CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298

sábado, 20 de junio de 2015

EL LÉXICO MACARRÓNICO EN EL AÑADIDO ESPÚREO A LA MACARRONEA DE JUAN DE VERGARA





                    Macarronismos léxicos.

Se encuentra en Spur. un cuerpo mediano de macarronismos léxicos (barrilagi, baxando, bravonius, burrazus, burronus, busiam, caballum, cama, camisam, capam, casillam, colchones, colgante, corregimentum, denarum, desmontando, dineros, enxugare, famelicus, ganauit, grandorum, guerris, lança, loretto, mantam, matando, minjabant, paja, piojos, plato, quadrillis, sayum, tornabat, villanus, xaquima).

Junto al modo de enmacarronamiento más sencillo (capam, piojos) se hallan también macarronismos formados a base de derivados inusuales (barbullerias), diminutivos (casillam, quadrillis) y aumentativos (bravonius, burrazus, burronus), que proporcionan variedad y expresividad al léxico macarrónico.

En algunas voces se produce una manipulación formal que busca dar una pátina más latina a algunos macarronismos (bravonius ‘bravón’, corregimentum ‘corregimiento’). Es el mismo afán de comicidad expresionista el que delata un neologismo macarrónico como barrilagi, y el empleo de un catalanismo, minjabant ‘comían’. Ejemplos de estos dos tipos de creaciones están ausentes de Bald.

                    Macarronismos morfológicos.

La única -aparente- anomalía morfológica digna de mención, un ac. plural en –is, afecta a una palabra latina, parietis (Spur. 2). Llama, no obstante, la atención el sintagma in Granatii (v. 25), que aparenta ser un locativo analógico del tipo Brundisii, aunque hipercaracterizado con la preposición in de ablativo o declinado de forma heteróclita.             

                  Macarronismos heteróclitos.

Frente a lo que ocurre en Bald., tenemos en Spur. ejemplos de estos macarronismos léxicos que presentan una declinación heteróclita o aparecen declinados por un modelo contrario al esperado (burronus frente a *burro(n), y grandorum frente a *grandium).

                 Macarronismos semánticos.

Los ejemplos que pueden aducirse son el de burricus y pensat aunque puede dudarse de su carácter intencional.

                Macarronismos de locución o de calco.

Sólo puede señalarse el presente en el v. 2: “..parietis dicunt orejas habere”.

               Macarronismos folenguianos.

Al igual que en Bald., encontramos una serie de calcos folenguianos (busiam, denarum, loretto), llamativos por diversas razones.

El primero de ellos forma parte de un calco textual más amplio (cf. FOL. Baldus T XXII 195: #peream si dico bosiam#). El hecho de que Spur. emplee la variante busiam (registrada una sola vez en la red. T) al igual que Vergara certifica su dependencia de Bald.

En el caso de denarum es de notar la variante léxica que introduce el autor al emplear el macarronismo español dineros en el v. 27.

Es notable la transformación que se hace del calco de F0L. Baldus T XIII 336: #parvo pendente loretto#, que se registra una sola vez en la red. T. Este hecho ilustra un seguro conocimiento de la macarronea folenguiana.

                   Frecuencia de los macarronismos.

Hay cuatro versos que contienen un solo macarronismo (vv. 2, 5, 6 y 20), que suponen un 12,5% del total.

16 versos contienen más de un macarronismo (vv. 1, 3, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 27). Representan el 50% del total.

12 versos son íntegramente latinos (vv. 13, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 28, 29, 30, 31, 32), que suponen el 37,5% del total.

Respecto a los datos de Bald., puede decirse que en Spur. se da una mayor polarización hacia la segunda y tercera categoría, es decir, que hay en Spur. un mayor porcentaje de versos con más de un macarronismo y de versos íntegramente latinos que en Bald.

                  Función estilística de los macarronismos.

En Spur. hay una distribución más uniforme de versos latinos y macarrónicos que en Bald. Hasta el verso 20 predominan casi absolutamente los versos macarrónicos. Los macarronismos caracterizan negativamente la realidad miserable del protagonista (piojos, famelicus, casillam, bravonius).

Desde el v.21 hasta el 27 los mayoritarios versos latinos dan un tono de dignidad irónica al discurso del soldado, al igual que en Bald. 54-70. Los macarronismos sólo reaparecen para traicionar psicológicamente al sujeto, como en el caso del guerris del v. 25, que revela la falsedad del conjunto del discurso, o el corregimentum y dineros del v. 27, que ponen en claro con crudeza las verdaderas intenciones del personaje.

