CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298

viernes, 10 de enero de 2014

LA REDACCIÓN PAGANINI DE LAS MACARRONEAS FOLENGUIANAS (I)




En enero de 1517 aparecía en Venecia "in aedibus Alexandri Paganini", la primera redacción de las macarroneas folenguianas, titulada Liber macaronices, que contenía dos égloglas y un poema épico-caballeresco en diecisiete libros, el Baldus. Toma el nombre del de su editor, Alessandro Paganino (o Paganini). Éste, renombrado por su elegante colección de ediciones de mano de clásicos al modo aldino1, puso su confianza en el joven monje benedictino de veintiséis años2, al publicar su obra en formato semejante, carente de xilografías e impresa en caracteres cursivos ligeros y agraciados: no se trata ciertamente, como afirma Zaggia, de un librito popular, sino de "un cómodo librito de mano elegantísimo y curioso, que recuerda mucho una edición aldina"3. Estos rasgos editoriales, junto con la sobriedad del frontispicio (solamente Merlini Cocai poetae mantuani liber macaronices libri XVII non ante impressi), son indicios para Mario Pozzi de que el libro iba dirigido al mismo público de doctos al que Paganini destinaba sus ediciones de clásicos4. Frente a la circunstancial y modesta materialización impresa de la macarronea precedente, el mismo aspecto exterior del libro de Merlín Cocayo declaraba, pues, ambiciones artísticas muy elevadas5.

Si el aspecto exterior hacía pensar en la edición de un clásico, el contenido -apunta Pozzi - hacía pensar en un nuevo Virgilio6, a pesar del particularísimo lenguaje empleado. Efectivamente, como indica Zaggia: "el gran edificio del Baldus pretende emular directamente la Eneida, y la presencia en sus contornos de alguna égloga coadyuva a la imagen de un nuevo Virgilio; significativamente, el Liber macaronices se abre con un eco paródico del Títiro virgiliano (Tu solus Bigoline iacens stravacatus in umbra7) y concluye igual que la Eneida (Vitaque cum gemitu fugit indignata sub umbras; sólo que saliendo de escena no se encuentra el noble guerrero Turno sino la pérfida y sucia maga Culfora). Ni puede faltar la figura de un émulo de Servio, aquí un Acuario Lodola que antepone un arrogante Libellus de laudibus Merlini Cocai, y adorna el texto con un docto mas discreto aparato de glosas explicativas, impresas en sus márgenes exteriores"8.

En el prefacio epistolar de Acuario Lodola9 (Magistri Aquarii herbolatti in arte cristeriensci peritissimi ad illustrem dominum Passarinum comitem scarduarum libellus de laudibus Merlini Cocai), dirigido al ilustre señor Passarino, irónico "conde de las Chancletas" (comitem scarduarum), se narra, en una gustosísima prosa macarrónica, el descubrimiento fortuito de la obra de Merlín Cocayo, y se ponderan sus méritos literarios: el maestro Lodola, en compañía de otros colegas herboristas y sacamuelas (cauatores dentium) embarca para Armenia en busca de raíces y hierbas. La fuerza del viento, empero, les desvía a una isla deshabitada, donde desembarcan. El sofocante calor reinante les lleva a buscar refugio en una caverna, que se revela inmensa y en cuyo interior penetran caminando durante dos días, hasta encontrarse con once tumbas de mármol, sobre las que colgaba una tabla porfídica en la que se leía, inscrito en letras de oro, un epigrama latino de Merlín Cocayo:

Hos sculpsit tumulos Merlini dextra Cocai,
Texit magnanimos in quibus ipse uiros.
Hi phlegethonteas coelo donante per umbras
Lustrarunt, ac res quas retulere mihi
Scripsimus haeroico libros in quinque coturno:
De baratro sensi quidquid ab ore suo. (P iii, r.)10

"Estos túmulos de Merlín Cocayo son obra,
Donde él mismo enterró hombres de magno valor.
Éstos por sombras de Flegetonte, buen grado del cielo,
Fueron, y aquel vagar que me contaron a mí
Copiamos en cinco libros, calzando heroico coturno:
Supe de infierno no más que de sus bocas salió".

Tras demorarse en leer los epigramas de las tumbas, que resultan ser las del héroe Baldo y sus compañeros, los exploradores siente aumentar su curiosidad por el autor:

Quaerebamus aliquod indicium huius uatis et artificis Merlini Cocai, qui scripserat (ut sua testabantur carmina) quinque libros de diauolorum patria; post lungam querositatem et inuestigationem quendam magnum cassonem desotterauimus, quo securibus fracto, huius nostri laureati Cocai tesaurum atrouauimus, uidelicet, in arte macaronica doctissima uolumina, libros, librettos, libricolos, librazzos, et mille alios schartafacios. (P iiii, v.)

"buscábamos algún indicio de este poeta y artífice Merlín Cocayo, que había escrito (como atestiguaban sus versos) cinco libros titulados La patria de los diablos. Tras una larga búsqueda y pesquisa desenterramos una gran caja en la que hallamos, tras romperla con nuestras hachas, el tesoro de este nuestro laureado Cocayo, esto es, doctísimos volúmenes, libros, libritos, librillos, librazos y otros mil cartafacios en arte macarrónica".

Entre obras de diverso tenor encuentran los cinco libros sobre el infierno y uno sobre las gestas de Baldo. Estos tomos son guardados en una cajita, y se decide transportar el resto a la nave, pero un repentino terremoto les obliga a salir de la caverna dejando la caja mayor, y a embarcar en su nave; la isla, de pronto, se aparta de ellos doscientas millas, y se reproduce el terremoto y una tormenta si hacen ademán de desembarcar de nuevo. Al regresar a su tierra y abrir la cajita, Acuario Lodola encuentra sólo el libro de Baldo, que el autor dejó desgraciadamente inacabado y sin revisar.

En una segunda parte del Libellus de laudibus Lodola hace un encomio de los méritos literarios de Merlín Cocayo, parodiando el tópico del sobrepujamiento, pues el poeta macarrónico supera por su sabiduría y ciencia a Pitágoras, Platón y demás filósofos, a Lucano por sus símiles, a Virgilio por sus descripciones, por su sentenciosidad a Horacio, Juvenal y Terencio, y por sus conocimientos de astronomía a Euclides11. Acto seguido, el comentarista y editor defiende la filiación mantuana del poeta12, y explica el origen de su nombre:

Denotat etiam poeta noster fuisse de uillanis parentibus13, eo quod mater sua impregnata de se, dum cercaret cocaium14 botazzi, parturiuit illum, et sic casus nomen fecit; cur uocetur Merlinus15 significat eo quo merla auis sibi quotidie mangiamentum ferebat in cunis, quia mater sua, dum esset infans, semet anegauit in tinello uini, o grandis et nunquam audita desgratia! (P, y ii, v.).

"Da a entender también nuestro poeta que nació de padres campesinos, porque su madre, estando encinta de él, lo parió cuando buscaba el tapón (cocaium) de un barrilete, y de este incidente le vino el nombre; la razón de que se llame Merlín la explica con el hecho de que una mirla (merla) le llevaba cada día el alimento a su cuna, pues su madre, cuando era un bebé, se ahogó en una cuba de vino, ¡oh, grande y nunca oída desgracia!".

El editor cierra su epístola al conde de las Chancletas no sin antes advertir sobre la pulcritud prosódica de las macarroneas (et bene noster poeta seruat normam silabarum).




