pidas, sí, ¡pide!".
Entonces Cíngar dio un gran suspiro en su pecho.               300
En un principio nada dice, meditabundo;
luego habla: "cedo, compadre, a tanta insistencia.
Me es una cosa dura y amarga vender una joya,
vender las delicias del mundo, y un tesoro del cielo.
¿Pero qué haré?, ¿qué decisión me conviene?                     305
¿si el único que de día y de noche tiene influencia
y facultad de darme órdenes así me lo manda?
Tú, Zambello, eres harto importante en mis cosas.
Mas no es esta la hora de multiplicar las palabras;
tuyo es el cuchillo, y todo lo mío, ¡a tus órdenes!                310
Ve, encuentra a mosén Jacopino, busca a Briosso7;
que ellos hagan, y deshagan, que digan y digan.
Sea evangelio aquello que juntos hagais vosotros."
salta aquí y allá de alegría exultante Zambello,
va a encontrar a Mosén Jacopino, y luego a Briosso.           315
Pronto se hace un acuerdo en lugar apartado, aprobado
por los más importantes y duchos doctores del pueblo;
y es el sabio Gobbo8 quien esta sentencia pronuncia:
"Que sepan de nuestra Cipada todas las gentes y próceres:
De san Bartolomé el cuchillo Cíngar ahora                         320
vende a Zambello, quien desembolsa treinta ducados,
con el acuerdo siguiente: si acaso Cipada pagare a
Zambello dichos dineros, vese en justicia obligado
a devolver el cuchillo Zambello, y en modo ninguno
éste le negará a Cipada tamaña reliquia;                          325
por quien es justo erigir una bella capilla en la iglesia,
por quien es justo que ardiese siempre de aceite una lámpara,
debían pintarse sobre los muros aquellos milagros
que hizo, hará, y está por hacer el dicho cuchillo".
Zambello presto piensa en encontrar el dinero:                 330
todo aquello que tiene, su propia casa, y terreno,
sus propios andrajos quiere vender con Lena y él mismo.
Y comprador no le faltaba: todo el zoquete
vende, en parte a Brunello, y en otra parte a Lafranco;
compró Schiavina9 sólamente la casa, y el resto               335
lo paga Brunello, y lo paga también de Lafranco la bolsa;
véndense las azadas, se vende arados, badiles,
gallos, gallinas y palas junto con mil baratijas;
y por nueve monedas, sin que lo sepan paisanos,
Lena es dejada en prenda a mosén Jacopino.                   340
Conque, reunidos ya a la postre treinta ducados,
se pagan, Cíngar los coge, y de rodillas, el santo
cuchillo entrega, después que Briosso redacte el contrato.
Este Briosso era un notario del robo en el arte
ducho, y nacido para desvalijar a la plebe;                      345
de hecho, siempre llevaba aposta o tres o bien ocho
falsas declaraciones encima, al fuego prescritas.
Si tantas diestras le hubiera dado la naturaleza,
cuantos son los judíos mauleros10 que Mantua alimenta,
o cuantos ladrones cuelga todos los años Romaña,          350
todas le habrían cortado en buena ley a Briosso,
pues tantos falsos contratos había él redactado,
cuantos higos secos mandan Las Marcas doquiera.
Zambello rápido agarra el cuchillo alborozado,
como agua fresca toma presto quien tiene fiebre,           355
y como suele agarrar un mendrugo de pan el hambriento;
mas presa de un gran engaño verase el desdichado,
y descubrirá que gato por liebre al final le han dado.
Cuando estuvo en casa, quiso probar el cuchillo;
primero haralo con Lena, y luego con la Chiarina.           360
De improviso, a Lena, con mucha gente presente,
agarra, y en la mitad del pecho le clava el cuchillo;
y de su cuerpo se escabulló de veras la vida.
Dijo entonces: "¡cuchillo mío, a Lena da vida!
Por el poder de san Bartolomé te estoy rogando."           365
Mas a la pared podía decir las tales palabras:
no le responde, pues muerta está en toda su cuerpo.
Insiste, empero, Zambello, besa el cuchillo, y le dice:
"¡Cuchillo mío, te ruego!, ¿por qué no revive mi Lena,
como hace poco resucitaste a la guarra de Berta?           370
Todo lo mío vendí por comprarte, ¿qué pasa contigo?