El autor emplea versos íntegramente latinos en la parte final para expresar su lamento por la situación generada por individuos como el descrito en los versos anteriores. Para el creador de Spur. más que para Vergara, el macarroneo no es un lenguaje que ofrece ilimitadas posibilidades expresivas mediante su carácter heterogéneo y las posibilidades combinatorias que promete, sino un mero medio de reforzar un retrato satírico, gracias a las crudas referencias a la prosaica realidad cotidiana que evocan los macarronismos. No existe aquí ciertamente el juego estilístico entre elementos latinos y macarrónicos que apunta en Bald.


Ilustración: frontispicio de la redacción Toscolanense en la edición veneciana de 1581

sábado, 6 de junio de 2015

AUTORÍA Y DATACIÓN DEL AÑADIDO ESPÚREO A LA MACARRONEA DE VERGARA




Autoría.

El título de la versión de Bald. recogida en el ms. 8625 de la Biblioteca Nacional de Madrid nos habla de un incertus author. Una serie de razones estructurales y estilísticas desautorizan claramente la atribución de estos 32 versos al mismo autor de Bald. Las razones estilísticas serán desgranadas en nuestro estudio del léxico, prosodia y métrica. Trataremos aquí de las estructurales.

El verso primero (“Hic est burricus, burronus, siue burrazus”), unido, como dijimos, sin solución de continuidad al cuerpo del poema, pretende presentar como un ‘cierre en falso’ el v. 93 de Bald. (“Hic attent Pirros!, clamat, fingendo latinum”). La torpeza de este intento es evidente ante el in crescendo con que se construía el final de Bald. y que alcanza su punto culminante en los vv. 91-92 con oración fuertemente impresiva y reiteración de vocativo. El v. 93 recoge una apremiante orden del personaje aludido claramente en el v. 92, que cierra de modo brusco y apremiante el poema. El hic de Spur. 1 pretende recoger en anáfora el hic del v. 93 de Bald., pero el autor del primero no ha sabido apreciar el aumento de tensión narrativa que caracteriza a Bald. y que es paralela al aumento de rango social de los personajes que se van describiendo. Esta tensión se refleja sobre todo en el último tramo (vv. 80-93), con el aumento de macarronismos, la expresiva comparación con el felino acechante y la modalidad oracional impresiva.

Por otra parte, la crítica a los arribistas de Bald., que recorre de abajo arriba las clases sociales, hace difícil de entender la vuelta a un personaje humilde en Spur., cuando se ha alcanzado ya el punto más alto de la escala social en Bald. 80-93. La justificación de este hecho (Spur. 2-3: “Sed quia parietis dicunt orejas habere, / Istorum dexo grandorum barbullerias”), es un remilgo ya superado en Bald. 35: “Quod dicam hunc mamolum, nil dicas, deprecor, ipse”, y 40: “Hispanis quoniam fas est dare frena superbis”. El autor de Spur. recoge el tipo humano más humilde descrito en Bald., el soldado menesteroso, librándolo además de cualquier contenido polémico en detrimento de su coherencia. En principio, el soldado no es tal soldado, sino un campesino pobre, fácil objeto de cualquier ataque (Spur. 5-6). El acceder a una mínima riqueza (Spur. 14), y no la pobreza como al soldado de Bald., lo empuja a la corte real en busca de ganancias basadas en falsos hechos de armas. Pero el dudoso militar suprime cualquier referencia directa a la guerra de las Comunidades (Bald. 59-60, 62), remontándose a la ya añeja conquista de Granada y a unos indefinidos conflictos (Spur. 24-25: “Catolico regi seruiui semper in armis, / In Granatii, in salsis, in omnibus denique guerris”). La supresión de la referencia a la rabiosa actualidad de los efectos del conflicto comunero resulta, ciertamente, menos comprometedora para el autor, que vuelve su atención a justificar la actuación del rey (Spur. 30-31), del que nada en concreto se decía en Bald.

Spur se presenta, pues, como un ejercicio de estilo que parafrasea uno de los motivos de Bald., diluyendo, empero, la fuerte componente de crítica social de su modelo.

Datación.

La fecha de composición no debe ser muy posterior a la de Bald., pues la presencia de calcos textuales folenguianos en Spur., ausentes ya del resto de la producción macarrónica española, nos indican, como en el caso de Vergara, una dependencia directa y consciente del modelo de la red. T, y también de Bald. en el caso del autor del poema espúreo.