Ilustración: Frontispicio de la editio princeps de la redacción Paganini (1517)



1 Sobre su original e innovadora actividad editorial cf. A. NUOVO, Alessandro Paganino (1509-1538), Antenore, Padova 1990.
2 G. Billanovich (cf. "Spiritualità...", p. 38) señala que el sagaz tipógrafo y editor bresciano estaba ligado por una intensa familiaridad y frecuentes tratos comerciales con los monjes de Santa Eufemia, monasterio donde profesó Teófilo Folengo.
3 Cf. M. ZAGGIA, "Breve percorso...", p. 87.
4 Cf. MARIO POZZI, "Le quattro redazioni delle Macaronee di Teofilo Folengo e il loro contesto culturale", Atti Convegno 1991, p. 33.
5 Cf. M. ZAGGIA, o.c., p. 87.
6 Cf. M. POZZI, o.c., p. 34.
7 "Tú, Bigolino, solo y despatarrado a la sombra". Cf. VERG. Ecl. 1, 1 (Tityre, tu patulae recubans sub tegmine fagi, "Títiro, tú, al amparo de la ancha haya acostado" [trad. de A. García Calvo, Virgilio, Júcar, Madrid 1976, p. 117]), y 4 (...tu, Tityre, lentus in umbra, "...tú, Títiro, lento, a la sombra" [trad. ib.]). Observaba Ettore Bonora que, aparte de señalar que la red. P se abre y cierra con imitaciones virgilianas, "importa más advertir cómo algunos ecos virgilianos en la Paganini son revividos y transfigurados de manera que puedan encarrilar una situación poética nueva o sonar como geniales invenciones. En los otros poetas macarrónicos los calcos literarios quedaban más descubiertos y, a menudo, inútiles" (cf. Le Maccheronee..., p. 17). Así, podría decirse que el elemento dialectal y expresivo strauacatus, sustituto del
virgiliano recubans, adquiere un valor programático en la poética macarrónica folenguiana.
8 Cf. M. ZAGGIA, o.c., p. 87
9 El editor y comentarista de Cocayo es un "herbolattus", es decir, un charlatán de feria, buscador de raíces y simples, y experto en lavativas. Su nombre, parlante, es especular del del autor: Acuario contra Cocayo que alude al vino (cf. infra n. 37); Lodola ("alondra"), un pájaro que vuela alto, frente a la mirla (merla), de vuelo bajo y breve (cf. MARIO CHIESA, "Il Parnaso e la Zucca: la letteratura secondo il Folengo", Atti Convegno 1991, p. 54).
10 Citamos por el texto y la paginación de la reproducción facsímil de la editio princeps de 1517, concretamente del ejemplar 177. F. 44 de la Biblioteca Comunale de Mantua, impresa, al cuidado de la Azienda Servizi Municipalizzati de Brescia, en septiembre de 1991 por la Litografica Bagnolese de Brescia dentro del cuadro de las celebraciones nacionales con motivo del quinto centenario del nacimiento de Teófilo Folengo (1491-1991). Hemos adaptado la puntuación cuando nos ha parecido necesario, y hemos resuelto las frecuentes abreviaturas.
11 Como señala Bonora, el carácter de charlatán de Lodola llega a la imprudencia de comparar el exordio de la Eneida con el del Baldus (cf. P y i, v.: "O peritissimum, o eloquentissimum poetam, ecce quod principium assumpsit, et si comparandum est principio uirgiliano, ait enim Virgilius: Arma uirumque cano, Troiae qui primus ab oris / Italiam fato profugus Lauinaque uenit / Littora, multum ille terris iactatus et alto. Ecce quam magnificentiam noster Merlinus in principio ostentat: Fantasia mihi quaedam fantastica uenit, / Historiam Baldi grossis cantare Camaenis, / Altiuagam cuius famam nomenque gaiardum / Terra tremit baratrumque metu se cagat adossum), "pero en todo esto -continúa el crítico- no se lee tanto una imitación de estos textos ilustres cuanto la intención de acaparárselos para llevar la poesía macarrónica a dignidad aún no pensada. Antes que la parodia literaria, en Folengo se pone la exigencia de una asimilación de textos del clasicismo, para adaptarlos de la manera más convincente al gusto macarrónico" (cf. o.c., p. 16).
12 Cf. P y ii, r.: "Exierunt autem nonnulli pedagogi idioti, qui iam questionem mouerunt ipsum Cocaium non fuisse mantuanum; o grandis dificultas hoc scire!, cum ipse poeta testetur in sextadecima macaronice sic dicens: Nomine Cocaius dicor de sanguine Mantos, unde datur intellegi non tantum ipsum fuisse mantoanum, uerum etiam de genologia mulieris Mantos, quae maga dicitur aedificasse urbem suo nomine dictam Mantoam; sed ad maiorem probationem potest deprehendi in diuersis locis: quantum bene mores et costummos eiusdem ciuitatis depingit, et maxime in primis septem libris. Hos tamen in fronte uoluminis huius uersus anotatos tunc reperi, quos scribendos esse iudicauimus: ipse de seipso loquens ait: Si queris qui sim patria mantous, et annis / sub quibus imperii uixi, sub rege Gaioffo, / Cuius in arbitrio macaronica regna stetere. / Si nomen, Cocaius ego Merlinus apellor. / Cocaius nomen, titulus Merlinus, in agro / Dum mater pregnans Cocaium forte botazzi / Quaereret ammissum peperit me, nomen et istud / Sortior; utque scias Merlini significatum, / Quotidie ad cunas tulerat mihi merla bocatam, / Nam mea se in uino genitrix, me infante, negauit; / Cocaius uocor hinc, Merlinuor [sic] nominor illinc".
13 Con esta afirmación de origen, según Bonora, "Merlín Cocayo quería distinguirse precisamente de Tifi y de los otros [prefolenguianos], que habían sido por excelencia escritores de una tradición ciudadana, de envenenadas burlas y sátiras, afín a la de la que había nacido tanta novelística popular y literaria del siglo. La ambición del joven Folengo era otra: non tanto rivalizar con los clásicos cuanto valerse de su lección para aquilatar el lenguaje macarrónico sobre modelos literarios más complejos, precisamente los de la más refinada tradición clásica y humanística" (cf. o.c., p. 16). Posteriormente, el prof. Bernardi ha señalado en Folengo una voluntad precisa de asumir en una sustancial Vita Merlini ciertos rasgos estructurales y funcionales del episodio homólogo de la Vita Vergilii donaciana (cf. G. BERNARDI PERINI, “Vita di Merlino e vite virgiliane”, Quaderni folenghiani I (1995/96), 43-54 (esp. pp. 43-44).
14 Bruno Nardi señala su origen en el mantuanismo cocài, "tapón de la botella" (cf. Saggi sulla cultura veneta del quattro e cinquecento, a cura di Paolo Mazzantini, Antenore, Padova 1971, p. 121). Llama la atención G. Bernardi (cf. id., o.c., pp. 44-45) sobre el hecho de que la secuencia anagráficamente correcta es Cocaius Merlinus (cf. versos citados supra en n. 35).

15 Giovanni Parenti señala que Folengo utilizó en la fábula etiológica de Merlín, que identifica al poeta con el célebre mago y profeta de la leyenda artúrica, el episodio de Elías alimentado por los cuervos: "corvi quoque deferebant ei panem et carnes mane, similiter panem et carnes vesperi" (3 Reg., 17, 6). "La mirla es, por eso, un alotropo, seleccionado por su relevancia etimológica (y no sin sobreimpresión de las negras fúlicas [folaghe] del escudo familiar), del cuervo, el pájaro dotado de presciencia, y que era interpretado por la exégesis medieval, en la historia de Elías, como símbolo de la iluminación divina" (cf. "'Phantasia plus quam Phantastica' e l'ispirazione del 'Baldus'" en F. GAVAZZENI - G. GORNI, Le tradizioni del testo. Studi di letteratura italiana offerti a Domenico de Robertis, Ricciardi, Milano - Napoli, 1993, p. 167). Parenti hace referencia a la narración de la infancia de Merlín retomada, -y quizás reinterpretada por el propio Folengo- en el libro XXII de las redd. C y V, en las que desaparecen las referencias jocosas a las aficiones etílicas de la madre del poeta y su muerte, y, queda, por tanto, sin explicar el sentido del nombre Cocaius (cf. infra n. 105), que se dice tomado del del primer preceptor en el arte macarrónica del joven poeta. Sobre las fuentes de esta nueva versión cf. G. BERNARDI, o.c., pp. 50-53, para quien, finalmente, “la 'virgilianidad' de la fantástica biografía de Merlín acaba por sustanciar y legitimar su creación poética precisamente como universo alternativo y paralelo al de Virgilio” (p. 54).

domingo, 29 de diciembre de 2013

TERCERA Y ÚLTIMA ETAPA DE LA BIOGRAFÍA LITERARIA DE TEÓFILO FOLENGO




En 1534 Folengo reingresa en la orden benedictina, y allí permanece hasta su muerte en 1544. Este último decenio es la tercera fase de su producción literaria, y marca una vuelta a la producción macarrónica. La tercera redacción de las macarroneas, conocida como Cipadense, apareció sin fecha, aunque puede datarse verosímilmente en 1534-1535. En 1538 es trasladado a Sicilia, donde compone en lengua vulgar una pieza de teatro sacro llamada Atto della Pinta1 por ser representada en la iglesia de Santa Maria della Pinta, un poema del mismo tenor, la Palermitana2, y comienza un poema en hexámetros latinos, la Hagiomachia3, que queda incompleto. Los poemas sacros deben ser considerados como una transposición literaria de la meditación monástica, sugerida por la voluntad de conciliar empeño ascético, y pasión por la poesía4.De Sicilia retorna al norte de Italia hacia 1542, y pasa como prior al pequeño convento de Santa Croce de Campese, donde fallece el 9 de diciembre de 15445. La muerte sorprende a Folengo cuando preparaba la cuarta redacción de sus macarroneas, pasión de toda una vida6, que fue publicada póstumamente en 1552.





