CARMINA MACARONICA SELECTA

"Quid contentandum nisi contentamus amigos? / Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, / nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, / ni pro te posthac Paradisos mille refudem", Baldus, V, 9, 295-298

sábado, 4 de octubre de 2014

LA REDACCIÓN TOSCOLANENSE DE LAS MACARRONEAS FOLENGUIANAS (V)




Ha llamado notablemente la atención de la crítica folenguiana el profuso cuerpo de glosas al texto, rasgo inconfundible de esta redacción. Estas glosas, ya presentes in nuce en la red. P, aparecen en esta segunda, como indica Isella Brusamolino, estructuradas con autonomía de microtextos1. Ettore Bonora dedicaba un apartado de su monografía sobre las macarroneas folenguianas al estudio de tales glosas. El crítico relaciona su desarrollo con la conciencia de las múltiples posibilidades del lenguaje macarrónico: "enriqueciendo mucho las notas marginales, Folengo no sólo ofrecía al lector el más precioso instrumento para la lectura no fácil de sus textos, sino que, haciéndose comentador de sí mismo, ponía más al descubierto las tendencias diversas, y, no obstante, convergentes de su vena de escritor: del juego intelectual e ingenioso a la intuición de un fondo expresivo más virginal y potente"2. A continuación establece Bonora una tipología: las glosas son, a veces, defensas del estilo, y, sobre todo, de sus licencias prosódicas, o constituyen explicaciones de formaciones lingüísticas. Las glosas, sobre todo en este último tipo, se presentan como una prolongación de la comicidad del texto. Este rasgo se observa palmariamente en las que reconstruyen etimologías ficticias, como la de castigalatro "cáñamo" (cf. Baldus T IV 240: "canevazzus latine; castigalatro macaronice: ex ipso enim fiunt soghetti quibus ladri castigantur"), en las que presentan falsos reclamos a autoridades inventadas o clásicas, cristianas, árabes y humanistas (cf. Baldus T IV 229: "Nota, ut ait Servius, quod gens differt a brigata, nam gens intelligitur de maribus et foeminis simul, brigata vero tantum de masculis, quasi gens bragata, quae portat bragas. A in i vertitur, testatur etiam Diodorus"), y en las que acumulan sinónimos cómicamente transfigurados (cf. Baldus T IV 265: "reverentia latine; inchinus graece; cortesia caldee; bonavita hebraice; bombracton diabolice")3. Tal aparato de glosas permitirá a Bonora descubrir en Folengo una vocación de filólogo4.

Zaggia caracteriza la red. T como una fase transgresiva y extremista, de macarrónico 'flameante': "el autor amplifica enormemente cualquier punta de contenido y de estilo, inserta digresiones de todo tipo a lo largo del hilo narrativo del poema, introduce más incisivamente en la objetividad relativamente desapegada de la narración los humores y resentimientos y las ideas de su propia personalidad, y, sobre todo, centrifuga y extremiza en todas direcciones los recursos expresivos del macarrónico (luego muy atenuados en las sucesivas redacciones)"5. Silvia Isella consiente en definir la red. T como 'experimental' desde un punto de vista lingüístico, pues Folengo pone a prueba en ella todos sus recursos, profundizando en las ricas potencialidades expresivas del dialecto6.

Esta segunda redacción fue la más conocida, leída y editada hasta el siglo XX, a pesar, como resalta Zaggia, de su pequeño formato editorial y de haber pasado al Índice7. A la editio princeps de 1521 siguieron 8 ediciones, aparecidas entre 1522 y 1692, todas ellas descriptae de la primera8. Las llamadas edd. Teranza (1768-1771) y Portioli (1882-1883), primeras tentativas de una labor editorial sobre las macarroneas folenguianas, ostentan gravísimos defectos, como su carácter contaminatorio y la supresión del aparato de glosas9. A partir de De Sanctis, y sobre todo de los estudios de Alessandro Luzio (1889), quedó relegada, en la consideración de la crítica, como fase intermedia en una evolución que hace de la cuarta y última redacción, la Vigaso Cocaio, la más madura y, consiguientemente, la preferida por la crítica de nuestro siglo10. Esta es la razón de su relegamiento editorial, subsanado en parte con la edición crítica de la Zanitonella, la Moschaea y el Libellus epistolarum et epigrammatum por parte de Massimo Zaggia, cuya labor como editor constituye uno de los logros fundamentales de la filología folenguiana11.