Imagen: Biblioteca Nacional de Madrid.

sábado, 9 de mayo de 2015

UN AÑADIDO ESPURIO AL POEMA DE JUAN DE VERGARA




El ms. 8625 de la Biblioteca Nacional de Madrid presenta 32 versos que continúan el poema donde acaba el texto del ms. B.N. 3662 y la fuente manuscrita de la edición de Paz y Meliá. Estos versos, que aparecen unidos sin solución de continuidad al cuerpo del texto, contribuyen decididamente a aislar la tradición textual de este ms. de las de los otros dos.

Este conjunto de versos supone una paráfrasis de Bald. 48-70, donde Vergara presentaba a un soldado depauperado que exigía al emperador un reconocimiento económico por unos más que presuntos méritos de guerra en el suceso de las Comunidades. El poema espurio -que citaremos como Spur.- se abre con un verso referido al último Grande descrito en Bald. (vv. 80-93). El poeta, ante el peligro que supone criticar a los Grandes decide pasar a tratar de un personaje menor (vv. 2-4). Éste es un campesino llamado “Balderidas” (v. 5), cuya pobreza es descrita en los vv. 6-13. El hecho de ganar algún dinero, le ensoberbece y lo encamina al palacio real (vv. 14-20). Sigue una interpelación al César Carlos en la que le pide recompensa dineraria o en forma de cargo público por unos falsos servicios militares prestados desde la guerra de Granada (vv. 21-27). El autor finalmente se lamenta por la proliferación de estos indignos solicitantes, que impiden que el rey recompense los méritos de quienes realmente lo merecen (vv. 28-32).

sábado, 18 de abril de 2015

CARACTERÍSTICAS MÉTRICAS DE LA MACARRONEA DE JUAN DE VERGARA





El hexámetro de Bald. se atiene, en general, a las normas del clásico, igual que el folenguiano. No hay rastro de anomalías como versos holoespondaicos, holodactílicos o hipermétricos.


a) Los cuatro primeros pies: distribución de dáctilos y espondeos.


TIP.
TOTAL
Nº ORDEN Bald.
Nº ORDEN VERG. Aen.
Nº ORDEN OV. met.
DSSS
30=32,25%
1
1
2
SSSS
17=18,27%
2
5
15
DDSS
10=10,75%
3
2
1
DSDS
9=9,67%
4
3
4
SDSS
9=9,67%
5
4
-
SSDS
4=4,30%
6
7
-
DDDS
4=4,30%
7
6
6
SSSD
4=4,30%
8
13
-
SDSD
3=3,22%
9
11
-
SDDS
2=2,15%
10
8
-

DSSD
1=1,07%
11
9
3




Es de señalar la clara influencia de Virgilio, tanto en las series más frecuentes como en las que menos. El poeta mantuano, como es habitual, impone la norma métrica incluso en poemas no épicos.



b) Elisiones.



TIP.
TOTAL
1A
1=6,66%
1T
2=13,35%
2A
4=26,66%
2T
2=13,33%
3A
1=6,66%
3T
1=6,66%
4A
2=13,33%
4T
2=13,33%
5A
-
5T
-
6A
-
6T
-


Según la norma clásica, los lugares tradicionales de la elisión, en primera tesis, segunda arsis y cuarta tesis cobran especial preponderancia frente a la primera arsis y sexta tesis. Se cumple, por otra parte, la ausencia de elisión en la quinta tesis y sexta arsis. Zaggia señala que el uso de la sinalefa en las macarroneas menores de Folengo es regular. Se dan cinco casos de hiato (vv. 44, 45, 47, 48, 66). En cuatro de ellos se encuentra ecthlipsis, es decir, hiato despúes de –m final. En los versos 47 y 66 no se produce alargamiento de la sílaba final en –m, contra lo que ocurre en Folengo, en quien, por otro lado, son más bien escasos los casos de hiato.


c)Cesura y monosílabo ante cesura.


CUADRO I


TIPOLOGÍAS
TOTALES
VERG.
PENTEMÍMERES
91=97,84%

93=100%

99,62%
TRIPLE A
2=2,15%
TRIPLE B
-

-

0,38%
HEPTEMÍMERES
-





CUADRO II


TIPOLOGÍAS
TOTALES
Non te ||
7=25%

11=40,74%
Mĕtăt in ||
2=7,14%
Quod dic(am) hunc ||
2=7,14%
Solvĕrĕ vix ||
15=57,14%

16=59,25%
Quanvīs in ||
1=3,57%

27=29,03% sobre 93 vv.


