CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298

domingo, 1 de febrero de 2026

VIGÉSIMO ANIVERSARIO DE LA PUBLICACIÓN DE "ORIGEN Y ENGRANDECIMIENTO DE LA CIUDAD DE VERONA" DE TORELLO SARAINA (2006-2026)

 



 


Se cumplen veinte años de la publicación de mi edición crítica y traducción del De origine et amplitudine ciuitatis Veronae (1540) del cronista local Torello Saraina. Fue el laborioso objeto de lo que se llamaba entonces Memoria de Licenciatura, defendida en 1991 (¡Aquellas impresoras de aguja!). Luego me dijeron que sólo la edición crítica del libro V, De monumentis antiquis ciuitatis et agri, habría sido materia para una tesis doctoral. ¡Cuántas horas pasadas en solitario en la destartalada biblioteca de la antigua Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cádiz con el corpus inscriptionum latinarum de Theodor Mommsen! Y los viajes y estancias que me permitieron descubrir la Biblioteca Nacional y su sala de Manuscritos, Incunables y Raros de severo silencio y tímidos lápices. Todas esas investigaciones me aportaron placer y algo de sufrimiento, siendo un joven filólogo que tenía la oportunidad de realizar el verdadero trabajo y vocación al que uno se sentía inclinado, y que la formación universitaria, en Cádiz y Sevilla, no daba como preparadora de opositores. Fue una faceta mía que ocultaba casi por vergüenza cuando accedí al embrutecimiento hipócrita de la Enseñanza Secundaria al fin del siglo XX. Seguí cultivándola, empero, hasta hoy como satisfacción personal dans mes moments perdus (Bernanos) en el complejo mundo de la obra de Teófilo Folengo y sus émulos hispanos.

Cuando el director de mi tesis doctoral La poesía macarrónica en España (2001) el Dr. D. José María Maestre Maestre, catedrático de Filología Latina de la UCA me pidió que revisara mi vieja memoria para ser publicada en Palmyrenus, Colección de Textos y Estudios Humanísticos, por él dirigida tuve que revisarla en profundidad en cuanto a fuentes (ante el descubrimiento de una tercera edición impresa con variantes ope ingenii del editor) y ampliar considerablemente el apartado de estudio lingüístico del texto dialogado.

En 2014 decidimos mi mujer, Dolores Pérez Fabra, y yo viajar a Italia en viaje de novios, y hacer parada en Verona con el propósito de conocer la ciudad objeto de mis estudios de antaño. Intentamos seguir un poco el recorrido realizado por Saraina y sus amigos describiendo los monumentos antiguos de su ciudad con la joint venture del artista Giovani Caroto, al que sorprenden dibujando éstos para ser la base de los bellos y minuciosos grabados que formaron parte de la editio princeps, y luego de mi edicióna través de la copia que nos llegó de la Universidad de Zaragoza, iniciativa del catedrático Juan Francisco Esteban Lorente quien tuvo la amabilidad de prologar mi trabajo.

Visitamos primero el teatro romano, cruzando el ponte della pietra, que nos pillaba cerca del hotel. Nadie pudo impedirnos llegar al anfiteatro y admirar su bella fábrica, aunque no pudimos acceder al interior. De allí fuimos al arco de Castelvecchio; siguiendo el recorrido de Saraina, llegamos a la porta Borsari, y de allí a la porta Leoni.

El presidente de la asociación Amici di Merlin Cocai (dedicada a la promoción de la obra y de la figura del Virgilio macarrónico, y de la que formo parte hace años), Otello Fabris, supo de mi paso por Verona, y me invitó a asistir a la asamblea general de la asociación que se celebraba en el monasterio de Campese, donde se halla la tumba de Teófilo Folengo, y la biblioteca de la asociación, entonces engrandecida con la donación de la biblioteca del gran estudioso Carlo Cordié. Nos desplazamos desde Verona hasta allí gracias a la amabilidad de otro asociado, Silvano Bassi y su gentil esposa, Anna, mantuanos de origen y veroneses de adopción, quienes nos llevaron en su coche.

Gracias a Otello y al querido Silvano, fallecido en 2016, se organizó en Verona una presentación de mi edición -la primera y única- en 2015 en su biblioteca principal, que no poseía ningún ejemplar de la editio princeps de 1540 (Quisiera dedicar un recuerdo al prof. Marchi fallecido recientemente y que fue tan amable conmigo). Silvano me dijo luego que los veroneses de ahora no prestan mucha atención a su pasado; de hecho, cuando llegamos ante la tumba de Saraina en la iglesia de san Fermo Maggiore, la persona que había allí vendiendo entradas no supo orientarnos.