1 cf. S. ISELLA, "Superficie grafica...", p. 196.
2 Cf. E. BONORA, o.c., p. 48
3 cf. ib., pp. 48-53.
4 cf. E. BONORA, "Il mondo contadino...", p. 76. Lazzerini sitúa las glosas en una tradición escolar (cf. "Aux origines...", p. 26), y señala que el uso de notarios y abogados de glosar con frases del vulgar las fórmulas de los documentos legales, que genera un uso burlesco, constituye el antecedente más remoto de las (pseudo)glosas de sermones y macarroneas (cf. "Da quell'arzillo pulpito...", p. 121). Silvia Isella incide en sus implicaciones lingüísticas: "sea esa reflexión [de las glosas] auténtica o, la mayor parte de las veces, paródica, revela, en todo caso, una conciencia muy sensible a las contraposiciones más "fuertes" de códigos lingüísticos diversos, e incluso a oposiciones más difuminadas, pero no menos significativas en el orden de la fonética y el léxico. [...] Se dan casos de oposiciones lexicales (tomadas de campos lingüísticos contiguos, dialectales principalmente, pero disimulados bajo nombres de lenguas 'otras') del tipo: 1) brenta chaldaice, zerla hebraice, mastellus arabice, soium latine; 2) truffare: decipere. Soiare, calefare, trepare, berteggiare, bertonare, tosare; 3) tortelli graece, casoncelli latine, rafiol hebraice -donde el juego sinonímico es una suerte de catálogo de 'possibilia' dentro de los que Folengo realiza su elección, a menudo exclusiva, y otras veces variable de zona a zona del texto. Y se dan, en cuanto a las oposiciones fonéticas, casos del tipo: lasenam mantuanice, sieam bressanice (variantes diatópicas del lat. AXILLA dentro del código dialecto) o la que opone el toscano al lat. y / o dialecto: chetus florentine quietus, giuro scribitur toscaniter, zuro macaroniter, iuro latiniter; megium toscaniter, medium latine; primaias Florentini dicunt primas sicut et denaium, notaium, rasoium; fonzus macaronice, fungus latine; giusum, zosum, deorsum sintéticamente alineados en su triple oposición" (cf. "Superficie grafica...", p. 196).
5 Cf. M. ZAGGIA, "Breve percorso...", p. 90.
6 Cf. S. ISELLA, "Superficie grafica...", pp. 195-196.
7 Cf. M. ZAGGIA, o.c., p. 90. Prueba de ello es su presencia en todas las grandes bibliotecas italianas y europeas. Sobre su inclusión en el índice de 1596 nisi repurgatum fuerit, y en los sucesivos hasta 1900 cf. A. MOMIGLIANO, "La critica...", p. 186 n. 2. Para explicar las razones de su éxito la crítica ha adelantado razones a veces contradictorias. Así, Alessandro Luzio (cf. Maccheronee, II, p. 370 cit. por F. Márquez, o.c., p. 316 n. 71) atribuye la preferencia por esta red. a un carácter más inocuo, en su opinión, desde el punto de vista religioso. Con este juicio viene a coincidir Carlo Cordié (cf. "Il linguaggio...", p. 72 n.1), quien explica su fama por "su vivacidad y una menor gravedad de apuntes satíricos". Por el contrario, Ettore Bonora dará cuenta de la predilección de los lectores por la red. T con "las divagaciones y entretenimientos que en la edición del '21 se mostraban de manera más descubierta no sólo en las alusiones a menudo recurrentes a la historia religiosa y civil del siglo XVI, sino en la lengua misma, que, menos acoplada, y anotada con chispeantes glosas marginales, descubría además intenciones parodizantes y caricaturescas" (cf. Le Maccheronee..., pp. 96-97). Más recientemente, Lucia Lazzerini (cf. "Merlin Cocai in Provenza (echi folenghiani in Antonio Arena)", Atti Convegno 1991, pp. 373-377) ha caracterizado la red. T como "la más agitada por inquietudes religiosas, por fermentos polémicos y tentaciones heterodoxas, luego enromadas o suprimidas" (p. 376), lo que explica su rápido éxito europeo en el círculo cosmopolita de los intelectuales de inspiración evangélica, a comenzar, probablemente, por el propio Erasmo, en cuyos colloquia descubre Lazzerini influencias de tal redacción.
8 Cf. ed. Zaggia, p. 562, donde se las numera de T2 a T9.
9 Cf. ed. Zaggia, p. 563.
10 Cf. L. CURTI, "Vigaso Cocaio"..., p. 119. Bernardi Perini señaló cómo la revaloración de la Vigaso Cocaio, sustancial conquista crítica, se convirtió en un factor paradójicamente negativo en la edición de textos folenguianos, al haber enterrado editorialmente a las otras redd., en particular la Toscolanense, que había dominado, prepotentemente pero no sin motivo, de los siglos XVI a XIX (cf. "Folengo edito e inedito...", p. 78). Zaggia, (cf. "Breve percorso...", pp. 91-92) tras restar validez a la perspectiva de estudiar las diversas redd. con el fin de elegir la más lograda, sin intentar reconocer en ellas las diversas poéticas operantes cada vez, y sus resultados artísticos, niega que el artista de la red. T sea inferior al de las sucesivas: "es simplemente, o mejor, radicalmente diferente, es un escritor que tiene una idea del macarrónico mucho más exuberante, transgresiva y extremista de la que la reemplazará más tarde [...] Personalmente, diré que el Folengo de la Toscolanense me parece el Folengo más potentemente original e interesante, y creo que un conocimiento del Folengo sin la Toscolanese es un conocimiento menos que mediano".

11 Zaggia basa su edición crítica en la colación de 25 ejemplares de la editio princeps, clasificados de Tia a Tiz. El errata-corrige del fascículo 2M permite al editor organizar los ejemplares en cuatro familias (de la a a la d), organizadas de menor a mayor corrección textual (el estudio de las tablas de variantes y correspondencias que ofrece Zaggia entre las familias y los ejemplares que las representan, nos permite deducir que T3 es descripta del ejemplar clasificado como Tix (Biblioteca Angelica de Roma [signatura Rari I. I. I]), perteneciente a la familia a y dotado del fascículo 2M [cf. A. NUOVO, "L'edizione...", pp. 392, 396], aunque en T3 sólo se reproduce del fasc. 2M la Tabula Facetiarum). Zaggia distingue, asimismo, dos fases en la edición del texto y en la intervención del autor en la imprensión. En una primera fase, Paganino inicia la impresión basándose en una copia suministrada por el marqués de Mantua -de lo que da cuenta el propio impresor en su carta del fasc. 2M y que ha sido sobradamente documentado-. Con este antígrafo no autorizado se imprimen la Zan. y los trece primeros libros del Baldus. De su gran incorrección es testimonio el errata-corrige. En una segunda fase, Folengo remite al impresor el manuscrito autógrafo, retoca su obra y redacta el errata-corrige no sólo con las correcciones al texto, sino también con glosas y variantes de autor. Zaggia divide esta segunda fase en dos partes: una primera (2a), en que la revisión del autor se produce después de la impresión (hasta Baldus T XXV 558, la última corrección del errata-corrige), y otra (2b), en la que la revisión se produce durante la impresión, y que le permite a Folengo introducir variantes en los folios en curso de impresión (cf. ed. Zaggia, pp. 563-588).

domingo, 21 de septiembre de 2014

MI NUEVO ARTÍCULO EN "QUADERNI FOLENGHIANI" 8



He recibido recientemente el nº 8 de Quaderni Folenghiani gracias a la amabilidad de su codirector Andrea Canova; en él se incluye un artículo mío sobre la influencia de las glosas de la redacción Toscolanense de las macarroneas folenguianas en la macarronea de Francisco Pacheco (1565), con la noticia del descubrimiento de un nuevo manuscrito de la obra, sito en la biblioteca de la Hispanic Society of America en Nueva York, y que, en mi opinión, viene a coincidir con el desaparecido de la biblioteca de la Real Academia de la Historia de Madrid.
Este número constituye el primero de una nueva serie, publicada en Vecchiarelli, dotada de una dirección tripartita, la del benemérito Giorgio Bernardi Perini, que tuvo a bien incluirme en el Comité Científico de la revista junto a insignes folenguistas como Mario Chiesa, Luca Curti, Massimo Zaggia y otros, y la sangre nueva que representan Andrea Canova y Paolo Procaccioli. Muchas gracias a todos ellos por el honor que me hacen.

sábado, 6 de septiembre de 2014

LA REDACCIÓN TOSCOLANENSE DE LAS MACARRONEAS FOLENGUIANAS (IV)