¿qué haces, cojones?, ¿así de mí te cachondeas, cuchillo?"
Pero la muerta pulso no tiene en muñecas y venas.
Charlando entonces sin tino una masa de lugareños
se forma, y en un rincón un apretujado concejo.            375
Cónsul era Gobbo, a quien nadie ganaba en astucia:
éste siempre uña y carne fue con Tognazzo,
y nada habría hecho sin el parecer de Tognazzo.
Convoca a todos los cipadanos frente a los rostros11,
y, puestos asientos, se sentaron ante Tognazzo.            380
Toda Cipada acude del gran senado al estrépito.
Luego, a señal de Gobbo, tuvieron la boca cerrada.
Tognazzo sobre una gran tinaja se había empinado,
y comenzó del modo que sigue a abrir las quijadas:
"Es verdad, paisanos, que aquí nos reunimos nosotros, 385
para daros a conocer la causa completa.
Estamos aquí, de la gran Cipada las cinco columnas:
nosotros, Bertazzo, Mengo, Gobbo, Cagnana, y Tognazzo,
aquellos que intentan observar de Catón el precepto:
"lucha por la patria, si quieres vivir sanamente12".       390
No han venido aquí ni mujeres, ni niños tampoco,
de los que la casa tenemos repleta hasta los topes:
éstos sabéis que son de juicio menos capaces.
Vosotros sois hombres sabios por una larga existencia,
vosotros sois de Cipada defensa, escudo y espada.     395
Mantua, yo os pregunto, ¿qué vale sin nuestra Cipada?
Aquí presente estoy; a mi deber yo no falto.
Con mis palabras consejo daré, con mis actos ayuda,
y por nuestros paisanos quiero ofrecer yo mi vida.
Así pues, los senadores os hacen saber aquí mismo,   400
cómo (igual que siempre ocurrió) nosotros ahora
con los compinches de Baldo tenemos de qué querellarnos.
Siempre los asesinos, ladrones y gente endiablada
buscaron, buscan comprometer de Cipada el sosiego.
¿Por qué debemos temerles?, ¿por qué?; ¿no tenemos 405
en la prisión a la hez y la chusma de los ladrones?
¿Baldo, que es el jefe, el rey, y el papa de malos,
no está de cadenas cargado por solo el valor de Tognazzo?,
¿si la cabeza cortamos, por qué tememos el resto?
Debéis recordar las disputas con Carazzo13 de otrora, 410
cuando tanto pudo la fuerza de este Cagnana.
Visteis que yo tampoco me rasqué la barriga.
¿Qué fiebre de garrapatas, qué modorra14 hay que impulsa
a estos diablos a excitar las avispas en calma?
¿o van por ahí buscando desgracias como los médicos? 415
¿o están buscando bronca?, ¡pues bronca tendrán con nosotros!
Sed fuertes, os ruego; manteneos constantes, hermanos;
sacrifiquemos la hacienda, la vida y el propio linaje,
sacrifiquemos la patria, cuando el honor se aniquila;
vaya a hacerse ahorcar quien de honra no se preocupa. 420
Hace tiempo sabeis, senadores, que yo soy Tognazzo;
A Gobbo veis, por cuyo valor Cipada a Mottella
venció muchas veces, y pudo tocar del cielo la bóveda.
Que con el mando de cónsul tome las armas debidas,
hasta que hayamos aniquilado de Baldo la chusma.       425
¿Habéis contemplado cómo el pobre Zambello ha quedado
de pasto para piojos, comprando el cuchillo del pícaro
Cíngar, y cómo no le ha quedado siquiera bastante
cuerda o un gancho con que le sea posible colgarse?,
¿cómo ha perdido su hogar, degollado a Lena, sus tierras 430
todas vendido, con sus cabras, y todos sus bienes?.
Nosotros, empero, (¡oh, cuánta vergüenza de nuestra Cipada!),
nosotros, empero, ya conocedores del arte de Cíngar,
mira que otra vez, senadores, prestámosle oídos.
Todos los días hace esto y aquello, roba doquiera,           435
engaña, estafa, hace mofa y befa, perjura y enfulla,
y, tontos de nosotros, seguimos dándole crédito,
como a san Eloy, a san Bovo, y al santo Bellino15.
¿Con tanta paciencia soporta Cipada a este bandido?