Los resultados del cuadro I consagran un claro predominio de los patrones virgilianos. En el cuadro II destaca, por su anomalía, el predominio de la palabra dactílica ante monosílabo, cuando la norma clásica coloca palabra pirriquia u otro monosílabo ante el monosílabo ante cesura.



d) Estructura silábica y finales de hexámetros. El monosílabo final.

CUADRO I


TIPOLOGÍA
TOTAL
VERG.
OV.
2+3
56=60,21%
32%
35,5%
3+2
24=25,80%
53,5%
55%
2+1+2
10=10,75%
11%
8%
5
2=2,15%
-
-
3+1+1
1=1,07%
1%
0%
2+2
1=1,07%
0%
0%




CUADRO II




TIPOLOGÍAS


Nº VV.
Fas est
Ubiqu(e) est
TOTAL
VERGARA
93
1
-
1=1,07%
VERG.
14072
48
46
94=0,66%
OV.
22724
133
133
146=0,64%


Los resultados del cuadro I nos revelan la influencia de los dos poetas clásicos más imitados. Esta influencia se plasma también en las macarroneas menores folenguianas, donde el hexámetro suele cerrarse con un bisílabo o un trisílabo. Es también excepcional en Folengo la cláusula pentasilábica.

El único monosílabo en fin de verso que se da en Bald. es producto de calco. Estos finales, sobre todo precedidos de otro monosílabo, tienen una frecuencia más bien alta en Folengo.

sábado, 4 de abril de 2015

SINTAXIS, PROSODIA Y MÉTRICA EN LA MACARRONEA DE JUAN DE VERGARA





1. Sintaxis macarrónica.

Bald. no reproduce ninguno de los rasgos sobresalientes de la sintaxis folenguiana como el emblemático infinitivo con el verbo facere, el infinitivo regido por preposición (uso ya presente en la Vulgata y común en el latín medieval), y el quod con valor consecutivo. El faceret saltare del v. 37 es producto de calco textual.

2. Prosodia macarrónica.

2. 1. Rasgos generales.

En general, se respeta en Bald. las reglas generales de la prosodia clásica y macarrónica, aunque ciertamente con mayores libertades que en la red. T. El autor de Bald. parece sobre todo interesado en mantener la estructura rítmica típica del hexámetro (seis ictus y cesura pentemímera), y sacrifica a menudo con este propósito la observancia exacta de la cantidad silábica. Las anomalías prosódicas afectan a 35 versos (vv. 4, 7, 10, 12, 13, 15, 20, 22, 24, 28, 35, 37, 41, 42, 53, 58, 60, 62, 63, 65, 72, 73, 74, 77, 78, 79, 80, 81, 82, 83, 84, 85, 86, 87, 89), que suponen un 37,63% del total.

Es notable la regularidad prosódica de las desinencias de palabras latinas y macarrónicas. La mayor parte de estas excepciones eran ya tratadas en la Normula macaronica de syllabis de la red. T par. 5. Se encuentran así adverbios con final breve, tanto latinos (cf. v. 26: valdĕ –que es uno de los ejemplos recogidos en Normula par. 5, y que no necesitaría suponer una corrección en Baldĕ-; v. 65: duplĕ) como macarrónicos (v. 25: maximĕ). Esta regla se ve extendida, como en Folengo, no sólo a palabras invariables sino también al ablativo sing. del gerundio tanto latino (cf. v. 11: orandŏ; v.93: fingendŏ), como macarrónico (cf. v.38: trocandŏ), así como a los macarronismos de calco en final de hexámetro (v.23: in anquĭs agenis; v. 38: trocandŏ prŏ veris; v. 83: de capă caita). Las excepciones no justificadas por estas reglas son atquē (v.15), parlăs (v. 29), invitŏque (v.58), fuĭ (v.60), nĭ (v.72).

2. 2. Prosodia de las palabras latinas.

Se observa una regularidad prosódica general, que presenta ciertas excepciones, especialmente notables en el caso de la ruptura de la ley de la posición, prácticamente ausente en el modelo folenguiano tanto para las palabras latinas como macarrónicas.

2. 2. 1. Errores prosódicos.

No es posible establecer con claridad cuáles de estos lapsus prosódicos sean voluntarios y cuáles involuntarios. La constante regularidad prosódica observada en un poema latino de Vergara de corte burlesco como la Callioperria induce a atribuir un carácter voluntario a la mayoría de estos errores, que son producto de una consciente facilonería versificatoria, que dejaba sus huellas también en las redd. P y T de las macarróneas folenguianas.