Un nuevo designio caracteriza también al Baldus T, que, como se ha dicho, dobla el número de versos de la anterior redacción. Los diecisiete libros del Baldus P, "resumen pensado y escrito velozmente" en palabras de Billanovich1, aparecen desarrollados en esta nueva versión en veintidós libros, en un texto articulado, con numerosas digresiones, amplificaciones, adición de nuevos episodios y cambios de lugar2. Los tres últimos libros, inéditos, completan, a su manera, el proyecto literario del De patria diabolorum recogido en las Laudes Merlini de la red. P3. El libro XXIII se abre con un exordio de tipo épico: a modo de propositio, el poeta expresa temor a que su navecita naufrague en las procelosas aguas del Infierno, e invoca acto seguido a la musa Mafelina para que le ayude en el difícil trance. Ya en la narratio, Baldo y sus compañeros, tras destruir el reino de Culfora, descienden, en busca del Infierno, durante siete días por una corriente de agua hasta llegar a una campiña agitada por el viento y las cenizas. Después de atravesar un bosque tenebroso, donde comienzan a oír un enorme rumor de batir de palmas y ayes lastimeros, llegan a una enorme puerta abierta sobre la que figura una inscripción: Regia Luciferi dicor, bandita tenetur / chors hic, intrandi datur omnibus ampla potestas ("Reino de Lucifer soy llamado, se halla bendita / gente aquí, de entrar a todos se da amplia licencia"). Fracasso, riendo, propone entrar, diciendo que quizás no puedan regresar4. Hallan inmediatamente la taberna de Griffarosto, en la que éste obliga a los precitos a comer inmundicias. Ante la pretensión de hacer lo mismo con los recién llegados, Baldo reduce a puñetazos a este diablo, y marchan de seguido a orillas del Aqueronte donde miles de almas esperan ser embarcadas por Caronte. Yendo a aliviar el vientre, Cíngar encuentra un joven viviente exánime, al que reanima, ante la fetidez de las aguas, con su orín. Éste resulta ser Cingarino, uno de los hijos de Baldo, que, tras ser repudiado por su madre Berta, nuevamente casada, partió con su hermano Marcelino a recorrer el mundo en busca de su padre; llegados finalmente al Infierno, Caronte aceptó pasar primero a Marcelino, pero no volvió a por Cingarino. Éste y Cíngar, se unen a Baldo, quien increpa al divisado Caronte para que los pase al otro lado, pero éste no le oye por el estruendo que provocan las almas circunstantes (XXIII). El diablo barquero se niega a pasarles y da media vuelta; entonces, Fracasso, de un salto, cruza el río, revolea a Caronte, y usa su barca para transportar a sus amigos. En la otra orilla, encuentran a Marcelino perseguido por la furia Megera; ésta se introduce entre los compañeros de Baldo y hace que se enfrenten entre ellos. Baldo, incapaz de calmarlos, persigue a la furia un largo trecho, hasta llegar a un tétrico palacio, donde encuentra reunido un horrendo senado, presidido por la Ambición, flanqueada de la Discordia, la Impiedad, el Luto, el Miedo, la Rabia, la Injuria y el Estupro (XXIV). En dicho senado, las Euménides disputan sobre sus méritos: Tisífone, orgullosa, se atribuye la corrupción papal y la decadencia de la Iglesia; Alecto afirma la superioridad de su maldad por haber parido dos hijos, Gibilino y Gelfo, que azotan, con sus discordias, las ciudades de Italia, con la excepción de Mantua y Cipada; Megera, finalmente, dice haber enfrentado a Cipada en las personas de los compañeros de Baldo. Sin poder soportarlo, Baldo irrumpe, espada en mano, en el senado, que se desvanece en el acto. Acto seguido, se le aparece el benéfico mago Serraffo que trae a sus compañeros, a los que ha logrado apaciguar. Todos juntos, después, prosiguen su camino; Cíngar, mientras contaba a Falquetto el libro sexto de la Eneida, pierde el habla y su mente comienza a divagar sin sentido, hecho que ocurre de continuo a todos los expedicionarios menos a Baldo, quien desespera al observar, además, que la tierra desaparece bajo sus pies y que flotan en el aire. De tal suerte llegan a la mansión de la Fantasía (domus Phantasiae), donde habitan las reglas gramaticales, los argumentos de la dialéctica, las bobadas sofistas y las mentiras de los poetas. Estas fantasías asaltan como moscas el cerebro de los amigos, que empiezan a disputar al modo escolástico. Repentinamente, todo cesa, y vuelven, medio transtornados, al lugar donde comenzó el desvarío, transformado ahora en un fragante y músico prado, lleno de hermosas damas, que incitan a Baldo y sus compañeros. Pero de pronto el lugar ameno se transforma en un desolado paisaje infernal donde son atormentadas las almas de los lujuriosos. Deseosos de salir, los precitos les informan que deben buscar para ello al juez Minos. Tras domar a porrazos a Cérbero, los compañeros entran en una gruta, en la que encuentran un bufón, que les guía hasta una gigantesca calabaza (zucca) donde hallan las almas de lógicos enloquecidos, de filósofos y de poetas mendaces, a los que tres mil diablos les arrancan cada día tantos dientes cuantas mentiras escribieron. El autor entona entonces unas Vergilij Laudes, en las que se afirma la superioridad de éste -y de Dante y Petrarca- sobre una serie de autores modernos, latinos y vulgares, como Spagnoli, Pontano, Sannazaro, Marullo, Bembo, Tebaldeo, Panfilo Sasso y Serafino Aquilano; la obra se cierra con una conclusio que expone el destino del propio Merlín Cocayo:

Nec Merlinus ego, laus, gloria, fama Cipadae,
Quamuis fautrices habui Tognamque Gosamque,
Quamuis impleui totum macaronibus orbem,
Quamuis promerui Baldi cantare bataias,
Non tamen altiloquis Tiphi Caroloque futuris
Par ero, nec dignus sibi descalzare stiuallos.
Non tamen hanc zuccam potui schifare decentem,
In qua me tantos opus est perdere dentes,
Quantos Roma uiros nunc optinet inclita sanctos,
Relligiosorum mores quot habentur honesti,
Quot ve forum iusta doctores lege gubernant,
Quot diuas habitat matronas integra Pallas,
Denique quot sanctae gentes urbesque Romagnae,
Aut Lombardiae, Toscanae, aut totius orbis.
Tange peroptatum, nauis mea straccula, portum;
Tange, quod ammisi longinqua per aequora remos;
Immo probos uitae mores, breue tempus, et annos
Scripsimus; ad ueniam propero si scripsimus ulla
Forsitan auditu male consona, parcite, quaeso;
Et iam confectus senio, terraeque recuruus
Corpore destituor, vitae quoque caedo, ualete5.
(Baldus T XXV 586-606).