1 Esta pieza fue representada entre 1538 y 1539, pocos meses después de la llegada de Folengo a Palermo, señalando el prestigio que circundaba al poeta mantuano. Traía a escena la creación del mundo, del hombre y la Encarnación de Cristo. Fue puesta en escena con renovado éxito hasta comienzos del siglo XVII junto con otras piezas trágicas escritas por Folengo, de las que sólo se conservan los títulos: una Santa Cristina, una Santa Cecilia y una Santa Caterina. Bibliografía sobre esta obra en M. L. DOGLIO, "La Palermitana di Teofilo Folengo tra "Coliseo Pastorale", riscrittura, Institutio Christiana e poema sacro", Atti Convegno 1991, p. 103. M. A. BALSANO, "L'Atto della Pinta: un crescendo durato mezzo secolo" en D. FICOLA (ed.), Puncta 5. Musica sacra in Sicilia tra Rinascimento e Barocco. Atti del Convegno di Caltagirone, 10-12 dicembre 1985, Flaccovio, Palermo 1985, pp. 195-235 señala muchos puntos de contactos con el teatro contemporáneo ibérico, y apunta la hipótesis de que Folengo estuviera en España en torno a 1525 en el séquito de Ferrante Gozanga, virrey de Sicilia. El texto del Atto fue editado en 1994 por M. DI VENUTA, cf. también "L'"Atto della Pinta": una sacra rappresentazione nella Palermo del Cinquecento", Quaderni Folenghiani 2 (1997/98), pp. 55-72, quien propone como fecha de estreno el 25 de marzo de 1539, con el propio Folengo como director de escena, y señala como fundamentales las representaciones de 1562 y 1581. Bibliografía actualizada se encuentra en G. ISGRÒ, "La virtualità scenica dell'"Atto della Pinta"", QF 6-7 (2006-2009), pp. 77-90.
2 Compuesto entre 1540 y 1541, se trata de un poema inacabado en tercetos con notables ecos dantescos, destinado a ampliar el horizonte de la Umanità presentando en su primer libro la historia del Antiguo Testamento y en el segundo la del Nuevo. Los materiales bíblicos de la parte inicial (de la creación a la aparición de Cristo) vienen aquí introducidos en un auténtico drama religioso, que Folengo imagina representado por una comunidad de pastores en Palestina. Son los mismos sucesos del Atto della Pinta, descritos y "narrados" esta vez por un testigo ocular que registra también todos los aspectos técnicos de la representación. El autor-espectador, de hecho, asiste al espectáculo y lo comenta en detalle con la ayuda de Palermo, abad de una anexa comunidad de monjes. Este originalísimo meta-teatro épico, del que el Cinquecento no ofrece otros ejemplos, se enriquece luego con importantes notas autobiográficas; con un salto respecto a la Umanità y más bien un retorno al Caos. El expediente escénico permite, de hecho, insertar al propio Teófilo en la vicisitud, con una serie de alusiones a los conflictos de la orden benedictina. Clamorosamente personalizado es también el expediente estructural con que el poeta divide el primer libro del segundo, lanzando al mismo tiempo una invectiva contra la iglesia corrupta. La representación termina con las durísimas palabras de Dios a la indigna Sinagoga y con el anuncio de una comunidad cristiana renovada por Cristo (de lectura también en clave actual y reformista). Inmediatamente después, los pastores y el propio Folengo asisten en la realidad al verdadero nacimiento de Jesús. El autor en primera persona entra luego en la Sagrada Familia como sirviente, recoge su testimonio, revive los hechos del Evangelio en el momento mismo de su realización. Este juego entre la ficción del teatro (filtrada por el poema) y la realidad del Cristo Viviente, este espléndido anacronismo que conjuga autobiografía potencial e historia sacra, demuestran que la pasión por el experimentalismo formal acompañó al monje hasta sus últimos años (cf. R. RINALDI, "L'allegoria maccheronica di Teofilo Folengo", Umanesimo e Rinascimento, Utet, Torino 1990, vol. II, p. 1577). Sobre la tradición textual del poema, su estructura y fuentes cf. M. L. DOGLIO, o.c., pp. 103-117. Existe una notable edición de la obra a cargo de P. DE CORSO (T. FOLENGO, La Palermitana, Olschki, Firenze, 2006).
3 Consta de 19 passiones o vidas de santos. C. MARANGONI (cf. "Materiali per un commento alla "Hagiomachia" di Teofilo Folengo", Atti Convegno 1991, pp. 485-490) llama la atención sobre la riqueza del latín humanista de Folengo, tanto por la variedad de sus modelos como por la apertura a todos los momentos y tipos de latín, de lo que es síntoma la creación de neologismos y el empleo de términos inusuales. Una descripción de su tradición textual puede hallarse en A. CAVARZERE, "La tradizione manoscritta della "Hagiomachia". Una postilla", Atti Convegno 1991, pp. 481-484. El mismo Marangoni (cf. IDEM, "Parole e figure del martirio nella Hagiomachia", QF 2 (1997/8), pp. 73-80 estudia las fuentes y iuncturae clásicas presentes en la obra, que aún no ha sido editada en su totalidad. En la necesidad de una edición comentada y un estudio de fuentes del difícil latín humanista folenguiano insiste A. Cavarzere (cf. IDEM, "Vicende editoriali dell'Hagiomachia", QF 2 (1997/98), pp. 95-108, quien ha editado algunas passiones (cf. IDEM, "Dall'Hagiomachia di Teofilo Folengo (II): Cucufatus et Felix contestes", QF 3 (2000-2001), pp. 107-120; "Dalla "Hagiomachia" di Teofilo Folengo (III): "Cyrus ac Ioannes contestes", QF 6-7 (2006-2009), pp. 15-58 -con stemma codicum descriptorum y bibliografía actualizada-).
4 cf. M. CHIESA, "Don Teofilo della sobrietà", QF 1 (1995/96), pp. 13-42: 38-39. Tal esfuerzo de conciliación es sincero, pese a la leyenda autobiográfica goliardesca difundida en las Macarroneas y adoptada por parte de la crítica, que explica también las obras sacras folenguianas como satisfación cínica de una exigencia de la Congregación benedictina para su readmisión: "Questo trapassare dell'esperienza spirituale del monaco nell'opera letteraria viene ad essere una prova dell'autenticità di ambedue: la meditazione è uno degli impegni più ardui, nel quale è difficile fingere; e un'opera così radicata nell'esperienza monastica non può nascere solo per sollecitazioni esterne" (Ib. p. 39).
5 Sus hermanos de religión lo enterraron donde aún hoy se encuentra, en la capilla situada a la derecha del altar mayor, en el ángulo noreste de la iglesia, donde desde siempre los monjes benedictinos solían tener su cementerio y dar sepultura a sus muertos. La historia de su tumba es también un poco la de la fama de Folengo: desde su muerte hasta inicios del siglo XVIII se vió enriquecido su sepulcro con numerosas inscripciones laudatorias en griego, francés, hebreo, italiano y español. Del setecientos en adelante, coincidiendo con el olvido del poeta, la tumba cae en un lento, progresivo e irremediable abandono, traducido en la pérdida de muchas inscripciones. Tras la unificación de Italia (1866), con la revaloración romántica del poeta y su poesía, la capilla y la tumba de Folengo tornaron de nuevo a resplandecer, aunque no mejoró su estado de conservación, de suerte que las goteras provocaban, en la segunda mitad del siglo, la pérdida de muchas de las inscripciones pintadas en torno a la tumba. A comienzos del siglo XX, y de acuerdo con el creciente interés y las continuas peregrinaciones de poetas y hombres de cultura de todas partes de Italia, se dispone un libro de visitantes ilustres, inaugurado el 6 de septiembre de 1903 por el poeta Carducci. Caída la capilla tras la segunda guerra mundial en un grave estado de abandono, por insensibilidad e incuria, fue renovada y dotada de iluminación dos años antes del célebre congreso folenguiano de 1977, con el sacrificio de las antiguas inscripciones bajo una buena capa de cal. Con motivo del quinto aniversario del nacimiento de Folengo (1491-1991), la capilla tomó un nuevo aspecto, más decoroso y conforme a las expectativas de sus visitantes, que, además de disponer como en el pasado de un registro para firmas, pueden admirar allí, inscritas sobre las paredes, las numerosas y a menudo audaces manifestaciones de simpatía humana y admiración literaria de generaciones enteras. Al lado izquierdo del sofito puede leerse una inscripción en español, curioso testimonio indirecto de la fama del poeta macarrónico en nuestro país: "Aca Merlin Poeta es sepultado / Que en rudo estil de acentos muy grosseros / A porfia de Maron, y Marte Ayrado / Y las quexas cantò de los vaqueros" (cf. FRANCO SIGNORI, "La tomba di Teofilo Folengo e le sue iscrizioni", Campese e il Folengo, Comunità parrocchiale di Campese, Campese 1991, pp. 105-116. La inscripción fue anteriormente reproducida por A. MOMIGLIANO, "La critica...", p. 179 -el único que transcribe la coma del tercer verso-, y C. CORDIÉ, "I fratelli Folengo e la Spagna", Letterature moderne, I (1950), p. 73).