Fuera del lícito alargamiento en arsis y por posición, se encuentran alargamientos de sílabas breves (cf. v. 7: lātinus; v.10: tībi; v.12: atquē; v.15: iūga; v.65: vādis; v. 80: iācens; v.84: sōlet; v. 87: fōrato), abreviación de sílabas largas (cf. v.1: altĭssimas –aunque también podría tomarse como macarronismo-; v.4: Helicŏn, Cithĕron; v.13: nŏdos; v. 48: Cĕsaris –aunque podría también entenderse como macarronizado-; v.53: dŭmĕtis –nótese que la escansión larga correcta sería fácilmente salvable sólo con suprimir el in precedente-; v. 58: invitŏque; v. 60: fuĭ; v. 72: nĭ; v. 85: dĕmisso; v. 86: immŏbilis), e infracciones a la ley de la posición (cf. v. 24: cŏntĕntum –pero podría tomarse como macarronismo-; v. 28: tetăm sapis; v. 37: nŏstras; v. 62: crūore; v. 63: prīorque; v. 73: iactăns; v. 74: sūis; v. 79: ĭn servitio; v. 86: velŭt firmiter).

Estos 28 “errores” prosódicos representan un 6, 22% de un total de 450 palabras latinas.

2. 2. 3. Vocablos aparentemente latinos.

En esta categoría quedan agrupados los macarronismos semánticos señalados en la entrada precedente, y otros como blasfemat, camiseas, capitaneos, capitaneus, manauit, maxime.

2. 2. 4. Manipulación formal de vocablos latinos por motivos prosódicos.

No hay ejemplos de esta manipulación en Bald. aplicada a palabras latinas. La geminación de pallis (v. 36) resulta innecesaria desde este punto de vista, ya que la palabra latina es de por sí larga.

2. 3. Prosodia de las palabras macarrónicas.

La influencia de la técnica folenguiana ha de ser evidentemente mayor en la prosodia de los macarronismos. Vergara se atiene, aunque en menor medida que Folengo, a las preceptivas clásicas, lo que consigue que su macarroneo se presente bajo un aspecto prosódico unitario y regular. No hay, por otra parte, huella de alguna de las libertades formales que se arroga Folengo y consagra en forma de reglas en su Normula, concretamente en las recogidas en los parr. 4, 8, 9, y es dudoso para lo concerniente al par. 7.

2. 3. 1. La ‘ley de la penúltima’.

En Folengo, es la posición del acento vulgar el que determina la “cantidad” de la penúltima sílaba del macarronismo. En Vergara, esta regla se rompe en ciertos paroxítonos vulgares que pasan a proparoxítonos por necesidad métrica: achaquiqum, agraffaset, assechabat, fortalezas, mamolum, obispatos, presidentem, renegat, susurrones.

2. 3. 2. Sílaba anceps en protonía.

Se da este fenómeno en parescit (con cambio de significado) y en señores. El par rēnegat / rĕnegat es análogo al folenguiano căneva / cāneva.

2. 3. 3. La ley de la posición y alternancia entre consonantes dobles y simples.

Contra la ley prosódica clásica y folenguiana, encontramos infracciones al alargamiento por posición (obispatos, phanpharrones, presidentem, soldatos, tetam). En algunas ocasiones, esta ruptura podría tener justificación cuando el dígrafo refleja un solo fonema (carreras, passamus, susurrones), como parece ocurrir en Folengo ante el dígrafo gn.

Es muy dudoso que Vergara, de acuerdo con Normula par. 7, emplee la simplificación o geminación de consonantes para señalar abreviación y alargamiento de sílabas respectivamente. El único ejemplo de posible simplificación (borachus), no tiene justificación prosódica. En cuanto a las geminaciones (attare, attent, pallis, sallit), la posición en arsis del sexto pie de pallis convierte en irrelevante la geminación por estos motivos. En el caso de attare, attent no encontramos en el poema un *ătare, que refute una justificación por usus scribendi del autor o por extravagancia formal. Esta extravagancia formal puede dar también razón de sallit, que, por otra parte, no conviene olvidar que quedaba oculto tras la lectura corrupta fallit.

Folengo basa su licencia en hechos lingüísticos extraños a nuestra lengua como la geminación de consonantes y su simplificación en los dialectos septentrionales italianos. Tal carácter, o su desconocimiento, puede apartar al autor macarrónico español de la aplicación de Normula par.7 a sus macarronismos.

2. 3. 4. Sílaba anceps ante “muta cum liquida”.

Este uso prosódico latino es aplicado también en Bald. 9 ante preguntas.