Dentro de la tradición de la Batracomiomachia pseudo-homérica se sitúa la Moschaea6, obrita inédita que en esta su primera versión alcanza los 1242 versos en forma de dísticos elegíacos, distribuidos en tres libros precedidos de un prólogo latino también en dísticos elegíacos. El poemita heroicocómico, o mejor 'zooépico' como lo denomina Zaggia7, narra la cruenta guerra librada entre las moscas y las hormigas con sus respectivos aliados, siempre dentro del ámbito entomológico; alternan las proezas de los campeadores de los dos bandos, hasta la conclusión de la obra con la caída de Moschaea, la capital de las moscas, y la victoria de las hormigas.

La comicidad de la obra radica en la aplicación de la ilustre panoplia retórica de la tradición épica al universo microscópico de los insectos; por otra parte, el macarroneo de Moschaea, más convencional, no está basado en el sustrato rústico-dialectal tan presente en la Zanitonella y en parte del Baldus. La parodia en la Moschaea tiene el carácter de homenaje a una gloriosa tradición, y de lusus virtuosista realizado sobre modelos de autoridad indiscutible8.

La obra obtuvo un enorme éxito hasta el siglo XIX, debido a su (relativa) convencionalidad, superando en estimación al propio Baldus. Prueba de ellos son numerosas traducciones y reelaboraciones9, como la Mosquea del español José de Villaviciosa (1615), basada en la versión de la red. T, como demostraremos más adelante10.

El Libellus epistolarum et epigrammatum ad varias personas directarum está concebido como un apéndice del Baldus, uso característico de la tradición literaria caballeresca, como lo atestigua el mismo prólogo de la primera parte del Quijote. Consta de tres epístolas y de siete epigramas, todos en dísticos elegíacos, que contienen referencias al Baldus y a sus personajes11.








1 Cit. por S. ISELLA BRUSAMOLINO, "Superficie grafica e strati linguistici nel Baldus del Folengo: un esempio", Atti Convegno 1991, p. 195.
2 Ofrecemos a continuación una correspondencia esquemática y general de los libros del Baldus P con los del Baldus T. Entre paréntesis se sitúa el libro correspondiente de la red. T, y entre corchetes los episodios totalmente inéditos de dicha redacción: I (II) - II (II) - III (III) - IV (IV) - V (V [+ burla y humillación de Tognazzo por parte de Cíngar, quien le hace creer que lo ama Berta, vv. 1-496] 497-636, VI 1-225 [+ nueva estafa de Cíngar a Zambelo, disfrazado de judío, vv. 226-541] [+ VII Los desaprensivos frailes de Motella engañan a Zambelo, robándole su vaca Quiarina, de la que no dejan ni los huesos. Vida y costumbres del disoluto cura Jacopino, cómplice de Cíngar]) - VI (VIII, IX 1-167) - VII (IX 168-499) - VIII (X) - IX (XI, XII 1-304 [+ llegada a una islita donde encuentran a Manto como guardiana de la tumba de Federico Gonzaga, vv. 305-504]) - X (XIII, XIV) - XI (XV) - XII (XVI) - XIII (XVII) - XIV (XVIII) - XV (XIX, XX 1-353) - XVI (XX 354-724) - XVII (XX 725-889, XXI [ + crecimiento desmesurado de la nariz de Cíngar, subsanado por el mago Serraffo, vv. 80-233 ] [ + encuentro con Luca Filipo, falso tabernero del Cielo, arruinado por la falta de clientes, vv. 405-492; los compañeros de Baldo desaparecen, y éste penetra en el palacio de Culfora donde descubre las siniestras ocupaciones de innumerables brujas, vv. 493-663; Culfora convierte en animales a los compañeros de Baldo, a los que devuelve a su forma original finalmente Serraffo, vv. 664-806] XII).
3 La idea inicial de cinco libros queda reducida a tres en las Laudes Merlini T, donde desaparece también el título De patria diabolorum (cf. T3 p. 13: "Huius nostri vatis Merlini aliquod querebamus indicium, qui de stancijs diabolorum quinque libros composuerat"; ib. p. 14: "Ego itaque propriam ad patriam retornatus, non audebam formidine quadam aperire capsulam illam, qua Baldense poema, et tres libros de inferno posueram, simul cum Moschaea et Zanitonella"). Rabelais menciona dos veces en su obra el De patria diabolorum como obra de Merlín Cocayo. Sobre la reconocida influencia de Folengo en Rabelais y su bibliografía cf. C. CORDIÉ, "Sulla fortuna di Teofilo Folengo in Francia e in particolare sull'"Histoire maccaronique de Merlin Coccaie, prototype de Rablais"", Atti Convegno 1977, pp. 304-305, y más recientemente L. LAZZERINI, "Aux origines...", pp. 27-30, "Da quell'arzillo pulpito...", pp. 121-126, y M. JEANNERET, "Ma patrie est une citrouille...",y "Latin de cuisine..." passim. Marcel Tetel (cf. "Rabelais et Folengo. De patria Diabolorum", en J. CÉARD -J. C. MARGOLIN (edd.), Rabelais en son demi-millénaire. Actes du Colloque international de Tours (24-29 septembre 1986), Droz, Genève 1988 ("Travaux d'Humanisme et Renaissance, CCXXV = "Études Rabelaisiennes", XXI), pp. 208-311), que no parece conocer la red. P, piensa que el título De patria diabolorum es una invención de Rabelais para referirse a la obra de Folengo. Dichas citas rabelesianas parecen confirmar, al contrario, la suposición de E. Bonora de que Rabelais conoció dicha redacción (cf. Le Maccheronee..., p. 37).
4 La parodia dantesca -parodia reverencial- no puede ser más evidente, cf.: Inf. III, 1-10, 22-30: "POR MÍ SE VA A LA CIUDAD DOLIENTE, / POR MÍ SE VA AL ETERNAL DOLOR, / POR MÍ SE VA CON LA PERDIDA GENTE. / FUE LA JUSTICIA QUIEN MOVIÓ A MI AUTOR. / EL DIVINO PODER SE UNIÓ AL CREARME / CON EL SUMO SABER Y EL PRIMO AMOR. / EN EDAD SÓLO PUEDE AVENTAJARME / LO ETERNO, MAS ETERNAMENTE DURO. / PERDED TODA ESPERANZA AL TRASPASARME". / Estas palabras de color oscuro / vi escritas en lo alto de una puerta / [...] / Llantos, suspiros y ayes escuché / resonando en el aire sin estrellas / y por eso a llorar allí empecé. / Distintas lenguas, hórridas querellas, / palabras de dolor, de airado acento, / voces altas y roncas y, con ellas, / un manotear, formaban un violento / tumulto, en aquel céfiro manchado, / como de arena que levanta el viento" (de la trad. excepcional de Ángel Crespo). Sobre la presencia de Dante en la obra folenguiana y su bibliografía cf. E. FACCIOLI, "Dante nel Folengo", Atti Convegno 1977, pp. 136-143 y C. F. GOFFIS, "Il dantismo eterodosso del Baldus", en AA. VV. Miscellanea di studi danteschi in memoria di Silvio Pasquazi, 2 vol., Federico & Ardia, Napoli 1993, vol. I, pp. 407-422. Faccioli observa que Dante es tenido como enseña de una posición plurilingüista y como modelo básico para la narración de una bajada a los infiernos con un relativo repertorio onomástico e iconográfico, y préstamos como las invectivas contra la corrupción del clero, la condenación de las luchas fraticidas de la Italia de su tiempo y otros apuntes menores o incidentales; a esta influencia dantesca se sobrepone, no obstante, la continuidad del discurso caballeresco, con su mentalidad agonal y sus motivos hiperbólicos y bufos, que no puede hacer de Baldo un peregrino del espíritu, como el Dante de la Commedia. Goffis, por su parte, expone las diferencias entre los dos modelos infernales: "El infierno de Folengo no es didascálico, como el de Dante, sino operativo: no lugar de justicia, sino de preparación de los hechizos y tentaciones; es patria diabolorum. No resulta visitado por un peregrino con fines de edificación: por el contrario, es agredido por personajes dotados de particular carisma para destruirlo. La ultratumba, como lugar de punición, es apenas bosquejado, y el infierno queda como un elemento inserto en la sociedad humana: trascendental, pero, en cierto modo, imagen deformada de nuestra vida religiosa" (p. 413).
5 "Ni yo Merlín, galardón, orgullo y prez de Cipada, / aunque a Togna y a Gosa tuve como fautoras, / aunque todo el orbe llené de mis macarrones, / aunque tuve el honor de cantar las batallas de Baldo, / no, empero, a los altilocuentes Tifi y Carolo futuros / par seré, ni digno de descalzarles las botas, / no, empero, pude escapar de tal calabaza debida, / en la cual me es preciso ya perder tantos dientes, / cuantos santos varones estan ya en la ínclita Roma, / cuantas costumbres repútanse honestas en los religiosos, / cuantos doctores otorgan justicia con leyes fundadas, / cuantas divinas matronas habita la íntegra Palas, / cuantos [quod en T3], en fin, santos pueblos y urbes de la Romaña, / de Lombardía, de la Toscana, o de todo el orbe. / Toca el puerto añorado, barquita mía agotada, / toca, porque perdí los remos en mares lejanos; / sí, de la vida las buenas costumbres, lo breve y sus años / hemos escrito: pido disculpas si algo escribimos / mal sonante al oído quizás; perdonad, os lo ruego. / Ya llegádome ha la vejez, y encorvado hacia tierra / pierdo el vigor de mi cuerpo, y adiós, pues mi vida se acaba". Tras reconocer implícitamente su inferioridad respecto al Virgilio de las laudes (ya en Baldus T III 500-503 se colocaba como campeón de la leuitas frente a Virgilio como campeón de la grauitas: "Mantua Vergilio gaudet, Verona Catullo, / Danthe suo florens urbs Tusca, Cipada Cocaio. / Dicor ego superans alios leuitate poetas, / Vt Maro medesimos superat grauitate poetas".), Merlín se presenta, irónicamente, como precedente de Tifi Odassi y de un no bien precisado Carolo (sobre su presunta identificación con el Corrado de la Tosontea cf. I. PACCAGNELLA, "Le macaronee a Padova...", p. 268 y "Le Macaronee padovane...", p. 34), y como inferior a ellos. El poeta acaba su itinerario en la zucca de los diablos dentistas, aunque la comparación que establece el número de dientes que debe perder es claramente antifrástica, y expresa indulgencia hacia sí mismo y su ars macaronica, al tiempo que ataca diversos estamentos sociales.
6 Sobre sus precedentes literarios y fuentes cf. ed. Zaggia pp. 297-302
7 cf. ib. p. 297.
8 Cf. ib. pp. 302-303
9 cf. ib. p. 303
10 En las entradas que dedicaré a la macarronea española.