6"[...] il Folengo, dichiarando l'efficacia della poesia sacra per percepire verità sublimi e ritenendo la poesia profana una pausa alle più gravi cure, può lavorare con forte impegno intellettuale alle opere sacre e tornare a limare le proprie opere macaroniche", cf. P. DE CORSO, cit. edición de la Palermitana, p. 19.

sábado, 12 de octubre de 2013

SEGUNDA FASE DE LA BIOGRAFÍA LITERARIA DE TEÓFILO FOLENGO



El siguiente periodo es el de la salida de la orden benedictina, y también el del fin momentáneo de la producción macarrónica. No resultan del todo claras las circunstancias de este abandono de la Congregación1, pero puede barruntarse que los hermanos Folengo se vieron envueltos en un debate interno sobre la vida monástica como partidarios de una vuelta a la pobreza y simplicidad originarias2, y que por ello cayeron en desgracia ante el abad Ignacio Squarcialupi, atento al menor pretexto para hacerles imputaciones de todo tipo: Ludovico Folengo fue procesado por lujuria y expulsado de la orden en 1524. La tensión debió hacerse extrema en 1525, cuando Teófilo obtuvo del Papa la facultad de exclaustración sin dispensa de votos3, y abandonó el convento; su hermano Giambattista siguió su ejemplo tres años después.

Instalado en Venecia, se entrega a una febril actividad editorial: en 1526 publica, bajo el pseudónimo de Limerno Pittocco el Orlandino4, poema vulgar de ocho cantos en octavas reales, y en 1527 ve la luz el prosímetro Caos del Triperuno5, en un único volumen con el Orlandino. La búsqueda de seguridad económica y de condiciones de vida aptas para el recogimiento espiritual le llevan a entrar en 1526 al servicio de Camillo Orsini, hombre de inmaculado sentimiento religioso, como preceptor de su hijo Paolo6. Parece que nunca dejó de existir en él la nostalgia del claustro, que fraguó finalmente, tras la muerte de su hermano Ludovico y de Squarcialupi, en una petición de readmisión formalizada con su hermano Giambattista. Los superiores aceptaron la petición en la primavera de 1530, imponiendo como condición el cumplimiento de un periodo de tres años de vida eremítica, que los hermanos Folengo culminaron en la península de Sorrento. En el relativo aislamiento de su retiro, Folengo compuso obras latinas como el poemita Janus7, de contenido autobiográfico, y las composiciones recogidas bajo el nombre de Varium poema8. En vulgar escribió el poema de argumento sacro La umanità del Figliuolo di Dio9. Con esta obra, publicada en 1533, concluye la segunda fase de la biografía literaria de Folengo.