2. 3. 5. La regla de “vocalis ante vocalem corripitur”.

La no aplicación de esta regla si el acento tónico vulgar recae en tal vocal tiene un único ejemplo en Bald, y precisamente en un calco folenguiano, busias. El caso de spīare puede haberse motivado por el deseo de recalcar el hiato existente.

2. 3. 6. Consonantización de ‘i’ prevocálica.

El único ejemplo presente en Bald. es el del calco folenguiano scambiettos.

2. 3. 7. La sinícesis.

Un probable y único ejemplo de sinícesis presenta capitaneus.

Sobre un total de 128 macarronismos, aquellos que incumplen las normas prosódicas clásicas y folenguianas suponen un número de 14, es decir, un 10,93% del total.

2. 4. Métrica.

El poema consta de 93 hexámetros κατα στίχον.

2. 4. 1. Características.

El hexámetro de Bald. se atiene, en general, a las normas del clásico, igual que el folenguiano. No hay rastro de anomalías como versos holoespondaicos, holodactílicos o hipermétricos.

sábado, 7 de marzo de 2015

EL LÉXICO MACARRÓNICO EN LA MACARRONEA DE JUAN DE VERGARA





1. El léxico macarrónico1.

1. 1. Macarronismos léxicos.

El macarronismo léxico, recordamos, consiste en la latinización sufijal de una palabra vulgar, y junto con el error gramatical latino que representa el macarronismo morfológico, constituye la forma más elemental del macarroneo literario, en cuanto parodia de los despropósitos del latinus grossus. Estos macarronismos léxicos predominan ampliamente en Bald.: (agenis, agujeta, assechabat, batallam, baxando, blasfemat, bolvamus, burlas, cabeçam, cabis, calças, callet, callans, carreras, comunerum, contare, cortare, cosis, demandis, desonrras, ducatos, ducatis, exculpat, faxas, flamingos, fortalezas, gatus, gritos, gualdrapis, hermanus, jubonem, leuantans, mamam, mamare, manauit, mantillas, mentiras, metat, mirat, obispatos, oreja, pagas, pagasse, pagatum, pagatus, parescit, parlas, passamus, preguntas, presidentem, quexabor, ratonem, renegat, señores, soldatos, soldatum, susurrones, taitam, tetam, tocauit, tramat, tramauit, trocando, villas).

Dentro de este tipo, destaca por su efecto cómico la macarronización de una palabra derivada que no tiene correspondiente formal en latín (achaquiqum, barbaza, barrizo, culatis, mamarron, pañaletos).

Se detecta una tendencia aleatoria al empleo de un léxico marginal (garduñare, mamarron), que lleva a registrar algunos hapax: (achaquiqum, barrizo, mamolum). Es de resaltar el caso del macarronismo flamingos, que presenta un lexema no castellano, sino neerlandés, lo que no debe sorprender en Vergara, dado su conocimiento del país.

Ciertos macarronismos léxicos sufren una alteración gráfica que pretende dar una pátina clásica a los macarronismos (achaquiqum, anquis, borachus, capitaneos, capitaneus, capronis, lochi, pañaletos, phanpharrones, spiare), mantener una grafía vulgar característica (dubdas), o hipercaracterizar un término vulgar (attare, pallis, sallit).

No se da en Bald. la macarronización desinencial de palabras o sintagmas vulgares invariables, acompañada a veces de aglutinación, que constituye un rasgo llamativo del macarroneo folenguiano.

1. 2. Macarronismos morfológicos.

La presencia de macarronismos morfológicos en Bald., es decir, de palabras latinas deliberadamente erradas, es prácticamente inexistente. El abl. forato de Bald. 87 por el documentado foratu resulta un testimonio demasiado aislado que podría explicarse o por corrupción textual o por un proceso de asimilación a la segunda declinación que corrobora la tendencia diacrónica del sistema lingüístico latino, y del que quizás puedan existir ejemplos anteriores en el tiempo. La parodia de la insuficiencia lingüística del latinus grossus que puede estar en el origen de la creación macarrónica italiana, resulta evidentemente extraña como motivación a los émulos folenguianos extranjeros, humanistas seducidos por los aciertos de la primera persona macarrónica. Por otra parte, es posible afirmar que tales macarronismos morfológicos serían menos extraños si tras las macarroneas se ocultara un designio de parodiar el latín humanista, como se ha sostenido frecuentemente.

1. 3. Macarronismos heteróclitos o “irregulares”2.