11 cf. ib. pp. 463-464



viernes, 1 de agosto de 2014

LA REDACCIÓN TOSCOLANENSE DE LAS MACARRONEAS FOLENGUIANAS (III)




El contenido de la Zanitonella puede deducirse de lo que se decía en el frontispicio: Zanitonella, quae de amore Tonelli erga Zaninam tractat. El título mismo, que remite, por una parte, al modelo clásico de la Protesilaodamia (Protesilao + Laodamia) o de la Sirenocirca (Sirena + Circe) del neotérico Levio, y por otra, al ambiente rústico y dialectal en los nombres de los pastores protagonistas, Tonello y Zan(n)nina, expresa bien la bifrontalidad lingüística y literaria de la obra, y su absoluta singularidad1.

Afirma Zaggia que en la Zanitonella existe una representación satírica y despreciativa de la figura humana del aldeano, de acuerdo con una mentalidad (y una literatura), bien difundida en los siglos anteriores, y que veía inevitablemente en el campesino un ser despreciable, odioso y ridículo. Es, ciertamente, el rechazo a plantear una visión idílica del mundo campesino de su entorno, lo que permite a Folengo ofrecer una representación (a ratos) tan ajustada e incisiva de ese mismo mundo, pues en dicho autor realismo y parodia no son factores antitéticos sino colaborantes2.

Ni siquiera conlleva un ennoblecimiento del campesino el tema amoroso, pues, en sus manos, éste se degrada desde el punto de vista psicológico y formal: "Se evidencia de tal modo la intención más general de la obrita, que es la de presentar una parodia de la literatura amorosa de tono elevado. Pero adviértase también que la parodia misma es una operación exquisitamente literaria, que debe entenderse sobre todo como un acto de emulación y de virtuosismo: alterando paródicamente los lugares comunes de la literatura amorosa según los modos propios (e inéditos, para este sector literario) del macarrónico, la Zanitonella viene a constituir una obra literaria absolutamente singular, capaz de suscitar curiosidad, solaz y admiración"3.

La obra consta de trece 'sonolegías'4 (composiciones II, III, IV, V, VII, VIII, IX, XI, XII, XV, XVII, XVIII, XIX), encuadrables en el género lírico; y de siete églogas (composiciones VI, X, XIII, XIV, XVI, XXI, XXII), obviamente pertenecientes al género bucólico. Desde el punto de vista de la conjunción estructural, las sonolegías y las églogas aparecen mezcladas desde un punto de vista bastante uniforme, con un cierto gusto por la variatio5.