Creedme a mí, senadores, nuestra será la victoria.          440
¡Cíngar aquí vendrá, en la trampa caerá el canalla!
La horca se escapa, él la sigue; será atrapado,
y al fin quedará la gaviota pegada en la liga. He dicho".
Entonces se alzó Zanardón de donde estaba sentado,
y puso ambas las manos debajo de la cintura.                 445
Y tras carraspear sabiamente dos o tres veces,
dijo así: "¡ah, carajo!, ¡qué bien el tío Tognazzo
hablado ha; parecía otro Cicerón, y el famoso
gran Aristóteles, quien cantó en un verso pulido:
"De tierras de Troya el primero escribir a los estudiantes16" 450
Pienso, empero, que Cíngar jamás caerá en la trampa;
vosotros sabéis el motivo, sin que yo deba decirlo;
así, finalmente se burlará y reirá de nosotros.
¿Qué diablo podrá combatir con él ciertamente?
Hay un veneciano, un tal señor Polo, que no pertenece     455
al gremio de los pescadores ni de Murena a la plebe,
ni es un barquero que "barca, stalì17" se ande gritando,
sino un gentilhombre del lar del viejo Fasolo18,
que siempre ocupó del gran Pregado19 los puestos primeros,
y en el Consejo de los Diez20 ahorcar hizo a miles.           460
El pícaro Cíngar tamaña amistad de tiempo ya largo
tiene con Polo, que de aquél en todo momento
lo que desea con mínimo gesto y sola palabra
obtiene, teniendo al buen hombre de la su mano comiendo.
¿Pensamos acaso estar combatiendo contra san Marco?   465
He dado mi parecer (perdonadme) de clara manera."
De pronto salta Cagnana en cólera: "¿Qué cosa ladras,
Zanardón? -pregunta-; Venecia a nuestra Cipada
no le importa un higo de nada, ni tres pimientos.
¿Cómo podría desafiar san Marco a Cipada,                    470
aunque su diestra sostenga un estoque desenvainado,
aunque luzca una barba que le llega hasta el pecho?"
"No es, -interviene Gobbo-, no es, Cagnana, san Marco
quien lleva barba, ni un estoque desenvainado;
parece, en cambio, un enorme mastín y un grande perrazo, 475

que a todo el mundo espanta con sus aviesas miradas.
Al santo que lleva espada y una barba canosa,
si no lo sabes, Pablo lo llaman; mas es falta nuestra
mezclar en estas cosas nuestras a santos benditos:
no hagas bromas con los santos, dice el proverbio."        480
Entonces habla Gurrono: "Disiento, y por nada en el mundo
aceptaré ponerme en contra de Baldo y su gente.
Todo lo enfocáis de hecho muy burdamente.
De mí no penséis que vais a obtener la más mínima ayuda."
Slanzafoiada, alzándose, habla así, iracundo:                 485
¿No ayudarás?, ¿qué dices?, ¿tú solo de todos los otros
piensas discrepar?, ¡oh, cuán grande será el perjuicio!
De cierto que abandonaremos por causa tuya esta empresa."
Impaciente, levántase de nuevo Gurono:
"Creo -dice-, y tengo por cierto, y dudas no albergo       490
de que dejar no podrás tamaña empresa de cierto.
Irás cada día, y volverás por mil bagatelas,
para descubrir que, haciendo de todo, no has hecho nada,
y sólo porque tal cosa te aporte algún beneficio,
no porque te preocupe la seguridad de Cipada,              495
sino para robar monedas mil de Cipada."
Picados por tales palabras, bramaron los senadores:
"¡Ah, maldita sea! -dicen-, tu lengua, Gurono,
parlotea en exceso, siempre manchada de barro."
Álzanse de su asiento Gianni, Panada, y Garofol,           500
que, haciendo piña, a Gurono todos justificaron;
así Ghirardello, que lleva encima casaca de cuero,
así Bertolino, igual que Mengo, e igual que Tonalo.
Al fin se decretó (en contra sólo Gurono)
mandar al pretor delegados a Gobbo y a tío Tognazzo,  505
porque comanden hombres armados que deles Gaioffo.
Hecho esto, los senadores tornaron a casa.