1Sobre las intrigas de poder en la Congregación, marcadas por la personalidad de Ignazio Squarcialupi, v. G. BILLANOVICH, Tra don Teofilo..., pp. 97-110.
2 Cf. M. CHIESA, "1526...", p. 101. Chiesa se muestra de acuerdo con la opinión de Menegazzo de que la salida de la congregación de los hermanos Folengo se debió al deseo de llevar una vida más austera y contemplativa (cf. ib. p. 94). Billanovich había resaltado anteriormente aspectos más pedestres: los Folengo habían estado desde el principio en la primera línea de la oposición a Squarcialupi; y en cuanto al proceso contra Ludovico Folengo, afirma que "sarà difficile credere che il processo contro Ludovico Folengo, incriminato da accuse ripetute e da testimonianze numerose, sia stato solo una macchina perfida" (p. 101).
3 Cf. ib. p. 103. Al año siguiente, Teófilo F. fue acusado de robo: "Sarà troppo semplice spiegare le accuse solo con la clientela che certo legò don Sebastiano, e probabilmente don Alberto [i monaci accusatori], allo Squarcialupi, e invece coverrà credere che almeno la sbadataggine o la trascurezza dell'imputato abbia facilitate le accuse [...] Questioni di eterodossia gli accusatori non dovettero muoverne, se Teofilo e il fratello difensore possono tacerne del tutto" (pp. 108-110).
4 Limerno, como señala Paoli, "è il nome che il poeta prende quando scrive in volgare; qui è un 'Limerno pitocco', che cioè non va in cerca di grazie petrarchesche, come il Limerno del Caos, più ingenuo e migliore; al contrario, sguaiatissimo ed innamorato di sconcezze, mostra compiacenza per tutto ciò che è volgare e osceno" (cf. U. E. PAOLI, Il 'Baldus'..., p. 239). En el poema se pueden distinguir dos partes de casi igual extensión: en la primera se mezcla la narración de un torneo con la de los amores de Milón y Berta, hermana de Carlomagno, y su posterior fuga; la segunda parte es dedicada a las hazañas de Orlandino en su infancia. El octavo y último libro configura una feroz sátira antifrailuna, personificada en el abad Griffarosto. Mario Chiesa (cf. "Una fonte dell''Orlandino' e del 'Baldus', Atti Convegno 1977, pp. 249-267) llama la atención sobre el hecho de que las novedades estructurales de la red. C del Baldus (la figura de Berto Panada, el nacimiento de Baldo, sus luchas con los niños, sus diálogos con la madre) tienen su origen en reelaboraciones de episodios del Orlandino. Esta obra es prueba para Chiesa de que no existe sólo un macarronismo de la lengua, sino también de los temas, los géneros y los módulos estilísticos, que puede producir una figura como la de Berto Panada (cf. también Introd. Gen. II. 2. 2. n. 278, y M. SCALABRINI, "Nascita e infanzia dell'eroe macaronico", Quaderni Folenghiani 3, pp. 137-159). Sobre su relación con el género caballeresco cf. M. CRISTINA CABANI, "L"Orlandino" di Folengo e il genere cavalleresco", Rivista di letteratura italiana, IX, 1991, pp. 591-61, quien concluye que "tras la operación folenguiana se entreve un juego de contaminación de géneros, de destrucción de topoi, en perfecta consonancia con las reglas del poema caballeresco contemporáneo [Pulci], pero llevado al límite de su destrucción como organismo narrativo" (pp. 607-608). En opinión del citado Chiesa (cf. "1526...", pp. 53-58), hay que leer el Chaos y el Orlandino como obras de un monje en polémica con su propia congregación por el modo de entender la vida monástica. Detecta la presencia preponderante del tema de la pobreza en el Orlandino, que alcanzará su expresión más madura en el episodio de Berto Panada de las dos últimas redd. del Baldus, y de la crítica a los frailes junto con ciertas proposiciones sospechosas de herejía. En el aspecto lingüístico, la obra, escrita en el dialecto mantuano del autor con la adición de voces lombardas, vénetas o de otro origen dialectal, demuestra, para M. C. Cabani (cf. o.c., p. 605) la inexperiencia de Folengo en su primera aproximación a la literatura en vulgar. En el mismo año, Luca Curti (cf. "Vigaso Cocaio"..., pp. 147-148) recuerda la opinión de M. Pozzi que ve en el Orlandino una protesta contra el proyecto toscanizante del Bembo de 1525, y le contrapone las opiniones diversas de Gianfranco Folena, para quien se debe hablar más bien en Folengo de una conciencia permanente de su insuficiencia lingüística toscana, y de Billanovich, que retrata al Folengo de la red. V como un literato septentrional que ha aspirado en vano durante años a ser un poeta en vulgar toscano. Sobre la tradición editorial del texto cf. la ed. de M. Chiesa (T. FOLENGO, Orlandino, a cura di M. CHIESA, Antenore, Padova 1991 ("Medioevo e Umanesimo", 79), pp. CVIII, 272).
5 Esta obra, escrita en parte en macarroneo, en parte en vulgar y en parte en latín, se presenta como un itinerario biográfico y espiritual del autor, que se desdobla en tres personalidades (Merlino, Limerno y Fúlica), en busca de una reconquistada redención encarnada por Triperuno: "[...] un'opera sola e tre argomenti; e di questi ogni singolo argomento diviso in tre parti, tre selve, e nell'interno della selva seconda, la centrale, tre regni; un unico autore e i suoi tre nomi di battaglia: Merlin Cocaio, Limerno e Fùlica; ai quali corrispondono tre mezzi di esposizione: il maccheroneo di Merlino, il volgare petrarchesco di Limerno, le formule teologiche di Fùlica; un testo e tre sensi (uno letterale e due allegorici). Ma poi, nel corso dell'esposizione, il giuco fra l'uno e il tre si complica, perchè la trinità folenghiana (Merlino, Limerno, Fùlica) è posta in antitesi con l'unità (Triperuno) [...] Il Triperuno, si intende, è il F. stesso; ma èl il F. rinnovellato da un intimo travaglio e sicuro della sua via dopo un lungo errare; è Triperuno quando è giunto ad essere quale vuol essere: quando, dopo un triplice smarrimento, durante il quale si è impersonato in Merlino, in Limerno e in Fùlica, ricompone a unità la propria persona. Sicchè il Caos si presenta come la storia di uno svolgimento spirituale avvenuto nel poeta; storia personale a cui l'allegoria dà carattere di universalità; le tre selve sono altrettante fasi che l'animo trascorse dall'innocenza infantile (prima selva), attraverso i perturbamenti sensuali, morali e ideologici dell'età adulta (i tre Regni della seconda selva), a uno stato di epurazione e di acquiescenza (l'evangelico Triperuno della terza selva), quando vi giunge con la scorta delle sacre scritture e meditando sul misterio della redenzione dell'uomo e della umanità di Cristo. Si può dire che è la storia e il modelo di una catarsi" (cf. U. E. PAOLI, o.c., pp. 242-243). En opinión del mismo Paoli, el Caos quiere afirmar la superioridad sobre el Orlandino y el Baldus de los poemas de contenido sacro que estaba ideando (cf. ib. p. 245), y que serán, ciertamente, firmados con su nombre de religión, Teófilo. En cuanto a su forma literaria, Antonio Daniele ha señalado las diferencias con los prosímetros precedentes (Marziano Capella, Boecio, Dante, Boccaccio, Sannazaro), consistentes en una construcción más elaborada y compleja fundada programáticamente sobre el número ternario, como si fuera un reflejo humano y trivial de la Trinidad, y en una acumulación de formas métricas y prosísticas que representan casi todos los géneros en prosa y verso conocidos en la época (cf. A. DANIELE, "La forma del 'Chaos'", Atti Convegno 1991, p. 331). Por otra parte, el juicio de Billanovich (ib. p. 117) sobre el valor literario de la obra es negativo: "Per gli imbrogli confusi e vuoti che vi si aggrovigliano dentro, il Caos à una scrittura più debole e più irritante delle molte opere pie, pallide di anemia congenita ma per lo meno liscie e uniformi, di cui il Folengo alterna la composizione alla revisione delle Maccheronee nella seconda metà della sua vita". Tocando la espinosa cuestión de la lengua, Gianfranco Folena afirma que el presunto antibembismo de Folengo hay que deducirlo, en todo caso, e silentio, y que no existe en el Caos defensa o apología del dialecto como en Ruzzante. Folena pone en relación la experimentación lingüística del Orlandino y del Caos con la segunda fase de la producción macarrónica folenguiana, donde, en el nuevo y más compacto tejido, junto al componente expresionista del dialecto, adquiere siempre mayor valor el contrapeso y el contrapunto de la lengua literaria, en una solución predominantemente trilingüística del "poliglotismo maximalista" folenguiano, que permite a Folena definir su macarroneo como "lengua triperuna" (cf. G. FOLENA, "Il linguaggio del 'Caos'", Atti Convegno 1977, pp. 238-239, 246). Sobre las ediciones del Caos cf. A. Daniele, o.c., p. 329. En 2010 la Asociación Amici di Merlin Cocai ha publicado una edición facsímil del Chaos del Triperuno, a partir de la edición Garanta (1527), al cuidado de Otello Fabris y Roberto Stringa.
6 Chiesa deduce de un pasaje de la Selva seconda del Chaos que Folengo ha dejado la congregación de Santa Giustina por disensiones en el modo de entender la vida religiosa, y piensa poder vivir según sus propias convicciones bajo la protección de Orsini (cf. ID. "1526...", pp. 94-95).
7 El poemita, de 559 hexámetros, dedicado "Ad Paulum Ursinum" fue impreso en Venecia por Aurelio Pincio poco después de 1535 en un mismo volumen tras los Pomiliones de Giambattista y el Varium poema de Teófilo (cf. LUCA CURTI, "Vigaso Cocaio"..., p. 129). Sobre la vida y obra de Giambattista Folengo cf. ed. Zaggia pp. 535-537. Una edición facsímil de este volumen, a partir de un ejemplar propiedad de Roberto Stringa, y al cuidado de G. Bernardi Perini, R. Stringa y Otello Fabris fue editada por la asociación Amici di Merlin Cocai en 2011. Sobre el Janus vea la interesantísima noticia que da G. Bernardi en el postfacio de esta edición.
8 Sus 68 composiciones se configuran, en gran parte, como un diario de su vida eremítica. Ettore Bonora observaba en esta obra la influencia del gusto refinado de los humanistas napolitanos con los que mantuvo contacto Folengo durante su periodo eremítico, y señala su influencia posterior en la escritura de las redd. C y V (cf. E. BONORA, Ritratti..., p. 145). El primero en haber puesto en duda, que sepamos, la anterioridad en el tiempo del Varium poema respecto a la red. Cipadense fue Emilio Menegazzo (cf. "Teofilo Folengo accademico Intronato (con una noterella extravagante)", Atti Convegno 1977, pp. 358-370), quien, tras documentar fehacientemente la pertenencia de Folengo a la Accademia degli Intronati de Siena, analiza la composición XIX del Varium poema dirigida ad Intronatos en calidad de demanda de admisión ("Scilicet a triviis tanta est audacia nostris, / ut rudis utque humili nostra haec succinta cothurno / Musa et degenerem vatem testata, canoras / Senarum inspiciat Veneres atque ocia Phoebi. / Illic Arsicii comites, cura unica nostri, / hetruscam instaurant linguam quicquidve leporum est. / Felices genii, felicia pectora!: tanti / vos faciant Charites et Nymphae nobilis Arni, / quanti magniloquum vatem, quem Mintius Ande / sustulit e modica summae ad fastigiae Romae. / O mihi contingat (faveat modo Tuscia caeptis) / inter apollineos numerarier Intronatos! / An, quicquam maiore queat me laude referre, / vel si Dardanidas celebrem, non impar Homero, / vel si Verrinos mores grandi ore lacessam? / Ah, redeas, delira! Ingens lux illa pusillum / perstringit lumen, cui sol caligat ab axe".), y deduce de ella, contra la opinión de Goffis y de Folena, que la obra que consuetudinariamente acompañaba la petición era en este caso la red. Cipadense (cf. ib. p. 362: "[...] il "degener vates" è il Folengo maccheronico, che nella domanda riconosce i peculiari caratteri della sua poesia e, pur accennado a qualche cosa di diverso, e cioè, forse, all'Umanità stessa in lingua volgare cui stava attendendo ("faveat modo Tuscia caeptis"), non rinnega la sua passata (e presente) attività letteraria, anche se si finge sgomento di fronte all'altezza letteraria degli Intronati ("Ah, redeas, delira...!"). Insomma, questa musa ["rudis" e "humili... succinta cothurno" e "degenerem vatem testata"] non abita nell'Olimpo con l'Apollo Musagete come la musa o le muse degli Intronati ("... ocia Phoebi", "...ingens lux illa pusillum perstringit lumen, cui sol caligat ab axe") ma nel Bengodi dei macaroni, con la Gosa, Comina ecc. di Merlin Cocaio"). Posteriormente, y de modo independiente, Massimo Zaggia llega a parecida conclusión; tras constatar que todos los epigrammata latinos de la red. C aparecen, aunque con retoques, en el Varium poema, Zaggia adelanta la hipótesis de que la composición del Varium poema no precede -como se había pensado hasta el momento-, sino que sigue a la red. C, en consonacia con el nuevo designio estilístico de la red. V (cf. ed. Zaggia p. 491: "Il Varium poema, infatti, costituì lo sbocco del versante latino della Cipadense, mentre la parte più propriamente macaronica trapasserà, con una serie di ritocchi, nell'ultima redazione delle Macaronee: infatti, se nella Cipadense la concezione folenghiana del macaronico contempla anche l'inclusione di pezzi correttamente latini, successivamente, in vista della redazione Vigaso Cocaio, tali pezzi furono evidentemente sentiti come appesantimenti estranei alla fisionomia stilistica dell'opera macaronica, e pertanto vennero spunti; la redazione Vigaso Cocaio poté presentarsi, infine, in veste più esclusivamente macaronica, mentre i pezzi latini già accolti nella Cipadense potevano essere destinati al Varium poema"). El estudio de las variantes le lleva a reafirmarse posteriormente en esta posición (cf. M. ZAGGIA, "Breve percorso...", p. 100), compartida, asimismo, por Luca Curti en el mismo año (cf. "Vigaso Cocaio...", p. 129) por idéntico expediente. La obra fue editada críticamente por C. F. Goffis (Varium poema, Torino 1958), aunque Zaggia y Curti le reprochan el hecho de presentar un texto contaminado con la versión de la red. C.