La Zanitonella se abre con un prohoemiunculum latino (vv. 1-8), que responde al tópico de la captatio beneuolentiae, y se cierra con una strambotolegia6 in excusationem huius Zanitonellae (vv. 925-932), también latina, que proclama de modo tópico la inmortalidad de la obrita. Entre la apertura y el cierre se desarrolla el discurso amoroso de Tonello con un cierto orden: tras una serie de efusiones líricas y costumbristas (vv. 1-413), llega el rechazo frontal de parte de la propia Zanina (égloga tercera, vv. 414-573), y el paso de la tentación del suicidio (vv. 574-663) a reflexiones sobre el amor (égloga quinta, vv. 664-882), que concluyen en un progresivo distanciamiento de Zanina y en una conclusión pesimista sobre la condición humana del enamorado (vv. 911-924). Al final de esta última sonolegía figura como nota: hic finit amor et insania Tonelli, y a continuación: qui mox Thomasinam sumpsit uxorem. Esta frase constituye un preanuncio del apéndice que aparece tras la strambotolegia, constituido por las églogas sexta y séptima (vv. 933-1116, 1117-1283), que retoman, en orden inverso, las dos églogas de la red. P, objeto de una profunda reelaboración7.








1 Cf. ed. Zaggia p. 50
2 cf. ib. pp. 51-52
3 cf. ib. pp. 51-52. Interpretaciones anteriores sobre la Zanitonella son recordadas por MARCO A. TREVES DE' BONFIGLI, "Ancora due restauri folenghiani", Civiltà mantovana, XI, 1977, p. 33.
4 Sobre esta invención métrica folenguiana véase aquí.
5 cf. ed. Zaggia. p. 52
6 véase aquí.
7 Cf. ed. Zaggia p. 55.

viernes, 11 de julio de 2014

LA REDACCIÓN TOSCOLANENSE DE LAS MACARRONEAS FOLENGUIANAS (II)




Dentro de las prosas introductivas ha atraído principalmente la atención de la crítica la Apologetica in sui excusationem, que ha servido para ilustrar diversas concepciones del lenguaje macarrónico. En este texto Folengo pretende responder a ciertas críticas que conllevó la anterior redacción, atento sobre todo a evitar que los lectores lleguen a confundir las dos personas macarrónicas, cuestión vital para todo macarronista, de suerte que concluyan que se hallan simplemente ante un mal poeta1. La primera persona macarrónica toma, pues, la palabra para pedirle al lector que se ría, pero que no se burle, y que lea la presente apologética antes de emitir un juicio negativo sobre la obra basado en la confusión arriba expresada:

Quisquis est, o tu qui meum hoc grassiloquum perlegendo uolumen ridere paras, ride, sed non irride, quia si dementer irridendo rides, alter Marguttus rideas irrisus. Verum quoniam experientia nos omnes esse medici uolumus, sic omnes aut interpretes, aut correctores librorum esse presumimus; audiant itaque huiusmodi correctores et faciles aliorum emendatores, et antequam me corrigant apologeticam istam legere dignentur2.

Estableciendo una analogía interesada con su etymon alimenticio, Folengo afirma que el arte macarrónica debe caracterizarse por su rudeza y falta de finura.

Ars ista poetica nuncupatur ars macaronica, a macaronibus deriuata; qui macarones sunt quoddam pulmentum farina, caseo, botiro compaginatum, grossum, rude et rusticanum; ideo macaronices nil nisi grassedinem, ruditatem et uocabulazzos debet in se continere3.

No obstante, de acuerdo con los preceptos retóricos que indican que debe emplearse un estilo distinto en las églogas, en las elegías y en la épica, el discurso macarrónico debe adaptarse, por ejemplo, al habla de los rústicos:

Sed quoniam aliud seruandum est in Eglogis, aliud in Elegiis, aliud in heroum gestis diuersimode necessarium est canere, verbi gratia, de rustico Zambello scribens dicam:
O codesella uides illas Tognazze fomennas?
Cur sic sberlucent?: stellis incago dauerum,
Nostrae someiant fomnae tot nempe padellae.
Iterum de barba Tognazzo:
Est verum quod nos o cara brigata chilò,
Venimus ut uobis faciamus scire casonem
Hoc parlandi genus rusticanum rusticis conuenit4.

El estilo debe, sin embargo, ser menos grueso cuando se aplica a tópoi de la tradición épica como descripciones de tempestades en el mar y batallas. Tocando lo sagrado, debe emplearse una buena latinidad aunque no tan elevada que cree un ruptura reactiva con el elemento vulgar y dialectal. El poeta se arroga, pues, el derecho de invocar a Talía, musa de la comedia, después de haber hecho lo propio con las musas macarrónicas.

Parlatio uero minus grossa tempestatibus maritimis, bellorum descriptionibus, et quibusuis rebus non rusticanis applicanda est. Si tamen in aliquibus locis succurrit loqui aut de Deo, aut de sanctis, indignum et uituperabile esset non uti latinitate aliqua, non tamen tam alta, quod uideatur lapis preciosus limo sepultus, et gemma porcis ante posita. Ideo post Musarum macaronicarum suffragia, quandoque Taliam inuocare ubi condecet uoluimus5.

Se defiende, acto seguido, el empleo de macarronismos de locución, puesto que por ser trasuntos de giros del vulgar resultan más macarrónicos, y más inteligibles por esa misma razón. Tampoco debe extrañar su empleo pues el macarroneo fue creado como vehículo de comicidad.

Mordebor tamen a multis, quod utor carminibus nimium incompetentibus, maxime, se cagat adossum, passare delaium, dicendo nientum, non erat anchoram, non erat appenam, et innumerabilia quae grossolaniter proferre debemus. Immo ueram macaronicen huiusmodi uocabula sapiunt, nam quo magis grossiliora sunt eo magis macaronicam adducunt elegantiam; et tanto plus intelligibilia, quanto grossolania. Vt quidem enim Macaron inuentum est? Dicimus: se cagat adossum; melius (fateor) dici potuerat timet, sed cur -inquam- fuit repertum Macaronicon? Causa utique ridendi, et non orandi, nam uulgariter dicimus: El si caga adosso di paura, quando quidem uulgare eloquium est macaronici poetae latinizare6.

Se deja, asimismo, claro que en la intención del autor está admitir en el híbrido macarrónico cualquier lenguaje o jerga que estime oportuno sin preocuparse demasiado de la inteligibilidad del resultado, pues para tales labores están los comentadores y traductores.