No hay huella de ellos en Bald. Es de notar el caso de mamarron, construido sobre un calco textual folenguiano con el término macaron. En aquél se halla un caso de desinencia cero al asimilar el sustantivo al modelo de los de la 3ª declinación en –n. El problema de la discrepancia de acento entre sustantivo llano latino y español agudo es resuelta por la caida del ictus en última sílaba. En los otros macarronismos en los que podría plantearse esta cuestión se evitan los casos nom.-voc. sing. (capronis, jubonem, ratonem, señores, phanpharrones, susurrones), así como en los declinados según el modelo ns, -ntis (presidentem), donde el nom.-voc. singular *presidens se alejaría demasiado morfológicamente del vulgar ‘presidente’ (cf. lat. ‘praesidens’). Para casos parecidos como ‘buffone’ y ‘galante’ Folengo habilitaba audaces macarronismos heteróclitos como buffonus (junto a buffon) y galantus, que le permiten conservar el característico acento y morfología vulgar, más perentorio si cabe en los macarronismos españoles de acento agudo.

1. 4. Macarronismos semánticos.

Como tales pueden señalarse camiseas, cedent, cedet, demandat, habere, latinum, mandat, pensiones, procurat, sallit, saltare, villas, volvebam (cf. glosario para ‘villas’).

1. 5. Macarronismos de locución o de calco.

Encontramos dos ejemplos que reproducen expresiones vulgares y populares: se metat in culum linguam (v. 7), in anquis agenis (v. 23), trocando pro veris (v. 38) y de capa caita (v. 83) ‘de capa caída’. Paoli establecía la superioridad del macarroneo italiano sobre el de otros países, basándose en la posibilidad, extraña a otros macarroneos, de recrear el latín sobre los modos del habla vulgar y dialectal.

1. 6. Macarronismos folenguianos.

El aspecto más espectacular del léxico de Bald. es la presencia, casi siempre con coincidencia de sede métrica, de una serie de calcos textuales de las macarroneas folenguianas que validan plenamente la idea de J. F. Alcina de que la poesía macarrónica española es un género de derivación: agraffaset, becibus, budellas, creparent, gridans, padellas, sborante, scambiettos, spiccauit, (rumpere) testam, tif taf.

Algunos de ellos (agraffaset, budellas, busias, creparent, gridans, sborante, spiccauit, testam, tif taf) son relativamente frecuentes en la macarronea foleguiana, pero otros son extremadamente raros, al menos en la acepción usada (becibus, busias, padellas, scambiettos). Uno de ellos sólo puede encontrarse en la red. T (busias), no en la P, y otro sólo presenta coincidencia de sede métrica en aquella redacción (scambiettos). Este hecho nos asegura la dependencia de Bald. de esta redacción.

1. 7. Frecuencia de los macarronismos.

Es éste un elemento de primer orden para el estudio de la evolución de la macarronea española. Ettore Paratore en su artículo de 1977 establecía tres categorías: versos con un solo macarronismo en fin de verso, versos con varios macarronismos y versos íntegramente latinos3. Nosotros modificamos tal clasificación en la primera categoría, dando cabida a los versos en que ése único macarronismo pueda ocupar otras posiciones (recordemos el valor estilístico relevante que adoptan también los términos colocados al comienzo de verso y ante cesura).

En la primera categoría se encuadran 28 versos (vv. 6, 7, 8, 11, 12, 15, 17, 18, 24, 26, 28, 33, 35, 39, 43, 46, 48, 62, 65, 69, 74, 75, 79, 80, 87, 88, 91, 92) que representan un 30,10 % del total.

En la segunda 39 versos (vv. 1, 3, 5, 9, 13, 20, 21, 22, 23, 25, 27, 29, 30, 31, 32, 34, 36, 37, 38, 41, 42, 47, 49, 50, 51, 52, 55, 64, 71, 72, 76, 77, 78, 81, 82, 83, 84, 89, 93) que constituyen un 41,93 % del total.

En la tercera 26 versos (vv. 2, 4, 10, 14, 16, 19, 40, 44, 45, 53, 54, 56, 57, 58, 59, 60, 61, 63, 66, 67, 68, 70, 73, 85, 86, 90) que suponen un 27,95 % del conjunto.

La deducción más notable que puede realizarse de esta estadística es la alta frecuencia de versos íntegramente latinos, común también a las primeras fases de la producción macarrónica folenguiana.

1. 8. Función estilística de los macarronismos.