9 La obra consta de diez libros en octava real (ottava rima). La temática del primer libro, que hace las veces de introducción, está tomada del Viejo Testamento, y en él se pasa revista a los más famosos personajes bíblicos. En los restantes libros el poeta expone el Evangelio desde el nacimiento de Cristo a su muerte. Sobre el motivo de elección de la octava real frente al terceto (terzina), módelo métrico usual para la épica sacra, Simona Gatti (cf. "L'ottava rima nell'"Umanità del Figliuolo di Dio", Atti Convegno 1991, pp. 126-127) apunta motivos estructurales: la gravedad rítmica y estilística de la octava real, legitimada por Ariosto, parecía más adecuada a la construcción de un poema narrativo que sigue el continuum prosístico de los Evangelios, interpolado, de tanto en tanto, por la intervención directa del poeta, que interrumpe el relato para introducir sus propias reflexiones culturales y teológico-doctrinales. Mario Chiesa pone en duda la opinión generalizada que hace de la Umanità un simple ejercicio penitencial impuesto por sus superiores benedictinos, ya que si el poema fue ideado, como parece, mientras escribía el Orlandino y el Chaos, debe afirmarse una continuidad sustancial entre el Folengo de 1526 y el de 1533, atento a exponer los frutos de la Pasión de Cristo dentro del marco de la espiritualidad benedictina (cf. o.c., pp. 72-76). Sobre la tradición editorial del texto, el más divulgado en vida del autor, cf. SIMONA GATTI, "Intorno alle edizioni dell'"Umanità del Figliuolo di Dio" di Teofilo Folengo. Primi appunti", Atti Convegno 1991, pp. 471-479.

domingo, 1 de septiembre de 2013

DESCUBRIMIENTO DEL MANUSCRITO MACARRÓNICO DE LA BIBLIOTECA DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA DADO POR DESAPARECIDO



    Extracto del artículo "Las glosas macarrónicas folenguianas y su influencia en los escolios de la macarronea de Francisco Pacheco (1565)", que aparecerá en el próximo número de la revista Quaderni Folenghiani

    El poema macarrónico, inédito, atribuido a Francisco Pacheco nos ha sido transmitido, según se creía hasta hace poco, en dos manuscritos del s. XVI. Macarronea del Licençiado / Pacheco hecha el año / de sesenta y cinco es el título que figura en la primera copia conocida del poema, recogida en el vol. 180 (Varios, 21; ff. 363r-391v) de la llamada “Fernán Núñez Collection”, una muy amplia colección de manuscritos españoles, sobre todo del siglo XVI y XVII, que forma parte desde 1984 de la Bancroft Library de la University of California at Berkeley, y cuya existencia fue revelada por J. I. Díez Fernández en 1997.1

    La primera mención a la obra la hace Kristeller, cuando recoge la siguiente referencia de la Biblioteca de la Real Academia de la Historia (BRAH, Madrid): “Francisco Pacheco, poema maccaronicum, in two books, 22-4-75. Now 9 / 4129”.2 Pero, como indicaba J. F. Alcina,3 lo único que queda en la actualidad es un notación en el índice donde se lee: “Francisci Pacieci poetae hispalensis poema maccaronicum in duos libros divisum. Es un poema satírico y obsceno”, y al margen “Falta”. Estimaba el profesor Pozuelo que podría ser el mismo poema de la Bancroft Library en otra versión.4

    El descubrimiento de un segundo manuscrito de la obra por parte de Juan Montero y José Solís de los Santos5 confirmó la hipótesis de la existencia de otras fuentes manuscritas de la macarronea. Dicha copia se encuentra en la Biblioteca Francisco de Zabálburu, en Madrid. La macarronea ocupa el documento 5 (ff. 74r al 81r) del códice ms. 245 del fondo Altamira de dicha biblioteca. Aparece registrada en el índice como: “Macarronea de Francisco Pacheco a Francisco Sánchez. Copia del siglo XVI. 1586. 9 fols. Humanística cursiva”. El folio 73 ofrece algunas noticias sobre el autor y su obra, así como la fecha de “-1586-”, fecha de la copia, como bien demuestran Montero y Solís. Tras colacionar ambos manuscritos señalan éstos leves divergencias textuales entre Z y B (copia menos cuidadosa y carente del aparato de glosas marginales de la primera), y deducen que ambas copias proceden de un mismo apógrafo o, por el momento, arquetipo, y que «dicho apógrafo puede ser la copia perdida de la Biblioteca de la Real Academia de la Historia, sobre todo para Z, que distingue claramente la obra en dos libros, pero no hay seguridad de que esta copia perdida sea la de Zabálburu".6

Descubrimiento del manuscrito dado por desaparecido en la biblioteca de la Real Academia de la Historia.

       Tras la publicación de mi citado artículo en Calamus Renascens 8 (2007), descubrí en el Iter Italicum, vol. V, col. 324-325, entre los manuscritos no catalogados (uncatalogued) de la biblioteca de la Hispanic Society of America7 en Nueva York una referencia a una copia manuscrita de la Macarronea de Pacheco del siglo XVI, desconocida para la crítica hasta la fecha:

Uncatalogued (Pacheco). cart. XVI. Fols. 219-226. Marginal notes.
f. 219. F. P. Hispalensis poeta ad lectorem huius operis excusatio, a poem, inc. Plus adamate mihi. 219. Incipit opus, a poem, inc. Ridiculae Musae furfantis numina vulgi. 223v. Lib. secundus. 226v. In Macharoneam Francisci Patiechi Hispalensis argumentum.