Sed dicet aliquis: "uocabula fingis, o Merline, quibus patria tua solet uti tantummodo, exempli gratia: doniare puellas, cimare, tracagnum, et cetera, quae tantum aut mantuanice aut bressanice possunt intelligi". Respondeo quod, ueluti non omnes aut grecum aut hebreum aut arabicum aut chaldeum aut denique latinum simul intelligunt, ita nil mirum si cuncti mantuanicum aut florentinicum aut bergamascum aut todescum aut sguizzarum aut scarpacinum aut spazzacaminum minime sciunt pariter intelligere. Vt quid ordinantur commentatores ac linguarum interpretes? Vt quid translatores? Proculdubio causa splanandi linguarum incognouentiam; ergo non fas est me ipsum auctorem interpretare7.

Finalmente, el autor responde a las críticas sobre su prosodia afirmando que la macarronea posee sus propias reglas, que se ilustran inmediatamente a continuación en la Normula macaronica de Sillabis8.



Ilustración: grabado de la red. T.





1 Cf. LUCA CURTI, "Sul macaronico", pp. 161-162. Cf. Opinión totalmente diferente es la de Mario Pozzi (cf. "Le quattro redazioni...", p. 38), para quien no estamos ante una verdadera apología, sino ante una parodia que no pretende responder a ninguna crítica.
2 "Quienquier seas, o tú, que te dispones a reir leyendo este mi volumen de grueso verbo, ríe, pero no te burles; porque si ríes burlándote sin tino, ríe como otro Margutte burlado. En verdad, puesto que con la experiencia todos queremos ser médicos, igualmente todos presumimos ser o intérpretes o correctores de libros. Escuchen, pues, tales correctores y fáciles críticos de los demás, y, antes de que me corrigan, dígnense leer esta apologética". Citamos el texto de la edición facsímil de 1994 a cargo de A. Nuovo, G. Bernardi Perini y R. Signorini. He usado también la ed. veneciana de Nicolò Bevilacqua de 1564 -clasificada en la ed. Zaggia p. 562 como T3-, que fue la utilizada por José López de Toro en su artículo sobre el primer poema macarrónico en España, según el ejemplar de la B. N. de Madrid 1-17629 -al que nos referiremos por comodidad como T3-. Resolvemos las abreviaturas, y modernizamos la puntuación señalando, además, las que consideramos erratas de impresión.
3 "Esta arte poética, se llama arte macarrónica, derivada de los macarrones; estos macarrones son cierta [quodam en T3] masa hecha de harina, queso y manteca [botir en T3], gruesa, ruda y rústica; por tanto, la macarronea no debe contener en sí nada a no ser grosura, rudeza y 'palabrones'". Sobre estos "macarrones" véase aquí.
4 "Pero ya que es necesario cantar de un modo en la églogas, de otro en las elegías y de otro en las gestas de los héroes, por ejemplo, escribiendo del rústico Zambelo diré: ¡Oh cojones, ¿ves, Tognazzo, las tías aquellas? / ¿por qué lucen de esa manera?; sí, me cago en el cielo, / nuestras mujeres parecen otros tantos bacines. Y de nuevo sobre el tío Tognazzo: Es verdad que nosotros aquí, ¡oh gente querida! / venimos para daros a conocer el motivo. Este género de discurso rústico conviene a los rústicos".
5 "Ciertamente, un habla menos gruesa debe aplicarse a las tempestades marinas, a las descripciones de batallas, y a cualquier asunto no rústico. No obstante, si en algunos lugares ocurre hablar de Dios o de los santos, indigno y [est en T3] vituperable sería no usar de alguna latinidad, no tan alta, empero, que parezca una piedra preciosa hundida en el fango, y una gema ofrecida a los cerdos. Por tanto, después de los sufragios de las Musas macarrónicas, quisimos, en ocasiones, invocar a Talía cuando condice". Bonora veía en este texto una indicación de la capacidad de adaptación del macarroneo en función de la vitalidad de sus elementos componentes.
6 "Muchos me morderán, sin embargo, porque empleo versos harto inconvenientes, especialmente se cagat adossum, passare delaium [delauim en T3 pero cf. Baldus T XXIII 217: passare delaium 'passare di là'], dicendo nientum, non erat anchoram, non erat appenam, e innumerables que debemos proferir de un modo grueso. Pero es que tales vocablos denotan la verdadera macarronea, pues cuanto más gruesos son, más elegancia macarrónica aportan, y son tanto más inteligibles, cuanto más vulgares. Pues, ciertamente, ¿para qué se inventó el macarrón? Decimos, se cagat adossum; mejor (lo confieso) podría haberse dicho timet, pero ¿por qué -digo- se halló el macarrónico? Sobre todo para hacer reír; así pues, se pone se cagat adossum para hacer reír, y no para hacernos entender -pues decimos en vulgar El si caga adosso di paura-, puesto que es facultad del poeta macarrónico [macaronicis en T3] latinizar el habla corriente". Lucia Lazzerini insistirá en este aspecto cómico del macarroneo.
7 "Pero dirá alguno: "juegas con palabras, Merlín, que sólo suele usar tu patria, por ejemplo, doniare puellas, cimare, tracagnum, etc., que solamente pueden comprenderse si se domina el mantuano o el bresciano". Respondo que, así como todos no entienden al tiempo el griego, o el hebreo, o el árabe, o el caldeo o el mismo latín, no debe sorprender si todo el mundo no alcanza a comprender igualmente el mantuano, o el florentino, o el bergamasco, o el alemán, o el suizo o las voces de los zapateros remendones o las de los deshollinadores. ¿Para qué se aprestan comentadores e intérpretes de lenguas?, ¿para qué traductores? Sin duda para subsanar el desconocimiento de las lenguas. Por tanto, no es lícito que yo, como autor, me interprete a mí mismo". En este texto veía Bonora una defensa de la dignidad de todas las lenguas, que le permitía situar en un plano de igualdad a todos los componentes del macarroneo. No obstante, la misma gradación cultural de estas lenguas hace dudar que Folengo les concediera la misma estimación. Recuérdese también la concepción de Segre sobre el papel directivo del latín en el macarroneo. Por otra parte, Mario Chiesa detectaba aquí una falsa despreocupación de Folengo por la comprensibilidad de su obra, plasmada en el empleo progresivo de una koiné dialectal suficientemente conocida y homogénea. A esto se podría añadir el hecho de que el aparato de glosas de las redd. P y T, obra del propio Folengo, aclara en muchas ocasiones el sentido de los macarronismos más oscuros.