Bonora, Paoli y Parattore han señalado la habilidad de Folengo para adaptar su macarroneo al tono cambiante de sus poemas. Cuando tal tono se eleva, sobre todo en las aventuras caballerescas de la segunda parte del Baldus, el componente latino pasa a primer plano, apareciendo incluso tiradas enteras de latín perfectamente regular; e igualmente, cuando el tono se abaja en un contexto rústico predominante, como el de la primera parte del Baldus, el componente vulgar o francamente dialectal predomina con fines claramente expresionistas. Mediante un sabio juego de equilibrios Folengo consigue que su heterogéneo lenguaje exprese, a su conveniencia, la majestuosidad lapidaria del latín o la vulgaridad connotativa del dialecto.

Tal esfuerzo estilístico se detecta en Bald. Los versos íntegramente latinos aparecen unas veces como renvíos a la tradición clásica, en forma de referencia mitológica o histórica (vv. 2, 4, 14, 16), o como parte de una comparación (vv. 53, 85, 86); otras veces, cuando el discurso alcanza un tono elevado, por su contenido de denuncia moral (vv. 19, 40, 44, 45, 73, 90). Relacionados con este segundo empleo, aunque con un carácter marcadamente irónico, son los versos latinos insertados en las palabras de protesta del soldado ante el césar Carlos por no ver recompensados sus imaginarios méritos (vv. 54, 56, 57, 58, 59, 60, 61, 63, 66, 67, 68, 70).

La elegante dispositio de elementos heterogéneos destaca sobre todo en los versos macarrónicos donde convergen diversos estilemas. Nótese así las aliteraciones del v.1 (Altissimas dubdas dudum tua Musa tocauit), animadas por la paronomasia del v. 3 (Quo cedent uates, cedet Cocaius et ipse) y 4 (Et callet caecus, caeco qui stamine tramat), que es reforzada por quiasmo en el v. 12 (Atque barrizo grosso grossaque Minerua), figura que se une también a la aliteración en el v. 24 (Miraris contentum nullum nullumque pagatum). Si una crítico italiana define el macarroneo como figura, como oxímoron lingüístico4, de mano de Vergara podríamos hablar de quiasmo estilístico y cultural, como delata el v.12, donde, bajo el amparo de una reminiscencia folenguiana (cf. Baldus T II 310: “Parma facit grossas scocias grossosque melones”), se disponen en antítesis la poderosa expresividad del ʿάπαξ español barrizo, y la referencia clásica de la crassa Minerua horaciana. Un modelo de construcción resulta el v. 26 (Haec diuersa tuam disturbant ualde cabeçam), con el posesivo resaltado ante cesura y el macarronismo en frontera versal, a lo que se une el efecto de expectación conseguido con la disyunción del sintagma nominal y la aliteración. Es notable la ruptura violenta conseguida con el vocativo macarrónico del verso siguiente, feliz hallazgo construido por analogía fónica con un calco textual folenguiano. La anáfora con el latino uix anima la enumeración macarrónica de los vv. 29-31, en línea con la idea de Segre de considerar al latín como elemento directivo del discurso macarrónico.

Destaca la habilidad del autor para insertar los calcos textuales en el molde del poema, tanto los clásicos (v. 46: #alter in alterius iactantes# mille desonrras), como los folenguianos. En estos se alcanza las mayores cotas de expresividad del poema. Véase el v. 27 ya comentado, u otros versos en los que se da la combinación de dos calcos folenguianos como el 55 y 89. Es marcadamente expresionista el v. 55, que recoge una inesperada onomatopeya, figura muy apreciada por Folengo, y sustituye las balotta que disparan las escopetas del hexámetro merliniano por el contundente ʿάπαξ folenguiano busias, las mentiras que con tanta desvergüenza divulgan los falsos servidores del rey. Otros versos parecen elaborados mediante el cruce de calcos clásicos y folenguianos, como los vv. 12, 27, 53, 55, 80.







Ilustración: Grabado de la red. Toscolanense en la edición facsímil de Amici di Merlin Cocai



1 La localización de cada macarronismo, su escansión y un eventual comentario se sitúa siempre en la correspondiente entrada del glosario de cada capítulo de mi tesis doctoral aún inédita.
2 "Macarronismo irregular" es el término que emplea Paoli, que nosotros preferimos sustituir por el de "heteróclito", carente de las connotaciones de logicismo gramatical del paoliano.
3 Cf. E. PARATORE, "Il maccheroneo folenghiano", Atti Convegno 1977, pp. 56-57.
4 Cf. A. PISCINI, "Per allegri segni", Filologia e critica, IV, 1979, p. 381.