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1Quem cuncti fratrem pensassent esse Robertum. Se trata del famoso predicador franciscano fray Roberto Caracciolo da Lecce (1425-1495). Señala Chiesa que es citado aquí "como exponente de una predicación que excedía en disquisiciones de tipo enciclopédico".
2Allegabat enim Sextum Decretale, Decretum. El Liber Sextus o Sextus es el añadido por Bonifacio VIII a los Decretales (libros donde están recopiladas las epístolas o decisiones papales) de Gregorio IX; el Decretum es el Decretum Gratiani, nombre habitual de la Concordantia discordantium canonum, elaborado entre 1139 y 1148 por el benedictino Graziano da Chiusi; con los Decretales constituyó el llamado Corpus Iuris Canonici (Faccioli-Chiesa).
3Angelicam, Glosam, Bibiam Sanctumque Thomasum. La Summa casuum conscientiae llamada Angelica del nombre de su autor, el franciscano Angelo Carletti da Chivasso (1410 ca – 1495) se encuentra entre los libros quemados por Lutero (Chiesa); la Magna glossa o Glossa ordinaria, en la que el florentino Accursio había reunido y ordenado las notas exegéticas a las fuentes del derecho romano justinianeo. Señala Chiesa que la lista de autores era aún más larga en la red. Toscolanense (1521), y comprendía también "Erasmum quendam, Martinum Luther" (VIII, 144).
4Non fuit in fratrum studiis bacalarius unquam. En los estudios o escuelas de teología; el bachiller, recuerda Chiesa, el título universitario de primer grado, "con alusiones a la irreligiosidad de Cíngar, puesto que se llamaba bachiller a quien tenía título de estudio en escuelas laicas" (Faccioli).
5Atque catedrantus, scotistaque doctior alter. Escotista o seguidor del teólogo y filósofo irlandés Duns Escoto, adversario de Tomás de Aquino (cf. VIII 709).
6Sobre los utrum cf. I 116.
7Más abajo Briosso es presentado como modelo de notario ladrón y sin escrúpulos (vv. 344-353).
8Personaje mencionado en los vv. 260 y 268.
9Estos tres personajes son compinches de Cíngar, señalados en VII 298, como recuerda Chiesa.
10Aut quantos piccat ladros Romagna quotannis. cf. III 255.
11Ipse Cipadanos pro rostris congregat omnes. Como señala Chiesa "il "sub tectu" de la T (VIII 269) es amplificado con la evocación de los rostros romanos, la tribuna oficial en la que se arengaba al pueblo, originariamente adornada con los rostros -espolones- de las naves capturadas a los habitantes de Anzio en 338 a. C."
12Pugna pro patria, si tu vis vivere sanus. Citación compuesta o centón de citaciones de los Disticha Catonis (Chiesa).
13Debetis lites quondam memorare Carazzi. Personaje o localidad indeterminada.
14Quis pissasanguis, quis vermocanus agrezat. Pissasanguis "pisciasangue" es el nombre popular de la piroplasmosis bovina, (en español "fiebre de las garrapatas" o "fiebre de texas") enfermedad del ganado que cursa con la presencia de sangre en la orina; vermocane o modorra es una enfermedad animal, y en tiempos también extendida entre los humanos, provocada por las larvas de la tenia Coenurus cerebralis.
15Quam santo Aloio, quam Bovo quamque Belino. Santos protectores de la actividad agricola (Chiesa).
16"Scribere clericulis Troiae qui primus ab oris". Verso compuesto, como señala Chiesa, con el primer hemistiquio del primer verso del Doctrinal (Scribere clericulis paro Doctrinale novellis [me dispongo a escribir un manual para estudiantes noveles]), y el segundo del primer verso de la Eneida, formando un sinsentido propio de alguien que ha aprendido versos de memoria sin entenderlos.
17Non barcarolus qui cridet: "Barca", "Stalium". Faccioli y Chiesa explican que éstas son voces utilizadas por los gondoleros venecianos con el significado respectivo de "cuidado", y"boga a la derecha".
18At gentilhommus veteris de stirpe Fasoli. La familia Fasolo o Fasoli no resulta particularmente conocida (Chiesa).
19Qui semper magni tenuit loca prima Pregai. El gran Pregado constituía la magistratura de Venecia.
20Deque Caodesiis fecit piccare miaros. En veneciano caodésius significa "jefe del Consejo de los Diez", que ejercía el poder judicial (Faccioli).

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