    La escueta noticia del Iter Italicum me hizo pensar en una copia distinta, sin duda, del ms. B (diferente en su título, y carente de argumentos y escolios), y coincidente en su excusatio inicial, y su división en libros, así como en la existencia de glosas marginales con el ms. Z; también coincidía con éste en la existencia de argumentos, exactamente con la misma denominación, aunque su transposición tras el explicit del poema, distinta, pues, de su disposición en el del ms. Z, donde aparece (f. 73v) tras una nota aclaratoria inicial del copista (f. 73r) y su datación (ausentes también del nuevo manuscrito), y la advertencia al lector (f. 74v: Fr. P.8 Hispalensis Poetae ad / lectorem huius operis excusatio) me dieron en conjeturar que no se trataba de un mero apógrafo del ms. Z.

    Tras realizar las pertinentes gestiones y conseguir una copia (en pdf) de dicho ms. (al que llamaré a partir de ahora H) pude realizar ciertas constataciones sobre la peculiaridad de dicho ms.

    Por una parte, la cubierta sin numerar del cartapacio contiene la leyenda siguiente escrita a lápiz y de mano distinta y posterior a la del copista: “Francisco Pacheco- / vease la nota – uno debe devolverse a la Academia-", y en el ángulo inferior izquierdo se lee la signatura: “B3717”, de mano distinta y posterior a la del escoliasta.9 Dicho ms., numerado del 219r al 226v, está escrito en letra cursiva humanística, de mano distinta a la del ms. Z, de unos 44 a 46 renglones por folio, tirados y sin llamada de folio a folio, dotados, a su vez, de apostillas marginales de la misma mano. Respecto a la nota que se menciona en la cubierta, ésta aparece en el margen superior izquierdo del f. 219r de la misma mano que la advertencia en cubierta, y reza del modo siguiente:

Esta “Macarronea” de Franc.co / Pacheco es, sin duda, la misma / que se hallaba antes en el / tomo III, fól. 219-226 de / las Misceláneas en fól. del / Marqués de Montealegre, / marqués de Villaumbrosa, / cuya coleccion existe actualm.te / en la Bibliot. de la Acad. / [de l]a Historia. Vease el Mus. / eo o Biblioteca selecta del / Excmo. Sr. Don Pedro Nuñez / [d]e Guzman, marqués de / Montealegre, y de Quintana, / conde de Villaumbrosa, / por el licenciado Don Joseph / Maldonado y Pardo. fol. 168.

    La obra aludida por el anónimo escoliasta es Museo o Biblioteca selecta del Excmo. Señor Don Pedro Núñez de Guzmán, marqués de Montealegre y de Quintana, conde de Villaumbrosa, escrita por Joseph Maldonado y Pardo, y publicado en 1677 en Madrid, por Juan de Paredes. El marqués de Montealegre fue un eminente bibliófilo, que reunió una de las bibliotecas más nutridas del siglo XVII español. Maldonado redactó, pues, un catálogo de ésta, que fue profusamente citado posteriormente por Antonio Rodríguez Moñino en su estudio La colección de manuscritos del Marqués de Montealegre (1677), en "Boletín de la RAH", Madrid (1950-1951), tomos 126-128. Rodríguez Moñino señala que dichos fondos formaban parte de la colección "Salazar y Castro"10 de la Biblioteca de la Academia de la Historia en Madrid, y que fueron objeto de pillaje por parte de desaprensivos que vendieron parte de estas obras a bibliotecas extranjeras.

    La precisa referencia del escolio del ms. de la macarronea de Pacheco viene a coincidir, efectivamente, con la noticia de Kristeller y de J. F. Alcina, y permite identificar fehacientemente el ms. de la biblioteca de la Hispanic Society of America con el presuntamente sustraído de la Academia de la Historia de Madrid; es cierto, por otra parte, que de la admonición del escoliasta para que se devolviera uno a la Academia (la de Historia, evidentemente, cosa que, por otra parte, es notorio que no se hizo), puede deducirse la existencia de un duplicado del que no se tienen más noticias.

    En cuanto al aspecto textual, el ms. presenta lecturas que lo alinean, en su mayoría, con las del ms. Z, frente al muy incorrecto ms. B, aunque también ocurre en ocasiones viceversa, dada la deliberada, en mi opinión, labor de contaminatio y emendatio del copista del ms. Z; ofrece, asimismo, lecturas propias que lo hacen, en la mayoría de casos, preferible para el editor. Resulta, pues, el más fiable de los mss. conocidos hasta el momento. En cuanto al aparato de glosas marginales, presenta escolios ausentes del ms. Z (aunque es más frecuente el caso de las glosas sólo conservadas en el ms. Z), y un pequeño número que sólo se ha transmitido en el ms. H.

1 J. I. DÍEZ, Textos literarios españoles en la Fernán Núñez Collection (Bancroft Library. Berkeley), «DICENDA, Cuadernos de Filología Hispánica», XV, 1997, pp. 139-182: 181.
2 P. KRISTELLER, Iter Italicum, Londres-Leiden, 1989, vol. IV, col. 513b.
3 J. F. ALCINA, Repertorio de la poesía latina del Renacimiento en España, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1995, p. 134.
4 B. POZUELO, El túmulo, p. XCV-XCVI.
5 J. MONTERO-J. SOLÍS, La macarronea, pp. 639-666. Los autores denominan B al manuscrito de la Bancroft Library, y Z al ms. de la biblioteca Zabálburu.
6 J. MONTERO-J. SOLÍS, La macarronea, p. 646-648.
7La biblioteca de la Hispanic society of America fue creada por el magnate, erudito y mecenas Archer Milton Hungtinton (1870-1955), quien realizó numerosas compras de libros y manuscritos antiguos en España, por su propia iniciativa o con la ayuda del librero alemán Hiersemann (catalogador posterior de parte de la Biblioteca), entre ellas, la de la biblioteca del marqués de Jerez de los Caballeros en 1902, considerada la más rica en libros y manuscritos antiguos españoles después de la de la Biblioteca Nacional cf. John O'Neill, “La Biblioteca de la Hispanic Society of America desde su creación hasta nuestros días” http://www.cervantes.es/imagenes/File/biblioteca/o_neill_john_hispanic_society.pdf.
8 El ms. H ofrece la lectura F. P.
9 Informa el Iter Italicum, vol. V, col. 316, de que los mss. de la citada biblioteca están dividida en tres grupos: el primero formado por los mss. adquiridos por Hiersemann en Leipzig, cuya signatura comienza con las siglas HC; las signaturas del segundo grupo empiezan por la letra B, seguida de un número de serie, y el tercer grupo recibe el nombre de Uncatalogued (en el que entraba el ms. de Pachecho), ordenados alfabéticamente por autores o títulos. No obstante, Kristeller informaba de que parte de los mss. más antiguos estaba siendo examinado y catalogado por el prof. Charles Faulhaber con signaturas que principiaban por B. Quizás radique en este hecho la explicación de esta signatura añadida.
10Más recientemente, María Victoria Alberola Fioravanti en su Guía de la Biblioteca de la Real Academia de la Historia, Real Academia de la Historia, 1995, p. 83, recuerda que la colección de manuscritos del marqués de Montealegre entró en dicha Biblioteca con la colección "Salazar y Castro", ya que formaba parte de ella, constando de 22 vols. en 4º y 48 vols. en folio, con el carácter de fondo misceláneo de documentos del siglo XVI y XVII.