8 Esta Normula es convenientemente ilustrada aquí.

viernes, 4 de julio de 2014

LA REDACCIÓN TOSCOLANENSE DE LAS MACARRONEAS FOLENGUIANAS (I)



El cinco de enero de 1521 aparece una nueva versión ampliada de las macarroneas folenguianas en Toscolano1 sul Garda, con un amplio frontispicio revelador de la riqueza y del experimentalismo del volumen impreso por el mismo Paganini2 frente a la sobriedad clasicista de la primera redacción:

OPVS MERLINI COCAII | Poetę Mantuani Macaronicorum, tot(um) | in pristinam formam per me Ma | gistrum Acquarium Lodolam | optime redactu(m), in his infra | notatis titulis diuisum. || ZANITONELLA, Quę de amore To | nelli erga Zaninam tractat. Quę constat | ex tredecim Sonolegiis, septem Ecclo | gis, e(t) una Strambottolegia. || PHANTASIAE Macaronicon, diuisum | in vigintiquinq(ue) Macaronicis, tra | ctans de gestis magnanimi, e(t) | prudentissimi Baldi. || MOSCHAEAE Facetus liber in tribus par | tibus diuisus, e(t) tractans de cru | ento certamine Musca | ru(m) e(t) Formicar(um). || LIBELLVS Epistolarum, e(t) Epigram | matum, ad varias personas directarum. || HEXASTICON Ioan | nis Baricocolę. | Merdiloqui putrido Scardaffi stercore nuper | Omnibus in bandis imboazata fui. | Me tamen Acquarii lodolę sguratio lauit, | Sum quoq(ue) sauono facta galanta suo. | Ergo me populi comprantes soluite bursas, | Si quis auaritia non emit, ille miser3.

En el hexástico de Baricocola, colega del maestro Acuario, el propio libro afirma haber sido lavado con el jabón de Acuario tras quedar mancillado con las pútridas heces de un Scardaffo "mierdilocuente", que reaparece en el sucesivo Epistolium colericum magistri Acquarii ad Scardaffum zaratanum Merlini poëmatis corruptorem, donde este charlatán (zaratanus) es objeto de las violentas diatribas de Acuario por haberle robado el poema de Merlín Cocayo y haberlo publicado con corruptelas, falsificaciones e interpolaciones: "se trata claramente -como indica Zaggia- de una ingeniosa invención para presentar la nueva publicación no como una segunda redacción respecto a la precedente, sino como la única edición completa y autorizada de la obra de Merlín"4. Figuran a continuación las Laudes Merlini en una versión algo más extensa y con nuevo título (Laudes Merlini eiusdem magistri Acquarii Lodolae ad illustrem dominum Passarinum scarduarum comitem de vita et moribus Merlini Cocaii et de inventione huius voluminis), aumentadas con un texto autoexegético (Merlini Cocaii apologetica in sui excusationem) y otro sobre prosodia (Normula macaronica de sillabis).

Despúes de esta introducción en prosa macarrónica, la obra poética propiamente dicha se abre con la Zanitonella, curioso desarrollo de las dos églogas P; sigue el Baldus, que hace más del doble del de la red. P (más de 12000 hexámetros en 25 libros); y, a continuación, dos novedades: la Moschaea y un Libellus epistolarum et epigrammatum. En la mayor parte de los ejemplares, después del colofón, aparece un fascículo añadido que conoce dos versiones diferentes: la primera, añadida tras una primera emisión de ejemplares, consta de un intercambio epistolar entre Folengo y Paganino, un largo errata-corrige, una Tabula vel repertorium Facetiarum, y el soneto vulgar Se di piacer, trastullo, gioia e spasso, atribuido también comúnmente a Folengo; la segunda, posterior en el tiempo, se compone de un largo diálogo latino (Dialogus Philomusi), un errata-corrige reducido, la misma Tabula Facetiarum, una inédita segunda carta de Folengo a su editor, y el mismo soneto que cerraba la primera versión del fascículo añadido5.




Ilustración: grabado de la red. T.


1 De este lugar toma el nombre la redacción. La denominación 'Toscolanense' fue propuesta por Bernardi Perini (cf. G. BERNARDI PERINI, ''Adversaria macaronica'' (in margine al Folengo ricciardiano)', Lettere italiane, XXXI, 1979, p. 353) frente a la tradicional de 'Toscolana', y así aparece en la ed. Zaggia.
2 Cf. M. ZAGGIA, "Breve percorso...", pp. 89-90: "El mismo editor Alessandro Paganino, culturalmente avisado pero también sagazmente abierto a las experimentaciones, consintió en imprimir una nueva edición muy diferente, es decir, mucho más transgresiva (desde la prolijidad charlatanesca del frontispicio), y, entre otras cosas, rica en atrayentes ilustraciones xilográficas: en suma, un libro que, arrogándose, no obstante, una alta dignidad editorial y literaria, guiñaba el ojo con gesto tanto más provocativo a la parte más desprejuiciada y más curiosa de los lectores. Es el caso de recordar, por otra parte, que hay indicios filológicos seguros que demuestran la participación directa de Folengo en los procedimientos de impresión, o sea, su colaboración personal con los editores e impresores".
3 Reproducimos el frontispicio de la ed. princeps tal como es descrito en ed. Zaggia p. 560.
4 Cf. ed. Zaggia p. 49.

5 Sobre la historia y características de este fascículo cf. ANGELA NUOVO, "L'edizione toscolanense del Folengo", Atti Convegno 1991, pp. 387-402. Tras colacionar los 54 ejemplares conocidos de la edición príncipe, la autora descubre que 14 carecen del fascículo, mientras que 33 presentan la primera versión del fascículo (2M), debida a una intervención del autor posterior a la fecha del 5 de enero impresa en el precedente colofón; la segunda versión del fascículo (2MD), "macro-variante en curso de impresión del fascículo 2M", aparece en 7 ejemplares, de los que cuatro presentan en este fascículo (2MDb) una disposición gráfica diferente que lo fecha al menos en 1525, como añadido, en ausencia del autor, a un remanente de ejemplares no vendidos y sin el fascículo 2M. En opinión de Nuovo las dos emisiones del fascículo, con sus textos de autodefensa, no son cancellantes una de otra, sino que representan sucesivos y diferentes niveles de respuesta y reacción a las críticas que la obra iba suscitando entre sus primeros lectores. Hace eso pensar en la existencia de "una comunidad de lectores tan compacta y contigua al autor que causaba en él una progresiva y creciente necesidad de justificación y aclaración en lo tocante a la edición de su obra". Se cuenta con una completa edición comentada del Dialogus Philomusi (cf. NORA CALZOLAIO, "Il Dialogus Philomusi: edizione, attribuzione, commento", QF 3 (2000-2001), pp. 57-106), que fue compuesto, presumiblemente por Folengo según Calozoalio, para dejar claro que la red. T fue publicada sin consentimiento del autor, y basándose en una versión no autorizada, al tiempo que para evitar ataques dentro de su congregación.