sábado, 13 de julio de 2013

PRIMERA ETAPA DE LA BIOGRAFÍA LITERARIA DE TEÓFILO FOLENGO



Una de las aportaciones fundamentales de Giuseppe Billanovich a la biografía de Folengo ha sido el establecimiento de la verdadera fecha de nacimiento del escritor, que la crítica, a partir de Alessandro Luzio, situaba en 14961. Éste nació el 8 de noviembre de 1491 en Mantua, hijo del notario Federico Folengo y de Paola Ghisi, de familia oriunda de Parma y muy religiosa2. Fue bautizado con el nombre de Girolamo, que cambió por el de Teófilo al entrar en la religión de San Benito; seguía así el ejemplo de seis de sus ocho hermanos, de los que cinco ingresaron también en la orden benedictina (Nicodemo, Giambattista, Ludovico, Placido y Corona), y uno, Silvestro, se hizo agustiniano3. Girolamo ingresó, pues, a finales de la primavera de 1508 como novicio en el monasterio bresciano de Santa Eufemia, donde profesó, exactamente un año después, el 24 de junio de 15094. Tras su profesión se aplicó al estudio de la filosofía, y fue testigo de las atrocidades cometidas por los invasores franceses en la región y su propio monasterio5. En 1512 fue trasladado, para completar su instrucción, y de acuerdo con los transferimientos regulares de primavera, al monasterio de San Benedetto Po en Mantua, a medio camino de Bolonia, cuya Universidad pudo haber frecuentado, aunque sin llegar a matricularse6; en dicho monasterio se encontró con sus hermanos Ludovico y Giambattista, y cimentó una sólida formación cultural latina y griega, covirtiéndose en un maestro de la retórica humanística, al tiempo que seguía en contacto con la realidad administrativa del convento y su entorno rústico. En octubre de 1513 parece haber pasado al monasterio de Santa Giustina en Padua, donde perfeccionó sus estudios, y debió de profundizar su conocimiento de la poesía macarrónica paduana, la de Corrado, Tifi Odasi, y del Nobile Vigontie opus7. Entre 1517 y 1522 está atestiguada su presencia en diversos monasterios, siempre en funciones de subcellerarius8, lo que le permitió entrar en contacto con el mundo campesino, y su lenguaje, tan importante en su obra macarrónica. En enero de 1517 aparece la primera redacción de sus macarroneas, conocida como Paganini, por el nombre de su famoso editor en la época, el bresciano Paganino Paganini, quien mantenía relaciones comerciales con Santa Eufemia desde 15149. El éxito del librito fue inmediato y vasto. El 5 de enero de 1521 aparece la segunda redacción de las macarroneas, llamada Toscolanense por su lugar de impresión, todavía a cargo de Paganino, y que era mucho más ambiciosa que la primera. La red. T cierra, como afirma Massimo Zaggia10, la primera fase de la biografía literaria de Folengo, que se expresa sólo en lenguaje macarrónico.




1 Cf. G. BILLANOVICH, Tra don Teofilo..., p. 11. Así lo recuerda el propio Billanovich ("le plus éminent commentateur de Pétrarque", a decir de Curtius, La littérature..., p. 353) en 1979 (cf. "Spiritualità e cultura nei monasteri bresciani e Teofilo Folengo monaco a Brescia, Atti Convegno 1980, pp. 37-38), y 1991 ("Giovanni Battista Folengo riformatore della Congregazione Benedettina di Valladolid", Atti Convegno 1991, p. 303).
2G. BILLANOVICH, Tra don Teofilo..., p. 10.
3 Sobre estos datos familiares cf. G. BILLANOVICH, o.c., p. 15 y RODOLFO SIGNORINI, "Un nuovo contributo alla biografia di Teofilo Folengo", Atti Convegno 1977, pp. 371-400.
4G. BILLANOVICH, o.c., pp. 15-21.
5Ibidem, pp. 29-39.
6 Billanovich recalca este hecho (cf. "Spiritualità...", p. 38) para llamar la atención sobre la falsedad de la noticias de la red. V, que llevan al joven Folengo a la universidad de Bolonia, y lo hacen alumno de Pomponazzi (cf. Baldus V XXII 129-132: “Dum Pomponazzus legit ergo Perettus, et omnes / voltat Aristotelis magnos sotosora librazzos,/ carmina Merlinus secum macaronica pensat/ et giurat nihil hac festivius arte trovari”. No obstante, Luca Curti (cf. "Per la biografia di Teofilo Folengo: La morte di 'Baldo' (Francesco Donesmondi)", Atti Convegno 1991, pp. 491-506) se hace eco más recientemente de una vieja hipótesis de Adolfo Gaspary, que sostiene que, en torno a 1515, Folengo frecuentó el Estudio de Bolonia. Curti señala la existencia de un vacío en la biografía folenguiana entre el 18 de enero de 1515 y el 25 de mayo de 1517, y demuestra documentalmente la existencia del Francesco Donesmondi presunto compañero de estudios de Folengo en Bolonia -donde fue asesinado siendo estudiante-, del que se dice en la red. V que inspiró la figura de Baldo (Curti reproduce [cf. o.c., p. 491-492 y "Vigaso Cocaio"..., pp. 121-124] el texto del Argomento sopra il 'Baldo' que precedía al Baldus V y donde se afima esto: "La cagione, che indusse il nostro poeta a poetar in questa sì degna opera, fu la prodezza, il valore, la generosità d'un scolaro mantoano della famiglia Donesmonda, chiamato Francesco, come il gran cavallier Francesco Gonzaga, ultimo marchese di Mantoa ordinò fosse nominato del nome suo, tenendolo proprio desso al fonte del battesimo. Essendo egli pur in studio di Bologna, era un stupore della sua valorosità, gagliardezza, liberalità, bellezza, leggiadria, animosità, con un ingegno prontissimo ad ogni quantunque difficultosa impresa. Pertanto tirandosi come fina calamita tutti e' buon compagni dietro, diede con molti fatti materia e suggetto al nostro Merlino di fingere questo volume, sì come una scorza, sotto la quale sta occulta la verità di molte e molte cose. E così per la sua baldanza chiamollo Baldo, e li compagni secondo il vario costume loro nominolli chi Cingaro, chi Falchetto, et il resto"). Asimismo, Nora Calzolaio recuerda bien que el tal Donimundus aparece por primera vez mencionado en el Dialogus Philomusi presente en el llamado fascículo 2MD de la red. T, lo que le lleva a aseverar, como Curti, la estancia de Folengo en Bolonia; según Calzolaio, Folengo pudo componer su Baldus tras haber pasado algunos meses en Bolonia desde el fin de su presencia en San Benedetto Po el 18 de enero de 1515 (Donesmondi murió el 29 de marzo de ese año) (cf. NORA CALZOLAIO, “Il Dialogus Philomusi: edizione, attribuzione, commento”, Quaderni Folenghiani 3, 2000-2001, pp. 93-96). Por otra parte, Lucia Lazzerini recordaba la importancia que Menegazzo atribuía a Bolonia en la formación del joven Folengo frente a una sobrevalorada experiencia mantuana: Bolonia, normal y natural sede universitaria de los mantuanos, quedó para Folengo, que entre 1512 y 1515 se hallaba en el convento de S. Benedetto Po situado en el camino que llevaba de Mantua a Bolonia, como la ciudad universitaria ideal (cf. L. LAZZERINI, "Per latinos...", p. 334 n.2).
7G. BILLANOVICH, Tra don Teofilo..., pp. 52-61.
8 Señala Billanovich que Teófilo careció de las expertas virtudes de administrador de sus hermanos Ludovico y Giambattista, así como de su propensión a los estudios teológicos o jurídicos, y al cultivo de una devoción ardiente y virtuosa (Ib., p. 80). No obstante, de aquel quotidiano litigioso contatto coi villani de las posesiones monásticas obtuvo Teófilo un tesoro inesperado: “Dalla cellereria Folengo non ricavò solo il contatto con i rustici , ma pure dovette vivere per anni in quell'impasto a dosi variabili: di latino di volgare di gergo che ora impressiona tanto chi consulta i registri con gli atti e con i conti del monastero. Un linguagio misto, un creolo da dotti, che tutti ripetevano e scrivevano, che era una lingua comune eccitò l'ingegno dei monaci e gli mostrò la sua via. Il retore e artista lo perfezionò […] Vivendo tra la terra arata e gli uomini di educazione primitiva il Folengo ha roto tradizioni e schemi usati da secoli (Ib., pp. 83-84)”. Por otra parte, se ha señalado más recientemente la inexistencia de documentos que demuestren que Folengo realizara tales funciones, al menos en el monasterio de Santa Eufemia en Brescia (cf. ROBERTO NAVARRINI - MAURIZIO PEGRARI, "Folengo Monaco a Brescia: L'ambiente monastico el il "realismo" folenghiano", Atti Convegno 1991, pp. 242-244).
9Ib., p. 85.

10 Cf. M. ZAGGIA, "Breve percorso attraverso le quattro redazioni delle macaronee folenghiane", Atti Convegno 1991, p. 92.